Jue. Oct 22nd, 2020

Cuando Hablamos de Futuro

Cuando hablamos de futuro el primer interrogante que tenemos para hacernos es: ¿Tendrá sentido preguntarse cuando fue que empezó este futuro?

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Cuando hablamos de futuro el primer interrogante que tenemos para hacernos es: ¿Tendrá sentido preguntarse cuando fue que empezó este futuro? En el fondo de la cuestión, futuro es como hablar de conjugar un verbo que nos señala una acción por venir, quizás un tanto cercana o alejada de aquello que se esperaba y ya está entre nosotros.

Es por hiper conexión, que se da el presente continuo en el que se fusionan los tiempos, la vida larga y a prisa, los avances tecnológicos que de tan asombrosos ya no asombran, y ahora que llego, nos preguntamos qué vamos hacer con ese futuro y que va hacer ese futuro con todos nosotros.


Por: Daniel Defant | Corresponsal del Diario el Minuto de Argentina


Sea como sea, sabemos que deberemos atravesarlo con el mismo cuerpo y el mismo cerebro que cuando no existía internet, ni las comunicaciones instantáneas, ni los viajes en aviones auto tripuladas.

Preguntarnos sobre la ocurrencia de esa relación entre los seres humanos y los tiempos que corren como nunca han corrido, es el objeto principal de esta nota, que quizás, resulte un tanto paradójica y confusa en medio de esta revolución de información digital que promueve ese rito privado, intimo, ensimismado de la lectura.

Quiero aprovechar estos renglones o paginas para trazar alguna huella futurista que nos permitieron llegar a este tiempo, sea el que sea, como lo decía George Santayana: “La vida no se ha hecho para comprenderla sino para vivirla”.

Vivir sin futuro no tiene sentido, casi es la razón de nuestro existir, es lo único que empuja a pleno y viene ligado a uno de los elementos fundamentales que empuja hacia el bien estar de las personas y comunidades. Es el propósito que ofrece una razón para levantarse cada mañana, para estudiar, para trabajar, para transitar las calles de nuestras ciudades, para ser paciente, para atender las emergencias sin dejar de mirar a largo plazo, si no lo fuese, ese porvenir quedaría hueco, acéfalo y sin dar cuenta de todo lo que los seres humanos somos capaces de hacer por el prójimo, y sobre todo por aquellos que sufren, para que puedan vivir mejor.

Para esto es que la ciencia está desarrollando asombrosos avances como la interfaz cerebro – maquina, para que las personas que lo necesiten logren recuperar la movilidad perdida o puedan comunicarse cuando les está vedado por su condición; o las circunstancias así lo exigen.

Las nuevas tecnologías sirven para desarrollar muchísimas cosas, actividades, diagnósticos, estadísticas, tratamientos de enfermedades etc.

Describir los desarrollos científicos es revelar lo que tantos investigadores realizan en sus laboratorios de manera silenciosa y empancinada para que se alcance el conocimiento novedoso, se debata y, una vez que se pruebe, se ofrezca para su circulación; pero también hay que reconocerlos por su patriada cotidiana y por perseguir un propósito a largo plazo.

Como el que tienen los maestros y las maestras que cada día emprenden la aventura en el rol de enseñarles a los niños y niñas a aprender.

¿Alguien puede dudar de que van movilizados por un propósito noble y fundamental en post de un futuro mejor?

Como el que tienen los trabajadores de los hospitales que curan, de los voluntarios de los comedores que aportan con un granito de arena para paliar el presente y sueñan con ese futuro mejor para todos.

Para hacer realidad sueños, es necesaria una transformación: del deseo al hecho.

Para esto es necesario que nos ayuden y nos instruyan muchas manos generosas y voces sabias, que nos guíen y acompañen, apostando herramientas poderosas para la transformación de generaciones y generaciones. Es así que se logra.

Esto revela como nada la torpeza de aquellos que siguen tomando como una dicotomía la acción sobre el presente y el futuro.

Tenemos que darnos cuenta que el futuro este heredado de este presente y que el presente este preñado de futuro. Debemos atender las urgencias, y a la vez, concentrarnos sin descuidar el porvenir. Ninguna urgencia o colapso del corto plazo, puede dejarnos mezquinos e hipotecar el futuro de una sociedad que obra al azar, con la forma que cada comunidad decide dar.

Va esto por afecto y dedicado muy especialmente a los jóvenes de hoy, cuando siempre les decimos que ellos son el futuro y merecen tener un propósito superior, mejor que el nuestro, los adultos, cuando no bregamos para transformarles la realidad guiándolos, intuyéndolos en el pensamiento apuntalando instituciones que los trasciendan, generando ecosistemas que se retroalimenten con el talento y los deseos que ellos mismos traen consigo.

Todo configura a esperar un minuto más sin ir al encuentro para acompañarlos en el futuro postergado que es hoy, el propósito es colectivo.

De eso, en verdad, se trata cuando hablamos de futuro.

Siguiendo el hilo de la pregunta inicial, debo decir también que en el ejercicio discursivo tan fascinante y complejo, hay un elemento fundamental a tener en cuenta: el del lector. En ese punto creo que esta uno de los mayores desafíos para los que escribimos, ya que la posibilidad de mirar las cosas con ojos inexpertos permite estar muy atento a la transparencia de cada palabra, al sonido de cada descripción, al poder persuasivo de cada experimento.

Es mucho lo que se aprende cuando se trabaja, se emprende y se corre para lograr cada uno de los propósitos con el pudor que da el cara a cara, la posibilidad de seguir escribiendo a una inmensa familia de lectores dispersa sobre todo el planeta siendo que este primer diario internacional social por excelencia permite traducir en diferentes idiomas lo que podemos expresar, muchas veces para desquitarnos, otras para reiterar y mejorar sacando el mejor provecho del futuro en el que aprendimos que no hay memoria, sino varias, y que la memoria no es una cajita cerebral donde guardamos los recuerdos, sino circuitos neuronales que se refuerzan y asocian.

A cada paso, hay formación, almacenamiento de datos y la recuperación de recuerdos que pueden influenciar o distorsionar con respecto al suceso original. Además, los recuerdos son difíciles de evaluar ya que en parte son construcciones que reflejan como interpretamos nuestras experiencias y las reproducimos en forma literal o grafica de nuestra imaginación.

El olvido conforma otras de las particularidades de los estudios en este campo: se sabe que no siempre es pernicioso sino, por el contrario, trae beneficios, ya que permite desembarazarnos de la enorme cantidad de información que absorbemos día a día, minuto a minuto, y que, en el fondo, carece de utilidad. Apostar por el futuro, es estar listos, sabiendo que el futuro llego.

Estos cambios implican grandes desafíos a nivel educativo y laboral, especialmente, para los jóvenes.

La Destreza para solucionar problemas complejo, no es otra que encontrar repuestas novedosas a situaciones  difíciles. La creatividad humana es esencial, por eso, los roles que requieran no podrán ser fácilmente reemplazados Asimismo debemos prepararnos para vivir el nuevo mundo, los recursos cognitivo y emocionales  son los que permiten hacer  frente a las situaciones  adversas y desarrollar el potencial necesario que harán la diferencia entre las comunidades  que prosperen  y las que no. Nosotros Debemos elegir urgentemente de que lo dado queremos estar y hacerlo posible o no.