Vie. Abr 3rd, 2020

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Argentina y sus enfermedades Reflexiones en tiempos de adversidad

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elminuto| El mundo está conmocionado por la aparición del coronavirus. Recuerda en cierto punto, la crisis con la gripe en 2009. Una vez más, la improvisación al orden del día. En este contexto, el dengue, que azota a 15 provincias, de 24.


Por: Jorge Suárez Saponaro. Director del Minuto en Argentina


Mientras tanto el debate en materia de salud es el aborto, que a todas luces es una cuestión cargada de oportunismo. No hay muchas buenas noticias que dar. La inflación no cede, hay que pagar una pesada deuda y la respuesta de los políticos de turno es culpar a quienes los antecedieron, como si la actual gestión, no tuviera nada que ver con la crisis argentina. Impuestos a sectores exportadores, con una recesión global en puerta.

La seguridad pública, no tiene una estrategia definida, Es más ante la escalada de muertes en una importante ciudad del interior de Argentina, un peculiar ministro de seguridad, dice que es un tema “estacional”. Los aborígenes wichis, viven en condiciones que nada tiene que envidiar a los lugares empobrecidos de la franja del Sahel en África. No cabe duda que Argentina tiene muchas enfermedades, que van mas allá del coronavirus.

La Argentina pareciera estar atrapada en un pantano, por una clase dirigente que está encerrada en sus disputas mezquinas. En el marco del debate del aborto, que fue instaurado por el ex presidente Mauricio Macri, en un vano intento de distraer a la opinión pública del fracaso de su gestión en el plano económico, puso en evidencia el sectarismo por un lado y por otro el realismo mágico que viven muchos argentinos, especialmente sus clases dirigentes. Desde el punto de vista constitucional, la legalización del aborto, es inviable, especialmente por lo normado por la Convención Americana de Derechos Humanos, que desde 1994, tiene rango constitucional.

Este debate se inserta en un país que tiene de por si graves problemas de su sistema de salud. Una mirada rápida sobre las frías estadísticas, podría decirnos que Argentina pareciera ser un ejemplo. Sistema de salud gratuito de carácter universal, un sistema de salud y asistencia para jubilados y pensionados que les permite acceder o el número de médicos por habitante. Pero si colocamos una lupa, la realidad es bien distinta.

No es lo mismo la infraestructura sanitaria de muchas provincias, que de los centros de salud de la Ciudad de Buenos Aires y en menor medida, la Provincia de Buenos Aires, donde es frecuente que millares de argentinos, como de países vecinos viajen a buscar una atención de mayor calidad. Años de falta de inversión y de visión de largo plazo, han tenido sus consecuencias para un sistema de salud, que supo ser ejemplar, y que a pesar del dano existe un material humano más que valioso. Es sabido, las largas horas de espera que pasan muchas personas en las guardias de los hospitales, muchos pasan la noche, con el elevado nivel de inseguridad de muchas zonas del gran Buenos Aires.


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Nadie previó que la población crecería, y que la infraestructura que en más de un caso data de casi cien años, ya no esta preparada para semejante demanda. Muchos pacientes pasan meses esperando por cirugías de complejidad, los problemas de insumos – este corresponsal fue testigo de ello en muchas ocasiones – y como trabajan los médicos, y los auxiliares de salud. El sistema público, generalmente paga muy mal. Es más es posible que por hora trabajada gane más un chofer de camión, que un residente de cirugía.

En un sistema de salud realmente con serios problemas, enormes niveles de conflictividad gremial con el gobierno de tuno, agregamos un tema más, la posibilidad del aborto. El régimen previsto, según ha  transcendido, generaría una presión más a un sistema de salud colapsado. El sector privado puede tener un interesante negocio, especialmente para pacientes provenientes de países de la región donde esta práctica está limitada.

Mientras vemos en las plazas gritos contra la Iglesia, descargar su rencor ideológico, vociferan, pocos hablan de si realmente el sistema de salud está preparado para una mayor demanda. Casi nadie toca el tema de la prevención, a pesar que existe una legislación al respecto. Muchos acusan a opiniones conservadoras, presiones de grupos religiosos y largo etc. La responsabilidad es de la dirigencia que nunca tomó cartas en el asunto.

La lista de improvisación en materia de salud es larga, por ejemplo, el envejecimiento de la población argentina. En una interesante nota en Infobae, donde cita un estudio, que pone en evidencia que la tasa de natalidad viene en bajada desde 2014. La Ciudad de Buenos Aires, tiene cada vez más población envejecida, con sus consecuencias. Desde 1973, la Argentina no debate sobre el crecimiento de su población, sobre la necesidad de contar con una política demográfica. En este marco tenemos un informe reciente del Ministerio de Salud de la Nación que cita, Mónica del Rïo, expertada consultada por INFOBAE.  

