dom. Nov 17th, 2019

Diario El Minuto en África junto al Dr: Alberto Maestre Fuentes

Tipico Mercado de benin/ Fotografías el Minuto

El Dr Alberto Maestre Fuentes, es un viajero incansable. Corresponsal del Diario El Minuto en Barcelona y responsable de la Sección dedicada al Pueblo Saharaui.

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto Argentina

Tema que es profundo conocedor. Autor de un verdadero best seller “Un Pueblo Abandonado. Los engaños en la descolonización del Sahara Occidental” de la editorial Chiado. Obra que hemos hablado en El Minuto y que como siempre es más que recomendable para su lectura. En esta entrevista nos cuenta su viaje a dos lugares realmente sorprendentes y cargados de historia. Togo y Benín. Países poco conocidos, especialmente para el público lector de América Latina.

Estimado Alberto. En primer lugar quiero que nos cuentes que significa para ti el África. Cuando fue la primera vez que conociste dicho continente y que es lo que te atrapa de este continente.

África siempre ha significado para mí lo genuinamente auténtico, la casa madre de toda la humanidad, la cual ha sufrido y, sigue sufriendo, las consecuencias del colonialismo europeo. A pesar de que la separa unos pocos kilómetros de la península ibérica es la gran desconocida.

Tuve la suerte de viajar varias veces, a dicho continente, cuando era apenas un niño, concretamente al actual Sahara Occidental puesto que tenía familia que vivía allí. Estas vacaciones de mí infancia en el entonces Sahara español me marcaron profundamente e hicieron que naciera en mí un sentimiento de solidaridad y simpatía, no sólo con el pueblo saharaui, sino con todos los pueblos africanos en general, que ha perdurado hasta ahora y, se ha convertido más fuerte, puesto que cuando los conoces en profundidad, es imposible no aceptar su hospitalidad y amistad innata.

A lo largo de los años, he visitado bastantes veces el continente africano y siempre, en cada estancia, me ha sorprendido descubrir nuevos pueblos, costumbres, rituales, paisajes, que hacen que cada viaje sea una nueva experiencia única e irrepetible.

Así desde la cristiana y milenaria Etiopía con sus magníficas iglesias excavadas balo la tierra o en lo alto de las montañas para que no fueran destruidas, y a las que debes acceder mediante caminos casi impracticables y a veces, incluso con la ayuda de cuerdas; o los pueblos que habitan los modernos estados de Botsuana, Namibia, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue con todo el bagaje étnico y cultural que tienen. O las grandes tribus que habitan las tierras fértiles de Kenia y estados vecinos. Todo ello en el marco de unos paisajes espectaculares y con una fauna variada y brutal en donde te sientes totalmente vulnerable y te das cuenta de lo frágiles que somos los seres humanos.

Este conjunto, que es un todo, te atrapa para siempre y cuando regresas a casa ya tienes la necesidad de volver. Realmente sientes la “llamada de África”.

Cuales fueron las razones que te llevaron a decidir viajar por Benín y Togo.

Su aislamiento casi total del turismo que hace que no se hayan visto “contaminadas” excesivamente de la globalización, además, de su autenticidad e historia.

El antaño Reino de Benín que trataba de tú a tu a los colonos europeos y que se caracterizó por tener unas estructuras fuertes y un gran patrimonio cultural desmontando de esta manera la estúpida teoría racial de superioridad blanca, siempre me llamó la atención y curiosidad.

Además la zona del golfo de Guinea siempre me atrajo especialmente por su relación con la trata de esclavos y por encontrarse además el único estado de África subsahariana donde el castellano es idioma oficial,  es decir, Guinea Ecuatorial.

Todo ello me llevaron a adentrarme en estos dos estados antaño colonias francesa y, brevemente alemana, en el caso de Togo, para conocerlos desde dentro. 

Benín tiene una historia extraordinaria, incluso hasta fines del siglo XIX se realizaban sacrificios humanos. Cuéntanos que lugares conociste, tus impresiones. Cual fue el legado de la colonización francesa y de los tiempos “marxistas leninistas”.

Exacto. Hasta finales del siglo XIX se realizaban sacrificios humanos en el marco de sus rituales religiosos del vudú. Hoy en día, afortunadamente, ya no se sacrifican seres humanos pero se siguen realizando sacrificios con animales, preferentemente de pollos y terneras, puesto que es una parte muy importante de su religión. Pensemos que aunque muchos de sus habitantes se confiesen actualmente como cristianos o musulmanes, siguen practicando y, creen realmente en el vudú, ocupando un lugar primordial en sus vidas diarias.

