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Bosnia: ¿Frente al Absimo?

El Minuto | En marzo de 1992, fue proclamada la independencia de la República de Bosnia Herzegovina, uno de los estados federados que formaba la antigua Yugoeslavia, pero al poco tiempo, dado las tensiones entre los diversos grupos étnicos, estallo la guerra. En 1995 por medio de los Acuerdos de Dayton, era alcanzado un acuerdo de paz, pero sobre cimientos frágiles, como hemos observado estos últimos tiempos, donde los serbios amenazan con abandonar la federación, lo que ha generado tensiones que alarman a los especialistas  

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

En 1995, los Acuerdos de Dayton pusieron fin a una cruenta guerra con más de cien mil muertos. Las imágenes de Sarajevo o la matanza de Srebrenica – que se podría haber evitado, pero eso es otra historia – conmovieron al mundo. Los citados acuerdos, establecieron un complejo andamiaje institucional, precario, destinado a satisfacer el paisaje multiétnico y la distribución territorial, como consecuencia de la guerra.

Este país de 51.200 km2 y cuatro millones y medio de habitantes, quedó organizado en un peculiar estado federal, con una jefatura de estado de carácter rotativo, entre los tres grupos étnicos mayoritarios del país, un consejo de ministros con control parlamentario, y una organización territorial, muy particular, donde los sujetos federales, tienen competencias algo difusas: “Federación de Bosnia Herzegovina, que aglutinó a bosnios y croatas, la República de Srpska, una entidad bajo la población de origen serbio, y el distrito Brcko, en el noroeste del país, con 80.000 habitantes, compuestos por varias etnias, administrado conjuntamente por las entidades federales, bajo un supervisor internacional”.  En el caso particular de la Federación de Bosnia, esta se divida en cantones, con amplio margen de autonomía, que muchas veces entran en colisión con las autoridades centrales.

En cambio, “los serbios cuentan con un estado centralizado”.  La ciudad de Mostar, centro de duras batallas, quedó dividida en dos áreas, que a su vez cuenta con varias municipalidades. El complejo sistema de gobierno, por distribución étnica, ha terminado que una localidad de 120.000 personas cuente con ocho alcaldes y 180 concejales. Desde el punto de vista del erario público una pesada carga.

El estado federal bosnio, cuenta con tres jefes de estado, de carácter rotativo, un gobierno nacional, un parlamento nacional, tres parlamentos de cada sujeto federal con sus respectivos gobiernos, los gobiernos cantonales con sus jefes de gobierno y gabinetes y unos seiscientos consejos locales. Una pesada carga fiscal, que solo beneficia el clientelismo y las divisiones étnicas.  Cada comunidad tiene servicios públicos, llegando a un nivel delirante, que el país cuente con tres servicios de correros.

La política está marcada por partidos de base étnica, lo que contribuye aún más a potenciar diferencias regionales. A pesar de los esfuerzos desde Naciones Unidas, la OTAN, y la Unión Europea, para que se llevaran a cabo reformas políticas y económicas, los avances han sido limitados. La paz ha permitido mejoras en la calidad de vida del país, pero las tasas de desempleo son elevadas, que afecta el 18% de la población. 

Se estima que, en los últimos tiempos, un millón de ciudadanos bosnios dejaron el país buscando mejores horizontes en el extranjero. Bosnia ha tenido que recurrir en reiteradas oportunidades a préstamos del FMI para sostener su economía, que aún no es atractiva para las inversiones extranjeras. 

Desde la Unión Europea en 2021, criticaron severamente el comportamiento de la clase dirigente bosnia, atrapada en discursos nacionalistas trasnochados, el mantenimiento de divisiones existentes, y la falta de cumplimiento de los objetivos fijados para iniciar el proceso de integración al bloque europeo. El país arrastra problemas de corrupción importantes y un sector público poco eficiente y sobredimensionado. Otro factor de fricción es que el presidente de la República serbia de Srpska, Milorad Dodik, se opone tajantemente a incorporar el país a la OTAN, mientras que los dirigentes bosníacos y croatas, sin son favorables a integrarse a la alianza, siguiendo el camino de sus vecinos de Croacia y Montenegro. Estas posturas dificultan también la construcción de una política de seguridad, de vital importancia en una región que siempre ha sido un polvorín. 

