Vie. Feb 21st, 2020

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Crisis Irán y Estados Unidos ¿Soplan vientos de guerra?

La muerte del prestigioso general iraní Qassem Solemaini, comandante de la fuerza de elite Quds, generó una crisis entre la Casa Blanca y el régimen de los ayatollahs, que para más de un observador, está en las puertas de un conflicto armad.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto para Argentina.


Los discursos de ambas partes pareciera que fuera si, pero la geopolítica, intereses propios y ajenos, circunstancias económicas y de política interna, indicarían que el conflicto derivará en una serie de acciones limitadas, con sus consecuencias para la estabilidad del Medio Oriente.

 

El ataque de Estados Unidos que le costó la vida el pasado 3 de enero, al comandante de la Fuerza Quds (tropa de elite del Ejército de Guardianes o Guardia de la Revolución, una de las ramas de las fuerzas armadas iraníes, e institución de gran importancia política) y al segundo comandante de las Fuerzas de Movilización Popular (milicias que operan en apoyo a las fuerzas iraquíes en la lucha contra el ISIS). Abu Mehdi al Muhandis, no fue otra cosa que un “golpe estratégico”. Las razones que llevaron hacerlo son varias y los medios y expertos nos han inundado con sus teorías. Nuestro modesto modo de ver lo considera como un golpe de mano a la estrategia iraní de consolidar su influencia en Irak. Las demostraciones anti estadounidenses por parte de una de las milicias que forman parte de la Fuerzas de Movilización Popular, fueron la señal de alarma, que desencadenaron la respuesta de Estados Unidos. Era indudable que la estrategia de Solemaini en Irak, la cooptación de milicias chiítas y otros grupos, que le permitieran, de alguna manera, crear algo parecido al Hezbollah libanés, un árbitro clave en la política en Beirut.  Irak para Irán tiene un valor especial, no solo por la población chiíta, los santuarios para esta rama del Islam, sino por otras cuestiones, especialmente por el tema kurdo, algo que afecta a Irán (donde tiene una provincia mayoritariamente kurda), donde la posibilidad de un Kurdistán iraquí independiente alarma a muchos en la región (no en vano Turquía decidió terminar con la experiencia sirio kurda). 

El mantener unido Irak y con cierta estabilidad está estrechamente ligado a la seguridad de Irán.

El apoyo a la mayoría chiíta, tiene que ver con la idea de que no se repita la experiencia pasada, en tiempos del régimen de Saddam Hussein, sunnita, y que por un tiempo fue sostenido por las petromonarquías del Golfo, que deseosas de terminar con la experiencia republicada y revolucionaria, no dudaron en financiar la terrible guerra que libró Irak contra Irán. Por ende para Teherán es de sumo valor mantener a Irak dentro de su órbita e impedir la formación de un régimen hostil, y por ende sea empleado para desestabilizar la república iraní. No cabe duda que la agenda iraní es desgastar la imagen de Occidente, especial de Estados Unidos, que con la ocupación de Irak, trajo más caos y fueron creadas las condiciones para que entidades siniestras como ISIS/Daesh hiciera aparición. 

La influencia de Estados Unidos y sus aliados en la reconstrucción de las endebles y poco fiables fuerzas armadas de Irak, llevó a los estrategas iraníes apostar a la influencia de las Fuerzas de Movilización Popular, una heterogénea agrupación de milicias, la mayoría nutridas por chiítas y que tuvieron un papel importante en la lucha contra el Estado Islámico que llegó a controlar la tercera ciudad más importante del país, Mosul.

