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Astilleros Río Santiago

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¿Emblema de la industria o lastre para el Estado?

En 2018 en el marco de una crisis desatada entre el Astillero Río Santiago – el más importante del Atlántico Sur – y el gobierno de la Provincia de Buenos Aires (su propietario desde 1992) puso en evidencia, que la entidad con 3200 empleados, le costaba al erario público 3200 millones de pesos (US$ 50 millones actualmente).


Por: Jorge Suárez Saponaro | Director del Minuto en Argentina.


Desde hace una década o más que no produce barcos y el Estado provincial, de por si con serios problemas de presupuesto, es responsable del pago de salarios y el sostenimiento de una empresa que alguna vez fue un emblema de la industria argentina.

 

El entonces ministro de economía de la provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza, en 2018, fue lapidario con Astilleros Río Santiago, dado el déficit de la institución, unido a serios problemas de productividad (esto lo escuchamos de un ex director de Material de la Prefectura Naval, quién allá por el 2002, criticaba los tiempos de entrega de los trabajos encargados) y el alto nivel de conflictos laborales. No obstante las declaraciones del ministro citado, la gobernadora María Eugenia Vidal, no tuvo entre sus prioridades sanear el Astillero, a pesar que hubo conversaciones con el poderoso astillero surcoreano Daewoo, no se llegó a nada. El astilleros TANDANOR, ubicado en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, en cambio gracias a su dirección, voluntad de los empleados y una visión acertada del gobierno macrista en la materia, pudo convertirse en una empresa competitiva.

Astilleros Río Santiago tiene una plantilla de personal equiparable a una gran empresa, pero dista de funcionar como tal. A título de ejemplo, citamos el caso de la empresa holandesa Damen Shypshards, una de los astilleros más competitivo s y con una facturación anual de US$ 2.000 millones, dueño de 36 astilleros y talleres de reparación en todo el mundo con 12.000 empleados, construye 175 buques promedio por año para clientes de de países de América, Asia, Europa y África.

Desde embarcaciones pequeñas, pasando por buques de transporte de diversas clases, a complejos buques militares. Esto pone en evidencia que Astilleros Río Santiago, precisan de manera urgente un cambio estructural, inserto en el marco de una política de impulso al sector. El reciente nombramiento de un ex sindicalista del empleados aviación civil, Adrián Basteiro al frente del Ente Administrador del Astilleros Río Santiago, genera incertidumbre, dado que el mencionado carece de experiencia en la industria naval y obedece a un nombramiento solo por afinidad política con el actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dr Axel Kicillof.

Un poco de historia

Los Astilleros Río Santiago nacieron como parte de la Base Naval Río Santiago, para posteriormente en 1953, convertirse en Astilleros y Fábricas Navales del Estado Sociedad del Estado o AFNE. En materia militar, uno de los principales hitos ha sido la construcción de fragatas de mas de 1.000 toneladas que entraron en servicio en 1958. Antes de convertirse en una empresa del Estado, había construido los patrulleros de 1050 de la clase King, uno de ellos aún en servicio, luego de un proceso de modernización en los astilleros que lo vio nacer.

En la décadas del 30, todavía cuando era un astillero netamente militar fueron construidos una serie de buques cazaminas. En materia de construcciones civiles, al legislación sobre marina mercante impulsó la construcción de buques cargueros para la estatal ELMA de 9.000, petroleros de 60.000 toneladas también para la estatal de petróleo, YPF, graneleros de 23.700 toneladas, cargueros de 14.500 toneladas, también para la empresa de transporte marítimo estatal, ELMA. La empresa ha construido a lo largo de su historia ochenta buques.

La Armada Argentina encargó en su momento buques que fueron un verdadero desafío, que demostró la calidad de la empresa. En 1962, entró en servicio la fragata ARA Libertad, buque escuela a vela, que ha surcado los mares del mundo, siendo una verdadera embajada argentina de primer nivel. A fines de los 70 entraron en servicio buques de la clase Costa Sur, para el Comando de Transportes Navales, un destructor de defensa antiaérea con licencia británica tipo 42, un buque de desembarco de tanques tipo LST, ARA Cabo San Antonio. En los 80 fueron construidas seis corbetas de 1300 toneladas de tecnología alemana, que por temas presupuestarias, las últimas de las serie se entregaron allá por el año 2.001 y 2.004.

