Dom. Ene 26th, 2020

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Cuando la desigualdad se arraiga en el sistema

Cientos de miles de manifestantes se han lanzado a las calles en los últimos tiempos y en distintos países, desde Colombia, Chile, Perú, Argentina y Venezuela hasta en el Líbano e Irak.


Por: Daniel Alberto Defant | Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina.


Se ha podido registrar destrucción en centros de transporte, saqueos en tiendas y ataques a varias instituciones gubernamentales. Las causas inmediatas de las protestas han sido diversas, desde los aumentos de precios hasta los rumores de reformas legales que afectarían los derechos y beneficios de los ciudadanos.

A todos ellos subyace un profundo sentimiento de que los sistemas democráticos han sido secuestrados por la elites políticas y económicas, de que los niveles de vida se han estancado y de que la brecha entre ricos y pobres es demasiado grande.

Las personas están enojadas y no están del todo equivocadas, sienten que el sistema ya no las representa adecuadamente.

Los modelos tradicionales de economía política predicen que las transiciones a la democracia cuando existe desigualdad, conducirán a una mayor redistribución económica.

En muchos países, los impuestos a los mas ricos no han aumentado y la desigualdad no ha disminuido lo suficiente para satisfacer las expectativas.

Las razones son variadas y complejas cuando mas nos centramos en la política fiscal encontramos que, incluso los países en desarrollo que disfrutan de un largo periodo de progreso y crecimiento económico no han logrado aumentar lo suficiente los impuestos sobre las rentas de las personas físicas.

Los electores de clase media y baja pueden votar. Entonces la pregunta es, si ellos pueden expresar en las urnas sus deseos de tener sociedades más justas.

¿Como puede persistir una percepción de injusticia en la política fiscal?

¿Porque hay fracaso a la hora de aumentar impuestos?

¿Cuál es la discrepancia entre representación legislativa e impuestos sobre la renta personal?

Una razón fundamental es el sesgo incorporado a favor de las elites en la representación política. Este sesgo, a menudo arraigado en las constituciones democráticas, se conoce como la mala distribución legislativa. (malapportionmenten su origen en inglés).

Se refiere al diseño de circunscripciones con menor población y, según nuestro análisis, en muchos casos a aquellas habitadas por quienes no generan una amenaza para la elite. Esto, en ultima instancia, da a esas fuerzas una mayor influencia en el proceso de formulación de políticas. Y lleva a un círculo vicioso en el que aquellos que se oponen al aumento de impuestos y a la distribución conservan su poder.

Realizado un estudio y análisis de series de tiempo de corte transversal de la representación política y de los impuestos sobre la renta de las personas físicas en más de cincuenta países entre 1990 y 2007, los resultados son claros.

En los países en los que los sesgos electorales a favor de las elites son mayores, los impuestos sobre la renta de las personas físicas tienden a ser más bajos.

A menudo dicho sesgo apareció en las constituciones aprobadas en momentos críticos de la historia de los países. Estas constituciones favorecen a las zonas rurales, habitadas por grandes terratenientes ricos, frente a zonas urbanas habitadas por obreros y comerciantes de clase media. Y, a veces, también favorecían a las zonas no rurales conservadoras.

En América Latina, el periodo inmediatamente anterior a la transición democrática fue un momento crucial en el diseño de dichos sistemas. Sin embargo, se pueden ver ejemplos de este tipo de sesgo tanto en el mundo desarrollado como en el mundo en desarrollo. En Australia, por ejemplo, la constitución establece no solo que cada estado tendría el mismo número de senadores, sino que además tendría por lo menos cinco miembros en la cámara de representantes, creando lo que el académico John May denomino una “sobre representación” o “tolerancia” pro – rural.

Mientras que en Sudáfrica, la transición democrática del apartheid estuvo acompañada por la constitución de 1996, que preservaba la representación de las minorías blancas a nivel estatal. Lo cual, dado el carácter federal del sistema, también impidió que se aplicaran políticas fiscales plenamente distributivas.

Nuestro estudio revela que esta dinámica a menudo es auto perpetuarse: los impuestos a la renta tienden a ser más bajos en países con niveles de desigualdad históricamente arraigada al sistema.

Esto lógicamente no significa que no sea la única razón detrás del bastante complejo problema de la desigualdad. Tampoco es para decir que los impuestos mas altos sean siempre la respuesta. Los países pueden resultar claramente perjudicados por el aumento desmesurado de los impuestos sobre el valor agregado o sobre la renta corporativa, creando distorsiones que entorpecen el empleo y la actividad económica. Las políticas sociales mal diseñadas pueden reducir la contratación de empleados (usualmente de los más jóvenes) y avivar los problemas de marginación y pobreza.

Tampoco significa que los países deban considerar de inmediato la posibilidad de reformar su constitución. Como hemos afirmado en el pasado, modificar una constitución puede ser cómo abrir una caja de Pandora. Pero cuando los sistemas políticos están diseñados para que algunos grupos tengan mayor representación que otros y, por lo tanto, mayor influencia en la mesa de negociaciones., las políticas críticas pueden no servir a los intereses de la mayoría. Esto puede generar no solo insatisfacción y apatía, sino también protestas y levantamientos sociales.

Para terminar, les invito a cerrar un instante los ojos y a reflexionar sobre aquella casa de la infancia, la de siempre, la del auto viejo y las calles de tierra en donde la familia, los hermanos, los vecinos y los amigos se reunían a pasar las fiestas de fin de año, a sumergirse en una especie de nostalgia feliz para volver a esas personas o a esos lugares donde uno ha sido tan amado y tan feliz…. Será eso la Navidad?… la de natividad, nacimiento y dejar nacer en cada uno lo nuevo por venir… despojándonos ya de otro año que nos deja, con nuestros compromisos cumplidos satisfactoriamente o no y sentir que el cuerpo se afloja dejando una pequeña tos dando vuelta, algún otro dolor y esas cosas que hace el cuerpo cuando le decimos que ya puede descansar, que ya no hay tantos horarios y actividad por cumplir, que ya no hay que esperar a tal cosa.

En esa liviandad es que se siente en el corazón una especie de vigilia navideña… Siempre el alma llega antes que el cuerpo a esos extraños lugares donde se desea estar… La nostalgia también puede ser feliz para hacer extensivos nuestros deseos de una NAVIDAD FELIZ Y PROSPERO AÑO NUEVO.

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