Vie. Abr 3rd, 2020

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Argentina Fuerzas de adiestramiento especial y su posible empleo en apoyo a la seguridad interior

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La Directiva de Política de Defensa Nacional de 2018, estableció una serie de prioridades, que abarca la protección de objetivos estratégicos, operaciones en apoyo a la seguridad interior, destacándose el fortalecimiento de la vigilancia de espacios fronterizos, tanto terrestre, marítimo como fluvial.  Esto brinda una posibilidad a nuestro juicio para las llamadas Fuerzas de Adiestramiento Especial.  En el marco de la crisis de seguridad que atraviesa el país, especialmente la vulnerabilidad en determinados espacios fronterizos, a nuestro entender, el valor de las Fuerzas de Adiestramiento Especial cobra especial importancia.


Por: Jorge Suárez Saponaro. Director del Minuto en Argentina


Las Fuerzas de Adiestramiento Especial en las Fuerzas Armadas. Las Fuerzas de Adiestramiento Especial (FAE) en Argentina tienen como hito en su historial operativo, la gesta de Malvinas en 1982. En la actualidad nuestras FFAA cuentan con la Agrupación de Operaciones Especiales del Ejército, entidad que engloba la Fuerza de Despliegue Rápido, compuesto por el regimiento de asalto aéreo, compañías de comando 601, 602, 603 y la compañía de fuerzas especiales 601. 

La definición de este tipo de tropas de operaciones especiales, son elementos con adiestramiento especial, organizados, equipados e instruidos para satisfacer los requerimientos que demanden los niveles estratégico militar, operacional y táctico, incluyendo la proyección del poder militar, antes y durante las operaciones militares, o cuando el empleo de fuerzas convencionales de consideración sea prematuro, inapropiado o poco factible.

Los Comandos, son elementos destinados a cumplir acciones ofensivas como defensivas, ejecutan acciones de incursión, interdicción y exploración. Su adiestramiento les permite operar en diferentes escenarios geográficos, rescate de rehenes, infiltraciones/exfiltraciones, golpes de mano, embocadas y actuar en la profundidad del dispositivo enemigo, designación de objetivos, ejecutar exploración estratégica, etc.

Las fuerzas especiales, llevan a cabo operaciones abiertas o encubiertas, directas o indirectas y violenta o no violentas para el logro de objetivos, tales como fuerza de resistencia local, evasión, exploración, acción directa, protección civil u operaciones de paz.  Finalmente las operaciones de asalto aéreo son operaciones aeromóviles de combate, ejecutadas por tropas de asalto aéreo u otras especialmente organizadas e instruidas para este tipo de operaciones, que combinan la rapidez estratégica con la movilidad táctica de dichos elementos (de los medios aéreos), para atacar desde cualquier dirección, objetivos inaccesibles para otro tipo de fuerzas , mantener un ritmo rápido del combate y realizar operaciones de variada magnitud en la retaguardia enemiga, pudiendo conquistar y mantener terreno por lapsos reducidos, hasta su relevo por otras tropas o su recuperación por aire.

La Armada cuenta con la Agrupación de Buzos Tácticos, que datan de 1952 y fue la primera unidad de este tipo en la región. Esta unidad esta preparada para realizar misiones submarinas, abordaje, voladuras, marcados de playa, paracaidismo, recolección de información, relevamiento hidrográfico, etc. Otra de las misiones fundamentales que desarrollan es el control del mar. Durante todo el año, en los buques que se encargan del control de la zona económica exclusiva hay personal de buzos tácticos. También participan en las tareas de búsqueda y rescate, salvamento y del adiestramiento específico en operaciones navales especiales.  

 

La Agrupación de Comandos Anfibios es una unidad especializada para llevar a cabo rápidos reconocimientos anfibios e incursiones rápidas.

La Fuerza Aérea cuenta con el Grupo de Operaciones Especiales, son definidas por el reglamento vigente constituidas por personal y material especializado y con el equipamiento adecuado para ejecutar tareas en territorio hostil, que facilitan y potencian el empleo de los medios aéreos propios (Supresión de Defensas Aéreas, Señalamiento de Objetivos, Recuperación de Instalaciones y Rehenes, Rescate en Combate, etc.). Estas Fuerzas Especiales se destacan por el alto grado de adiestramiento de su personal, que normalmente incluye la capacitación como paracaidista.

