Dom. Abr 18th, 2021

Argentina: Un gobierno shockeado que golpea a ciegas

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Transcurridos algunos días desde que estalló el escándalo por el sistema montado puertas adentro del poder para vacunar contra el coronavirus a los amigos del kirchnerismo, el gobierno y su aparato comunicacional parecen no reponerse del duro golpe que supuso la salida de uno de sus ministros estrella.

Por: Agustín Dragonetti| El Minuto en Argentina


Quien disparó duramente contra el “vacunagate argentino” no fue un periodista o un miembro de la oposición argentinas. Fue nada más ni nada menos que el mismísimo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. “Van a haber vacunas para todos, y no hay preferencia para nadie”, decía AMLO en su conferencia de prensa en el Palacio Nacional.

“Y es evidente. Nos ha dado COVID a los servidores públicos del gobierno del más alto nivel, al presidente, al secretario de Marina, al secretario de la Defensa, al subsecretario responsable de la campaña contra el COVID. Y a muchos otros. Y no se ha abusado. Toda esta situación que se ha presentado en varios países de que hay vacunación secreta para los de arriba”, añadió López Obrador.

“Es muy importante esto, porque antes todo era el influyentismo, las agarraderas, yo tengo una buena palanca Y como no predicaban con el ejemplo los de arriba, pues todos, todos sentíamos que esa era la única manera de poder obtener las cosas. La mordida, la palanca, el influyentismo. Todo eso lo queremos desterrar del país”, concluyó categóricamente el presidente mexicano, por quien Alberto Fernández siempre se deshizo en elogios.

A la comitiva argentina de visita protocolar en México, si bien respondió diplomáticamente restándole importancia, las declaraciones de AMLO le cayeron como baldazo de agua helada. Y encima López Obrador se bajó de la visita conjunta con el presidente argentino al laboratorio Liomont, donde se envasa la vacuna de Oxford/AstraZeneca que se procesa en Argentina. En términos pugilísticos, casi un knock out técnico.

Durante toda la jornada del lunes, los principales funcionarios del gobierno intentaron -sin mucho éxito, vale decir- modificar la agenda mediática. E hicieron lo lógico: redoblar la apuesta y pegarle a jueces, fiscales, opositores y periodistas. “Cuando supe lo que había pasado reaccioné y perdí a un ministro. He leído que han hecho una denuncia, pero terminemos con la payasada.

Yo les pido a los jueces y fiscales que hagan lo que deben. No hay ningún tipo penal en la Argentina que diga ´será castigado el que vacune a otro que se adelantó en la fila´”, lanzó un iracundo Alberto Fernández. Y desvió el tema hacia el gobierno anterior: “No sé quién aprobó las vacunaciones irregulares. Ya dimos respuesta.

Y si quieren trabajar tienen un montón de delitos para investigar. Pueden investigar el negocio de los peajes de Macri, pueden investigar el terrible y lamentable endeudamiento que la Argentina vivió (que no fue otra cosa que un negocio para los amigos del poder)”, lanzó el mandatario argentino, y agregó: “pueden investigar el vaciamiento del Congreso, pueden investigar el negocio de los Parque Eólicos, pueden investigar la responsabilidad de un ministro que mandó a un submarino para que mueran 44 personas. Miren todo lo que tienen para investigar y no investigan”.



Habría que corregir al presidente, en cuanto a su pronunciamiento sobre la no existencia de un delito: las denuncias presentadas en los juzgados federales 5 y 6 de Comodoro Py, a cargo de la jueza federal María Eugenia Capuchetti, indican que las dosis facilitadas de manera irregular formarían parte de un lote de vacunas rusas Sputnik V, que habrían sido separadas del circuito de distribución oficial, es decir, fuera del Plan Estratégico para la Vacunación contra la COVID-19 creado por el gobierno argentino.

Por eso el fiscal Eduardo Taiano le pidió a la jueza Capuchetti librar órdenes de allanamientos al Ministerio de Salud de la Nación y al Hospital Nacional “Prof. Alejandro Posadas” para recolectar evidencias en base a delitos graves, como favorecer la propagación de enfermedades, violación de los deberes de funcionario público o la malversación de fondos públicos.

Quien también hizo un verdadero papelón fue el jefe del Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero. En un contrapunto con el periodista Luis Novaresio, por radio La Red, Cafiero intentó justificar lo injustificable. Para el ministro, todo el escándalo de las vacunaciones irregulares no existió. “No hubo un vacunatorio VIP…es un invento de ustedes”, dijo Cafiero, en referencia al periodismo. “Hubo una situación de un puñado de vacunas y esto le costó, lamentablemente, la separación del cargo a un ministro muy querido para todos nosotros.

