dom. Jul 21st, 2019

Diario el Minuto

Comenzó la batalla por la Casa Rosada

Por: Agustín C. Dragonetti.

Con el cierre de listas del sábado pasado, las fórmulas que competirán el 11 de agosto en las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) de Argentina ya están oficializadas, por lo que se terminó el tiempo de las especulaciones. Empieza el largo camino para ocupar el sillón principal del poder en Argentina, de las gobernaciones, el Congreso (diputados y senadores), las intendencias y los concejos deliberantes.

Por: Agustín C. Dragonetti. Corresponsal del diario el Minuto en Argentina

El cierre de listas es uno de los procesos de la política argentina más mezquinos, tramposos y miserables que desnuda la verdadera naturaleza de la dirigencia política argentina. No importan las lealtades, el trabajo realizado o la honestidad de los que pugnen por engrosar las listas partidarias. Solo importa que tan cercano se esté con quien tiene “la lapicera” de las designaciones. Y esto es así en todos los partidos políticos, sin distinción de ideologías. Lo que generalmente sigue al cierre de listas, es el pase de facturas internas de los partidos y el salto o apoyo de los “heridos” a otros espacios, aún de signos políticos contrarios. Es aquí donde se ve la habilidad de los operadores de uno y otro lado para cooptar voluntades y sumar votos.

Los frentes que arrancarán formalmente la campaña electoral el próximo 12 de julio son:

JUNTOS POR EL CAMBIO (oficialismo)

Fórmula presidencial: Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto.

Fórmula Provincia de Buenos Aires: María Eugenia Vidal-Daniel Salvador.

Jefe y vicejefe de Gobierno Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Horacio   Rodríguez Larreta y Diego Santilli.

Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto.

FRENTE DE TODOS (kirchnerismo)

Fórmula presidencial: Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner.

Fórmula Provincia de Buenos Aires: Axel Kiciloff-Verónica Magario.

Jefe y vicejefe de Gobierno Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Matías   Lammens-Gisela Marziotta

Cristina Kirchner y Alberto Fernández

CONSENSO FEDERAL (peronismo)

Fórmula presidencial: Roberto Lavagna – Juan Manuel Urtubey.

Fórmula Provincia de Buenos Aires: Eduardo “Bali” Bucca – Miguel Saredi.

Jefe y vicejefe de Gobierno Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Matías   Tombolini – (a confirmar).

Roberto Lavagna – Juan Manuel Urtubey.

FRENTE DE IZQUIERDA

Fórmula presidencial: Nicolás del Caño – Romina del Plá.

Fórmula Provincia de Buenos Aires: Christian Castillo – Mercedes Trimarchi.

Jefe y vicejefe de Gobierno Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Gabriel   Solano – Vanesa Gagliardi.

Nicolás del Caño-Romina del Plá, la fórmula presidencia del FIT

FRENTE NOS (derecha)

Fórmula presidencial: Juan José Gómez Centurión – Cinthya Hotton.

Juan José Gómez Centurión – Cinthya Hotton.

FRENTE DESPERTAR (liberal)

Fórmula presidencial: José Luis Espert – Luis Rosales

José Luis Espert – Luis Rosales

FRENTE PATRIOTA (ultraderecha)

Fórmula presidencial: Alejandro Biondini- Enrique Venturino.

Alejandro Biondini- Enrique Venturino.

MAS (izquierda)

Fórmula presidencial: Manuela Castañeira – Eduardo Mullhal.

Manuela Castañeira – Eduardo Mullhal.

Presentados los frentes electorales que competirán en las PASO, la pregunta de rigor es, ¿cómo vienen las encuestas? En principio, la polarización es absoluta. En segundo lugar, ninguna encuestadora seria pone al Gobierno arriba de las predilecciones del electorado para las Primarias. Si bien la imagen de Mauricio Macri mejoró, en parte por la designación del peronista Miguel Ángel Pichetto como candidato a vicepresidente, la fórmula oficialista sigue abajo del binomio Alberto Fernández-Cristina Kirchner.

De acuerdo con un relevamiento realizado por la consultora Isonomía, la imagen positiva de Macri mostró un fuerte crecimiento, consiguiendo torcer la curva descendente que se venía dando desde hace muchos meses. Al mismo tiempo, la imagen de Cristina Kirchner sufrió una fuerte mengua. Tras divulgarse esta encuesta, los operadores de la Casa Rosada soltaron el aliento. Es que la misma encuestadora fue la que en abril convulsionó al Gobierno y al establishment cuando dio a conocer un trabajo que indicaba que ante una eventual segunda vuelta electoral, Cristina Kirchner podría sacarle unos abismales 9 puntos de diferencia a Macri. Hoy esa diferencia es de solo 2 puntos, con un 45 a 43% en la intención de voto.

Un dato no menor para tener en cuenta a la hora de pronosticar resultados electorales: según una encuesta de Isonomía de mayo último, la imagen negativa del presidente Mauricio Macri es del 65%, mientras que la positiva es de tan solo el 33%. Números muy difíciles de revertir teniendo en cuenta la pésima gestión económica de su gestión y el desprecio por su base electoral de centroderecha.

Distinto sería el caso en que se produjera un balotaje. Las encuestadoras Synopsis y Elypsis dieron a conocer a principios de mes sendos relevamientos que indicaban que Macri había repuntado en la intención de voto por segundo mes consecutivo. Esto, según las consultoras, se debió a la tranquilidad cambiaria de mayo y a la ligera desaceleración de la inflación (después se agregaría la incorporación del senador peronista Miguel Pichetto a la fórmula oficialista). De seguir esta tensa calma, Macri, según estas consultoras de opinión, incluso podría ganar un posible balotaje y lograr la tan ansiada reelección.

