mié. Nov 20th, 2019

Argelia El fin de la “Era Bouteflika”

Argelia ha sido noticia estos días por manifestaciones multitudinarias, ante una difícil situación política y socio económica, exigiendo cambios en el peculiar régimen argelino. Por otro lado, el presidente Abdelaziz Bouteflika – gravemente enfermo – ha renunciado a presentarse, por quinta vez, a la candidatura a la presidencia de este país, que es la primera potencia del Magreb y que tiene un rol sumamente importante en la geopolítica del Norte de África y el Mediterráneo.

Por: Jorge  Suárez Saponaro. Director de El Minuto Argentina

Las protestas de millares de argelinos, la mayoría de ellos jóvenes tuvo una peculiaridad, por un lado exigían cambios del régimen instalado por el FLN, pero no contra la figura de Bouteflika como han indicado varios medios internacionales. El presidente argelino es alguien que impulsó medidas sumamente importantes para la pacificación del país, luego de una década de guerra contra el extremismo islámico, que le costó al país 200.000 muertes. Los argelinos de mayor edad, respetan a Bouteflika, por su papel en la guerra contra Francia y su rol como ministro de Exteriores en la llamada “era Bumediane”. En otras palabras es un cuadro histórico del Frente de Liberación Nacional o FLN, grupo político que ha detentado el poder desde los tiempos de la independencia.  Bouteflika gobierna el país desde 1999 y en 2013 sufrió un ACV, que lo postró en una silla de ruedas. Sus mensajes son leídos y el pueblo apenas lo ha viso desde entonces. Es aquí donde entra en juego el complejo sistema de poder argelino, que alguna vez, a este corresponsal, un alto diplomático argelino el explicó como funcionaba.

Los argelinos le llaman “el poder” a un entramado de personalidades históricas del FLN, altos jefes militares, el jefe de inteligencia nacional y políticos de determinados partidos, aliados al régimen del FLN.  El origen de este sistema, viene de tiempos de Ben Bella, primer presidente del país, que intentó establecer un régimen personalista, esto le costó un golpe de estado, liderado por el coronel Huari Bumediane, para luego ser detenido y exiliado.

La incertidumbre política es extremadamente alta y amenaza con abrir una crisis de legitimidad que puede hacer implosionar el régimen. Argelia es una potencia regional. Su desestabilización amenaza la región y Europa, en dos frentes: el terrorismo y el gas. A suceder, el probable beneficiario sería Rusia

El “poder” no permitía, y aún lo sigue siendo, que exista liderazgos personales, muy común en el mundo árabe. Estamos ante un régimen de liderazgo colegiado, con delicados equilibrios como veremos mas adelante.  En los años de la “era Bumediane” Bouteflika, como jefe de la diplomacia argelina, fue artífice del prestigio argelino en el Tercer Mundo, con una activa política exterior, especialmente en el Movimiento de los No Alineados.  El fin de Bumediane, que murió en 1979, lo fue alejando de la política, para volver al ruedo en 1987, condenando la dura represión del régimen en las llamadas “revueltas del pan”.  En 1999 llegaría a la presidencia, como candidato independiente con apoyo del poderoso FLN y el partido del ex presidente Zeroual.

La primera presidencia de Boutflika estuvo marcada por el Plan de Conciliación Nacional, tras el fin de la sangrienta guerra contra el extremismo islámico. En 1991, el triunfo en las elecciones municipales de integristas islámicos, generó una conmoción en la política argelina. Desde 1962  a 1991, el país declarado estado socialista, era un régimen secular y monopartidario, la apertura política de 1991, llevó a que los islamistas, tuvieran buena base social, tras la crisis que atravesaba el régimen del FLN.  El avance islamistas quedó consolidado con las elecciones parlamentarias, que siguieron a las municipales.

A pesar de estar prohibida la manifestación, las fuerzas de seguridad mostraron moderación y poca violencia. Se contentaron con vigilar a los manifestantes de cerca o bloquear los accesos a algunas calles.

Esto llevó a un golpe de estado liderado por el presidente de ese entonces, Bendjedid, para impedir el proceso de islamización del país. Apoyado por el Ejército, una institución de gran prestigio social y estrechamente ligado al FLN. En 1992,  el ejército argelino, desplazó a Bendjedid y colocó en su lugar a Mohamed Boudiaf, cuadro fundador del FLN.  Miles de militantes del FIS fueron encarcelados y enviados a centros especiales en el desierto. EL FIS pasó a la clandestinidad y la guerra estalló.  Curiosamente, Francia, que condena al salafismo, fue refugio de muchos activistas del FIS. Argelia quedó sola frente al islamismo radicalizado. Antiguos combatientes de Afganistán, se unieron a las filas extremistas, degenerando un baño de sangre.  El país pagó un alto precio para impedir que el islamismo radicalizado se impusiera en la primera potencia del Magreb.