Estamos ante un conjunto de unidades altamente entrenadas y especializadas,  que pueden ser de suma utilidad para actuar contra amenazas no convencionales, como también en operaciones subsidiarias.

Reestructuración y puesta en valor de las Fuerzas de Adiestramiento Especial

La experiencia histórica pone en evidencia, que en situaciones de inferioridad, este tipo de unidades revisten de gran valor, no solo en el aspecto militar, sino político. El Reino Unido al organizar sus primeras unidades de “comandos” en la II GM, llevó acciones, varias de las cuales pasaron a la historia por su audacia, de gran significado político. En tiempos recientes, las célebres unidades de elite israelíes, tuvieron un papel muchas veces clave, no solo en las ya conocidas guerras de 1948, 1956, 1967, 1973 y 1982, sino también contra objetivos terroristas.  En el marco de las operaciones convencionales, fuerzas especiales israelíes, durante los incidentes en el canal de Suez de 1969/1970, en un golpe maestro, se apoderaron de una estación de radar, de vital importancia para el guiado de los misiles AA de mediano alcance, la desarmaron y la llevaron a Israel en helicópteros.

En la lucha contra el terrorismo, las fuerzas de adiestramiento especial, han tenido un importante papel para seleccionar objetivos, destruir bases, rescate de rehenes, supresión de liderazgos enemigos, acciones de guerra irregular, destrucción de infraestructura estratégica, etc.

El valor de este tipo de unidades, en el plano estratégico, llevó a muchos países a crear comandos conjuntos, siguiendo el modelo de Estados Unidos con su USSOCOM. Esto responde a que el empleo de este tipo de unidades pueda estar bajo control de la máxima instancia de conducción militar, sin interferencias administrativas u operativas.  Es por ello que consideramos pertinente la creación de un comando conjunto de operaciones especiales, con responsabilidades de planificar, gestionar y proveer fuerzas de adiestramiento especial para la ejecución de misiones en defensa del interés nacional. Esta estructura permitirá integrar las fuerzas de elite de las FFSS (Gendarmería y Prefectura Naval), dado su vinculación con la defensa nacional.

Cabe destacar la necesidad de hacer la distinción entre fuerzas especiales y fuerzas de operaciones especiales. En el caso de las primeras, se encuadran en el plano político – estratégico. Están constituidas por unidades militares organizadas, adiestradas y equipadas con el fin de adquirir objetivos militares, políticos, sociales y económicos, empleando métodos convencionales, ya sea en áreas hostiles, como políticamente sensibles. Estas fuerzas ejecutan operaciones reconocimiento estratégicos, ataque también a objetivos estratégicos del adversario, entrenamiento de fuerzas militares amigas.  Las Fuerzas de Operaciones Especiales, son altamente especializadas en determinados sectores, pero operan básicamente en ambientes tácticos.

En el marco de la “puesta en valor” de las FAE (Fuerzas de Adiestramiento Especial) consideramos además de crear el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, consideramos pertinente la readecuación de las organizaciones de operaciones especiales existentes.  La Directiva de Defensa Nacional de 2018  no restringe las agresiones de origen externo, a las perpetradas por actores estatales y sus fuerzas armadas, sino que abre la posibilidad que estas pueden ser ejecutadas por actores no estatales. Esto implica la existencia – a juicio del poder político de turno –  de una amenaza asimétrica, que pone en riesgo los objetivos estratégicos, cuya custodia es ahora responsabilidad militar, como le da una importancia a la seguridad cibernética. 

En lo referente al apoyo a la seguridad interior, considera como prioritario la ejecución de operaciones de apoyo a la seguridad fronteriza, en los términos de la ley 24059 que incluye el empleo de unidades de ingenieros, comunicaciones, sanidad, transporte, y logísticas. Un criterio flexible de la ley de Seguridad Interior, puede dar la oportunidad para que las FAE intervengan en el cumplimiento de misiones que pueden ser de suma importancia al Apoyo a la Seguridad Interior, como veremos más adelante.

En materia de organización militar, promueve la creación de Fuerzas de Intervención Rápida conjuntas, destacando el valor de las unidades ligeras, para la conformar dichas fuerzas. Las FAE son por sus características ideales para la conformación de dichas Fuerzas de Intervención, por su adiestramiento y alistamiento.

