Jue. May 28th, 2020

El Minuto

El Primer Diario Social de Chile

De Eduardo III de Inglaterra a DONALD TRUMP

Durante el reinado de Eduardo III, uno de los nobles a su servicio, William, Cuarto Barón de Latimer, fue acusado de corrupción y soborno en 1376, el primer juicio político registrado en el parlamento británico

Hasta el siglo XIV, Inglaterra había sido una economía pastoril igual que Castilla. Ambos países producían excedentes de lana que exportaban cruda a Flandes, dónde se agregaba valor y volvía importada como paños flamencos. Ni los tejedores ingleses, ni los castellanos eran competitivos con los flamencos en calidad, cantidad y costo. Fue así que Eduardo II de Inglaterra, puso trabas a la entrada de paños flamencos, excepto los destinados a los nobles (el consumo de bienes suntuarios).


José Luis Galante | Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina


Ya en 1331, Eduardo III de Inglaterra contrata tejedores flamencos para mejorar la calidad de los paños ingleses y en 1336 prohíbe la exportación de lana a Flandes para coaccionar a Flandes a volcar su voluntad en favor a la corona británica y anular su fidelidad a Francia. Flandes prohíbe la importación de manufacturas inglesas e Inglaterra reacciona con una retaliación bélica destruyendo la flota flamenca en Bath. El conflicto impacta política y económicamente en Portugal, Castilla, Borgoña.

Ya desde el siglo XII, los reyes europeos buscaban consolidar estados nacionales, para ello necesitaban grandes ejércitos para lo cual acudían a los grandes banqueros de la época, que eran los italianos. Las características de los banqueros italianos de esos tiempos, era prestar en función de las condiciones políticas y no en función de la realidad del mercado.

En este contexto, pasan de financiar el comercio a financiar las finanzas públicas. Eduardo III les ofrece a los banqueros florentinos Peruzzi y Bardi el monopolio del comercio en el reino de Inglaterra. Cuando en 1337 estalla la guerra de los 100 años, Eduardo III declara el default de la deuda. Incumple el pago de 600000 a los Peruzzi y de 900000 a los Bardi y les quita la licencia para el control del comercio.

Ambas entidades quiebran entre 1343 y 1346. A Inglaterra le tomará varias décadas recuperar la confianza de los inversores. Entre 1349 y 1351 Eduardo III fija los salarios a los trabajadores y los precios a los productos.

Como reemplazo de los comerciantes italianos ya en la década de 1340, el rey Eduardo III le otorga el monopolio de la exportación de lana a pequeños grupos de mercaderes, a cambio de recaudar los impuestos a la lana en nombre del rey.

Pero ya en 1350, este monopolio había quebrado y el rey Eduardo extendió el privilegio de monopolio a un grupo de varios centenares de hombre de negocios llamados los “Mercaderes del Staple”.

Toda la lana se exportaba desde un puerto fijo (Bristol) y se exportada a un puerto fijo en el continente que al final del siglo XIV era Calais, entonces bajo control inglés. El “monopolio del Staple” no se aplicó para Italia (Florencia) pero sí a Flandes, el principal importador de lana inglesa. La Compañía del Staple pronto aprendió a utilizar su poder de mercado: bajar los precios a los productores ingleses de lana y a subirlos a los importadores de paños de Calais y Flandes.

El año 1350 es la fecha relevante del proceso de industrialización por sustitución de importaciones inglés, proceso que se prolonga hasta 1849, casi 5 siglos. Es esta autarquía inglesa el patrón de crecimiento y desarrollo del capitalismo inglés. Es en este marco que Watt patenta varias máquinas de vapor entre 1760 y 1785 que llevaron adelante la primera revolución industrial.

Durante las guerras napoleónicas, el bloqueo francés al Reino Unido favoreció a los latifundistas británicos productores de granos, con un importante aumento de precios. Mientas que este sector temía una baja de precios con el final de la guerra, la burguesía industrial necesitaba menores precios de los alimentos para poder remunerar un salario menor a los trabajadores industriales.

En 1815, el Parlamento promulgó una ley que prohibía las importaciones de granos por debajo del nivel de precios doméstico. En este debate, David Ricardo promovía la apertura comercial, porque los trabajadores industriales gastaban la mitad de su salario en alimentos y muy poco en otro consumo y declaró:”…. los terratenientes se oponen siempre al interés de todas las demás clases de la comunidad…” y a sí mismo “enemigo de las clases altas”.

En 1845 un hongo tipo “roya” destruyó casi la totalidad de los cultivos de papa irlandeses y esto causó la famosa hambruna irlandesa, en la que una cuarta parte de la población irlandesa pereció de hambre.

Los latifundistas vivían en la otra isla y eran representados en el Parlamento por el partido Conservador.

Ya en 1846 se sanciona la derogación de las “Corn Act” (o “corn laws”, las leyes de los cereales) que entra en vigencia el 31 de enero de 1849. Desde 1815, Irlanda era el granero del Reino Unido en general y de Inglaterra en particular. Las tierras fértiles de Irlanda eran explotadas por latifundios patrimonio de familias católicas anglicanas y protestantes calvinistas inglesas

y escocesas. Así era que se exportaban los granos a Inglaterra mientras que a la masa de trabajadores rurales irlandeses solamente le quedaban papas para comer y cuando vino la roya que dejó a la población sin alimentos. Para terminar con esa hambruna la reina Victoria decidió abrir el sector de los granos y lograr que los trabajadores industriales tuvieran alimentos baratos y por ende negociar salarios baratos. No podemos soslayar que la sanción de esta ley generó más de un atentado contra la vida de la reina Victoria.