Las negociaciones por la paz fueron trabajosas y difíciles, un sector moderado del FIS, se sentó a la mesa de negociaciones bajo auspicios de la organización católica Fundación Sant Egidio. Mientras tanto una rama radicalizada, el Grupo Islámico Armado, llevó a cabo acciones terroristas a gran escala, desde el asesinato de turistas, monjes cristianos, artistas, deportistas, mujeres que no usaban el velo,  empleo de coches bombas. El GIA controló un espacio en el sur del país, conocido como “Triángulo de la Muerte”. Entre 1995 y 1997, el GIA llevó a cabo verdaderas masacres en diversos poblados del país. El GIA fue destruido luego que el gobierno de Argel lanzara una violenta campaña antiterrorista. El GIA fue reemplazado por el Grupo Salafista para la Predicación y Combate o GSPC. En el marco de este drama el presidente Zeroual, renunció y abrió las puertas para la llegada de Bouteflika.

La era Bouteflika.

Argelia a partir de 1999 inició el largo camino a la reconciliación nacional. En 2001, en el marco de la guerra contra el terrorismo, Estados Unidos comenzó apoyar el esfuerzo de Argel en dicha materia. El GIA desapareció y sus restos terminaron en el GSPC, un grupo extremadamente violento y cruel, pero limitado en su accionar, a solo golpes terroristas. La insurgencia islamistas fue aplastada.  En 2005 fue sometido a referéndum la Carta por la Paz y por la Reconciliación Nacional, que amparaba antiguos guerrilleros del FIS como personal del ejército en el marco de una polémica amnistía nacional.

La primera presidencia de Bouteflika tuvo importantes hitos en materia de política internacional, recuperando el rol que tuvo Argelia en el Norte de África, importantes acuerdos comerciales especialmente en torno a la explotación de hidrocarburos, medidas de confianza y cierta mejora de las conflictivas relaciones con Marruecos. En el frente interno, el gobierno tuvo que lidiar con la minoría bereber de Kabilia, el “temporal” de la Primavera Árabe también fue sorteado de alguna manera, a pesar de los importantes problemas sociales que tiene el país (la mitad de la población tiene menos de 30 años y las cifras de desempleo son alarmantes).

Bouteflika fue un hábil político, que logró concentrar poder…frente al otro “poder” en las sombras, especialmente el del ejército y los servicios de inteligencia.  Su política ha estado marcada por muchas contradicciones. El programa de concordia, se vio limitado por la radicalización de sectores del llamado “Islam político”, el aparente régimen político de carácter multipartidario, se caracteriza por la alta abstención electoral y ausencia de alternativas reales a la presidencia de la República, sin injerencia del llamado “poder real”, las limitaciones en materia de libertad de expresión, que tiene sus vaivenes, la cuestión de derechos humanos (por las políticas antiterroristas).

La economía también tiene sus contradicciones, no hubo una diversificación, algo que viene de lejos desde la “Argelia socialista”, sino que continúa la dependencia del petróleo, lo que por otro lado ha generado inmensos recursos (reservas monetarias por US$ 200.000 millones), una elevada tasa de crecimiento, que lamentablemente no se ha visto reflejado en el desarrollo del país. La pobreza afecta a un tercio de la población y el desempleo ronda el 25%.  La deuda externa es baja y en su momento el gobierno puso orden en esta materia. Una inteligente política ha permitido el ingreso de capitales extranjeros, sin que la estatal Sonatrach pierda su tradicional influencia.

¿Qué nos importa a Argelia? explican los analistas de riesgo: una combinación de la contestación popular de “sistema” y la incapacidad de patente del mismo “sistema” para encontrar al sucesor del presidente Abdelaziz Buteflika

En materia de política exterior, los logros son notables, con relaciones privilegiadas con Rusia, Estados Unidos, la Unión Europea y en la propia África.  Las relaciones con Francia son complejas, por el pasado reciente y la existencia de intereses contrapuestos. Francia es el aliado de Marruecos el principal rival geopolítico de la región, desde los 60, cuando Marruecos intentó en vano llevar a cabo la idea del “gran Marruecos” en la guerra de 1962. El apoyo a la República Saharaui, no es más que una manifestación de esa rivalidad y una política de contención del rival marroquí. La caída del régimen de Gadafi, fue objeto de preocupación, no solo por el fin de un régimen secular, sino por el avance del islamismo radicalizado, principal enemigo de las bases fundacionales de la república argelina.

