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Benín: Cultural y Vudú

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Zangbéto, compuesto de las palabras “Zan” que significa noche y de “Gbéto” que quiere decir cazador o guardián es una divinidad muy venerada y adorada en Benín.

Por: Kele Koffi Rodrigue | Corresponsal de Benín.


Etimologia de Zangbéto

En Goungbé, lengua de origen, Zangbéto, como ya lo indicamos, se compone de dos palabras cuya usion da el sentido de: Guardián de noche.

Tê-Agbanlin, fundador del Reino de Hogbonou (Porto-Novo, capital política de Benín) es, en pocas palabras, el ‘protector’ de Zangbéto; protector porque Zangbéto es común a los Agassouvi de que también forma parte el propio Tê-Agbanlin, descendiente del antepasado Zozérigbé.  Los Agassouvi son los primeros en actuar con el Zangbéto que, según las tradiciones, es un espíritu, un espíritu materializado estoy tentado de decir.

Esa filosofía a cerca del Zangbéto no es nada dudosa dado que el mismo es capaz de realizar cosas extraordinarias, espantosas e increíbles durante sus salidas.

La locura es cuando se ve al Zangbéto bailar sobre el agua como Jesucristo andando en la superficie del agua. ¡Es increíble pero verdad! Por ejemplo, durante la salida de Su Excelencia Patrice Athanase Guillaume Talón, Presidente de la República de Benín, a Sô-Ava, alcaldía lacustre, el día jueves 14 de enero de 2021 se le ofrecieron —no solo a él sino a todo el pueblo de Sô-Ava y de Benín porque el evento fue compartido en las redes sociales— un baile sobre agua de Zangbéto.



Una nota: hasta los propios benineses, incluso KKR, nos quedamos boquiabiertos cuando entra en trance el Zangbéto.

La razón que explica eso es simple: el Zangbéto supera el entendimiento humano. Solo los iniciados —por supuesto al culto Zangbéto— pueden entender el mensaje de la divinidad cuando habla, baila o entra en trance.

Porto-Novo es la cuna de la divinidad zangbéto y el Zangbéto de Porto-Novo es el jefe supremo de todos los zangbéto del mundo.

Monumento-Zangbéto en Porto-Novo

Fuera de Porto-Novo, se encuentra también en otras regiones de Benín, sobre todo en el sur y el centro, compañías secretas de Zangbéto donde los integrantes, los miembros, siguen primero rituales antes de ser admitidos a ellas. Solo así pasa uno a ser iniciado al culto Zangbéto. Es el llamado zan mimon o aho mimon.

Por qué el Zangbéto

La presencia de este ser mágico en la sociedad es de suma importancia para la cultura y los ciudadanos. Como ya lo mencionamos, el Zangbéto es muy respetado en Benín; y eso por sus aportes a la sociedad, o sea los papeles que desempeña.

Zangbéto el guerrero 

“Al emprender el camino huyendo el conflicto que sublevó su deseo de subir al trono vacante del reino de Tado, se vieron obligados los Agassouvi a salir el Zangbéto. La voz de la divinidad ahuyentó a los enemigos que acabaron por dejar de perseguirles”, nos cuenta el cantante tradicionalista Anice Pepe en su canción titulada: ‘Agassouvi’.

En efecto, los Agassouvi no podían reinar en Tado porque su ancestro Agassou no era hijo de un príncipe, sino de una princesa, la princesa Aligbonon.

El poder no se transmitía por lado de la madre, escribe Jean Pliya, exrector de la Universidad de Abomey-Calavi, también antiguo ministro y diputado en el Parlamento beninés, en su libro titulado Histoire dahoméenne.

Zangbéto el guardia 

Desde el reino de Tê-Agbanlin, rey fundador de Hogbonou, el Zangbéto es considerado como un policía, un guardia de noche. Al inicio, solo le incumbía la seguridad del rey.

De tal modo solo salía de noche. Pero, en día de hoy, puede salir de día a la hora de celebraciones culturales o de entierro de un iniciado. También puede salir el Zangbéto para la recepción de una personalidad con el fin de honrarle como lo vimos con la salida del Presidente beninés a Sô-Ava.