En su momento hablamos de convertir unidades convencionales en FAE, que en el caso del Ejército, las unidades que se integren a la Fuerza de Despliegue Rápido:

a) Regimiento de Infantería 1 Patricios. Convertido en unidad de asalto aéreo, unidad de infantería de elite.

b) Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 1, mantendrá las capacidades de exploración, pero su personal recibirá entrenamiento especial, para actuar en escenario de guerra no convencional. Estará en capacidad de ejecutar operaciones discretas detrás de las líneas enemigas para recopilar información, realizar reconocimientos estratégicos y tácticos, lanzar ataques para medir los tiempos de reacción del adversario, organizar zonas de reaprovisionamientos para helicópteros, emboscadas, proveer guía a unidades convencionales del EA, y ataques a las líneas de aprovisionamiento e infiltración del enemigo;

c) Unidad de Ingenieros, sus integrantes tendrán un entrenamiento riguroso, en atención que deberán operar en distintos escenarios geográficos del país, en apoyo a la FDR;

d) Grupo de Artillería 1. En atención que será integrado a una fuerza de despliegue rápido, su personal deberá tener un elevado nivel de preparación, para actuar en los más variados ambientes geográficos.

En lo referentes a las unidades de comandos, debería llevarse a cabo estudios, para que puedan ser aglutinadas en torno a un Regimiento de Comandos, con distintas bases permanentes en el país, para facilitar programas de entrenamiento en distintas áreas geográficas.  En cuanto a la compañía de fuerzas especiales, debería ser elevada a nivel de Regimiento/Batallón. Sugerimos que su presencia debería ser discreta, en atención que esta unidad llevaría a cabo acciones de impacto estratégico, que incluirá la capacidad de llevar a cabo acciones contraterroristas, operaciones encubiertas, dar golpes estratégicos contra infraestructuras enemigas (centros de comunicaciones, mando, logísticos, sistemas energéticos, etc.).

Las unidades logísticas (abastecimiento, transporte, sanidad) que estén asignadas a la FDR deberán recibir un entrenamiento especial y exigente, en atención a su nivel de alistamiento de las unidades de la citada Fuerza.

Las compañías de cazadores de monte, de montaña, también recibirán adiestramiento especial, con preparación para actuar en escenarios de guerra no convencional/lucha asimétrica. Consideramos pertinente crear elementos de cazadores en las brigadas que operan en la Patagonia, con especial adaptación para operar en ambientes rigurosos y en aislamiento.  Los cazadores estarán en capacidad para llevar a cabo acciones de contraguerrilla/contrainsurgencia, contar con un elevado nivel de preparación en materia de supervivencia, orientación y caza, habilidad en el uso de armas, que implique la adopción del sistema “muerte rápida” empleado por el Ejército de Estados Unidos en Vietnam y luego por las Fuerzas de Defensa sudafricana, en la cual el soldado en pocos segundos deberá girar, colocarse en posición y disparar su arma con elevado grado de eficacia.

La Armada cuenta con la Agrupación de Comandos Anfibios y la Agrupación de Buzos Tácticos, como las únicas FAE. En atención que es preciso contar con mayores recursos para la protección de objetivos estratégicos, y dado que la Directiva de Defensa, promueve la creación de Fuerzas de Intervención Rápida conjuntas, impone la necesidad de convertir a unidades convencionales, en FAE.

En el marco de las propuestas de cambios cabe el concepto de Guerra Naval Especial, que abarca el conjunto de operaciones especiales, que se ejecutan en el ambiente marítimo y en el litoral, iniciadas o finalizadas en el mar y las realizadas en apoyo a las operaciones navales en general.  Los principales cambios para desarrollar las FAE navales:

a) Organización de la Fuerza Especial Naval, aglutinando las agrupaciones de comandos y buzos tácticos, siguiendo –salvando las distancias – para dar forma de una unidad tipo SEAL, destinadas a la evacuación de no combatientes, contraterrorismo, búsqueda y rescate en combate (CSAR) en territorio hostil, reconocimiento táctico y estratégico, operaciones HUMINT, abordaje de buques, lucha contra la piratería, operaciones de interdicción marítima, además de las ya asignadas a los Comandos y Buzos Tácticos, operaciones en apoyo a la seguridad interior;

b) Infantería de Marina de la Armada Argentina o IMARA: esta fuerza, caracterizada por su elevado nivel de adiestramiento, debería convertirse una verdadera FAE, una elite dentro de las FFAA.  Deberá asignar a la FDR conjunta prevista en la Directiva de Defensa 2018, una compañía reforzada de IM, además de un componente de la Fuerza Especial Naval. La IM deberá estar en capacidad de proveer unidades especiales para la protección de objetivos estratégicos costeros, y dado la presencia naval en los ríos, elementos de IM podrán brindar seguridad a centrales hidroeléctricas y puntos clave.

