dom. Jul 21st, 2019

Diario el Minuto

El Capítulo, Alan García, en la Historia Peruana.

Por: Gary Ayala Ochoa, Director de El Minuto en Perú.

La partida de Alan García Pérez, marca una etapa en el escenario político peruano. Su perfil personal con cualidades reconocidas como el cultivo intelectual y la capacidad de expresión verbal y no verbal, su audacia para la generación de contextos sociales, así como su polémica autoestima y su vivaz pugna frente a cuestionamientos por corrupción, construyeron de sí mismo un referente social altamente interesante. Se avizora un tiempo donde habrá diversas y encontradas opiniones sobre él, vendrán mitos y será importante que en América Latina conozcan un poco más sobre su trayecto.

      Por: Gary Ayala Ochoa, Director de El Minuto en Perú

Fue bautizado en Lima como Alan Gabriel Ludwig García Pérez y estuvo 69 años en vida (1949-2019). Desde sus pasos por el Colegio Nacional José María Eguren en la tradicional localidad playera de Barranco demostró habilidad para la retórica y el temperamento criollo, cualidades que lo harían destacar entre su generación; es más, tuvo un fácil acceso a las filas del Partido Aprista Peruano dado que le llegó de cuna familiar y de cuya experiencia se aproximó al propio fundador, Víctor Raúl Haya de la Torre.

Su formación política junto a la académica fueron de la mano ya que tanto en la Pontificia Universidad Católica del Perú como en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos cultivó su academicismo en leyes unido a su visión socialdemócrata de la realidad nacional. Más aún, amplió esa visión en la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de París durante la década del 70 cuando la guerra fría polarizaba a Washington de Moscú.

Carrera Política

Participó en la Asamblea Constituyente de 1978 que elaboró la Carta Magna en dicho año y que recibió una gran dosis de las tesis de la socialdemocracia y del socialcristianismo. Vale señalar que dicha Constitución nunca fue aplicada en su totalidad durante sus breves 14 años de duración. Con el retorno del sistema democrático al país, en la década del 80, García Pérez, fue electo diputado y se visibilizó mucho más ante los medios gracias a su histrionismo político y elocuencia de impacto.

La mayor proeza de Alan García en política fue ser elegido presidente de la república (1985-1990) a los 35 años de edad frente a una creciente y organizada coalición de grupos marxistas y afines que con Alfonso Barrantes Lingán a la cabeza junto a consagrados y veteranos líderes tuvieron por vez primera la opción de llegar a Palacio de Gobierno en 1985 -donde incluso- dicho frente, tuvo que renunciar a la segunda vuelta para evitar un apabullamiento electoral. La izquierda peruana jamás le perdonó aquella derrota.

Con gran vitalidad el flamante presidente llegó a la 40ª Asamblea General de la ONU en septiembre de 1985 donde avizoró una nueva simetría geopolítica del mundo: “En los últimos años, nos hemos endeudado para financiar modelos extranjerizantes de industrialización y consumo. La deuda sí es por consiguiente, un conflicto entre el sur pobre del que forma parte nuestra América y el norte industrial integralista y financiero.

No debe ser por eso confundida como un tema que enfrenten el Este y el Oeste en un conflicto de hegemonías”. Es decir, modificó la mirada castrista del Capitalismo vs. Socialismo, por la de países del hemisferio sur frente a los países del hemisferio norte.

Además, retó al sistema financiero internacional sobre la deuda externa con una decisión de parte de su novel gobierno: “El Perú, solo asignará a la deuda uno de cada diez dólares, la décima parte de lo que le paguen por su trabajo y sus exportaciones”.

El postre fue su referencia al narcotráfico: “La única materia prima que ha aumentado su valor es la cocaína, la única transnacional exitosa originada en nuestros países es el narcotráfico”.