Aquí entrarían en juego otras cuestiones fácticas. Si bien se percibe un justificado desencanto de parte de los votantes, circunstanciales o no, de la ex alianza partidaria Cambiemos -hoy Juntos por el Cambio-, Mauricio Macri podría recuperar parte de ese electorado enojado con su gestión de cara a una segunda vuelta por dos factores: la desintegración de una “tercera vía” al macrismo y al kirchnerismo y el regreso de los votos que fueron a otros espacios de centroderecha y al peronismo ortodoxo por el real temor al retorno del kirchnerismo al poder (que, siguiendo las diatribas de sus propios integrantes, viene a ejecutar una suerte de represalia contra todos aquellos que, según elucubran sus percepciones fanáticas, los sacaron del poder hace cuatro años, llámese jueces, fiscales, dirigentes políticos, empresarios o periodistas).

Otro factor que jugará en esta elección es la cuestión del voto “celeste” o “verde”: aquellos que están en contra o a favor de que se apruebe una ley que legalice el aborto en Argentina. Por el lado “celeste” (contrarios al aborto libre), sus militantes han dejado en claro que no votaran a candidatos pro aborto. Por el lado “verde” (a favor del aborto libre), la gran mayoría adhiere a los sectores de izquierda y el kirchnerismo, donde dirigirán sus votos.

La “tercera vía” que no fue

Hagamos un poquito de historia política argentina contemporánea. A fines de 2017, los gobernadores peronistas Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta), Juan Manzur (Tucumán), Carlos Verna (La Pampa), Sergio Casas (La Rioja), Hugo Passalaqua (Misiones), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Domingo Peppo (Chaco), Rosana Bertone (Tierra del Fuego) y Mariano Arcioni (Chubut), se reunieron para montar un bloque en la Cámara de Diputados para cimentar un espacio político que sirviera, a futuro, como plataforma electoral y fuera el contrapeso del kirchnerismo en el Congreso. Lo que se dice comúnmente en Argentina, una verdadera Liga de Gobernadores. A este grupo de mandatarios provinciales se sumaría Sergio Massa, líder del Frente Renovador. Un verdadero saltimbanqui de la política que en las elecciones de medio término de 2017 quedó relegado al tercer lugar, perdiendo su banca en el Congreso.

Durante todo el año pasado, las conversaciones entre los gobernadores, diputados y senadores peronistas (de las cuales uno de los más asiduos concurrentes era el ahora precandidato a vicepresidente por el oficialismo, Miguel Pichetto) seguían un ritmo constante, alarmando a los operadores del Gobierno que veían un serio oponente que, además, buscaba diferenciarse del peronismo K. El nuevo espacio se denominaría Alternativa Federal, al que ingresaría a principios de año el ex ministro de Economía de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, Roberto Lavagna.

Mientras se armaba Alternativa Federal, los gobernadores participantes del espacio se iban preparando para sus elecciones provinciales. Y comenzó la desintegración de AF. Los mandatarios empezaron a tejer alianzas en sus provincias, donde el kirchnerismo todavía goza de buena salud, y se aprestaron a cerrar filas con dirigentes de todos los espacios afines al peronismo local para alcanzar sus reelecciones.

A este escenario se sumó la sorpresiva y efectiva jugada de Cristina Fernández de Kirchner: anunció que iría como vicepresidenta en la lista que encabezaría otro Fernández: Alberto Ángel, ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y durante los primeros 7 meses del gobierno de Cristina, al que renunció luego de la derrota del Gobierno en el Congreso al no aprobarse la polémica “Resolución 125/2008”, dictada por el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, que establecía un nuevo régimen de retenciones móviles a las exportaciones de soja, trigo y maíz, sujetando su aumento a la evolución de los precios internacionales. Tras su salida de la Casa de Rosada, Alberto Fernández se encargó de vapulear y defenestrar a la ex presidenta en cuanta ocasión se le presentara. Pero esto es política, y como decía el anillo del fallecido ex presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Humberto Grondona: “Todo pasa”.

Luego del anuncio de Cristina Kirchner, los gobernadores de Tucumán, La Pampa, La Rioja, Misiones, Entre Ríos, Chaco, Tierra del Fuego y Chubut hicieron saludo uno y se encolumnaron tras la fórmula Fernández-Fernández.

Los que quedaron en AF se olvidaron de un pequeño detalle: el súper ego de Roberto Lavagna. Urtubey, Schiaretti, Pichetto y Massa, junto con los posteriormente incorporados Miguel Lifschitz (gobernador de Santa Fe) y Margarita Stolbizer (líder del partido GEN) querían dirimir la cuestión de las candidaturas a través del sistema PASO, pero el bueno de Lavagna aspiraba que la fórmula presidencial saliera de un cónclave entre los participantes del espacio.

Fue el fin de Alternativa Federal y de la “tercera vía” al macrismo y al kirchnerimo. Schiaretti y Lifschitz volvieron a dirigir sus provincias, Pichetto arregló con Macri, Stolbizer quedó afuera de la disputa bonaerense pero, insólitamente, promovió una lista porteña con el apoyo del nefasto sindicalista peronista Luis Barrionuevo, que fue impugnaba por errores en la carga informática de las candidaturas y Sergio Massa, fiel a su estilo de convicciones dudosas, volvió al kirchnerismo para encabezar la lista de diputados nacionales. Del armado original, solo siguieron el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, y Roberto Lavagna, que formaron Consenso Federal, donde el ex ministro será candidato a presidente y el gobernador, a vice.

En fin, se viene una batalla feroz por el poder donde todos los participantes desplegarán todas las armas disponibles. Inclusive, las prohibidas…