El presidente tomó una actitud valiente y determinante”, agregó el jefe de Gabinete. Pero quien lo desmintió en los hechos fue el Dr. Alberto Maceira, director del Hospital Alejandro Posadas. Maceira y la encargada de vacunación del nosocomio, María Elena Borda, quienes fueron convocados por la jueza Capuchetti, para tomarles declaración testimonial en el tercer piso de los tribunales federales de Comodoro Py.

El director del Hospital Posadas le relató a la magistrada que participó de la vacunación de la semana pasada en la que recibieron la primera dosis de la vacuna rusa el terrorista devenido en periodista Horacio Verbitsky -quien, recordemos, fue el que destapó el affaire de las vacunaciones VIP-, el senador Jorge Taiana y el diputado Eduardo Valdés.

Tanto Maceira como Borda le relataron a la jueza Capuchetti que ellos aplicaron diez vacunas en la antesala del despacho del ex ministro Ginés González García en el segundo piso del Ministerio de Salud. El Dr. Alberto Maceira también identificó a Marcelo Guille, secretario privado del ex ministro, como el empleado que llamaba al Hospital Posadas para solicitar vacunas en nombre del echado González García. Asimismo, el director del hospital dijo que recibió disposiciones de funcionarios del Ministerio de Salud para darles prioridad en la aplicación de vacunas a recomendados por ellos, saltándose la hilera de personas que esperaban por horas para recibir la primera dosis de la Sputnik V.

La magistrada provisoriamente calificó el caso como “abuso de autoridad” y el fiscal Eduardo Taiano imputó al ex ministro Ginés González García y a su sobrino, Lisandro Bonelli, que era el jefe de Gabinete en la cartera de Salud. También se desechó el allanamiento al Hospital Posadas porque Maceira y Borda aportaron todos los detalles del caso.

Quien también desmintió al presidente y su jefe de Gabinete, fue la doctora Mirta Jaime, secretaria general de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP).

Según narró Jaime a Telefé Noticias, al vacunatorio del Hospital Posadas arribaron combis con jóvenes (que según el protocolo elaborado por el propio gobierno nacional, no son considerados personas de riesgo), y personas que “venían con directivas del Ministerio de Salud”.

La secretaria general de CICOP dijo que a algunos de los favorecidos VIP los vacunaron en el mismo Hospital Posadas, a otros en el Ministerio de Salud y hasta hubo vacunaciones en los propios domicilios, entre ellos el ex presidente Eduardo Duhalde, su esposa y dos de sus hijas. Mientras esto ocurría, los profesionales de la salud del hospital no habían recibido ni la primera dosis de la vacuna rusa. Según los dichos de la Dra. Jaime, hay más de 1200 profesionales del Posadas “infectados con COVID-19 y 7 muertos”.

Un tema aparte es el despliegue comunicacional de los medios y periodistas afines al kirchnerismo. Operadores mediáticos, radios, canales y periódicos alineados al gobierno no escatimaron epítetos contra el periodismo no k y la oposición. Evidentemente golpeados por este gigantesco caso de corrupción que salpica a la gestión de Alberto Fernández, intentan justificar el accionar del ex ministro González García y los vacunados VIP, recurriendo a argumentos falaces y pueriles.

Quien hasta ahora no se ha pronunciado sobre este gravísimo hecho institucional, es Cristina Fernández de Kirchner, a pesar de figurar en la lista de vacunados VIP Jorge Héctor “Topo” Devoto, amigo personal de Cristina Kirchner y ex colaborador de Néstor Kirchner cunado era gobernador en Santa Cruz.

Solamente se refirió a ella escuetamente el presidente, quien le contó al periódico oficialista Página/12 su diálogo telefónico el sábado 19, un día después del estallido del caso y fecha del cumpleaños número 68 de la vicepresidenta, quien viajó a Santa Cruz. “La llamé yo para felicitarla por el cumpleaños a la tarde, cuando estaba todo resuelto. Me apoyó en todo pero no le pedí consejos previos”, dijo Alberto Fernández.

Todavía falta pasar mucha agua bajo el puente y ver cómo se repone de esta grave situación el gobierno nacional, que parece atontado y responde como mejor le sale: tirando golpes a diestras y siniestras.

Salud

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