La debilidad del estado a nivel federal, dificulta seriamente la gobernabilidad del país, agregándose las potestades difusas de las autoridades a nivel local. Hemos visto el disparate sobre la ciudad de Mostar, que tiene ocho autoridades ejecutivas.  El país todavía depende en cierto punto de la tutela internacional, como Kosovo, como garantía de estabilidad.

La Oficina del Alto Representante, responsable de la interpretación de los Acuerdos de Dayton, ha llevado en estos últimos tiempos, acciones destinadas a fortalecer a las autoridades nacionales sobre las entidades que componen Bosnia, e incluso ha hecho uso de las potestades para implementar los Acuerdos, cesando en sus cargos autoridades locales y hasta un jefe ejecutivo del estado serbio.

Esto pone en evidencia que Bosnia en los hechos es un protectorado internacional.  En los intentos de crear instituciones nacionales se ha impulsado la creación de un ministerio de defensa, fuerzas armadas unificadas, una policía frontera, un cuerpo de aduanas y la unificación del régimen de tasas aduaneras e impuestos al valor agregado, un tribunal constitucional y fiscalía de estado.

El presidente serbobosnio Dodik, en enero de 2022, ha reclamado mayores atribuciones para su entidad federada, lo que implica casi en los hechos la independencia. El alto representante de la UE en el país, Christian Schmidt, solicitó ante el endurecimiento del discurso de Dodik, la intervención internacional. Entre las declaraciones incendiarias del citado líder, incluye negar la existencia de genocidio en la matanza de Srebrenica e incluso desafiar la autoridad del Alto Representante de Naciones Unidas, al señalar claramente este, que el código penal recientemente reformado, sanciona el negacionismo. Los pedidos de separación son desoídos por Rusia y Serbia, que apoyan la integridad territorial de Bosnia, por ende, el discurso incendiario de Dodik, es para el consumo interno, pero genera inestabilidad. Pero, a nuestro entender, la crisis de Ucrania y sus derivaciones, deja la puerta abierta, para que Moscú, llegado el caso, pueda obtener algún tipo de rédito político, en un hipotético escenario de proclamación de la independencia de la República Srpska. Otro actor a considerar es China, también favorable a los serbobosnios, dado que en la vecina Serbia (gobernada por el primer ministro Alexander Vucic, ex ministro de Milosevic y por ende un nacionalista). Pekín cuenta con importantes intereses económicos, pero al parecer no juega abiertamente sus cartas.

El constante reclamo de los bosníacos como bosniocroatas, para denunciar según su conveniencia política, como también serbobosnios, ante la Oficina del Alto Representante de los Acuerdos de Dayton. Esto ha impedido que el país cuente con una dirigencia política con la madurez suficiente para resolver sus problemas.  Las elecciones locales de 2020, significaron un retroceso para los partidos nacionalistas, lo que sin ninguna duda alimentó la exacerbación del discurso de todas las partes, para movilizar sus bases electorales y revertir la pérdida de lugares en las pasadas elecciones. Los bosníacos exigen mayores atribuciones para el poder central, los serbios una cuasi independencia y los croatas, quieren una mayor cuota de poder a nivel nacional.

En opinión de Carl Bildt, ex Alto Representante en Bosnia, considera, que la comunidad internacional como la UE, deberían dejar en manos de los líderes locales el destino del país, imponiendo la obligación de alcanzar consensos, estableciendo una serie de pautas claras y contundentes para ser respetadas, la integridad del territorio de Bosnia y la presencia militar, discreta de la UE, para actuar en caso de una situación de crisis mayor. Desde nuestro modesto lugar, agregamos, que el andamiaje heredado de los Acuerdos de Dayton, es una pesada carga fiscal, y la mala situación económica, corrupción, alimentan frustración que encuentra eco en el discurso sectario de los partidos nacionalistas.