La “Nueva” IMARA estará conformada por las Fuerzas de IM Austral, de la Flota, de Ríos y de Protección. En este último caso agrupará elementos destinados a la seguridad/policía militar y protección de instalaciones fijas, como arsenales, bases, cuarteles y objetivos estratégicos.

La Fuerza Aérea cuenta con el Grupo de Operaciones Especiales (GOE), que en el marco de la Directiva de Defensa 2018, los cambios a introducir abarcarían: GOE, unidad especializada en operaciones RESCOM o Rescate en Combate, operar tras las líneas enemigas, señalización de objetivos, etc.; Grupo de Apoyo al Despliegue Aéreo. Dado que la Argentina tiene serios problemas de infraestructura, consideramos pertinente crear una unidad de adiestramiento especial, destinado a proveer seguridad y defensa de bases aéreas en campaña o fuera del país en misiones de paz, contando para ello de sistemas de defensa AA de corto alcance; operaciones de apoyo al transporte aéreo; equipos de control aéreos móviles, puesta en funcionamiento del Hospital Reubicable de la FAA;  y  Agrupación de Seguridad: tanto las bases aéreas como las estaciones de radar y otras de carácter sensible de la FAA, precisan contar con personal especialmente adiestrado en la seguridad de dichas instalaciones.

Estas unidades pueden operar con los elementos aéreos existentes en la FAA, dado que dichas FAE requieren para su despliegue, con excepción de la Agrupación de Seguridad, helicópteros y aviones de transporte.  Estos cambios propuestos, pueden ser llevados a cabo con el personal existente de las FFAA, sin necesidad de realizar erogaciones importantes. Asimismo cuadros de reserva, pueden ser convocados para recibir entrenamiento especializado en las FAE.

Finalmente en el marco de modificaciones que proponemos, consideramos pertinente la organización de una Fuerza Conjunta Especial, formado por elementos FAE de las tres armas, destinada a ejecutar operaciones con elevado nivel de discreción contra objetivos estratégicos del enemigo, rescate de rehenes, protección VIP, reconocimiento, y brindar seguridad a objetivos propios.

El empleo de las FAE (Fuerzas de Adiestramiento Especial) en Apoyo a la Seguridad Interior

La ley de Seguridad Interior establece los mecanismos por los cuáles las FFAA pueden intervenir en apoyo a la seguridad interior. La Directiva de Defensa de 2018, en la cual establece como “alta prioridad” el despliegue de medios militares para brindar apoyo logístico a las FFSS. La ley prevé el despliegue de elementos de apoyo al combate, especialmente comunicaciones, ingenieros, pero existen “huecos” legales que permitirían el empleo de FAE en la mejora de la seguridad de las fronteras y la lucha contra la criminalidad organizada.

Las FAE pueden ser de utilidad para el adiestramiento de cuerpos especiales de las policías provinciales en la “caliente” frontera norte.

Especialmente en operaciones de patrulla de largo alcance, reconocimiento, localización de objetivos, captura de elementos peligrosos, y supervivencia en escenarios de aislamiento geográfico.  Las FAE también pueden asistir a personal de las FFSS, tanto en unidades regulares, como fuerzas especiales.

Dado el adiestramiento de las FAE estas pueden ejecutar operaciones con suma discreción en zonas de frontera identificando pasos clandestinos, campamentos y bases que puedan ser empleadas por organizaciones delictivas, rutas alternativas empleadas por los contrabandistas, así como pistas clandestinas.

Esta valiosa información reunida ha de ser transferida a las FFSS para que actúen en consecuencia, armando emboscadas/redadas para captura de los criminales que operen en las fronteras. Cuadros de las FAE pueden asistir a las FFSS y Policiales en la planificación de operaciones.  