Las últimas entregas fueron cuatro graneleros de 27.000 para un armador alemán. En 2004, el gobierno de Venezuela, se comprometió a la contratación de dos buques, entre ellos el buque “Eva Perón” destinado a la estatal del petrolero de dicho país, PDVSA, de 47.000 toneladas, estuvo en construcción durante casi una década, recién con el cambio de gobierno, el presidente Maduro asumió el compromiso de terminar con la compra del barco. El otro gemelo del Eva Perón, está en construcción. También sería adquirido por el gobierno venezolano. Es altamente probable que por razones políticas, Caracas volviera a interesarse en dichos buques.

En materia de reparaciones navales, Astilleros Río Santiago, tiene una larga trayectoria, contando para ello de un dique flotante de 1.700 toneladas, brindado servicios a operadores estatales como la Armada Argentina, Prefectura Naval como a privados.

Río Santiago no solo se dedicaba al rubro de construcciones navales, sino también metalmecánica, fabricando motores Diesel, grúas, locomotoras bajo licencia Cockerill, turbinas hidráulicas, componentes para las centrales nucleares, bogies ferroviarios. La empresa obtuvo en su momento licencias de Sulzer y Fiat para la producción de motores. Potenciando sus capacidades. La infraestructura cuenta con herramientas que le permite ejecutar obras de mecanizado pesado, de piezas de hasta 140 toneladas.

En su momento componentes metálicos del Estado Único de la Ciudad de La Plata (a pocos kilómetros del astillero) fueron fabricadas en las instalaciones de Río Santiago, componentes para centrales hidroeléctricas, como la gran presa de Yaciretá, como construcción de obras viales, como puentes metálicos AFNE fue escenario de intensas luchas sindicales, especialmente en los 70, dado el contexto que vivía el país en el plano político. Esto tuvo un saldo de desapariciones durante el régimen militar.

La historia de sindicalismo combativo, volvió a la luz en los 90, ante la tenaz resistencia opuesta a la idea de privatizar la empresa. Este historial combativo ha sido objeto de varios estudios académicos, por su peculiaridad. Esto también es un escenario complejo a la hora de tomar medidas para modernizar y reestructurar la empresa.

Los años 80 fueron difíciles y para 1988, de 3.000 empleados en 1985, quedaban 2.400. La falta de trabajo y un escenario con las políticas privatizadoras de la presidencia Menem, abría la posibilidad de la desaparición de la empresa. Hubo una intensa lucha sindical. La desaparición de la empresa de transporte marítimo ELMA (liquidada cuando esta daba ganancias al Estado), tuvo un impacto negativo para la entonces AFNE. Tengamos en cuenta que el grueso de los pedidos, provenían de entes estatales.

La Armada sin recursos, tampoco estaba en condiciones de hacer pedidos. En 1992, la empresa fue transferida a la Provincia de Buenos Aires y gran parte de sus terrenos, pasaron a formar parte de la zona franca de La Plata, con sus consecuencias para la capacidad productiva de la empresa.

Los años 90 significaron la pérdida de mano de obra calificada. El nuevo régimen bajo la Provincia de Buenos Aires, fue de “Ente Administrador del Astillero Río Santiago”, lo que generó una dependencia del estado provincial en varios aspectos, lo que acarrearía conflictos con las autoridades políticas.

La plantilla de personal creció a 2006 a 2.600 empleados, para llegar en 2012 a 3.459. A pesar del discurso político de impulsar la actividad industrial, los trabajos realizados se limitaron a una serie de cargueros para un armador alemán, el proyecto de lanchas de instrucción de cadetes navales, reparaciones varias, lo que ha generado observaciones críticas por el crecimiento exponencial de la plantilla de empleados. En diario La Nación, en 2018, en medio de una crisis entre los empleados del Astillero y el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, El funcionamiento del astillero presenta además otras irregularidades. Por ejemplo, en el comedor, donde se desembolsan fondos para alimentar a la totalidad de los empleados pese a que concurren menos de la mitad.

En este año, el ministro de economía provincial, Lacunza señaló que los 3.500 millones de pesos destinados a los Astilleros, iban a parar a salarios. Los ingresos solo cubrían el 1% de los gastos operativos, situación que continúa.

