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Danzando al Borde del Abismo

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La posibilidad de que los tenebrosos personajes que nos gobiernan alcancen el poder total y puedan modificar la Constitución, torcer definitivamente el brazo de la justicia y sumirnos en un régimen bolivariano de tipo comunista venezolano. Es el escenario que más atormenta a una parte significativa de los argentinos, mientras un buen número de compatriotas cierra sus ojos y una minoría de aprovechados se solaza con la situación y se enriquece picoteando en los despojos de la nación con la avidez  de insaciables caranchos.
Por: Juan Carlos Neves | El Minuto en Argentina


A fin de proveer algunas precisiones acerca de los riesgos reales  que nos amenazan quisiera compartir con ustedes algunos datos que hacen a las próximas elecciones.

Con respecto a la posibilidad de  una reforma constitucional atendemos al Artículo 30 de  nuestra Carta Magna que dice textualmente: “La Constitución puede reformarse en el todo o en cualquiera de sus partes. La necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso con el voto de dos terceras partes, al menos, de sus miembros; pero no se efectuará sino por una Convención convocada al efecto”.

Ahora bien, en las elecciones legislativas del año 2021 se eligen 24 senadores en ocho provincias correspondiendo en cada una, dos senadores por el partido que gane la elección y uno por el que quede en segundo lugar.

El Frente para Todos y sus aliados suman en el bloque 43 votos de los 48 que constituyen los dos tercios del total de 72 senadores. En las ocho provincias en que se eligen senadores, a saber: Catamarca, Chubut, Corrientes, La Pampa, Tucumán, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, el Frente para Todos tiene la mayoría en cinco de ellas  y la minoría en tres.   Si ganara en todas las provincias sumaría tres senadores más lo que  no le permitiría llegar a los dos tercios.

Si perdiera en las ocho disminuiría  su caudal en cinco senadores pero conservaría la mayoría que se alcanza con 37 votos. Es decir que no hay manera de que en esta Cámara el Frente para Todos  pierda la mayoría ni  alcance los dos tercios en esta elección, de modo que una reforma constitucional quedará para otra ocasión.  

El panorama en diputados tiene otras características. La Cámara suma 257 diputados que se renuevan por mitades. El Frente para Todos y sus aliados  tienen un bloque de 119 diputados y pondrán en juego 51. Para alcanzar los dos tercios deberían renovar los que finalizan su mandato y sumar 53 diputados más  y para alcanzar la mayoría  debería renovar y sumar 10 diputados más.

Frente a esta realidad,  es sumamente improbable  que alcance los dos tercios pero podría alcanzar la mayoría si obtuviera una abrumadora victoria. Si bien el peligro de una reforma constitucional queda aventado, permanece  el riesgo de que el Frente para Todos alcance la mayoría en ambas Cámaras, lo que le daría la posibilidad de aprobar las leyes como un simple  trámite, dada la férrea disciplina partidaria que ejerce la conducción de esa fuerza.

La conclusión de estos datos numéricos es que la batalla más dura  y trascendente se dará en la elección de diputados nacionales.  Aquí se presentan dos problemas para la oposición. El bloque mayor, que corresponde a Juntos por  el Cambio, pone  en juego a 60 de su bloque de 116 diputados.

Esta alianza obtuvo buena parte de sus legisladores en la exitosa elección del 2017 y su renovación será dificultosa luego  de su insatisfactoria gestión de gobierno y su derrota en 2019.   Por ello es  muy importante que surjan nuevas  y fuertes propuestas electorales que sean definidamente opositoras y que puedan atraer al electorado desencantado de Juntos  por el Cambio y al electorado frustrado por el desastre de la administración del Presidente Alberto Fernández y de su influyente y dañina Vicepresidente.

También es  importante tener en cuenta que los candidatos de mitad de lista de Juntos  por el Cambio suelen ser producto de concesiones y acuerdos de conveniencia con poca convicción y confiabilidad. Seguramente los primeros candidatos de las listas de otros partidos opositores serán los líderes mejor formados y preparados que presente cada fuerza y constituirán una mejor opción.

Tampoco debemos olvidar que leyes tan injustas como la que impuso la nueva fórmula jubilatoria e inicuas como la que legalizó el crimen del aborto en Argentina contaron con el apoyo de algunos de los actuales mal llamados opositores.

En el caso del aborto no puede dejar de mencionarse que treinta y ocho diputados del PRO y la UCR votaron por la afirmativa y que diez senadores de Juntos  por el Cambio aportaron los votos  definitorios para alcanzar la mayoría  que permitió la promulgación de la  ley.  

Por ello consideramos que es la hora de terminar con el mito de la fatal caída en  la polarización y asumir que es necesario, importante y saludable, que el electorado acompañe las listas de nuevos partidos y coaliciones de centro derecha que aparecen con propuestas opositoras claras y definidas.

Las hay con líneas de centro  derecha, cristianas, nacionalistas, pro vida  y desarrollistas como presenta Nueva Unión Ciudadana y otras con programas de tendencia liberal. En todos los casos el énfasis debe ser puesto en que los candidatos sean confiables en su compromiso con la Constitución, el buen funcionamiento de la justicia, la persecución de los corruptos y el impulso a los emprendedores y al trabajo genuino, que terminará con la cultura del subsidio y los planes.

La aparición de un bloque fuerte de centro derecha en el Congreso permitirá escuchar propuestas nuevas y puntos de vista renovados. Solo un cambio real y profundo podrá sacarnos de la frustración del fracaso reiterado que acompaña las políticas populistas de unos y las nefastas variantes de centro izquierda de los otros.

Les dejo una luz de esperanza. Somos muchos los que estamos trabajando en estas nuevas alternativas  y con la ayuda de Dios esperamos sacar a la Argentina adelante contra todos los obstáculos que levantan las viejas y corruptas estructuras aferradas al poder y que nos mantienen  danzando al borde del abismo.