Las FAE no solo efectuarían patrullas de largo alcance, reconocimiento de objetivos, sino también identificar áreas para construir bases para las FFSS. El Arma de Ingenieros del EA puede llevar a cabo la construcción de puestos de vigilancia, carreteras, pozos de agua, y demás facilidades para el funcionamiento de dichos puestos. También en cooperación con ingenieros, se podrán llevar a cabo la destrucción de pistas clandestinas, campamentos utilizados por los criminales, obstrucción de vías de comunicación. Las estaciones de radar que operan en la zona, su construcción, como la seguridad de las mismas será responsabilidad militar. Las FAE a través de una red de observadores aéreos participaran en la identificación de vuelos no identificados que vulneren el espacio aéreo nacional.

En los grandes ríos, donde existe una creciente presencia de organizaciones criminales, que lo emplean para el tráfico de estupefacientes, y contrabando en general, tenemos la presencia de islas, que pueden – y es altamente que lo sean – bases para dichas organizaciones. La extensión de las vías fluviales y los medios exiguos asignados para su control, demandan la presencia de las FFAA en misiones de apoyo. Las FAE pueden ejecutar operaciones de reconocimiento y localización de objetivos, además de establecer campamentos para disuadir la presencia de otros actores. Llegado el caso, las FAE deberían destruir cualquier facilidad empleada por las organizaciones criminales.

Las FAE no entablarían jamás en ningún momento combate contra los criminales que operen en la zona, simplemente actuarían para limitar sus movimientos, destruyendo infraestructura, bases, además de proveer información precisa, gracias a su capacidad de infiltración, reconocimiento, vigilancia, facilitando la labor de las FFSS. No debemos descartar que las FAE asistan a las fuerzas de países amigos para cooperar en combatir a las organizaciones criminales, a través de programas de entrenamiento, asesoramiento.

Final

La historia militar reciente, ha mostrado el valor de las FAE en las FFAA con recursos materiales y humanos limitados. Israel, luego de la Guerra de 1948, compensó la debilidad relativa frente a sus enemigos árabes, con la creación de unidades de elite. Estas unidades fueron una verdadera “escuela” para futuros líderes, debido a las características de este tipo de fuerzas, donde la calidad del liderazgo es fundamental. Estas unidades especiales también fueron punta de lanza para los conflictos posteriores a 1948. El esfuerzo en materia de reconocimiento de territorio enemigo, tuvo sus frutos. La guerra de 1956, gracias a la labor de las fuerzas infiltradas tras las líneas enemigas, las fuerzas paracaidistas y acorazadas, tenían un perfecto conocimiento del teatro de operaciones.

En lo referente a la seguridad interna, las FAE israelíes, generaron serios contratiempos y evitaron que la amenaza terrorista, como la actividad guerrillera, pusiera en riesgo grave la integridad del país.  En el caso de Sudáfrica, especialmente entre los años 60 y 80, durante el régimen del apartheid, los conflictos armados estaban a la orden del día. La seguridad de las conflictivas fronteras sudafricanas recayó en el accionar de fuerzas de elite, especialmente entrenadas para actuar en el peculiar entorno geográfico.  El accionar de pequeñas fuerzas de elite, con un elevado nivel de entrenamiento, conducción, permitió generar serios contratiempos.

El valor de las FAE en el caso argentino, fueron puestos a prueba en la Guerra de 1982, donde probaron su eficacia y utilidad. Lamentablemente las FAE en Argentina nunca se tuvieron en cuenta su valor, a fin de compensar las debilidades de las FFAA en el marco de degradación/pérdida de capacidades.  A ello cabe agregar cuestiones ideológicas y cuestiones internas de las propias fuerzas.  El Ejército creó dos compañías de comandos (recreando la 602 que fue desplegada en Malvinas en 1982) y una compañía de fuerzas especiales. Las otras FFAA no han hecho avances significativos en la materia.  La creación de la FDR en el Ejército, significó, de alguna manera la puesta en valor de crear unidades con elevado nivel de adiestramiento o adiestramiento especial, a las que fueron integradas las tropas comando. La falta de inversiones, impidió que esta FDR desarrollara todo su potencial, como instrumento de disuasión. Ahora, bajo la Directiva de Defensa 2018,  plantea la necesidad de crear una FDR conjunta, que genera dudas sobre su factibilidad dado los limitados recursos existentes.

La Directiva poco dice sobre un programa de equipamiento de las FFAA, mas allá de asignarle una serie de responsabilidades, en el marco de una posible amenaza asimétrica en áreas de fronteras y contra objetivos estratégicos. Por ende la debilidad debe ser compensada de alguna manera, y nosotros consideramos que un camino a seguir, es la expansión de las unidades FAE.