La falta de políticas concretas, mientras Astilleros Río Santiago sobrevivía, el sector industrial naval tuvo grandes cambios, especialmente por la competencia de Corea del Sur y China. Esto impulsó a reestructuraciones, fusiones y cambios en el sector de muchos países, además de medidas proteccionistas, etc.

Desde la transferencia al Estado provincial, las políticas han sido de conservación de la empresa, que ha terminado en un modelo, donde el Estado sostiene una entidad de escasa productividad y que genera mucha incertidumbre, especialmente a sus empleados.

El potencial de la empresa

Astilleros Río Santiago cuenta con una estructura educativa propia, con la Escuela de Educación Técnica, destinada a formar mano de obra altamente especializadas y un instituto de formación terciaria, que otorga dos títulos de validez nacional. La creación de esta estructura educativa respondió mas que nada a la necesidad de contar con una capacidad propia para impedir la pérdida de mano de obra especializada.

El astillero cuenta con gradas de 220, 180 y 160 metros de longitud cada una, que permiten la construcción de buques de hasta 80.000 toneladas, tanto civiles o militares. Este Corresponsal pudo saber en su momento de negociaciones que hubo en su momento para poder llevar a cabo la idea de construir un portaaviones con asistencia de un astillero europeo. El astillero cuenta con 1.000 metros de muelles habilitados para reparaciones navales, además de un dique flotante. La superficie cubierta de 30.000 metros cuadrados permite ejecutar numerosos trabajos. El Astillero cuenta con certificados de calidad ISO 9001.

Astilleros Río Santiago cuenta con mano de obra capacitada, maquinaria, infraestructura y experiencia que le permite ejecutar diversos trabajos de complejidad industrial. Esto es un buen punto de partida parra pensar en los cambios que le permitan convertirse en un polo de desarrollo.

La necesidad de cambios y una política industrial

Argentina precisa un marco legal para impulsar la reconstrucción de su flota mercante. El país pierde miles de millones de dólares en fletes marítimos (US$ 5.000 millones, de los cuales solo el 1% participan empresas argentinas). Impulsar una ley de Marina mercante que incentive el empleo de buques de bandera argentina, como la construcción de buques nuevos, sin ninguna duda será clave para la reactivación del sector tanto público como estatal. No es algo fácil, hay que revisar las complejas regulaciones vigentes. Un ejemplo del “costo argentino” quedó reflejado en una vieja nota de TELAM de 2016, “Hoy el 99% de las operaciones de comercio exterior de la Argentina se hacen con bandera extranjera.

Y eso tiene su explicación en que mientras la tarifa internacional por día es de U$S 3.500; la nacional no baja de los U$S 12.000″, indicó Sibione. (Mario Sibone era parte de la Federación de Empresas Navieras Argentinas). Es preciso crear un mercado estable, es por ello que debe implementarse la ley 27419 y un marco legal de fomento a las construcciones navales. Por ejemplo existe un proyecto de ley del senador Fernando “Pino” Solanas de impulso a la renovación de la flota pesquera, donde se estimaba la necesidad de renovar 249 barcos pesqueros en un plazo de diez años.

El Dr César Lerena expresó en su oportunidad que esto tendría un costo de US$ 1569 millones. Tengamos en cuenta que el promedio de edad de la flota pesquera argentina supera los 45 años promedio.

En lo referente al Astillero Río Santiago, este debe convertirse en una empresa, una sociedad anónima y ser transferido al Estado Nacional. La Provincia de Buenos Aires, no está en condiciones, de ejecutar inversiones importantes y no ha hecho reformas necesarias para que Astilleros Río Santiago tenga una estructura de conducción con visión empresarial. La empresa debe contar con unidades de negocio, contar con una estructura de comercialización, soporte logístico y financiamiento. El contexto de Argentina, con su falta crónica de dólares, lleva a pensar en la necesidad de contar con apoyo o alianzas de instituciones financieras internacionales.

Esto estará supeditado a cuestiones políticas y las alianzas empresarias que puedan realizarse. No puede venderse un producto, sin soporte logístico adecuado, financiamiento. Además otra cuestión a tener en cuenta es el marketing.

La Argentina cuenta con sólidas universidades públicas y privadas, institutitos científicos de alto nivel, que pueden brindar un apoyo eficaz a Río Santiago en programas de diseño, soluciones industriales, innovación, etc. La empresa no solo puede vender barcos, sino también diseños, servicios de ingeniería.