Argelia ve con preocupación la presencia occidental en Malí, especialmente por la injerencia francesa. Por diversas razones, los intentos de construir un sistema de seguridad regional, ha tenido alcance limitado. De manera pragmática, Argel, tolera la presencia internacional en dicho país, dado que esta ligado con la seguridad de su vulnerable flanco sur.

En 2004 Bouteflika removió del cargo al poderoso general Lamari y las fuerzas armadas – las más poderosas del Magreb – quedaron en manos de altos mandos adictos, lo que puede explicarse que a pesar de su estado lamentable de salud siga siendo, por lo menos teóricamente el jefe del estado del país.  La popularidad del presidente se mantuvo por un largo periodo de tiempo, hasta que en 2013, un ACV dejó seriamente limitado al jefe de Estado argelino. Las miradas se dirigieron al hermano del presidente Said, como uno de los responsables del “poder real” argelino. En 2014, con el presidente enfermo, algo que la población lo reconocía, pero con las riendas en manos del “poder real”, comenzó a gestarse la necesidad de reformas políticas y económicas.  Argelia como el resto de los países árabes está seriamente afectada por la corrupción.

La etapa de Bouteflika enfermo, donde casi no se lo veía – ni tampoco se lo ve – era un enigma para expertos y observadores extranjeros. Es donde claramente quedó demostrado de la vigencia del “poder” real, algo que notó el embajador de Estados Unidos en Argel, Robert Ford, quien en los cables que publicó el célebre WikiLeaks, quedó en evidencia la imposibilidad de descubrir quien está detrás del poder real. Quienes o quién gobierna Argelia.  Su habilidad para poner frente a lugares claves del poder argelino, a “hombres suyos:” tiene que ver con su permanencia en el poder. Pero su salud y la situación social, llevaron a ese “poder” a decidir que la era Bouteflika ha llegado a su fin.

¿El fin de una era?

La sucesión del presidente Bouteflika, abre las puertas a una pugna de poder, donde se encuentra el entorno del jefe de estado argelino, el ejército y los poderosos servicios secretos. Estos son un estado dentro de otro estado, sus tentáculos llegan a lugares insospechados. Las manifestaciones de mediados de febrero, no fueron objeto de una respuesta policial. Para muchos la orden vino de ese poder en las sombras, especialmente del poderoso servicio secreto, en el marco de la pugna de poder que existe detrás de bambalinas. La salud del presidente es secreto de Estado.

Después de su ACV hay una usina de rumores, sobre el alcance de la enfermedad. Algo se sabe que el poder está en manos del hermano del presidente, Said y del viceministro de defensa, general Salah.  Muchos creen que estamos ante una Primavera Argelina y que el país puede terminar en un conflicto interno. Existen poderosos intereses externos e internos que no quieren ese escenario.  

Argelia juega un papel clave para la seguridad energética de la Unión Europea, además tiene un importante rol en el problema migratorio y la lucha contra el terrorismo. En lo referente a los intereses internos, los actores que conforman el llamado “poder real” no tienen el mínimo interés de ceder. Sabe que solo sobrevivirán si pactan, mas allá que midan sus fuerzas de diferentes maneras. Es por ello que el sucesor de la “Era Bouteflika” será consecuencia de un consenso, que llevará tiempo, el que sea necesario para una transición ordenada y superar las tensiones.

Los expertos parecieran olvidar algo, en el marco que surgió el FLN, que por su lucha clandestina, le dio características peculiares, de hermetismo, donde el ala militar y de seguridad siempre jugó un importante papel. No podemos ver una clara separación del FLN y el Estado argelino, ya que el andamiaje del Frente, fue el que se utilizó para construir la Argelia independiente.

Esta cultura política de “poder en las sombras” le ha permitido al país superar el drama de la guerra contra el islamismo radicalizado, el aislamiento internacional.  El fin del régimen del FLN, es un escenario impensado, tiene que ver directamente con la viabilidad del estado argelino. El poder en las sombras, se tomará su tiempo, siguiendo la experiencia histórica del país, para elegir un sucesor, seguramente adoptarán cambios que estarán orientados a la supervivencia de un peculiar sistema político que ha mantenido Argelia unida, frente a huracanes, que en otros casos arrasó con regímenes y sistemas que se consideraban consolidados. Sea como fuere, el presidente Bouteflika, marcó una era en la historia del país norteafricano.

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