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Despedida del presidente Mauricio Macri ¿Un hasta luego?

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Fuimos severos críticos del macrismo, dado que tuvo una oportunidad histórica, por romper con un ciclo de populismo, que fue tan perjudicial para la Argentina.

Este sábado 7 de diciembre de 2019, Diario El Minuto estuvo presente en la despedida al presidente Mauricio Macri, donde concurrieron cientos de miles de personas a la Plaza de Mayo, donde se encuentra la casa Rosada sede del gobierno argentino.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto para Argentina


Miles de argentinos concurrieron a la cita de despedir al presidente Mauricio Macri, este 7 de diciembre de 2019. Reunión que recibió muchas críticas, dado que muchos consideraban que no iba a poder llegar a la épica de las marchas del Si Se Puede (Diario El Minuto estuvo allí). No ha llegado tal vez a concentrar 800.000 personas como la última vez, sin contar los millares en distintas plazas del interior de Argentina, si fueron más de 300 mil personas.

Una cifra importante. Lo pudimos comprobar al viajar en el subte de la Línea D, donde pasaron dos formaciones, para poder subir. Los participantes no solo venían de la ciudad de Buenos Aires, sino también del Gran Buenos Aires, como pudo comprobar este corresponsal al conversar con manifestantes.

El clima era realmente festivo, además de gran emoción, especialmente cuando se cantó el himno nacional. A las 1830 el presidente Mauricio Macri, salió a uno de los balcones de la Casa Rosada acompañado por su esposa, y luego accedió la Plaza de Mayo con gran emoción para los manifestantes para hablar desde un improvisado puesto, donde dio un discurso cargado de emociones personales al ver a tanta gente de distintas clases sociales – muchos de clase media baja por cierto – apoyándolo con cánticos. Por otro lado dejó en claro su rol como referente de la oposición, de carácter constructivo.

Reconoció que las cosas no fueron fáciles, y es una realidad que su gestión, mas allá de los desaciertos que desde El Minuto hemos indicado en reiteradas ocasiones, la oposición no fue muy constructiva que digamos. El ingeniero Macri dijo algo muy interesante, no criticó abiertamente al gobierno electo, sino que lo vio como un “aprendizaje” que debe transitar la Argentina para romper con sus males estructurales.

El discurso exigió la necesidad de la independencia de la Justicia, el republicanismo y la defensa de la libertad de expresión, el diálogo y la concordia entre los argentinos. Hizo mucho hincapié en valores republicanos como la justicia imparcial y la libertad. Que creemos que son los valores que aglutina a millares de personas que han apoyado al proyecto político de Mauricio Macri. Sus votantes, han optado por Juntos por el Cambio, especialmente por el desgaste de un estilo político de confrontación del kirchnerismo, que terminó irritando a muchos.

El electorado del macrismo, el grueso sectores medios de grandes centros urbanos y de un área geográfica del país, caracterizado por su productividad, podría decirse que defienden una visión de país, mas abierta al mundo, favorables a una economía de libre mercado, o por lo menos ese conjunto de valores, que tiene que ver con un modelo de Estado con mayor transparencia, moderno, el valor de la libertad de expresión, y escasa tolerancia a la corrupción. En la manifestación que estuvimos presente, la gente pedía por las graves acusaciones contra la vicepresidente electa, Cristina Fernández de Kirchner, una Justicia independiente, y por la libertad de expresión.

El gobierno de Mauricio Macri, no tuvo la capacidad para llevar a cabo reformas estructurales, de difícil concreción, dado la oposición de los gobernadores provinciales. Liderazgos provinciales que se sostiene gracias a estructuras clientelares y que vieron fortalecidos, gracias al macrismo, que terminó con el reparto discrecional de fondos. Esto ha permitido el saneamiento de muchas economías provinciales, que les ha permitido a los jefes provinciales, emplearlos a su favor.

Ironías del destino, la búsqueda de terminar con el uso de la “chequera” del estado federal para “disciplinar” a los gobernadores, fue perjudicial para el proyecto político de Maurico Macri. Los jefes provinciales finalmente llegaron a un acuerdo con el kirchnerismo, lo que facilitó la construcción del Frente de Todos, del presidente electo Alberto Fernández y que permitió el retorno al poder, de Cristina Fernández de Kirchner, como vicepresidente, pero gracias que su hijo es el jefe del bloque oficialista de la Cámara de Diputados, unido a su influencia directa en el gabinete,

En el mensaje dado por primera vez en cadena nacional el pasado 5 de diciembre, el presidente saliente, Mauricio Macri, reconoció los errores en materia económica. Lamentablemente de manera tardía explicó las razones del crecimiento de la deuda externa, que respondió ante todo para garantizar el funcionamiento del Estado, llevar a cabo reformas para mejorar su gestión. Impulsar una reforma del Estado, como señalan expertos, requiere de consensos políticos que el presidente Macri no pudo llevar a cabo. Los estados provinciales, verdaderos feudos, jamás cederían un ápice para reformar sus estructuras, que termine con sus aparatos clientelares. El estado argentino en sus distintos niveles son el 45% del PIB, en la mayoría de las provincias, especialmente en las empobrecidas del Norte, el Estado es el principal empleador.