Un claro ejemplo es el informe presentado por el ministro de Salud, Ginés González García sobre el “costo” del embarazo adolescente. El trabajo fue realizado por la oficina local del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNPFA) y el Plan nacional de prevención del embarazo no intencional en la adolescencia de Argentina (ENIA), pero en vez de ser recibido con distancia crítica por parte del Ejecutivo, fue bendecido y avalado por éste. (https://www.infobae.com/opinion/2020/03/06/en-2018-se-registro-la-tasa-mas-baja-de-natalidad-de-las-ultimas-decadas-y-el-tema-no-parece-importarle-a-nuestros-dirigentes/). La experta sostiene que es algo lamentable, considerar el embarazo como un costo, cuando el aborto, que también lo pagará el estado, no lo es. No cabe duda que hay un contenido ideológico, y que es altamente probable, que sea parte de la “moneda de cambio” de un país endeudado como Argentina, donde es de público conocimiento.  La falta de una política demográfica, tendrá consecuencias trágicas para el mediano plazo para Argentina y las medidas demagógicas para tener un voto más, especialmente de determinados sectores, tendrán su impacto negativo en un sistema de salud sobrecargados de problemas.

Los problemas de salud que aquejan a la Argentina son variados, por ejemplo pocos hablan del Mal de Chagas, que afecta nada menos a 1.6 millones de argentinos, de los cuales padecerían, unos 350.000 cardiopatías de origen chagásico.

Es una enfermedad estrechamente vinculada con la pobreza y las condiciones de vivienda y su entorno. En 2014, se sabía  que 1300 niños, solo el 50% eran diagnosticados, por problemas en los testeos de población.  El país cuenta con un plan nacional, pero poco y nada se habla abiertamente. También es un problema en muchas provincias del norte, el tema de la tuberculosis por ejemplo. Vale la pena recordar que existen provincias, donde se gasta en promedio un millón de dólares por cada legislador o diputado de las Legislaturas provinciales. Muchos gobernadores tienen como prioridad construir pistas de carreras de automóviles, estadios deportivos, financiar carnavales, que tener hospitales y programas de salud para sectores vulnerables.

¿Y el dengue? Bien gracias..Pocos hablan del tema, dado el tema del coronavirus, pero no es menos importante, dado que ha tenido algunos casos mortales y en determinadas zonas, por razones netamente culturales, la gente no adopta medidas de prevención. Las campañas son de alcance limitado y en la Ciudad de Buenos Aires, los casos se han incrementado el 66%. No cabe duda que para el Ministerio de Salud de la Nación, será un año de trabajo intenso.

Desde hace años se sabe que casi la mitad de la población no tiene cobertura de salud, ya sea por la obra social (controlados por entidades sindicales) o sistemas de salud privada. Esto repercute en un sistema de salud de por si deficitario. Tengamos en cuenta que el gasto de salud de todo el sistema equivale el 8.5 % del PIB, pero algo pasa, la inversión no llega a la mayoría de la gente.

Hemos indicado las acusadas diferencias de la calidad de los servicios según el área geográfica. Esto es consecuencia de la desidia y la falta de una visión de largo plazo.  El 80% de la infraestructura del sistema de salud público es de hace más de cincuenta años Nunca ningún gobierno decidió tomar el toro por las astas y llevar a cabo una reforma del sistema.  Asi estamos frente al fenómeno del coronavirus. La improvisación, las idas y venidas.

Las “enfermedades” argentinas llegan a lo institucional. Mientras los medios nos hablan de coronavirus hasta el hartazgo, en el Senado prospera un curioso proyecto de ley para la intervención del Poder Judicial de la Provincia de Jujuy. La razón liberar a Milagros Sala, un personaje condenado por varios delitos estrechamente vinculados con la corrupción en el manejo de planes sociales. Personaje que lideraba la organización Tupac Amaru, recibió millonarias ayudas federales, que uso para construir viviendas y otras obras, a cambio de un rígido manejo clientelar y engrosar los bolsillos de Salas y sus adláteres. El kirchnerismo recargado, exige su “liberación”.

Incluso vimos como el país fue objeto de cuestionamientos, como de Amnistía Internacional, que luego de ver los antecedentes de Salas, solo se limitó a solicitar mejoras en sus condiciones de detención. El señalarla como “presa política” no era más que acciones para desdibujar la imagen del entonces presidente Mauricio Macri (el mismo hacía méritos con la falta de rumbo de su gobierno para tirar por la borda su imagen). Este sector recalcitrante, ha presionado al mismo presidente Fernández, para imponer la idea descabellada de la existencia de presos políticos, que fue rechazado por el citado jefe de estado, mas allá de cuestionar los pedidos de prisión preventiva, de ex altos funcionarios del kirchnerismo, entre ellas su “jefa espiritual” la Dra Fernández de Kirchner, seriamente cuestionada desde la Justicia Federal.

