Crónicas de una deuda anunciada: las claves para entender la vuelta al fondo.

La Argentina está sufriendo una gran devaluación en estos últimos meses, el gobierno de Mauricio Macri se muestra altamente preocupado por los acontecimientos ocurridos en el país. La suba de la tasa de interés al techo de 40% y el  considerable freno al gasto fiscal no han dado los frutos que el equipo económico, liderado por Nicolás Dujovne, esperaba y el préstamo al FMI era la bala de plata que tenía el gobierno y se vio obligado a utilizar.

Para entender  el  “pavor” que  parte de la sociedad argentina  tiene  a estas “tres letras” es necesario  retornar al 2005 cuando el gobierno de ese entonces (hoy oposición) anuncio  una reestructuración de la deuda argentina, en la cual se negocia una gran quita de intereses, esto fue positivo por que hubo una gran adhesión de los acreedores, con esta ley aprobada en el parlamento, al año siguiente la argentina de un solo pago cancela su deuda con el fondo monetario. Desde ese entonces el frente para la victoria (partido gobernante en ese momento) ha basado su discurso en la ponderación del pago de la deuda y la “independencia económica lograda”, el kirchnerismo en todo su mandato se ha distanciado de  el “capitalismo feroz” y todo lo que tenga que ver con generar deuda con el exterior, intentando así despegarse así del modelo neoliberal que gobernó la argentina durante  la década de los 90’.

La pelea contra “los capitales extranjeros” se  profundizo más en 2012 cuando un juez estadounidense ordeno al país a pagar el total de la deuda a los acreedores que no entraron en el canje del 2005, ni el posterior abierto en 2010, esto provocaba un gran dolor de cabeza al país por que si el país abonaba lo que el tribunal exigía, inmediatamente se activaba la cláusula ruffo que obligaba a el país a pagar el mismo monto a todos los acreedores, incluso los que hubiesen aceptado el canje, es por eso que argentina se niega a pagar lo que el juez exigía. Esto provoco meses y meses de negociaciones que término con la argentina en  un “default técnico” y el gobierno negándolo, esto acentuó más el discurso de “lo nacional” y la defenestración por parte del peronismo a los prestamistas internacionales.

Cuando en 2015 el electorado eligió otro partido político, por decantación  se cambió el rumbo económico, la coalición ganadora en el ballotage, contra el delfín de Cristina Kirchner,  fue Cambiemos y su candidato Mauricio Macri; un ingeniero  que venía de ser por 8 años jefe de gobierno (alcalde de la ciudad de buenos aires) pero que provenía del sector privado, con un perfil notorio de centro derecha. El macrismo aprovecha el  hartazgo de la sociedad con relación al Kirchnerismo y se impone sacando del poder al peronismo luego de 12 años.

Con un discurso invadido por palabras que denotaban la intención del cambio de rumbo o la “inserción al mundo”, el gobierno electo intenta separarse lo más posible de la administración anterior y toma medidas que fueron muy contrarias a las “bandera” de Cristina Kirchner, la eliminación de las trabas a la compra de divisas extranjeras, el recorte de planes asistenciales y la eliminación de algunas retenciones al sector agropecuario fueron las primeras medidas tomadas por cambiemos.

La raíz del nuevo préstamo sin duda alguna fue una de las primeras acciones , el llamado cepo al dólar sin duda algunas trajo complicaciones económicas, pero la inmediatez de su disolución, no parecía a priori la mejor de las ideas, y de hecho provocó una fuerte devaluación que se trasladó a las precios rápidamente, llevando a la inflación a cifras superiores al 30%, sumado a esto, la tasa de interés seguía alta, y las inversiones ( ahora aliadas del gobierno argentino) preferían  llegar al país para obtener ganancia a partir de la especulación financiera.

Para reducir el gasto fiscal y la emisión monetarias con la esperanza de detener la inflación y salir del déficit fiscal, el gobierno  aplico políticas que contraen la economía (eliminación de planes sociales, aumento de tarifas, etc.). Todo esto no tuvo el desenlace esperado por el gobierno y el fondo monetario era la única salida a la vista… la vuelta al fondo era un hecho.

El 8 de mayo último, el presidente Mauricio Macri anuncio que la argentina volvía a entablar relaciones con el FMI, envuelta en un contexto de alta tasa de interés y un dólar a $23.50, se volvía a pedir un préstamo al fondo después de muchos años. De ahora en más se abre otra nueva discusión en el país, la liada situación económica volvió a poner en el eje de la tormenta a los capitales extranjeros y lo que parecía pasado, vuelve a ser presente y futuro.

En conclusión, hace dos años y medio la centro derecha gano las elecciones en argentina, luego de 12 años de populismo y una política claramente de centro izquierda,  el ballotage y la victoria de Mauricio Macri por solo 2% a dejado un clima de alta polarización, los desafíos del gobierno actual es convencer a la población de que el liberalismo y el FMI no son una mala palabra (términos muy demonizados luego de la gran crisis del   2001), el crédito de Cambiemos se basa en  el hartazgo de la sociedad en el apellido Kirchner pero ese caballo de batalla cada vez se vuelve más en contra por los escasos resultados logrados.

En lo que respecta al futuro, el gobierno cree que este préstamo servirá para poder parar con la corrida del dolor, y el dinero fresco puede ser un llamado a otras inversiones que realmente apuesten por el país y no para hacer su negociado millonario. La oposición intenta demostrar que el FMI no es una ONG que presta dinero sino que, al contrario, esto traerá consecuencias muy nocivas para la sociedad y los “derechos” adquiridos en la década pasada.

Un préstamo per se, no tendría que traer tal discusión pero, sin embargo, el organismo prestamista es el que está en el eje de la tormenta, el oficialismo tiene que demostrar que  volver al fondo no significa, recesión, desempleo y pobreza como paso en el 2001, muy por el contrario, lo que se intenta demostrar desde la casa rosada es que el acuerdo es un puntapié inicial para un futuro esperanzador donde las inversiones juegan un papel clave para la nueva economía del país.

Por Fabricio Zicchini.

 Corresponsal  para El Minuto desde Buenos Aires