Mié. Sep 30th, 2020

Cuando el mundo da vueltas

Seguramente de niños jugamos alguna vez a girar y girar hasta perder el equilibrio y caer. Entonces pudimos experimentar con asombro como todo nuestro alrededor parecía girar sin parar mientras nosotros permanecíamos quietos en el suelo.

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Seguramente de niños jugamos alguna vez a girar y girar hasta perder el equilibrio y caer. Entonces pudimos experimentar con asombro como todo nuestro alrededor parecía girar sin parar mientras nosotros permanecíamos quietos en el suelo.

Eso nos fascinaba y entonces lo repetíamos una y otra vez. Sin embargo, ya de grandes encontramos pocas sensaciones tan incomodas y desagradables como esa, la que experimentamos cuando sentimos que el mundo nos da vueltas.

Este es el síntoma más extendido del llamado vértigo. Todo vértigo tiene sus propias características y crea algunas sensaciones diferentes como la sensación de embotamiento, debilidad, atrapamiento e impotencia, como la sensación de tener la cabeza vacía a la percepción irreal de movimiento.

La vida es al fin de cuentas movimiento, es impensable nuestra vida sin él, donde ese mundo que da vueltas, solo puede resultar tentador cuando este movido por la incipiente curiosidad de aquel niño que todos llevamos dentro a pesar de los años y aun en la vejez.

Pero que nos sucede cuando ese mundo que da vueltas se lo detiene por algunas horas, otras por meses, días e impensadamente por años…

¿Se hace posible la vida?

Una vida sin autos, sin aviones, sin trenes, y hasta sin medios de comunicación como lo son el teléfono, la televisión, el internet, la radio y hasta la misma música que invita a bailar…

Nos desciende el oxígeno en la sangre y hasta nos varia la frecuencia cardiaca que genera el insomnio, y en el devenir diario se transforma en un excesivo cansancio que trae problemas de concentración lógicos en nuestra memoria como consecuencia del mundo detenido.

Todo mundo detenido hace de su creación divina los “fantasmas” donde lo que anida no se consigue comprender muy bien tanto como disuadirnos para ir a un almuerzo. Suponemos y pensamos tener razón en que allí concurrirían muchas personas de la familia, asociado (muy fuertemente) con la creciente aversión por la sociedad, que lleva a nuestra primera manifestación abierta de rebelión. Deseamos resolver la cuestión de forma fácil, desde unos días antes, a fingir estar enfermos, a sentirnos enfermos, a tener mañas, como se acostumbra a decir, esto en un mundo detenido se transforma en habitual, más o menos como un dolor de cabeza cualquiera transformado además en impedimento.

La migraña es causada por una disfunción temporaria de grupos de neuronas, en menor medida se declara sentir hormigueo, adormecimiento de miembros y dificultades en la comprensión o producción del lenguaje. Todo dolor es una sensación incomoda y desagradable que se tiene en el cuerpo y también en el alma…

Solo un mundo en movimiento devuelve la caricia que tanto necesitamos para reconfortar el alma que no sentimos.

¡¡¡Que grandes nacimientos hemos presenciado!!!

La plancha de vapor, los barcos de vapor, los buques de acero, el tren, la desmontadora de algodón, el telégrafo, el fonógrafo, la fotografía, la radiograbadora, la luz de gas y la luz eléctrica, la máquina de coser, el televisor el teléfono y la computadora…

Aun hemos visto nacimientos más grandes que esos, como la aplicación de la anestesia en las practicas quirúrgicas, gracias a la cual el dolor de todo dolor deja de ser sentido en estado de hipnosis. También hemos conocido muchas otras cosas que sin haberlas presenciado las supimos, como la liberación de los esclavos, la prohibición de la monarquía en Francia y su reducción en Inglaterra, a una maquinaria con una imponente exhibición de diligencia y atención al negocio, pero desconectada de los trabajos verdaderos.

Todo lo que vimos nacer o lo supimos sin haberlo presenciado, sucedieron en un mundo en movimiento que da vueltas. Si, desde luego hemos visto mucho, deberíamos de quedarnos un poco más, siempre lo más grande está aún por llegar…

Como aquel viejo dicho de Mark Twain: “¡Espera treinta años y entonces, échale un vistazo a la Tierra!”

Estamos en tiempos de pandemia, y aun desconocemos todo el impacto social, político, económico y ambiental de los nuevos escenarios post cuarentena, de sus consecuencias y si hay vida para reinventarnos. Pensamos que todo será posible, siempre en el medio de un mundo que no deja de dar vueltas ni tampoco se detiene.

Los investigadores están desarrollando técnicas de estimulación cerebral no invasiva, que han tenido resultados positivos en estudios de animales. Se trata de técnicas que buscan estimular las áreas más profundas del cerebro sin comprometer el tejido circundante y así reducir los efectos no deseados y complicaciones. La esperanza humana siempre esta puesta, en los métodos innovadores para inducir cambios para mejorar la capacidad de procesamiento cerebral llamado: “neurofeedback”. El que permite que toda persona preste atención a algo en una pantalla gigante y ciertas ondas medidas que corresponden a sus estados de concentración le permitan sin poder desconcentrarse proporcionar la resolución a sus problemas.

Se sabe de esto, aunque es hoy un procedimiento controversial, costoso y lento que necesita de mucha evidencia científica de rigor que soporte su eficacia, igualmente no se duda que es una de las grandes soluciones posibles, cuando el mundo da vueltas.