Pero el caso Salas, roza desde lo patético hasta la gravedad institucional. Este personaje, ha sido condenada a 13 años de prisión por los delitos de asociación ilícita, fraude y extorsión. Las denuncias no solo abarcan a Milagros Sala, sino a su hijo (como señaló entre ellos el periodista de investigación, Christian Sanz, ver https://periodicotribuna.com.ar/20999-el-hijo-de-milagro-sala-y-el-caso-de-abuso-que-a-nadie-le-importa.html), ademas de otros miembros de la organización.  En el marco de operativos por la liberación de “presos políticos” encontramos el caso del ex diputado y antiguo todopoderoso ministro de Planificación Federal en tiempos del kirchnerismom Julio de Vido, quedó libre por esas cosas insondables de la Justicia argentina. En un gesto de absoluta falta de consideración se pronunció por la llamada causa de Once (accidente ferroviario que le costó la vida a medio centenar de personas, por el lamentable estado de la red metropolitana de trenes). La soberbia una enfermedad muy habitual en la clase política.

El sectarismo, una grave enfermedad que viene de lejos. No importa si alguien de mi bando cometió un delito, lo importante es defenderlo a rajatabla, por el solo hecho de pertenecer a la misma bandería política. Esta mentalidad tan perniciosa, ha impedido desde el restablecimiento del orden constitucional de 1983, regenerar la clase dirigente de sus vicios. Sino más bien estos se han ido acentuando a niveles.

Los problemas de seguridad pública vienen de lejos. En tiempos del presidente Menem, se hablaba del tema, a tal punto que dentro del Ministerio del Interior fue creada una Secretaria de Seguridad, con el tiempo se convirtió en Ministerio de Seguridad. En algunas provincias, el deterioro fue muy pronunciado. En 1997, la corrupción policial y la escalada criminal, llevó al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dr Eduardo Duhalde, a disolver la poderosa fuerza policía provincial. Desde entonces, reformas, contrarreformas, no llevaron a ningún lado. El narcotráfico adquirió un poder cada vez mayor. Rosario, este verano ha sido escenario de una escalada de violencia. Cuestiones de estupidez ideológica, impidieron que durante mucho tiempo la Argentina pudiera interceptar y llegado el caso derribar aeronaves intrusas que violaran el espacio aéreo. Es sabido que dichas aeronaves son empleadas por el crimen para sus ilícitos.

Brasil, Bolivia, por citar algunos ejemplos, Venezuela, tan admirada por algunos dirigentes políticos del oficialismo, cuentan con dicha herramienta legal. El macrismo la estableció por decreto, pero no puso un centavo para que el pais contara con las herramientas adecuadas. La nueva gestión no hará nada. Es más el Ministerio de Seguridad cometió el disparate de disolver la Subsecretaria de Lucha contra el narcotráfico.

Asi estamos, hace más más de veinte años que la ciudadanía clama por medidas de seguridad pública. Desde hace largos años expertos piden sobre cambios en el sistema penal, régimen penitenciario, justicia para el creciente número de menores que ingresan al delito, políticas específicas para grupos familiares en riesgo, sanciones ejemplares para delitos cada vez más terribles, celeridad en procesos y la lista sigue.  Ante este escenario, observamos una enfermedad que también afecta a la política, la sordera…

Ni hablar de economía y pobreza, donde la Argentina desde hace décadas que tiene inflación, espera un verdadero programa de desarrollo, que rompa con la dependencia de la exportación de productos primarios, de la falta de infraestructura adecuada. La Argentina pierde miles de millones de dólares por haber liquidado su flota mercante, elevados costos internos por desmantelar los ferrocarriles. En materia de energía, fuentes hidroeléctricas esperan en carpetas dormidas hace décadas perdidas vaya saber donde. El petróleo condiciona al país a intereses poderosos.  El desarrollo desequilibrado del espacio territorial, donde tenemos una aglomeración como el Gran Buenos Aires, con 15 millones de argentinos, en un espacio de 3500 km2, con sus problemas. Los temas ambientales, abandonados a la buena de Dios. La falta de políticas he permitido la contaminación de fuentes de agua por parte de la llamada “megaminería” la tala indiscriminada de árboles, desertificación en determinadas áreas de ganadería extensiva, la pérdida de flora y fauna, etc.

Estas son solo reflexiones, de algunos aspectos puntuales de la realidad argentina, para reflexionar y pensar que urge un cambio, que pasa por lo cultural y poner de relieve los valores, tan vapuleados estos últimos tiempos.  Argentina está enferma, con males similares a de los países vecinos, pero que si se mantienen estas “enfermedades”, tanto la Argentina como los países hermanos que atraviesan situaciones similares, serán lugares donde la vida será cada vez mas difícil, y el fantasma de una violencia endémica  puede volverse una triste realidad, poniendo en riesgo  valores muy importantes para el desarrollo de una sociedad: vida, paz y libertad.

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