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Benín, tierra del vudú y de culturas ancestrales

El Minuto | Benín es un pequeño país ubicado en el golfo de Guinea considerado como la cuna del vudú y que ha sido el mercado de los esclavos más importante de todo el continente africano.

Por: Haddad Bonou | Corresponsal de Benin

En Benín, la mayor parte de la población profesa la religión animista. El Vudú, por ser una de las religiones oficiales es praticada habitualmente por más de 30 millones de personas en todo el golfo de Guinea. El vudú nació en aquel país y se destaca de los demás países africanos a través de la riqueza de su patrimonio cultural. Esta prática fue declarada religión oficial en Ouidah hace 24 años.

La palabra vudú atraviesa con determinación los rincones de toda la población beninesa. Así constratamos que no se trata de un mito tampoco de una leyenda. A pesar de sus miles y miles de años de antigüedad su prática sigue más viva que nunca. Como en tantas otras religiones, el mundo material y los transcendentes se fusionan. Lo que llamamos el mundo natural y el sobrenatural se enlazan de tal manera que no hay una barrera entre el mundo de los vivos y de los muertos.

Esta palabra “Vudú” representa el conjunto de los dioses y de las fuerzas invisibles cuyo los hombres intentaban conciliar el poder o la indulgencia.

Teniendo una población de 10 millones de personas, Benín es el hogar espiritual del vudú, una religión cuyos devotos creen en los espíritus. Eso data desde el poder de las deidades mayores que gobiernan la naturaleza y la sociedad a los espíritus menores de los ríos, los árboles y las rocas. “El vudú es algo que se adora en las casas, en los templos, en ceremonias cerradas a los adeptos de cada divinidad”.

¿Cuál es el papel de la mujer en el dominio del vudú?

Ante todo, hemos de reconocer que según las prácticas, a menudo los hombres ocupan el centro de la escena, las mujeres encarnan la fuerza espiritual de todo lo que se hace, incluso las divinidades inaccesibles. “En el culto del vudú, es importante recordar que son las mujeres que poseen en la sombra el secreto de varios rituales. La mujer mantiene siempre un lugar destacado en el mundo del vudú. Además, representa la luz y el mandamás. Por medida de precaución, los mayores inculcan a los más jóvenes la sumisión, la discrección, el secreto. En los monasterios, se les prohiben los altos cargos. Lo más primordial, es que sin la intervención de la mujer, los rituales no pueden tener éxito. En todo caso, hace falta su presencia para lograr lo imposible y amenizar los eventos. No obstante, esto se le presenta como una obligación y no como un poder. Así es como conseguimos proteger nuestra herencia ancestral”, nos comentó Ginette Fleure Adande.

En el Vudú, no se habla de muerte si no de viaje. Si bien él que se marcha, adopta una forma diferente. Una vez transformado en animal, otro en roca, árbol, río o en cualquier otra manifestación de la naturaleza fortaleciendo así un vínculo muy interentable, abriendo el camino en base a una relación de respeto y de generación. Y como se lo dice, el Vudú representa los 4 puntos fundamentales del mundo. De estos cuatro elementos, se puede sacar a luz cada divinidad que conviene:

· La divinidad Hêbiosso ( Dios del fuego)

· La divinidad Sakpata ( Dios de la tierra)

· La divinidad Oro ( Dios del aire)

· La divinidad Tohossou ( Dios del agua)

A parte de los 4 divinidades, hay unos que desempeñan un papel muy relevante a nivel cultural:

La divinidad Egun (Espíritu de la muerte)


El vudú Egun representa el espíritu de un muerte que volvió dentro de los vivos. Se encarga de proteger a las poblaciones contra los espíritus malos y da felicidad con bendiciones a los que necesitan. Es uno de los protectores de la selva.

La divinidad del Zangbéto


El vudú Zangbeto o guardián de noche es una divinidad que sale por la noche en lugar de las policías para proteger a las poblaciones. Pero con el tiempo, esta rutina pasó al revés. Los Zangbéto salen de día cuando hay una ceremonía de ritual.

Según los dichos de los sacerdotes, el vudú tiene un solo objectivo: hacer lo bueno y nunca dañar a alguien. En lo contrario, son los ajenos que piensan que el vudú existe para dañar a su prójimo.

En palabras de SERGIO García: El vudú es una tradición que se alimenta de fetiches y de sacrificios de animales para contactar con los antepasados». Poco a poco, nos sumergimos en el dominio de los fetiches y de los amuletos. Las ofrendas y los sacrificios son para implorar proteción al inmenso panteón divinidades. Las danzas mágicas son sin duda el elemento elocuente de los ritmos del vudú. Su movimiento y su cualquier gesto del bailarín expresa un universo de sensaciones que solo los sacerdotes más experimentados pueden interpretar. Los bailes son una forma de oración. Se invocan las divinidades, los antepasados en un sincretismo perfecto entre la religión ancestral de los esclavos mezcladas con las creencias católicas de su captores esclavistas o de sus dueños.


OUIDAH, en el Sur oeste de Benín se alza majestuosamente en el eco de la historia. Son cultos circulares que extraen su esencia de la tradición africana. Esta ciudad habita el bosque Sagrado Kpassè. Una constelación del árbol innumerable con un misterio igualmente denso que acoge

unas divinidades locales. Este lugar se ha vuelto sagrado en 1661 después de la desaparición del rey. El rey no ha muerto pero está encarnado de forma spiritual en un árbol. Desde aquel tiempo, esta selva abunda bastantes realidades culturales.


Ouidah una de las 7 puertas africanas conocidas como la puerta del no retorno donde los esclavos se amontaron en condiciones infrahumanas a través de los mares rumbo a América. Nos demoramos al final del siglo XVII cuando los devastadores invadieron el territorio Beninés para llevar un sinnúmero de esclavos: tantos hombres como mujeres. Fueron perseguidas, capturadas y finalmente vendidas. En esta ciudad, se celebra el 10 de Enero de cada año la gran festival del vudú donde sacerdotes y sacerdotistas llegan desde diversas rincones de países de África Occidental. “El primer gran festival dedicado al arte y la cultura del vudú tuvo lugar en Beníçn en 1993″. En aquel entonces, esta ciudad era numbrado Ouidah 92. La pequeña ciudad beninesa de Ouidah es el centro espiritual del vudú, una religión casi inacesible para los iniciados.

Por Benín, pasaron Portuguéses, Holandéses, ingleses y Franceses. El reino de Danhomey se convirtió en la República independiente de Benín en 1960. Hoy, los Beninéses perpetuan su legado espiritual luchando por la prosperidad y continuidad de las próximas generaciones.

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