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Cualquier fuente importa para el historiador, aunque sea el dibujo de un niño

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Los conflictos armados y situaciones extremas son recogidas a menudo, por los más vulnerables y son reflejados a través de diversas formas. Entre este colectivo vulnerable, los niños, pueden darnos una información de primer orden a los historiadores.

Alberto Maestre Fuentes | Corresponsal de España


Así un simple dibujo puede llegar a ser considerado una fuente histórica como cualquier otra iconografía existente, sea realizada por un adulto o por un niño, pues al tratarse de una fuente cualitativa, nos aporta toda una serie de datos que nos podrá ayudar a reconstruir un hecho histórico concreto, pero siempre y cuando utilicemos más imágenes y otras fuentes del mismo periodo histórico.

Estos tres dibujos seleccionados, nos dan una información concreta del mundo de la infancia en la guerra civil española, pues los niños fueron otras de las víctimas y protagonistas de dicho conflicto armado, por lo que la visión de estos sobre la guerra será una fuente de primer orden para su estudio.

Los dibujos reflejan como veía un niño los acontecimientos producidos en la guerra civil española.

Al tratarse de una fuente cualitativa nos aportará diferentes datos útiles para el estudio de la época en cuestión.

Nos dan bastante información.

En primer lugar, se plasma la visión que tienen los pequeños sobre lo que sucede en su entorno y como afecta la guerra a su vida diaria.

Así, por una parte, en el dibujo se puede llegar a plasmar la angustia de los niños ante la violencia que viven.

Esto se ve reflejado en las diferentes expresiones de horror en los rostros dibujados.

En muchos estarán presentes los bombardeos y como las bombas explotan a lo lejos de sus casas.

De cómo los pequeños deben huir, con sus pocas pertenencias, alejándose de sus hogares y desamparados, sin la protección de ningún adulto.

La información que nos da un simple dibujo será de diferentes tipos, como el psicológico, en este caso como veían los niños la guerra (gestos de pánico, angustia, terror); la historia de las costumbres y del cuerpo (nos da información sobre la vestimenta de los niños y adultos de la época); historia política (historia de los niños dentro de un contexto histórico, la guerra civil española).



También aportaran datos como, por ejemplo, que las casas estaban habitadas durante los bombardeos como lo demuestra que se haya dibujado humo saliendo por la chimenea, lo que confirma que estos niños vivían allí juntos con sus familiares y han tenido que abandonarlas por causa del peligro que representaba y atestiguan los cuerpos de personas tirados en el suelo.

Otra información que aportan al historiador, es la época del año en que se producen los “hechos”, pues gracias a la vestimenta, podremos situar la época del año en que se produjeron. Así si los personajes que están dibujados no llevan abrigos nos llevará a la conclusión de que el tema que representa el dibujo se efectuó entre la primavera y verano.

También nos aportará el poder concretar el lugar de los sucesos, y observar que se trata de un lugar urbano o de campo.

Los “hechos” de cada imagen pueden ser distintos.

Desde representar unos niños que estaban con sus juguetes en la calle jugando y les sorprendió los bombardeos o que estaban yendo hacia los refugios o la llegada de ambulancias.

Para completar lo que nos dicen estas imágenes hay que utilizar otro tipo de información, como será la de carácter político, económico social, la historia cotidiana en la España de los años treinta del siglo XX y otros elementos que componen la microhistoria, además de añadirle una gran dosis de imaginación para poder interpretar la propia imagen, pues como se señala en el

posmodernismo en la historia, es imposible conocer el pasado sólo con el análisis documental.

Interpretar estas fuentes históricas, los dibujos, y para ello, hay que utilizar bibliografía referente a la guerra civil y, más concretamente, a la que hace referencia al colectivo de los niños durante este conflicto bélico.

También hay que utilizar la historia oral como complemento al estudio de la imagen ya que, gracias a esta, el historiador puede adentrarse más en el drama que supuso para este colectivo la guerra civil.

Fuentes de archivos es primordial y sobre todo básica los documentos sobre la evacuación de niños durante la guerra civil.

Los problemas que acarrea el trabajo histórico con imágenes parte del mismo momento en que la imagen se convierte en una fuente más para reconstruir un hecho histórico.

Al representar un hecho concreto no podemos olvidar el contexto en que se efectuó.

Tampoco se puede pasar por alto que puede ser que las imágenes que nos llegan del tema, objeto de nuestro estudio, sólo representan una parte o que las mismas y pueden haberse dado en circunstancias que desconocemos.

Cuando se trabaja con imágenes se debe ser muy cauteloso y tener siempre muy claro que se trata de un documento más que nos podrá servir para contrastar y comprobar la información que nos aportan otras fuentes.