Presencie varias ceremonias de vudú. Contemplar la participación, implicación y la fe de los asistentes que asistían a ellas fue impresionante, diría más, indescriptible. El concepto negativo que tenemos del vudú no se corresponde con la realidad puesto que para estos pueblos es básico y es todo un referente en su forma de ser. Allí te das cuenta realmente de la fuerza de estos pueblos que, a pesar de haber sido brutalmente sometidos, por las potencias coloniales europeas durante años,  han mantenido intactas sus estructuras tribales, religiosas y étnicas.

La capital económica de Benín, Cotonú fue muy lugar de llegada y, desde allí, fui adentrándome en el país hasta el norte, visitando Ganvié, llamada la “Venecia africana”, puesto que dicha localidad, está ubicada sobre un lago ya que sus primeros habitantes se establecieron allí, huyendo de los esclavistas, sintiéndose seguros que las tribus que colaboraban con los europeos, en la captura de futuros esclavos, no se adentrarían allí pues tenían pánico al agua.  Luego visité la antigua capital del reino de Dahomey, Abomey, Patrimonio de la Humanidad, con su impresionante palacio real, en el cual hoy todavía se realizan, en determinadas fechas del año, ceremonias religiosas,  y el mercado nocturno de las almas él cual está iluminado con lámparas para guiar a los espíritus.

Posteriormente me seguí adentrando hacia el norte visitando distintas aldeas y poblaciones como Parakou, cuna de los legendarios guerreros Bariba que se enfrentaron valerosamente contra los intrusos europeos. En la aldea de los Teneka Koko tuvimos la ocasión de conocer a su fetichero, un hombre mayor con una larga pipa al cual consultan, incluso políticos y miembros del gobierno, que llegan de la capital.

Posteriormente nos adentramos en el país los Somba cuyos poblados se caracterizan por tener casas tipo fortalezas, llamadas “tatas” que les protegía de las incursiones de sus enemigos. Es muy significativo que casi todas las viviendas están además custodiadas por fetiches que representan a los antepasados familiares.

Desde Natitingou cruzamos la frontera a Togo y, después de pasar por los eternos trámites fronterizos, llegamos a Kara que es la ciudad de la segunda etnia más importante de Togo, los Kabye y que posee un mercado excepcional.

Siguiendo la ruta hacia el sur, visitamos las localidades de Sokode y Atakpamé, donde el paisaje era cada vez más montañoso hasta llegar, finalmente, a la capital togolesa, Lomé.

Lomé me sorprendió gratamente puesto que es una ciudad costera con mucha animación y posee mucha vida sobre todo en su paseo marítimo, restaurantes y locales que se encuentran en la propia playa. Un día a media tarde, me decidí dar un baño en el Atlántico ante la sorpresa y perplejidad de los allí presentes ya que los que están en las playas nunca se bañan en ellas, puesto que sólo la utilizan para pasear, descansar o tomar algo. Ante el “escándalo” generado y las fotos y videos que iban tomando con sus móviles, opté por retirarme, discretamente, a mi hotel. Pensaban que me había vuelto loco.

En Lomé, me sorprendió también, el Mercado de los Fetiches en donde hay expuesto una gran diversidad de los mismos, entre los que encontramos, cabezas de monos, medio podridas, calaveras de vacas, amuletos de madera, pieles de mono, entre otros, que sirven para los rituales religiosos y para la medicina tradicional.

También en Lomé se constata claramente la todavía influencia francesa en esta parte de África Occidental puesto que en el mismo centro, pude ver las tres embajadas que posee la República gala en dicho país. Si tres. Una es la propiamente embajada francesa ante la República de Togo, otra cuyo letrero en la entrada receba como Embajada francesa de Cooperación en Togo y otro tercer edificio, inmenso como los otros dos, que correspondía al Consulado francés en Togo. El neocolonialismo francés en toda su extensión. Además tanto en Togo como antes, en Benín, pude constatar que casi la mayoría de los productos de los supermercados eran de origen francés.

A pesar de esta influencia francesa también, como en otros lugares de África, se constata la cada vez mayor presencia china en forma sobre todo de grandes obras como construcción de carreteras y fábricas.

Después de Lomé volvimos a entrar en Benín, por el lago Togo, visitando la zona costera y parando en Grand Popó donde realizamos a pie una parte de la ruta de los esclavos hasta terminar, delante de la playa, donde hoy día está la puerta del no retorno, puesto que desde allí muchos africanos embarcaron, contra su voluntad, como esclavos hacia América. Hay que indicar que muchos antes de ser embarcados se suicidaban ingiriendo arena de la playa.

Desde allí, siguiendo la costa, visitamos el centro esclavista de Ouidah donde vistamos el antiguo fuerte colonial portugués donde los antiguos esclavos eran encerrados varias semanas antes de ser transportados hacia su destino final.

Finalmente terminamos en Porto Novo la capital de Benín. Muy bella y colonial destacando la antigua catedral portuguesa que actualmente es una mezquita.