El partido conservador representaba a esos latifundistas rentistas que invertían sus excedentes en los mercados de capitales, que impulsaban un gobierno de pocos para pocos y la incipiente burguesía industrial que iba al mercado de capitales a buscar ahorro para financiar la expansión de su industria estaba defendido por el partido liberal.

A causa de la caída de la Wall Street en el ´29, entre 1929 y 1931 las exportaciones británicas disminuyeron 33% en volumen, pero como los precios de algunas importaciones (materias primas) disminuyeron mucho más, causado por su integración comercial con los Estados Unidos y Europa Continental. Esto derrumbó la actividad económica y por ende los ingresos fiscales, pero con superávit comercial, en un contexto de pánico financiero global. Ya en julio Francia y los Estados Unidos le prestaron 130 libras al Banco de Inglaterra para rescatar varios bancos de la City.

Más tarde, recibieron nuevos créditos hasta que el 21 de septiembre abandonaron el patrón oro. Devaluaron 30% la libra y obligaron a 40 economías integradas al Reino Unido a devaluar también. Los inversores financieros de la City repatriaron sus ahorros para aplicarlos en la cancelación de obligaciones. El 27 de octubre de 1931, se forma una abrumadora mayoría en el gobierno británico con diferentes fracciones de liberales, conservadores y laboristas.

El 5 de noviembre Walter Runciman es nombrado Presidente de la Junta de Comercio. Se forma así un equipo con Neville Chamberlain como Secretario de Hacienda y Ramsay Mac Donald como Primer Ministro. Desde noviembre de 1931hasta marzo de 1931 se restringió la importación de bienes hortícolas.

Se fijan aranceles del 10 % a todos los bienes excepto algunas materias primas y bienes alimentarios. Un arancel del 20 % a algunas manufacturas, otro del 35% al hierro y el acero. Se orientó la producción a través de convenios con cárteles nacionales e internacionales del acero y el hierro. Se regularon cupos de importación y se impulsó la intervención del Estado en la economía. Entre muchas otras medidas.

Podemos apreciar de esta forma que el libre cambio británico, tan ponderado en el discurso de la élite globalista local y global, solamente se pudo verificar durante el período 1350-1945 en algunos sectores de la economía británica durante un tramo de 82 años y como una herramienta del desarrollo industrial nacional británico.

Ya en la década de 1960 los Estados Unidos en un consenso doméstico decide deslocalizar parte de la producción doméstica al sudeste asiático. Con esta política se logran varios objetivos en forma simultánea, a saber: uno, una renovación del stock físico del capital por tecnologías más eficientes; dos, inducir un poco el desempleo para frenar el impulso de la clase trabajadora estadounidense durante la época de oro del capitalismo y suprimir cualquier escenario revolucionario; tres, disminuir el nivel de contaminación ambiental con la renovación del stock físico del capital; cuatro, inyectar inversión extranjera directa(IED) en el sudeste asiático para frenar el avance de China y Rusia en la región; cinco, acelerar el paso del fordismo (se vende lo que se produce) al pos fordismo (se produce lo que se vende).

Más tarde del 21 al 27 de febrero de 1972, Nixon visitó China tuvo una charla con Mao Zedong. Así, comienza un proceso de normalización de las relaciones chino-estadounidense que finaliza en 1977, cuándo comienza para muchos autores el proceso de industrialización de China tirado por las exportaciones basadas en IED. Esta normalización rompe la alianza chino-soviética y logra que chinos y soviéticos se peleen para ver quién era mejor marxista.

Luego de la salida de Nixon la elite globalista estadounidense impone gradualmente la globalización. Es decir, el librecambio de los bienes, la desregularización de los servicios, la liberalización de las finanzas (movilidad perfecta de capitales). Hasta que en 1989 se anuncia el Consenso de Washington. El mismo se desarrolla hasta que Trump viene a enterrarlo. Él es el representante de una fracción de la élite estadounidense que no empujaba el proyecto de la globalización y precipita su abandono, a causa de que los europeos continentales y los chinos empezaron a competir en sus mercados.

Podemos corroborar así que el librecambio no es una ley de la naturaleza sino un sofisma del lobby, para pretextar una política económica afín a necesidades geoestratégicas y desarrollistas.

Podemos hacer un paralelo entre el discurso de una fracción de la élite globalista argentina y latinoamericanas con el proceso británico y estadounidense. Al hacer este paralelismo, podemos comprehender cómo es que la Gran Bretaña es un país central, los Estados Unidos el hegemón vigente y los latinoamericanos seguimos enterrados en la periferia. Cuándo, ellos

necesitan que nosotros abramos nuestras economías, una fracción de la élite negocia local una inserción en sus flujos internacionales de negocios y el resto de la sociedad paga esos beneficios particulares con pobreza vía desempleo e inflación. Mientras que el Hegemón baja costos de sus factores. Resulta imprescindible tener una apreciación correcta de la geopolítica internacional para saber adónde va el mundo y encontrar un lugar en ese mundo.

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