El legado del ingeniero Macri, abarca aspectos tan negativos como la inflación – que no pudo controlar por la ausencia de las reformas profundas señaladas – desempleo, incremento de la pobreza en un 8%, cepo cambiario a raíz de la crisis de confianza de los mercados, tras las elecciones primarias de agosto. En tema de seguridad, a pesar de reconocer el problema desde una perspectiva muy realista, los resultados son escasos. La lucha contra la corrupción, también tuvo alcance limitado, por problemas de gobernabilidad con el peronismo, reacio a reformas, la Justicia Federal extremadamente lenta, y leyes tan importantes, que no fueron aprobadas, como la de extinción de dominio. Los positivos están en materia de mejoras en la gestión del gasto público, la transferencia automática de recursos de coparticipación federal, la imagen internacional, el superávit comercial, una moneda competitiva, la apertura de mercados antes vedados, los centros de primera infancia, la expansión del gasto social, sin recurrir al clientelismo; energías alternativas; la balanza energética, que termina con el ciclo de importación de energía; el desarrollo de Vaca Muerta, incrementando sustancialmente la producción de gas y petróleo; expansión de redes de agua potable, el plan de saneamiento de Riachuelo (una de las cuencas más contaminadas del mundo) y la reducción del déficit fiscal, con el consiguiente costo político.

La despedida al presidente Mauricio Macri, fue todo un mensaje, especialmente para determinados sectores sectarios, que hablaban que esta gestión se iba en un incendio. El gobierno macrista termina ordenadamente, más allá de la crisis, en un contexto de una región que pareciera incendiarse, donde millares de ciudadanos están movilizados en las calles exigiendo reformas, que llevó en un caso extremo a la caída de un gobierno, como el caso de Bolivia.

Al retirarnos de la Plaza de Mayo, observar las personas que fueron, los letreros, comentarios, puso en evidencia una reflexión que alguna vez hicimos, la pugna entre la Argentina “moderna” y una Argentina “profunda” . La primera mira al otro lado del Atlántico, a la Unión Europea o también Estados Unidos, abierta al mundo donde los valores republicanos están sobre el bienestar material. La libertad tiene un rol central en esa escala de valores y este sector de la sociedad, la da mucha importancia a la libertad, a la convivencia, a la mesura.

Si observamos en los lugares donde el macrismo tuvo éxito electoral, son las áreas ligadas a la economía exportadora, sector privado, y sectores medios. Esta visión de la Argentina moderna, que aspira a contar con un estado transparente, en manos profesionales y no de militantes de turno, de Justicia independiente, de seguridad y orden, para garantizar la libertad, está en conflicto con la que yo llamo “Argentina profunda y latinoamericana”, del estado paternalista con sesgos autoritarios, de mirar hacia dentro y mantenerse distante del mundo, de rechazo a los cambios, del caudillo político, donde el bienestar material, está sobre el valor libertad y justicia.

Es la Argentina de “roban pero hacen”. Observemos en las elecciones, el peronismo – por cierto bastante alejado de determinados ideales de su creador – se mantiene anclado en las provincias que viven de las regalías mineras y cuentan con enormes estructuras estatales, y con aceitados sistemas clientelares.

En esta pugna, de dos “Argentinas” el ingeniero Macri, tiene una responsabilidad histórica, al erigirse en el principal referente opositor. Los próximos meses serán una dura prueba, especialmente para mantener unida la heterogénea coalición de Juntos por el Cambio. Incluso debe irse mas allá, y seguir el ejemplo uruguayo y ampliar la coalición, para plantear ejes de debate que tengan que ver con el desarrollo del país, acorde a los retos del siglo XXI.

Fuimos severos críticos del macrismo, dado que tuvo una oportunidad histórica, por romper con un ciclo de populismo, que fue tan perjudicial para la Argentina, no obstante ello, el ver la movilización de un importante sector de la sociedad en defensa de determinados valores, genera esperanza, para que Argentina pueda terminar con sus fantasmas, que impiden que sea una nación desarrollada y próspera.

 

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