dom. Jul 21st, 2019

Diario el Minuto

Crisis en Hong Kong

Por: Jorge Suárez Saponaro.

Protesta en Hong Kong

¿fracaso de la idea de un país “dos sistemas?

El Consejo Legislativo de Hong Kong aprobó una ley – luego suspendida – que habilita o facilita la extradición a China. Hong Kong, ex colonia británica, devuelta a China en 1997 bajo un régimen especial, esta viviendo una situación particular, donde pareciera que las nuevas generaciones sienten un claro rechazo a los intentos de China de asimilar esta región especial.

Por: Jorge Suárez Saponaro.Director El Minuto Argentina

Hong Kong desde 1997 es una región especial dentro de la República Popular China, aplicando el concepto de “un país, dos sistemas”. El acuerdo garantizó por un período de cincuenta años que el territorio conservara sus instituciones, un amplio margen de autonomía y el sistema capitalista. El régimen de autonomía especial le permite al territorio contar con su sistema financiero, monetario, legislación propia, participación en organizaciones internacionales (el territorio está representado en el FMI, la OMC, etc), emisión de documentos de viaje, y régimen de autogobierno, pero con características especiales. La designación del jefe ejecutivo, es de carácter indirecto, con anuencia del Consejo de Estado chino, un Consejo Legislativo que la mitad está designado y otra por sufragio universal.

No aburriremos al lector con el sistema político de Hong Kong, que tiene una serie de limitaciones, con el objetivo que se transforme en una democracia multipartidaria, incompatible con el régimen comunista chino. La política económica durante el período colonial convirtió al enclave en una potencia económica de proyección global. En los 80-90 era considerado uno de los “Tigres Asiáticos”. Los acuerdos con China, mejoraron su perfil económico, lo que potenció el rol del territorio como un centro financiero mundial.

El debate de una ley que habilitaría a la extradición de sus ciudadanos a China, fue vista como una amenaza directa al peculiar régimen de Hong Kong, caracterizado un clima de libertad de expresión y política, que el resto de China por la vigencia del régimen del Partido Comunista es imposible.

Hong Kong habitaciones vivienda.

Las multitudinarias protestas que movilizaron, según medios internacionales hasta 1 millón de personas (de siete millones de habitantes), frenó la vigencia de la ley, pero dejando en claro las autoridades de Hong Kong que ello no impediría implementarla más adelante. Esta actitud fue vista por los habitantes del enclave como un avance de China sobre sus instituciones y régimen de gobierno, poniendo en riesgo las libertades vigentes.

Los secuestros de disidentes por parte de China en territorio de Hong Kong, pone de manifiesto que Pekín no está dispuesto a tolerar enclaves “liberales” que puedan promover movimientos disidentes a escala en otras partes del país.

La respuesta policial a las protestas fue severa, lo que ha ocasionado severas críticas y una nueva convocatoria para movilizar a opositores a la ley de extradición. En las protestas del 12 de junio, 81 personas fueron heridas y 11 detenidas en la caótica situación desatada por la respuesta policial ante los manifestantes, que se habían instalado en las inmediaciones del Consejo Legislativo. El gobierno chino en vez de hablar de protesta, habló de disturbios impulsados desde el exterior.

Analizando distintas fuentes, observamos una importante movilización juvenil, muchos de ellos crecieron en tiempos del régimen colonial. Los lazos con China no son tan fuertes como sus padres o abuelos. Asimismo las manifestaciones se insertan en el trigésimo aniversario de la matanza de Plaza Tiannamen en 1989. China presiona abiertamente con apoyo del gobierno regional de Hong Kong para la vigencia de una ley de extradición, lo que habilitaría para extender su control sobre disidentes presentes en el territorio. Los manifestantes rechazan la idea, dado que las garantías judiciales en China son limitadas. La influencia económica es cada vez más creciente de China, y ahora va por un paso más, incrementar el control político, pero choca con un fuerte sentimiento autonomista. Pareciera existir una difusa conciencia que diferencia a los habitantes del Hong Kong, del resto de China.

Los jóvenes, que forman parte del grueso de las manifestaciones, mantienen una postura irreductible a la hora de defender la autonomía de la región. Recuerdan las manifestaciones multitudinarias contra la ley de seguridad nacional que quiso imponer China en 2003 y la Revolución de los Paraguas, en 2014, primera intentona de terminar con el régimen político en Hong Kong y hacerlo verdaderamente democráticos.

Simpatizantes del movimiento de los ‘Paraguas Amarillos’ sostienen sombrillas amarillas .

El régimen chino enfrenta la “guerra” comercial con Estados Unidos, que genera sus contratiempos y la idea de limitar las prerrogativas del enclave, está relacionado con impedir crear “plataformas” donde su adversario pueda empleara la mellar al régimen. Las tensiones con las minorías musulmanas en Sinkiang Uigur, además la histórica situación del Tíbet, conforman sombras que condicionan al régimen, dado que cualquier situación que sea considerada como “concesión” por parte de Pekín, puede acarrear impacto en dichas regiones, mas allá de la represión en dichas áreas.

China precisa contener las protestas e impedir que haya gente que quiera emular, más con el aniversario de la matanza de la plaza de Tiananmen. El régimen deberá actuar con cautela, dado que el desarrollo de las comunicaciones y redes sociales, impone limitaciones a intenciones de censura.

Una represión como en tiempos pasados, puede significar un retroceso para el peculiar estatus del territorio, que de alguna manera beneficia económicamente a China, pero asimismo, mostrarse tolerante o favorable al diálogo, puede ser considerado síntoma de debilidad y ser aprovechado por los opositores. Pekín “navega en aguas turbulentas”. La situación es tensa, el gobierno de Hong Kong ha limitado las presentaciones de libros de disidentes, obstaculizado la actuación de algunos corresponsales extranjeros. Nosotros consideramos que la ley de extradición sea una realidad en algún momento, pero el avance de Pekín sobre las instituciones de Hong Kong, será mucho más sutil, para evitar que la oposición pueda movilizarse y con el tiempo adquiera un carácter organizado y se transforme en un verdadero dolor de cabeza.

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