Mar. Sep 29th, 2020

Cómo reinventarnos en tiempo de Pandemia

Nada de lo que nos está pasando estaba al alcance de nuestra imaginación, lo único cierto es que este nuevo virus con pocos meses de vida está cambiando los hábitos en todo el mundo, incluida la Argentina y países de América.

Compartir

Nada de lo que nos está pasando estaba al alcance de nuestra imaginación, lo único cierto es que este nuevo virus con pocos meses de vida está cambiando los hábitos en todo el mundo, incluida la Argentina y países de América.


Por: Daniel Alberto Defant


Algunas de las medidas preventivas necesarias son el distanciamiento y la permanencia de las personas en sus casas. Medidas que pueden perjudicar a muchas empresas, entre ellas las más del millón de Pymes que hay en casi todos los países, siendo las mismas, el pilar de muchas familias, y el engranaje fundamental en el desarrollo económico de las pequeñas comunidades y de los países en cuestión.

El interrogante clave es hoy: ¿Cómo reinventarnos en tiempos de pandemia?

Sabemos de antemano que toda crisis puede ser una nueva oportunidad para quienes con espíritu emprendedor piensen en soluciones innovadoras que contribuyan al desarrollo y la profesionalización de sus negocios.

El impacto de este virus es profundo y superador, y como tal, ya no hay dudas que cambie para siempre los hábitos de consumos en los que estábamos acostumbrados a trabajar y divertirnos cuando el trabajo se realiza con placer.

Las compañías y negocios que logren sobrevivir a esta impronta tan inesperada y maldecida, mantenerse en pie en este contexto será la implicancia de tener que adaptarse a los cambios con mucha rapidez que las circunstancias imponen. No hay dudas que, para las Pymes, por su tamaño, se verán posibilitadas de hacer los ajustes de una manera más ágil que las grandes corporaciones.

Ante la crisis de consumo que se ve reflejada como el efecto post pandemia, el dilema es: ¿Cómo mantener el negocio en pie?

Como todo momento de cambios, conlleva implícito un mundo de oportunidades, en un momento en que el cliente se ha retirado de las calles y está prácticamente recluido en casa y hasta analizando, qué cosas comprar o consumir. A tal punto, preguntándose si van a volver a comprar como lo hacían antes, visto, que además las herramientas digitales han llegado a ellos para hacerlo prácticamente sin tener que moverse de su casa.

Es afirmativo decir que seguirán comprando, pero hay que añadir que quizás lo hagan ya de otras formas, más ágiles y fáciles, gracias a las tecnologías y políticas de teletrabajo que nos permiten seguir estando conectados y trabajando normalmente, comprando o vendiendo desde nuestras oficinas o casas contactando con proveedores y hasta negociando gastos o inversiones en las que se puedan negociar, precios, plazos de pago y demás elementos que se conjugan siempre en el mundo de los negocios.

En resumen, no es hora de atarse a modelos pre definidos, es momento de escuchar las actuales necesidades de los consumidores y oferentes del ecosistema, y estar abiertos a los cambios, ya que muchos de ellos pueden incluso sorprender por los buenos resultados.

En tiempos de cambios, que, además, implican un cambio de era, hay que conocer las tips de la situación en la que ya sabemos que el 80% de los consumidores al menos en América Latina planea reducir gastos, más allá de la óptica de implementar cambios radicales en sus comportamientos de consumo.

Esto es lo que genera un efecto contra perjudicial en el mediano y largo plazo en la economía de las Pymes; para lo cual se necesita un esfuerzo sustancial coordinado entre el sector público y privado, los distribuidores y agentes financieros para mantener a las micro y medianas empresas a flote durante esta crisis y poder reconstruirnos.

Este escenario ha traído y generado mucha incertidumbre con desafíos sin precedentes a nivel global ante las muchas restricciones tomadas para preservar la salud y evitar la propagación de este mal con recesión como resultante en las ventas.

Conocemos que no para todos los rubros ha sido igual el impacto, siendo muchísimo menor en lo que se trata a ventas de alimentos y/o bebidas, como así el comercio electrónico a contracara ante la necesidad del uso de tecnologías y plataformas necesarias para operar en el ciberespacio en materia de trámites y operatividad.

Para ser más amplios voy a dar a conocer algunos pequeños ingredientes o medidas que pueden ser consideradas como esenciales para el rescate de la nueva normalidad; mucho más allá de los subsidios directos y respaldo en préstamos que se puedan recibir, como así también la postergación de pagos y costos operativos como inversiones para educar en el aprendizaje y acceso a los programas de ayuda, trabajo para la subsistencia.

En Primer lugar, debemos realizar un estudio y análisis de la situación, que nos permita antes que nada identificar gastos y reducir aquellos que sean innecesarios. En segundo lugar, debemos gestionar cupos de créditos y subsidios a bajas tasas de interés para liquidar deudas preexistentes.

En tercer lugar, debemos cuidar del flujo de caja (ingresos y egresos) tratando de cobrar a clientes en forma más rápida de la que se paga a proveedores, lo que se presenta en tres escenarios: el conservador, el más probable y el optimista.

En cuarto lugar, debemos poner especial énfasis a las entradas y salidas de dinero, tratando de eliminar gastos que no sean necesarios analizando el impacto que conllevan las medidas de tele trabajo y las vacaciones colectivas o anticipadas.

En quinto lugar, debemos analizar los gastos fijos tratando de convertir la mayor cantidad posible de estos costos en variables con el objeto de aliviar la carga de la caja.

En sexto lugar se deben controlar las inversiones en bienes de capital, recomendando invertir solo en maquinarias, equipos de cómputo y/o inmuebles necesarios para el funcionamiento necesario del negocio.

En séptimo lugar, hay que estudiar la deuda en función al análisis del flujo de caja (entradas y salidas) y en función a ello determinar los plazos de financiación (amplios mejor), períodos de gracias (largos mejor) y tasas (bajas mejor).

En octavo lugar debemos optimizar los recursos que dan prioridad a innovar y reinventarnos pensando en el desarrollo de los modelos de negocios que se focalizan en la generación de rendimientos de mayor valor económico y social, siempre optimizando los recursos.

En noveno lugar, debemos generar el retorno de dinero, buscando la oportunidad de invertir en el mercado de valores, en negocios de internet o en la compra de franquicias.

Es muy importante realizar previamente una lectura correcta del mercado para comprender las bases de la nueva realidad económica y cuáles son las nuevas oportunidades que hay en los sectores privilegiados y niveles de riesgo de acuerdo con los nuevos comportamientos del consumidor.

Y en décimo y último lugar hay que destacar la reorganización empresarial, cuando se visualice una incapacidad de pago inminente y los recursos de negociación estén agotados, es necesario recurrir a otras medidas que tengan por objeto la recuperación y conservación de la empresa como generadora de empleo, esta reorganización es la que está contemplada por la legislación vigente de cada país, es decir las de amparo y rescate del capital empresarial que sin duda puedan reorientar y restablecer la economía propia y del país en cuestión.

Nunca es recomendable expropiar o estatizar empresas privadas que pueden sobrevivir.

Hacerlo implica que en un mediano y largo plazo el Estado deberá afrontar mayores gastos de manutención para sostener estas empresas en cuestión, resultando para este caso peor el remedio que la enfermedad en la ayuda para sobrevivir solo a cambio de manos: las privadas a las públicas.