Mié. Sep 30th, 2020

Aprendices de Lenin “DISFRAZADOS DE KEYNES”

Si la conclusión parece exagerada invito a encontrar similitudes y diferencias con el actual proceso en algunos conceptos que John Maynard Keynes desarrollaba sobre los efectos venenosos de la inflación en The Economic Consequences of the Peace

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Hoy, cuando el Gobierno provoca a sus Ciudadanos convertidos en súbditos difundiendo cifras humillantes que ignoran los efectos inflacionarios la cadena de lamentos tardíos compone una peregrinación de arrepentidos.


Por: Daniel Defant | Corresponsal del Diario el Minuto de Argentina


Pese a esto el Estado comenzó una persecución directa contra economistas y consultoras que osaran hacer cálculos distintos a los oficiales.

Sin embargo, el efecto de la distorsión del Relato que instauraron los propagandistas del régimen esconde objetivos muchos más oscuros que la mentira formal o la bulimia recaudatoria de la elite del poder: la inflación resucitada en medio de esta pandemia universal pretende controlar la influencia de la ilusión monetaria para así poder borrar huellas de una corrupción cotidiana en la guerra de las especulaciones de todos contra todos.

Si la conclusión parece exagerada invito a encontrar similitudes y diferencias con el actual proceso en algunos conceptos que John Maynard Keynes desarrollaba sobre los efectos venenosos de la inflación en The Economic Consequences of the Peace, citando ni más ni menos que al líder de la revolución bolchevique:

“Lenin decía que la mejor manera de destruir el sistema capitalista era corromper la moneda mediante un proceso continuo de inflación”.

Es así que los Gobiernos pueden confiscar, en secreto y de manera desapercibida, una parte importante de la riqueza de sus Ciudadanos.

Por este método no solo confiscan, sino que confiscan arbitrariamente y, mientras el proceso empobrece a muchos, enriquece a pocos.

La visión de esta reorganización arbitraria de la riqueza no solo afecta la seguridad, sino también la confianza en la equidad de la distribución actual de la riqueza.

Aquellos a los que el sistema trae ganancias inesperadas, más allá de sus méritos e incluso más allá de sus expectativas o deseos, se convierten en “especuladores”, que son el objeto del odio de la burguesía, a quien el inflacionismo ha empobrecido, no menos que al proletariado.

A medida que la inflación avanza, como consecuencia de la corrupción como mal generalizado de la sociedad el valor real de la moneda fluctúa enormemente de un mes a otro, todas las relaciones permanentes entre deudores y acreedores, que constituyen el fundamento ultimo del capitalismo, se vuelven tan completamente desordenadas que casi carecen de sentido y el proceso de generación de riqueza cae y se degenera en un juego de azar y lotería(…) Lenin tenía toda la razón; no hay sutil ni más seguro medio de anular la base existente de la sociedad que el de corromper la moneda.

El proceso involucra a todas las fuerzas ocultas de la ley económica del lado de la destrucción y lo hace de una manera que ni un hombre en un millón es capaz de diagnosticar.

Aritmética simple del populista: corromper la moneda vía inflación y sumar arbitrariedades hasta convertir el flujo de las relaciones económicas en un aquelarre especulativo donde el argentino se vuelve a sumergir en el cambalache anticipado por Enrique Discépolo: “el que no llora no mama y el que no afana es un gil”. Y mientras la sociedad se llena de desconfianzas mutuas, delaciones y conflictos por falta de reglas claras para interactuar, el Estado, manejado por una oligarquía dueña de la impresión del papel moneda, se disfraza de gendarme para perseguir a los inmorales especuladores. Un verdadero thriller psicológico de terror promovido desde la cúspide del poder para la reincidencia de una sociedad escasa de memoria y, muchas veces, de escrúpulos.

La verdad aplastante que otorga este panorama sin maquillajes que el partido del poder supo poner como emblema de movilidad social ascendente, después de protagonizar los periodos de estabilidad y crecimiento económico, pero sin desarrollo en la historia de los años noventa que nos transporta a un legado fuerte de inmovilidad social intergeneracional, lo que traducido significa que hoy el 40% de los ciudadanos que nacen pobres en la República Argentina permanecerán pobres toda su vida.

Un artículo bastante reciente de La Nación “revela la irrupción en la Argentina de una medición que por ahora queda libre de censura estatal: “La Pobreza Subjetiva” (perteneciente al campo de lo que se conoce como economía del comportamiento), con la influencia de las enseñanzas de la psicología como ciencia.

En esta lupa colocada sobre nuestra sociedad mide la cantidad de gente que se siente pobre, más allá de lo que digan las estadísticas.

Lo que llevado a números y cifras reales significa que hoy un 74% de las personas consultadas dicen ganar menos y hasta estar en quiebra y solo llegan en estas circunstancias a cubrir sus necesidades básicas.

Mientras algunos empleados de inmobiliarias se atreven a quejarse ante un diario por el menor movimiento comercial producto del cepo al dólar o un poderoso empresario del acero que decidió blanquear su pensamiento y el de muchos otros que callan preventivamente sobre el intervencionismo creciente en la economía.

Se está humillando en público al opositor, al funcionario o al juez que piensa diferente, para desplazarlos. Son cadenas de humillación que impiden florecer bajo este clima, la irresponsabilidad colectiva borra la cuota individual del yerro: nadie se sonroja cuando todas las mejillas pueden reclamar por su parte en la vergüenza común.

Es el fascismo que se ejerce sobre los pueblos el que nos obliga a los argentinos de hoy deambular errantes e hipnotizados por algún líder dispuesto a descapitalizar el volumen de la libertad que tienen las masas. Un eje revelador para abordar la noción de “costo” de la libertad está en lo que Fromm denomina: “la emergencia del individuo”.

Bajo este panorama atemorizante el ser humano se lanza a nuevos espacios de conquista social ligados a la razón, creencia o exploración y libertinaje financiero.

Para finalizar debemos saber de qué todos los días Dios nos da el momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices.