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De los Creadores de “COVID-19”, Llega: “El Oxígeno”

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Defender la identidad y el patrimonio llamado historia, hacer alianza entre territoriales y cultivar valores propios pueden armarnos mejor para ser autores de una nueva era.

Por: Gary Ayala | Director de El Minuto en Perú


La coyuntura global induce a interpretarla como la obra cumbre de la cinematografía universal. Cada humano en el siglo XXI es miembro del reparto neo artístico de una gran producción cuyo rodaje se realiza por todo el mundo. Nunca actuaron 7,700 millones de personas bajo una sola concepción temática: La Otra Salvación. Ninguna religión lo logró.

El interés del proyecto, de hecho, fue impulsado desde décadas atrás, la preproducción consideró a los cinco continentes pero con set en una ciudad de China con actores de reparto, principales y secundarios; la producción -donde manda la famosa claqueta para avisar registro “¡Grabando!”- abarcó la filmación de las imágenes matrices para luego orientar a millones de ciudadanos voluntarios quienes contribuyeron con sus propios móviles para producir más videos, fotografías y testimonios, todo ad honorem.

La posproducción, aparte de los efectos especiales del grupo de origen, contó con efectos adicionales aportados por los medios de información de todo país y por espontáneas personas quienes permitieron reunir más material en escenarios reales con sonido auténtico: Llantos, gritos, silencios dramáticos y grescas, entre otros audibles. La etapa de proyección, no necesitó contratar salas, cada móvil y televisor de casa fue suficiente.

El nuevo género, diferente a la ciencia ficción, se denomina “Ciencia Realidad”, aquí los infectados no imitaron sufrir, las viudas y huérfanos no simularon lágrimas, tampoco los padres que despidieron a sus hijos; los muertos no necesitaron fingir. El prolongado capítulo de esta saga que fue posicionándose -como fue el de la vacuna- es, “El Oxígeno”.

La Riqueza Invisible

La atmósfera está conformada por cinco capas. La primera es la que se vincula directamente con la vida planetaria y se le denomina tropósfera. Está constituida por un conjunto de gases que rodean a la Tierra y contienen 78.08 % de nitrógeno (N2); 20.94 % de oxígeno (O2); 0.93 % de Argón (Ar); 0.035 % de dióxido de carbono (CO2) y 0.003 % de diversos gases inertes, como el neón, además de vapor de agua.

Si se mide desde el suelo hacia el cielo, hasta el borde superior de esta capa fundamental para la respiración humana, la distancia será menor a la que existe desde el centro de la ciudad de Lima hasta el distrito de Los Olivos (11 kilómetros), desde el centro de Santiago de Chile hasta la comuna de Conchalí (12 kilómetros), desde el centro de Buenos Aires hasta la ciudad de Lanús (11 kilómetros) y menos todavía a la distancia existente entre el centro de Madrid y el aeropuerto de Barajas (17 kilómetros).



Esta sección atmosférica recibe a los aviones comerciales y alberga a los fenómenos meteorológicos. Los polos norte y sur están solo a 7 kilómetros de ella y en las áreas tropicales la distancia llega hasta los 20 kilómetros. Los ciclos del agua también se realizan en este ámbito y permiten que los 1.385 millones de km3 de agua existentes en el planeta (97%, salada oceánica) se reciclen armónicamente pues ni una gota disminuye o aumenta.

La segunda capa es la estratósfera (hasta 50 Km., de altura) y comprende a la sub capa de ozono a la altura del Km 20 a 30 como barrera para los rayos ultravioletas; la tercera es la mesósfera (hasta 80 Km.) que neutraliza a los meteoritos y los transforma en estrellas fugaces; la cuarta es la termósfera (hasta 700 Km.) por donde circulan los transbordadores espaciales; la quinta es la exósfera (hasta 10,000 Km.) y es el vínculo con el cosmos.

De todo este sistema perfecto, el oxígeno, es una gran riqueza invisible, un tesoro disponible para su principal beneficiario: El humano; pero esta área está vulnerable a una contaminación ambiental provocada por acciones nocivas de un actor: El humano.

El oxígeno se halla en diversos compuestos orgánicos e inorgánicos. Entre sus múltiples aplicaciones, por ejemplo, está presente en la fabricación de metales de gran pureza. Y claro, puede obtenerse en laboratorio de manera industrial mediante la electrólisis (separación) del agua y con la destilación de aire líquido. Hoy significa un gran mercado.