La crisis siria, los errores de la política de Estados Unidos que fue funcional a las monarquías del Golfo Pérsico, trajo aparejado la intervención directa de Irán, con el objetivo de impedir quedar rodeado de regímenes hostiles y que pudieran explotar conflictos a su orden interno. Años de sanciones, corrupción, falta de reformas políticas, crisis económica, han creado malestar en importantes sectores de la población, además de la existencia de conflictos latentes en minorías nacionales, han desgastado al régimen. Hábilmente y con recursos limitados, Teherán salió en ayuda de su aliado sirio, que estaba contra las cuerdas. Si caía, el próximo en la lista iba ser Hezbollah en Líbano, herramienta de alto valor para Irán en su lucha contra Israel. La Fuerza Quds, un componente del Cuerpo de los Guardianes, especializada en asistir actores como el Hezbollah, lucha contrainsurgencia en propio territorio iraní (contra kurdos, apenas iniciada la Revolución y contra la guerrilla Moyahedin-e Jalq, de izquierda, además de otros grupos) y llevar acciones clandestinas, puso todo su experiencia, agregándose el talento del general Solemaini, y tuvo sus éxitos al contener la avalancha salafista en Siria. En dicho país los comités populares, formados por milicias de diversos tipos y de defensa local, fueron aglutinados en torno a la Fuerza de Defensa Nacional, donde el asesoramiento iraní fue determinante.  Los iraníes, en el campo de batalla sirio, no solo fueron como asesores, sino que fueron desplegadas unidades de la Fuerza Quds, además de millares de combatientes de Hezbollah.

La lucha contra el Estado Islámico, fortaleció el papel de Irán en la región, especialmente ante el endeble Irak. Este avance, no cabe duda que alarmó a Israel, sino a países como Arabia Saudita, donde la población chiíta, sujeta a una dura represión política y religiosa, veo con preocupación el ascenso de Irán, con la posibilidad que dicho país exporte su ideario revolucionario a un sector totalmente oprimido y que vive en áreas ricas en petróleo.  La situación se ha puesto más compleja, dado que en el marco de lo que Irán denomina “defensa avanzada”, la asistencia a las milicias houtíes en Yemen, puso en aprietos los proyectos de Arabia Saudita y sus aliados.

La estrategia de desgaste, les cuesta a los saudíes miles de millones de dólares, cambio de un costo moderado por la ayuda iraní a los milicianos del norte del Yemen. No cabe duda, que el general Solemaini, fue un brillante profesional y explotó a fondo las lecciones en los distintos conflictos que se vio involucrado Irán. Un costo moderado, le permitió al régimen persa, convertirse en un actor de peso en la región.  La idea de tener influencia en Siria e Irak, esta relacionado, con la posibilidad de exportar crudo iraní hacia el sur de Europa, algo que choca directamente con intereses de Estados Unidos en la materia. No en vano los grupos salafistas de todos los pelajes dejaron nada más que escombros en Siria.

Israel y las monarquías del golfo Pérsico, sin ninguna duda vieron con preocupación el ascenso de Irán.

El acuerdo nuclear, gran victoria de los iraníes, habilitaba a romper el aislamiento y de esa manera, se abría una posibilidad de recibir inversiones, poder exportar petróleo libremente y conseguir socios para explorar los ricos yacimientos de gas.  Los cambios geopolíticos, acercaron aún más la relación con China y Rusia. En el caso chino, los lazos se deben a contar con fuentes de petróleo que no estén controlados por intereses de Estados Unidos y sus aliados, en el caso de Rusia, contener al régimen, y evitar que proyecte influencia sobre los estados de Asia Central y el Cáucaso, además  de emplear a Irán con elemento para desgastar a Estados Unidos. Sea como fuere, el régimen estaba saliendo del aislamiento. Los enemigos de Irán, consideraron que el clima de distensión fruto del Acuerdo Nuclear, fortalecería a dicho país. Israel, por razones de su propia supervivencia precisa que los árabes estén desunidos y enfrentados, y que no existe ninguna potencia que pueda disputar el poder israelí. Debilitar a Irán y Siria, implica debilitar a Hezbollah en Líbano.

La llegada del tempestuoso Donald Trump, encontró la posibilidad de quienes tenían una postura dura con Irán, un actor clave para sus interses.

