Vie. Abr 3rd, 2020

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Argentina ausente en la asunción del nuevo presidente Lacalle Pou

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El presidente Alberto Fernández presentó sus excusas ante la invitación del gobierno de la República Oriental de Uruguay, para ser parte de toma del cargo por parte de Luis Lacalle Pou, el 1 de marzo de 2020. Esto se da en el marco de un peculiar contexto político interno argentino y la relación tirante con el polémico presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.


Por: Jorge Suárez Saponaro | Director del Minuto en Argentina.| PRENSA  LA POLIS.


El 1 de marzo de 2020, se termina un ciclo político de nada menos de quince años del Frente Amplio. El desgaste era notorio, la situación económica, la crisis de seguridad pública, unido al deterioro del liderazgo del Frente Amplio ante situaciones de corrupción, llevaron al triunfo de la coalición de centro derecha liderada por Luis Lacalle Pou, que aglutina nada menos que a los dos partidos históricos de Uruguay.

El presidente Alberto Fernández, por entonces candidato a la presidencia y ya victorioso en las elecciones primarias, brindó su apoyo decidido al Frente Amplio, e incluso siendo presidente electo, volvió a ratificar su solidaridad y apoyo. Una costumbre bastante argentina de apoyar liderazgos por razones eminentemente ideológicas, sin tener en cuenta intereses nacionales y la reacción de los países vecinos.

Las explicaciones dadas por el presidente argentino Fernández, fue que el 1 de marzo, es la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso argentino. Algo que es una realidad y una obligación constitucional. Una solución sería enviar a la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner en su representación, pero es sabido el alto grado de autonomía que tiene y su influencia en el jefe de estado. También es poco probable, que la Dra Fernández de Kirchner, aceptara viajar a presenciar la asunción de un gobierno, completamente ajeno a sus simpatías ideológicas.

En diversos medios hubo especulaciones, dado que se esperaba que el acto de toma de posesión del flamante presidente Lacalle Pou, el presidente Fernández, tomara contacto con su par brasileño Bolsonaro. Es sabido desde que fue electo el presidente argentino, Bolsonaro, ha tenido una visión sumamente crítica. Mas allá del mensaje de distensión, en estas últimas semanas, con la visita del canciller argentino, Felipé Solá al Palacio del Planalto, sede del ejecutivo brasileño, regresando con la invitación para una reunión privada Fernández Bolsonaro, en Montevideo, el día de la asunción del nuevo gobierno uruguayo.

Es altamente probable que la relación entre ambos gobiernos es difícil y eso ha tenido influencia en la decisión del presidente argentino. Recordemos que cuando Fernández asumió el 10 de diciembre de 2019, estuvieron presentes el jefe de estado uruguayo Tabaré Vázquez, el electo, Lacalle Pou y el ex presidente Mújica.

El acto de apertura de sesiones del Congreso argentino, no impide si existiera voluntad, que el presidente Fernández viaje al Uruguay. País que es clave para la Argentina, por muchos aspectos. Es indispensable la presencia del jefe de Estado argentino, dado que existe con Uruguay una extensa agenda de temas a tratar. La posibilidad que dio Bolsonaro para dialogar con su par argentino, no debería ser desaprovechada. Brasil es la primera potencia regional, un actor clave en la región que tiene una estrecha relación con Estados Unidos. Incluso el Reino Unido está adoptando medidas de acercamiento en temas como el militar con Brasil. Esto afecta directamente a los intereses argentinos frente al conflicto Malvinas.

Los puntos de desencuentros con Brasil son crecientes. El acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, es objeto de críticas por parte del nuevo gobierno argentino – compartimos dicha visión dado que afecta sectores clave de la economía argentina – el alejamiento del grupo de Lima, respecto de la crisis de Venezuela, y una nueva visión estratégica que tiene Brasil, donde observa como un desafío a sus intereses nacionales y seguridad, la creciente presencia política, económica y militar de China en la región. El reconocido medio Folha de Sao Paulo, publicó un documento, firmado por medio millar de oficiales militares brasileños, donde citan diversos escenarios de conflicto.

La presencia de bases chinas, son vistas como una amenaza. Argentina cuenta con una base en Neuquén, de origen chino, que tiene oficialmente funciones de observatorio espacial. Esta base es administrada por las Fuerzas Armadas chinas, más allá del uso civil que tiene la instalación. En dicho documento, no se descarta la intervención militar en Bolivia, en apoyo a ciudadanos brasileños radicados en el sector Oriental de dicho país. La publicación del citado documento, cayó bastante mal en Argentina.

Las crecientes diferencias entre Brasil y Argentina, ponen en entredicho al MERCOSUR, que pareciera ser a veces letra muerta. A nuestro entender, dicho bloque no debe ser un espacio de libre comercio entre sus socios, sino una plataforma de negociación frente a centros mundiales de poder y herramienta de desarrollo. Las constantes disputas entre Brasil y Argentina, han marginado a los otros dos socios, Paraguay y Uruguay. El ingreso de Venezuela, fue sin ninguna duda un tema político.

Creemos que es un error que el Jefe de Estado argentino no esté presente el 1 de marzo de 2020, en Montevideo, no solo por la reunión con Bolsonaro, sino para estrechar lazos con Uruguay, promover economías complementarias, abrir el mercado argentino a la producción uruguaya, que permitiría terminar con la manipulación de precios en determinados sectores de la industria de alimentos argentina. Otros temas, no menos importantes, el desarrollo del río Uruguay (la represa de Pepe Aji, aguas abajo de Salto Grande), seguridad, política internacional, etc.

La Argentina pareciera que tiene una tendencia histórica de mirar la política internacional, de la misma manera que la política doméstica, lo que le ha acarreado serios contratiempos. El país tiene serios desafíos en el frente externo, que demanda una estrecha cooperación con sus vecinos y esto implica dejar de lado cuestiones ideológicas, para que prevalezcan los criterios de la alta política con visión de largo plazo.

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