El famoso día 10 de enero, fiesta nacional cultural, se ve tintado de todos los colores de Zangbéto; pero que también de otras divinidades.

Aquel día, todos los espíritus se manifiestan, cambiándose así la vibración del país. Es verdad porque se nota que algo grande está pasando en el país.

Con el tiempo la vigilancia del Zangbéto salió del círculo real para extenderse a los barrios. Es decir que el Zangbéto de una región dada (el barrio A por ejemplo) tenía bajo su custodia el territorio y sus gentes.

 Zangbéto el protector 

Las salidas del Zangbéto tienen dos dimensiones o metas: la vigilancia física y la espiritual. Cuando sale el Zangbéto, se esconden los ladrones y otros malhechores. Por otra parte, cuando sale resonando su voz, los brujos y espíritus malos temen. Su voz los incomoda y se ven obligados a huir.



Pero ocurre que la gente tope con el Zangbéto y su séquito la noche. Llegado el caso, el extranjero grita: Bòlé bòlé. Muy a menudo no hay problema con los iniciados; pero con los profanos sí: un profano podía ser golpeado por el Zangbéto o gente de su séquito.

Vestimenta

El zanxò (casa del Zangbéto) se compone esencialmente de almiar de rafia, de cuernos y, o de máscara. El zanxò siempre tiene una forma piramidal, pero sin escalón. Los cuernos, a menudo dos, colocados arriba en frente del zanxò, son sujetados desde el interior del mismo.

Estos cuernos son de Tê, antílope, animal-símbolo de Agbanlin, fundador del reino de Hogbonou (Porto-Novo). De allí proviene su nombre: Tê-Agbanlin. La máscara, simbólica, se pone en la cara del zanxò. El Zangbéto tiene una voz específicamente impresionante pues es gangosa. Baila el Zangbéto arremolinando sobre sí mismo.

La escalera espiritual del culto zangbéto

El Zangbéto, lo hay de diferentes grados. Esa diferencia se nota en su tamaño y adornos: mientras unos zanxò son pequeños, otros son grandes. ¡Ojo! Eso no quiere decir que son distintos, no; porque se trata del mismo espíritu; lo que pasa es que se manifiesta diferentemente.

En su canción ya citada, el cantante Anice Pepe nos enumera unos grados de Zangbéto: Hontou, Gbéhou, Kpaklignaou.

El Zangbéto ayer hoy y mañana

Antes, el Zangbéto era muy adorado; ahora, lo es más; después, lo será mucho más. El Zangbéto, como mencionado arriba, es una de las divinidades más adoradas y veneradas en Benín.

Zangbéto es la divinidad-amigo del pueblo. Lo es; porque basta con ver cuántas personas salen a observarle cuando sale. Le atrae a la gente; le divierte y le disciplina. Ayer, cuando todavía no había el cristianismo en nuestra tierra, la gente no tenía ningún miedo a asistir a manifestaciones de Zangbéto.

Pero hoy, infortunadamente con la presencia de las religiones importadas, hay una desvalorización por parte de algunos benineses, incluso los propios portonovoños, para con el Zangbéto. Cabe señalar que ese menosprecio hacia el Zangbéto es nutrido por los responsables de esas religiones importadas que dicen a sus fieles: ¡No presencien en las manifestaciones culturales!

Esa recomendación de aquellos responsables religiosos, que llamo ‘enemigos de la cultura’, no tiene importancia; no tiene porque siempre hay un sinnúmero de gente detrás del Zangbéto cada vez que sale.

Nadie tiene el poder de suprimir ni una sola página de la historia de un pueblo porque un pueblo sin historia es un pueblo que no existe, piensa Alain Foka, periodista en RFI, Radio Francia Internacional.

La cultura siempre llama. Y como lo dice Alèkpéhanhou, cantante beninés, en una de sus canciones:

El afeitar la cabeza no impide los cabellos salir de nuevo.

Hagas lo que hagas, volverán a crecer; siempre. Es obra divina. Nadie puede sustituirle al Vudú por alguna religión importada. ¡Es imposible! Pues las religiones importadas están de paseo, el Zangbéto todavía tiene un futuro maravilloso.

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