Muchos conflictos políticos que tuvo Trump, comenzando por el caso de Rusia y su posible injerencia en las elecciones de Estados Unidos, generó una tormenta política en Washington. Trump encontró en Corea del Norte una válvula de escape. Así llegamos a la crisis con Irán.  Dicho país se ha convertido en un actor clave, con una creciente influencia en la región, con la posibilidad de que un país como Irak, dueño de importantes reservas energéticas, quedara de alguna manera influenciado por Teherán. No cabe duda que el trabajo del general Solemaini, estuviera relacionado con la idea de que en algún momento el crudo iraní pudiera salir vía Siria. Para ello era necesario barrer con los salafistas y grupos controlados por las “petromonarquías”, contar con actores locales que brindaran seguridad a los intereses iraníes, y por ende influir en la toma de decisiones al mas alto nivel. Trump, en medio de la tormenta del impeachment por parte de los demócratas en la cámara baja por otro “affaire” esta vez con Ucrania y a través de dicho país maniobrar contra su posible competidor demócrata por la Casa Blanca, Joe Biden, sin ninguna duda necesitaba salir del atolladero. El general Solemaini era su “tabla de salvación”. Un golpe estratégico eliminó al artífice de la estrategia iraní en Irak. Sorprendió al régimen de los ayatollahs, seriamente afectados por los embargos, que por presión de la opinión pública lanzaron acciones de represalia, con más sentido simbólico que real. Sus proyectos en Irak quedaron paralizados. Irak, de manera simbólica, su parlamento se pronunció contra la presencia de Estados Unidos, pero el gobierno de dicho país depende de las tropas y asesores americanos, además de sus aliados de la OTAN que apoyan el esfuerzo para erradicar el terrorismo y que el país cuente con una estructura mas o menos estable de seguridad. Por ende la esperada retirada de Estados Unidos no será posible como dice la propaganda iraní. Seguramente para impulsarla, el accionar de las milicias pro iraníes se incrementará, pero hay que ver hasta donde, dado que estos grupos son necesarios para mantener cierto balance con la poderosa minoría sunnita, combatir el terrorismo residual de ISIS.

Los líderes en Teherán, más allá de discursos apasionados y beligerantes, saben que la guerra sería un desastre.

Años de embargos, la crisis económica, hacen pensar que un retorno al programa nuclear militar, no será factible por lo menos en el corto plazo. Además no creemos que sea conveniente romper el Acuerdo Nuclear, que los europeos apoyaron, junto con Rusia, frente a la oposición de Estados Unidos. Estas diferencias pueden ser aprovechadas hábilmente por la diplomacia persa. La presión interna puede desembocar en promover activamente “proxies” o agentes desestabilizadores.  Tal vez pueda haber acciones en el Golfo Pérsico, para hostigar el tráfico mercante, pero tendrá limitaciones ante la posible respuesta de Estados Unidos. El sistema de defensa iraní, está diseñado para actuar contra otros actores regionales. En el caso de los enfrentamientos con Estados Unidos, los ayatollas han aplicado el concepto de “riesgo calculado”. Una guerra abierta sería una tragedia. Las Fuerzas armadas iraníes tienen diversos problemas que van desde una aviación de combate obsoleta, modernizada con sistemas locales, pero en inferioridad de condiciones frente a los Estados Unidos, rivalidades entre el Cuerpo de Guardianes y las llamadas Fuerzas Regulares (fuerzas armadas convencionales heredadas de tiempos del Sha), que podrían afectar la ejecución de operaciones conjuntas. La respuesta militar de Estados Unidos sería especialmente negativa para la infraestructura petrolera del país, dejándolo fuera por un largo tiempo. Algo inaceptable para el régimen, dado que una crisis económica aún mayor, puede tener derivaciones negativas para su continuidad.

Estados Unidos busca bloquear las iniciativas de Irán en la región, con la finalidad de mantener el control sobre fuentes de energía, manteniendo su supremacía o poder de influencia sobre áreas de interés de Washington.

El mannimteiento de un conflicto como este, beneficia al frente interno que tiene Trump. Israel sale airoso al triunfar su tesis dura hacia Irán, con la idea que una radicalización de dicho régimen, que lo lleve directamente a su propia destrucción. Los saudíes, también buscan erosionar a Irán, dado que es una amenaza a sus aspiraciones regionales. El costo político de una victoria como fue en Siria, en el Yemen, es inaceptable para el ambicioso príncipe Bin Salman y sus aliados en la región. Estados Unidos no escalará más el conflicto, sino buscará contener a Irán, una guerra también generaría serios contratiempos. El estrecho de Ormuz, verdadero cuello de botella, puede ser bloqueado por Irán y con su estrategia de guerra asimétrica en el mar, puede generar mucho daño a instalaciones petroleras, con sus consecuencias para la economía global y por ende para sus intereses.

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