Del pasado comunista apenas quedan vestigios. Alguna estatua y algunos profesionales que hablan un castellano perfecto debido que a la época comunista estudiaron becados en Cuba. Nada más.

Que aspectos de la cultura de Benín te sorprendieron.

Todo en sí. Todo está impregnado de sus creencias ancestrales. Me sorprendió sobre todo el respeto que se tiene hacia los mayores y la fe y respeto hacia sus creencias y antepasados También el deseo constante de dejar descendencia. Así es normal que niñas de 14 años ya tengan más de un hijo. El tiempo corre de otra manera en estos lugares. Siempre que se viaja a África hay que dejar al lado nuestros conceptos y dejarse llevar. Así que hay que ir mentalizado que por ejemplo cuando vas a ir a comer puedes esperar hasta 2 horas o más en que te sirvan. Todo fluye con tranquilidad. No hay problema.

Cual es la situación político social de Benín, cuales fueron tus impresiones durante el viaje.

A la población se le ve bien alimentada y bastante satisfecha en general. Sobre todo en las aldeas y poblados. La mayoría de las localidades disponían de mercados bien surtidos con muchos productos variados. Es un país esencialmente agrícola. La tierra es muy rica. Cosechan y también algunos viven de la ganadería. En las grandes ciudades en cambio se veía las desigualdades muy exageradas.  

Dr Maestre Fuentes en el antigio Palacio de Abomey/ Fotografías el Minuto

Togo, la antigua colonia alemana. Queda algún recuerdo de dicha presencia? Puede hablarnos algo de su cultura, de su gente.

En Togo me sorprendió de que no quedara ningún rastro de la breve presencia alemana. Si no supiera que había sido una colonia alemana hasta 1918 hubiera pensado que siempre había sido posesión francesa hasta su independencia. Todo ha sido afrancesado y el alemán ha sido sustituido por el francés, al igual que en las zonas ocupadas por Marruecos del Sahara Occidental que el español ha sido suplantado por dicho idioma. Sus gentes me recordaban mucho a las de Benín puesto que muchas etnias son las mismas, aunque las de Benín van vestidos con trajes más coloridos y vistosos, en general. A efectos técnicos, encontré a Togo, un poco más desarrollado que su vecina Benín.  

Que te ha impactado de Togo, que es lo que más te ha llamado la atención.

Sus paisajes tan montañosos y su capital Lomé que la encontré fabulosa, ideal para volver y cruzar a Ghana que está justo al lado. Además, como en Benín, era increíble la gran variedad de tribus y etnias, donde todos viven en armonía, con sus creencias milenarias.

Muchos, cuando nos veían, se sorprendían e intentaban tocarnos, puesto que muy pocas veces habían visto a un hombre blanco. Nos gritaban constantemente “yobo” (blanco en idioma local) señalándonos con los dedos y a veces, los niños más pequeños, al vernos, comenzaban a llorar. Realmente los “exóticos” éramos nosotros, no ellos.

Ganvie la Venecia de Africa. / Fotografías el Minuto

Que opinión tienes sobre el nivel de seguridad para el turismo en Togo. Que atractivo tiene y que consideras que vale la pena conocer.

La infraestructura turística es nula, aunque en Togo es un poco mejor, en comparación a Benín. He viajado mucho y me hospedado en distintas clases de hoteles y albergues, pero nunca me había encontrado que no me hicieran la habitación. En este aspecto hay mucho por hacer. Al igual que en la restauración. Además, al ver que éramos blancos ya por sí te duplicaban, muchas veces, el precio de por sí muy bajo. Realmente podrías comer o cenar muy barato. En Lomé, por ejemplo, cené en un restaurante precioso por menos de 5 euros al cambio.

Benin y la Venecia del Africa/ Fotografías el Minuto

A pesar de las incomodadas que no te hicieran la habitación, te sirvieran tarde y mal, vale la pena ir, puesto que te puedes mover libremente sin percibir peligro alguno y pasear tranquilamente sin agobios y sin turistas a tu alrededor. Sólo por ver esos mercados, llenos de vida y color que te transporta, vale la pena.

¿Un balance sobre el viaje?

Un viaje de película. Es increíble que todavía existan países que conserven sus raíces tan vivas. Han sabido adaptarse a los nuevos tiempos pero conservando su esencia. Es un viaje a lo auténtico. Las sonrisas de los niños no se me olvidarán nunca. Los cantos y bailes que en cada momento hacían en los sitios más remotos sin fines turísticos son increíbles.

¿Tienes previsto viajar a otros lugares de África? Que lugar te interesaría conocer 

Si por supuesto. Tengo pendiente visitar Guinea Ecuatorial, pero también me gustaría visitar, cuando la situación política se estabilice, Mali, Burkina Faso y Libia, además de Costa de Marfil, Santo Tome y Príncipe, Madagascar, Sudán y Uganda, entre otros….. Realmente África no te la acabas.

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