Los astilleros germanos Fassmer, han sido exitosos en vender su diseño de buque de patrulla de altura OPV 80, que se ha construido en astilleros colombianos y chilenos. Los astilleros SIMA Perú, ahora promueven buques patrulleros de diseño coreano.

La figura de una sociedad anónima – con control estatal – le permitiría dar flexibilidad a la empresa y un alto margen autonomía. Esto también facilitaría el ingreso de accionistas privados, promover asociaciones estratégicas, joint ventures, etc. Dado la realidad del sector a nivel global, es indispensable contar con alianzas estratégicas e insertarse en el mercado mundial como parte de “cadenas de valor”.

El astillero puede especializarse en determinados tipos de barcos, producción de componentes, motores marinos, etc. Asimismo hay que revisar el modelo industrial, y trabajar con las pequeñas y medianas empresas, a fin de reducir costos operativos y de personal.

La Argentina cuenta con aspiraciones de continuar con su plan nuclear, se habla de tecnología china o rusa. Astilleros Río Santiago tuvo participación en su momento en la construcción de centrales, utilizando tecnología canadiense bajo licencia. Esta capacidad no debe ser perdida, es mas creemos que debería crearse una empresa subsidiaria de Río Santiago, especializada en proveer bienes para el sector energético, desde componentes para centrales nucleares, turbinas para centrales térmicas e hidroeléctricas, como también para la demanda para generadores de energía eólica, etc. Esta subsidiaria podría estar formada con socios extranjeros y nacionales.

La posibilidad de construir obras viales, como infraestructuras metálicas, como fue el caso del Estadio de La Plata, abren nuevas posibilidades, no solo a nivel nacional, sino regional. El Astillero debería contar con una unidad de negocio especializada, o llegado el caso una empresa subsidiaria. En materia metalmecánica, Río Santiago puede ser una herramienta para construir locomotoras, producir componentes diversos para el sector ferroviario.

En el ámbito de las construcciones navales militares, la Armada es un cliente de bolsillos flacos. Ello no debe impedir que pueda ofrecer soluciones para países de la región. Lamentablemente la desacertada decisión de comprar patrulleros de altura a Francia, ha impedido que Río Santiago pudiera tener alguna participación en el proyecto. Existe necesidades para modernizar las fragatas y corbetas de la Flota de Mar, construir un buque de asalto anfibio (el astillero coreano Deaewoo, tiene una solución de bajo costo y que Perú ha construido con éxito un buque, con posibilidad de exportar a terceros).

En Diario El Minuto hemos hablado al respecto, y existen mecanismos para conseguir fondos. La rama militar, también debe tener una Unidad de negocios específica. Un ejemplo es el caso de Astilleros Damen de los Países Bajos, que cuentan con una empresa controlada destinada al diseño de buques militares, como su venta y comercialización.

Final

Astilleros Río Santiago, si quiere actuar como una empresa moderna y competir en los mercados mundiales, precisa importantes cambios. Una figura jurídica que lo convierta en sociedad anónima, abrirse al capital privado, contar con una dirección empresaria profesional, lejos de los vaivenes de la política, una estrategia clara de negocios y reglas de juego, que le permitan en una primera etapa, tener un mercado interno estable. El cambio encontrará resistencias, seguramente habrá reducción de personal, tercerizar trabajos para bajar costos o plazos de entrega de bienes. Debe haber reglas de juego claras, seguridad jurídica y andamiaje que le permita a la empresa tener horizontes de largo plazo.

Un marco legal adecuado, un mercado estable, como por ejemplo a través de incentivos a renovar la flota pesquera e incentivos a la flota mercante nacional, garantiza trabajo por años. La empresa debe “capitalizarse”. Debe dejar de ser una carga presupuestaria. En un plazo de diez años, debe ser completamente autosuficiente para pagar salarios, costos operativos, etc. Una sólida red de alianzas estratégicas deben ayudar a tener mercados en el exterior, y terminar con ventas por cuestiones políticas, supeditado a simpatías ideológicas.

Los cambios demandarán inversiones en equipamiento, capacitación, infraestructura, como también revisar la política hacia el personal. La empresa debe ser un factor de desarrollo, impulso al valor agregado y generación de empleo, sobre la base de productividad, innovación y competitividad. Astilleros Río Santiago debe dejar de ser una carga para el presupuesto, como lo ha sido durante estos veinte años.

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