Miles de personas en el mundo han muerto por falta de oxígeno. Irónicamente, jamás un balón de oxígeno de 10m3, por ejemplo, llegó a costar US$ 1,770 en Lima, cuando el precio era US$ 165, o un oxímetro de costo US$ 25 llegó a costar US$ 170 en la Amazonía. En Perú -como en muchos países órbitas del sacro liberalismo- la Constitución Política consagró ese mercado, pues, el propio Estado facilita la “libre competencia” (Art. 61).

Si un virus tenía por misión eliminar vidas ¡Eureka! con el Sars-Cov-2 se halló el punto apropiado de ataque en el sistema corporal de aeración, base para un argumento épico.

Si se quisiera elaborar la síntesis dialéctica de la historia en el siglo XXI se podría decir que se marcó el fin de la sociedad donde aún quedaba el milenario hábito de soñar, donde el conocimiento se almacenaba en libros, y la moral -aún con sombras al acecho- moraba en la interioridad del ser. Llegó el tiempo donde el patrimonio cognitivo constituye un código en “nube” para luego actualizarse en modo tecno artificial y donde el acervo de valores se extingue por inanición moral. Así se concibió: La Sociedad de la Utopía Programada.

Ser Feliz o No Ser Feliz, Un Dilema

¿Eran felices las personas hasta la década pasada de este milenio y nadie lo notó? No hubo entre la población mundial, alguien con suficiente santidad para avisar que debían darse todos los abrazos posibles porque llegaba una era de abrazos caídos. Tal vez, debió pedirse a sacerdotes, monjes, gurús hasta hechiceras que intenten conocer qué podría venir, pues, mucho pudo servir la inclusión de ese ítem en sus manuales de funciones.

Si al mirar atrás, se escarbara entre los escombros de los recuerdos y se juntasen los problemas que hubo, los momentos lagrimales, las personas repudiables y las circunstancias abominables, las ternuras recibidas y los triunfos logrados ¿Podría aún afirmarse que lo peor de esa era, fue el final de esa era? ¿Habrá que aprender, hoy, a encontrar alegría entre la melancolía y el temor, como el perro callejero que encuentra una presa entre los botes de desechos?

Si los propietarios de mega empresas, Eric Yuan (plataforma Zoom), Elon Musk (fábrica de autos Tesla), Ugur Sahin (fábrica de vacunas BioNTech), Jeff Bezos (comercio electrónico Amazon), Mark Zuckerberg (Facebook), Jack Ma (Alibaba) y Steve Ballmer (ex-CEO Microsoft), entre otros, incrementaron su fortuna gracias a la pandemia ¿Qué racionalidad podría haber frente a quienes pensaron -antes de la pandemia- que lo único que no tiene solución es la muerte y luego viraron a pensar que, la única solución es la muerte?

Aquel famoso informe de la ONG Oxfam, logrado a partir de la data brindada por Forbes y el Credit Suisse, donde se publicó que solo en los últimos 9 meses del año 2020 una decena de potentados del planeta incrementaron sus fortunas en US$ 540,000 millones, anunció un nuevo sistema. Gabriela Bucher, Directora Ejecutiva de dicha entidad afirmó que con esa utilidad financiera cada persona en el mundo podría contar con su vacuna y podría dejar la pobreza durante el periodo pandémico.

Volver al pasado resulta imposible, es más ¿Cuál pasado celeste? Empero, a pesar de todo, quedaron cosas por hacer, ilusiones en camino, batallas por ganar y montañas por hacerlas a un costado. Ante esta encrucijada, preciso es recordar que hay un espacio que resiste a las grandes tempestades: El corazón, lugar al cual es necesario volver para recomenzar desde allí.

Y aunque asemeje solo un canto de sublime juglar, es lo más real que siempre tuvo el humano, a partir de su fuerza se puede construir una auténtica versión de la vida, sin argumentos impuestos, sin las ataduras que traen los nuevos bárbaros que invaden territorios con prontitud para el saqueo.

Defender la identidad y el patrimonio llamado historia, hacer alianza entre territoriales y cultivar valores propios pueden armarnos mejor para ser autores de una nueva era.