Dom. Ene 12th, 2020

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El año 2020 en Argentina. ¿Mas de lo mismo?

En una conversación que tuvimos con un amigo periodista, ambos estuvimos de acuerdo entre otras cosas, que en Argentina la historia es cíclica, siempre lo mismo, las mismas recetas para salir de las crisis, los mismos discursos, la visión casi infantil que tiene la dirigencia política de la realidad y del mundo en que vivimos.

Las medidas tomadas por el presidente Alberto Fernández, pone en evidencia que en Argentina la historia pareciera repetirse.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto para Argentina.


La Argentina no tiene rumbo desde hace décadas, como hemos explicado en Diario El Minuto, observamos que la clase política no se ajustó el cinturón, sino que impuso un ajuste a sectores medios y la los jubilados, estos últimos suspendiendo el régimen de movilidad (que el oficialismo criticó severamente cuando era parte de la oposición en la presidencia de Macri).

Solo discrecionalmente dispondrá de bonos que serán otorgados oportunamente por el presidente vía decreto. La voracidad para poner en orden las cuentas del Estado, llevaron a establecer impuestos al sector exportador (la minería con su impacto ambiental y poco valor agregado, no les impone los mismos gravámenes al sector agrario).

Las Provincias, han dejado de lado el pacto fiscal y la política de reducir impuestos locales, para volver a la carga. En la Provincia de Buenos Aires una política de alza de impuestos fue frenado por la falta de apoyo, incluso de sectores del peronismo. Nadie habla de lo que mal que gasta el Estado Argentino, de una administración pública muy pesada para el contribuyente.

Muchos dicen que crear empleo público no es malo, sino que el país precisa “más Estado”. Una realidad aplicable a los países nórdicos, con un 30% de la mano de obra nacional empleada en el Estado, pero está muy claro la calidad de servicios que se prestan en dichos países y los de Argentina.

Fue noticia la ministro de Seguridad, Sabina Frederic, con la idea de revisar lo actuado por la Gendarmería Nacional en la pericia por la muerte del ex fiscal Alberto Nisman – jefe de la unidad especial de investigaciones por el atentado de la AMIA – algo que es incompatible con su función. Eso es responsabilidad de la Justicia Federal que actúa y de quienes llevan adelante la causa. El ministerio de seguridad no tiene nada que hacer en el expediente, sólo es responsable de fuerzas que por ley son auxiliares de la Justicia.

La muerte del fiscal federal Nisman, se dio antes que este llevara a cabo una fuerte denuncia contra la Ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, por el acuerdo con Irán sobre la investigación del atentado a la mutual judía AMIA, allá por 1994.

Sectores judiciales consideraron, como la dirigencia comunitaria judía local, que Irán y especialmente el grupo pro iraní Hezbollah tenían que ver. Nisman apareció con un disparo en la cabeza y se habló de suicidio. La causa demoró meses, cuando un tema asi, se resuelve en semanas.

Un verdadero papelón. Y eso no termina ahí, la ministro de seguridad, ha decidido revisar también lo actuado en el caso Maldonado, un activista que murió accidentalmente (determinado por medio centenar de peritos y expertos tanto de la Justicia como de los familiares de Maldonado) en el marco de un desalojo de una ruta nacional en el sur argentino.

No cabe duda que hay animosidad hacia la Gendarmería Nacional, la fuerza federal más confiable del país. La flamante funcionaria, ha revisado los protocolos dejados por su antecesora Patricia Bullrich, se ha mostrado favorable a la legalización de consumo y comercialización de marihuana y otras “drogas blandas”. Mientras se revisa lo actuado por Gendarmería, el grupo Resistencia Ancestral Mapuche o RAM, hizo aparición con su tradicional virulencia y tomó 30 hectáreas en la zona del lago Mascardi, un centro turístico.

Finalmente la agencia TELAM, dio a conocer sobre un proyecto de crear un consejo de seguridad. Parece que los funcionarios olvidan la ley de Seguridad Interior, que ha creado el Consejo de Seguridad Interior en 1992. Esta ley no ha sido aplicada debidamente.

La Justicia Federal ha puesto en libertad, o bajo arresto domiciliario a muchos funcionarios del kirchnerismo cuestionado por su actuación. Recordemos al lector que Argentina es un país corrupto, según los Índices de transparencia Internacional, tiene 43 puntos según la encuesta de 2018 (similar a Benín, un país pobrísimo de África Occidental). Ahora quienes posiblemente se sienten en el banquillo de los acusados sean funcionarios del macrismo, comenzando por el poco político ministro de energía, Aranguren. Esto no implica que deban ser investigados, sino que

genera dudas sobre la imparcialidad de la Justicia Federal. Todo pareciera ser parte de una gran teoría conspirativa, y maniobras de persecución política, que según dicen los imputados, fueron las razones de que están siendo cuestionados en la Justicia. Argumentos difíciles de digerir.