La peculiaridad de estos elementos, por su espíritu de cuerpo, identidad, pueden ser un atractivo para muchos cuadros y soldados bastantes desmotivados por el actual estado de cosas. Entre los cambios sugeridos van desde la creación de un Comando Conjunto de Operaciones Especiales, propuesto en una tesis de grado en la Escuela de Guerra Conjunta. El motivo es optimizar los recursos disponibles. En países líderes, comenzando por Estados Unidos, han creado estructuras conjuntas que entienden en materia de planeamiento y adiestramientote tropas de operaciones especiales, asignando unidades OE a los comandos operativos que lo requieran. La creación de este comando, permitiría al Nivel Estratégico de la conducción, disponer de dichas fuerzas para acciones de impacto estratégico.

Las innovaciones propuestas van en el caso del EA que las unidades asignadas a la Fuerza de Despliegue Rápido tengan un adiestramiento especial, ello implica un nivel de exigencia mayor que el resto de las unidades convencionales, a fin de poder operar en distintos ámbitos geográficos y con escaso preaviso. Proponemos la creación de un Regimiento de Comandos y otro de Fuerzas Especiales. Las compañías de cazadores, asignadas a las brigadas regulares, son también objeto de un cambio, con el objeto de convertirlas en unidades especiales, especializadas en guerra no convencional. En cierto punto recuerdan a las unidades de reconocimiento y patrulla de las brigadas israelíes, que son elementos de elite, formado por soldados y cuadros especialmente escogidos.

La Armada introduce el concepto de “Guerra Naval Especial” y aparece la Fuerza Especial Naval, donde se integrarían los comandos anfibios y buzos tácticos, incorporando una serie de nuevas responsabilidades. Los ejemplos de unidades similares en el seno de la OTAN, pone en evidencia el éxito de este concepto. Los Infantes de Marina, también son elevados al nivel de FAE. El recuerdo de su desempeño en 1982, pone en evidencia, que el marco de un sistema de reclutamiento voluntario, permite incrementar las semanas de instrucción y preparación para el combate, agregando nuevas misiones como la custodia de objetivos estratégicos.

En el marco de esta propuesta la Fuerza Aérea, también potencia su solitario GOE, creando dos elementos especializados en seguridad de bases e instalaciones sensibles, apoyo al despliegue aéreo en zonas sin infraestructura. Esto se hace imperioso especialmente en la frontera norte, a fin de poder dar apoyo a localidades aisladas, bases de FFSS y FFAA, combatir los vuelos ilegales (a través de observadores especiales) y brindar seguridad a estaciones de radar. 

Las FAE como hemos indicado pueden tener diversos empleos, tanto en apoyo a la seguridad como en el marco de la defensa nacional. Las tareas de reconocimiento, recopilación de información, patrulla, despliegue en el terreno por períodos prolongados, son una verdadera “escuela” para mandos y tropas, además de un buen sistema de entrenamiento continuo. Su preparación puede ser muy útil para instruir personal policial para que opere en zonas geográficas existentes del Norte y también del Sur. Las FFSS pueden tener en las FAE una herramienta para llevar a cabo tareas de reconocimiento y vigilancia.

Una lectura flexible de leyes y decretos, debería habilitar a que las FAE puedan ser empleadas para destruir pistas clandestinas, identificar objetivos, bloquear caminos/vías de comunicación empleados para fines ilegales, identificar pasos fronterizos clandestinos, ayudar a crear bases especiales para las FFSS en zonas de frontera, asesorar en materia de planificación de operaciones. Todo ello puede ser llevado a cabo con apoyo con vehículos aéreos no tripulados (UAV), aviones ligeros, helicópteros y otros medios disponibles en las FFAA. Esta presión continúa en vías fluviales y terrestres, generarán serios contratiempos a quienes quieran vulnerar las fronteras. A ello cabe agregar la destrucción/identificación de pistas ilegales, un esfuerzo con alcance limitado, dado que no se cuentan con suficientes medios para patrullar el espacio aéreo, pero que tendrá también su impacto.

La Directiva de Defensa Nacional de 2018, promulgado por el decreto 703/2018, presenta una oportunidad a pesar de sus serias falencias, para potenciar determinadas especialidades/capacidades que pueden contribuir a mejorar el entrenamiento, mejorar el liderazgo y hacer un uso óptimo de los limitados recursos existentes.

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