“Los bosnios dilapidan millones de euros en cargos políticos, que podrían a ir a programas sociales, inversiones y ayuda al desarrollo. Para llevar a cabo estas reformas, la UE en particular y la Comunidad Internacional en general, deberán presionar a los políticos bosnios que es preciso una reforma profunda, superar rivalidades étnicas propias del siglo XIX, si quieren seguir recibiendo apoyo internacional”. Es indispensable establecer condiciones para que Bosnia, lleve a cabo una reforma integral, no solo política, sino económica, generando oportunidades para sus ciudadanos.

Los croatas bosnios al parecer hacen causa común con Dodik, en su estrategia de ganar cuotas de poder a nivel central. El líder croata Dragan Covic, exigió el cambio de la ley electoral, para establecer un cuerpo electoral, sobre bases puramente étnicas, algo que va en contra de sentencias del Tribunal de Derechos Humanos Europeo.  Los croatas desde 2010, buscan separarse de la federación creada por los Acuerdos de Dayton junto a los bosníacos, y aspiran a tener su propio estado o entidad federada al mismo nivel que los serbios. No es descabellado que hagan causa común con los serbobosnios.

Cabe recordar que, en 2009, el alto tribunal, emitió una sentencia ordenando a Bosnia a reformar la Constitución al considerarla discriminatoria contra las minorías nacionales o pertenecientes a las llamadas comunidades constituyentes del país – serbios, bosníacos y croatas –  en el caso Sejdic-Finci.

Los Balcanes son un avispero. Los serbios que viven en Kosovo, reclaman por sus derechos; Macedonia del Norte, tiene una muy mala relación con Grecia, al ser aceptada su denominación oficial que ocasionó una agria disputa. Realmente, podemos pecar de ignorantes, pero muy curiosa, dado que el norte de Grecia, es conocida como Macedonia, pero como región histórica. En este cúmulo de problemas, aparece Turquía como mediadora en el conflicto en Bosnia, dado que la mayor parte de los bosníacos son musulmanes. Esto alimentaría mayores tensiones con Atenas, siempre solidaria con los ortodoxos serbios, y además no tiene ningún tipo de interés de injerencia turca en los Balcanes, en un contexto de tensión por la delimitación de aguas territoriales ricas en gas. Recurso que cobra vital importante ante la guerra de Ucrania.

Los Acuerdos de Dayton que abrieron las puertas a un proceso de paz, ha resultado en cierto punto en un fracaso. Bosnia es un protectorado internacional de hecho, dependiente de las ayudas de la UE, del rol del Alto Representante de Naciones Unidas, que funciona no solo como árbitro de la política local, sino que tiene potestades de intervenir directamente en la política bosnia.  El reparto de poder basado en criterios étnicos, no hizo más que robustecer clanes y un sistema clientelar, donde están enquistados líderes nacionalistas, que conservar poder, gracias a la exacerbación de ánimos, que derivan en crisis que, por intervención de la UE, Estados Unidos o las propias Naciones Unidas, son sorteadas, pero la gran pregunta, que llegará un momento que una nueva crisis, como la desatada por Dodik, puede poner en riesgo el débil andamiaje institucional bosnio. El viaje del número dos del Departamento de Estado norteamericano en noviembre de 2021, calmó en parte los ánimos, pero puso en evidencia la falta de liderazgo de la UE para lidiar con este tipo de problemas.  Mientras tanto las elites bosnias, no tienen grandes aspiraciones impulsar cambios, dado que el modelo heredado de Dayton, les sienta bien, unido a la corrupción. Por razones de supervivencia, hubo avances para ser “buen alumno” y aspirar a ingresar a la UE, un aspecto que si podría generar consensos a favor entre las distintas nacionalidades que componen el país. En cambio, el tema de ingresar a la OTAN, puede ser un factor que incremente las grietas existentes, especialmente con la entidad serbia.

La UE no puede pedir credibilidad, especialmente ante la crisis de Ucrania, y el resultado del conflicto, también puede influir en los serbobosnios, sobre permanecer o no en Bosnia. Es indudable que el actual estado de cosas, demandan de una respuesta especialmente de la UE, en el cual, ha llegado, según los especialistas, la hora de otorgar la mayoría de edad a los ciudadanos bosnios y que sean los responsables de su propio destino, creando un estado viable y multinacional.  Un juego realmente arriesgado, más en el actual contexto que vive Europa.

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