Y cuestionó la gran demanda del mercado norteamericano, además refirió que en 50 días de su gobierno había golpeado al narcotráfico de modo que el consumo en EE.UU., sufriría una merma de 80 toneladas anuales cotizadas en 5,600 millones de dólares. Preguntó dirigiéndose a la administración norteamericana: “Si eso hemos hecho nosotros en 50 días, qué hace ella por los derechos humanos de los seres humanos que se derrumban en Grand Central Station y otros tantos lugares”. Con ello marcó la relación entre su gestión y la de Ronald Reagan.

En el ámbito interno, hizo un viraje hacia la izquierda cuando en su mensaje de fiestas patrias, en julio de 1987, anunció la estatización de la banca privada debido a la creciente inflación que llegaría posteriormente a 2,775% en su pico más alto. La fallida intención trazó la línea entre su gobierno y la derecha peruana al punto de impulsar la aparición de agrupaciones políticas como Libertad que promovería en 1990 la candidatura presidencial del escritor Mario Vargas Llosa.

Brindó apoyo al debutante político y candidato presidencial Alberto Fujimori Fujimori quien ganaría las elecciones al iniciar la nueva década. No obstante, en el transcurso del gobierno la llamada involución política o vocación anti partidos halló en Alan García a un elemento nocivo para el gobierno fujimorista por lo cual tuvo que huir del país en 1992 (como perseguido político) en medio de un autogolpe que cerró el Congreso bicameral. García se asiló primero en Colombia y partió a Francia varios años después.

El país presenció un proceso judicial -acción de venganza política para los apristas- que el sistema de administración de justicia peruano le siguió durante 10 años por enriquecimiento ilícito el mismo que en el año 2001 fue declarado prescrito por la Corte Suprema. El hecho, no obstante siempre fue relucido por los adversarios políticos cuando querían cuestionarlo o polemizar con él.

Retorno con Gloria

Precisamente, el retorno de García al país en el 2001, significó una esperanza para la agrupación indoamericana de llegar nuevamente al palacio presidencial. Así, se pronunció en discurso público a fines de enero de ese año: “Soy y seré aprista, pero soy algo más que aprista, no soy solamente aprista, yo acompaño a cada peruano en su vida, yo quiero acompañar a cada peruano en su preocupación y en su angustia”.

García, apeló al sentimiento de sus compañeros partidarios y se erigió de manera principista sobre los destinos del Perú: “Yo no sé, yo no sé y no quiero despertar ni odios ni rencores, ni gritos ni vejámenes, perdono a todos los que me gritan, perdono a todos los que me injuriaron, perdono a todos los que me vejaron, los perdono en nombre del Perú. ¡No sé a dónde me conduzca la vida, no sé si me lleve a la muerte, pero aquí estoy entregando todo lo que soy otra vez al servicio de la patria!

El sueño presidencial se concretó en el 2006 cuando venció al candidato Ollanta Humala Tasso, abiertamente apoyado por el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el cual provocó una disfunción (efecto contrario) con sus acusaciones de corrupto al candidato aprista ya que entre el electorado peruano fue tomado como un atrevimiento y una osadía inmiscuida dentro de un proceso nacional.

El segundo gobierno (2006-2011) mostró a un Alan García más cuajado en política pero también más autosuficiente en el manejo verbal y no verbal, los años de exilio y nuevas  lecturas del mundo globalizado le modificaron la visión de estadista, ahora buscaba un Tratado de Libre Comercio con EE.UU., además, enfrentó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que le exigía reconocer indemnizaciones a terroristas y permitió la posibilidad de explotación de recursos naturales a empresas extranjeras -incluso- dentro de áreas consideradas nativas y boscosas. Asimismo, en su gestión, Perú, fue anfitrión del Foro Económico Asia Pacífico que reúne a las 21 economías más poderosas del mundo.

El Peso de la Mochila

En el ámbito de la lucha contra la corrupción, la consultora Datum, reportó en octubre del 2014 que Alan García estaba considerado en Perú como el político más corrupto acompañado además del ex presidente Alberto Fujimori, el mismo que cumple condena de 25 años de prisión por hechos de corrupción y delitos de lesa humanidad.