En materia exterior Argentina, se sabe que entrará en cesación de pagos, por eso el ajuste, que ya sabemos quien paga la cuenta, y es preciso cumplir con el FMI, sino quieren que nos cierren la puerta una vez más. Se restablecieron lazos con la Venezuela de Maduro, se dio asilo político al ex presidente Evo Morales, lo que generará tensiones con la vecina Bolivia. La postura con el régimen de Caracas nos distancia de gran parte de la región, que forma parte del Grupo de Lima, nos enfrenta a Estados Unidos (país clave en el tema deuda externa).

La Argentina como es sabido hace tiempo que no tiene estrategia exterior. El país tiene una importante deuda externa y requiere, mal que les pese a muchos una buena relación con la Casa Blanca. La guerra comercial con China tendrá consecuencias para Argentina, dado que Estados Unidos se posiciona para vender alimentos, que nuestro país produce y exporta a China.

En otras palabras aparece un duro competidor con muchas ventajas y urge la necesidad de reducir la dependencia del mercado chino y explorar nuevos horizontes. En el plano político, Argentina no tiene aliados de fuste. Pareciera que se perderá una interesante oportunidad que es el Brexit, en relación al conflicto sobre Malvinas (se debe maniobrar geopolíticamente para generar mayor presión a las islas y evitar consolidar lazos con países de la región que perjudiquen intereses propios) y con el Acuerdo de Libre Comercio con la UE.

Que a todas luces si hay que revisarlo y plantear nuevas posibilidades. El MERCOSUR, es letra muerta y la postura en relación a los casos Bolivia y Venezuela, no hace más que abrir distancias de Brasil. El objetivo histórico de Brasilia, fue satelizar a la Argentina y neutralizar cualquier tipo de influencia en la región.

No hablan de levantar las persianas de las fábricas, algo que compartimos plenamente, pero que no deja de ser una expresión de deseo. Como lo manifestó el presidente Alfonsín en los 80. Entramos en la segunda década del siglo XXI, y el país no ha debatido un modelo de desarrollo que rompa con el tradicional modelo agro exportador. Si el país quiere ser competitivo, debe sanear al Estado, limpiarlo de corrupción, desarrollar infraestructura adecuada (ferrocarriles, puertos, vías navegables, fuentes de energía de bajo costo) y largo etc. Es preciso fomentar el ahorro nacional generar confianza, dado que el ahorro argentino en el exterior suma más de US$ 350.000 millones. Dinero más que suficiente para una expansión explosiva de la economía. Pero no hay confianza, por eso el dinero se va por distintos medios. La confianza dependerá de un verdadero acuerdo político, que vemos aún lejos de llevarse a cabo.

Hablan de superar la grieta. Estamos ante un país desigual en muchos aspectos, una clase media que sobrevive como puede. La fractura que observamos es el dilema de un sector del país que pondera la libertad, democracia, republicanismo, libertad de expresión sobre bienestar material, frente a otro sector atado al estado paternalista, populista, donde se pondera el bienestar material (aparente, muchas veces es un simple subsidio o ayuda social para evitar que los pobres sean más pobres) sobre los valores republicanos. Estamos ante un problema cultural, de valores, un desafío que pareciera la clase dirigente no se lo toma en serio y es más lo explota para proyectos propios de poder, con beneficios en el corto plazo, pero que en el largo plazo serán contraproducentes.

Deserción escolar, altos niveles de evasión fiscal, jueces que no quieren pagar impuestos a la ganancias, subsidios por cientos de millones de dólares a una Aerolínea que no es competitiva – cuando hay otras prioridades – entre tanto dinero mal gastado, deforestación y cambio climático, generación de energías renovables, desempleo juvenil, déficit habitacional, avance de la criminalidad en grandes centros urbanos, son las cuentas pendientes que esperamos haber escuchado en el debate presidencial del 2019, y forman parte de una extensa lista de pendientes que tiene la Argentina. El país a pesar de las declaraciones de buena voluntad, seguirá inmerso en una suerte de inmovilismo.

Nos espera un 2020 con un panorama difícil para la nueva gestión, que pareciera se deja llevar por viejas recetas ya conocidas. La Argentina ha perdido mucho tiempo en este nuevo siglo.

Si los políticos siguen con sus actitudes mezquinas, el país quedará atrapado en el subdesarrollo más profundo.

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