De este modo, el pretendido tercer mandato nunca llegó. Postuló en el 2016 en alianza entre el APRA y el Partido Popular Cristiano, organización desprendida del Partido Demócrata Cristiano, pero solo obtuvo un 5,83% de los votos.

La población quedó indignada cuando se reveló el 21 de diciembre del 2016 que la constructora Odebrecht había pagado más de US$ 29 millones en sobornos a funcionarios del sector público, políticos y además empresarios.

Entonces se hizo fijación investigadora sobre el viaje que realizó al Cusco, Alan García, con Jorge Barata, ex superintendente de Odebrecht en el Perú, con el fin de inaugurar el tramo 2 de la Interoceánica Sur y de viabilizar mediante Decreto de Urgencia la licitación de la denominada Línea 1 del Metro de Lima gracias a lo cual las empresas Odebrecht y Graña y Montero S.A, ejecutaron el proyecto.

De otro lado, Alan García fue investigado por los US$ 100 mil que cobró de Odebrecht en mayo del 2012 por concepto de dictado de una conferencia en Sao Paulo, sobre lo cual, el ex ejecutivo de Odebrecht, Marcos de Queiroz Grillo, ex receptor y generador de fondos de la Caja 2, declaró que el contrato utilizado para pagar desde esta unidad al ex mandatario peruano había sido una simulación y que además se había empleado como intermediario al estudio de Américo Spinola.

El fiscal, José Domingo Pérez, identificado como un representante implacable del Ministerio Público recibió este caso con el contenido de tres delitos: Tráfico de influencias, lavado de activos y colusión agravada. Entre las medidas de precaución se determinó a través del juzgado anticorrupción su impedimento de salida del país por 18 meses.

La opción del asilo utilizada por Alan García el 17 de noviembre de 2018 en la sede de la embajada uruguaya en Lima no fue acogida por el presidente de dicho país, Tabaré Vásquez. El 3 de diciembre del mismo año el presidente anunció en conferencia de prensa la negativa: “No concederemos el asilo político al señor Alan García”. Declaró que en el Perú funcionan autónomamente y libremente los tres poderes del Estado

Es preciso señalar que actualmente está programada en Curitiba una nueva declaración de Marcelo Odebrecht ante los fiscales peruanos para los días comprendidos entre el 23 y el 26 de abril (aún quedan implicados un ex ministro y un alto funcionario del sector de Transportes y Comunicaciones).

Desenlace Fatal

Cuando los principales titulares del país informaban el 17 de abril sobre el pedido de prisión preventiva por 36 meses contra el ex presidente Pedro Pablo Kuczynski y dos de sus colaboradores por el caso Odebrecht y se recibían también los reportes sobre Notre Dame en Francia, la noticia de la detención preliminar del ex presidente Alan García y su intento de suicidio con disparo en la cabeza incursionó en los hogares vía medios tradicionales y redes en medio de un clima de sorpresa, incredulidad e intriga.

La segunda primicia de la noticia aun en desarrollo sobre el fallecimiento ocurrido a las 10:05 horas selló un desenlace de 40 años de presencia activa en el escenario político nacional de uno de los personajes más polémicos en este ámbito. Los comentarios en redes manifestaron diversos sentimientos encontrados como tristeza, indignación y hasta dudas sobre la veracidad del fallecimiento. Al Hospital Casimiro Ulloa, lugar de la atención médica, llegaron periodistas de todos los medios y mucho público espontáneo.

La decisión familiar de velar los restos del ex presidente en la Casa del Pueblo, sede del Partido Aprista Peruano, expresó su firme rechazo al protocolo oficial que le correspondía como ex presidente pese a que el gobierno de Martín Vizcarra Cornejo, había decretado tres días de duelo nacional e izamiento del pabellón nacional a media asta en los establecimientos del Estado.

Las especulaciones no han cesado y seguirán en el Perú en todos los sectores de la sociedad, de hecho, el personaje, referente importante de la política peruana ya no estará pero seguirá presente en el contexto de su propio partido, de sus seguidores y críticos, así como en la acción política de las generaciones que llegaron a conocerlo. Se abre un nuevo capítulo en la historia del país.

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