dom. Dic 15th, 2019

El Congreso Argentino y el inútil debate sobre Bolivia

El Congreso nacional fue sede de un debate, que dividió incluso las posturas de las dos coaliciones más importantes. El Frente de Todos, del Dr Alberto Fernández, presidente electo y Juntos por el Cambio, del presidente saliente ingeniero Mauricio Macri, futuro jefe de la oposición. El gran debate era si hubo o no golpe en Bolivia.

En el marco de la grave crisis institucional de Bolivia. El Congreso argentino, que bajo la excusa de la campaña electoral, estuvo ausente. Pocas sesiones y la búsqueda de soluciones en materia social y económica, quedaron para el próximo gobierno. Razones de política interna, llevaron a que las Cámaras sesionarán para tocar el tema de Bolivia, donde la falta total de tacto diplomático, llevó a tomar posturas que la colocan a la Argentina al borde del ridículo.


Por: Jorge Suárez Saponaro. Director del Minuto en Argentina


El Congreso nacional fue sede de un debate, que dividió incluso las posturas de las dos coaliciones más importantes. El Frente de Todos, del Dr Alberto Fernández, presidente electo y Juntos por el Cambio, del presidente saliente ingeniero Mauricio Macri, futuro jefe de la oposición. El gran debate era si hubo o no golpe en Bolivia, reconocer al gobierno que surgió del vacío de poder. Los medios de comunicación también hablaron de la gran polémica, cuando el debate debería ser otro. Mientras tanto Rusia, Estados Unidos, Reino Unido y Brasil fueron los primeros países en reconocer el nuevo gobierno de Bolivia. La Argentina, no adoptó una postura definitiva, y ha dejado el tema para el próximo gobierno, donde sabemos que el Dr Fernández, apoya la idea de un golpe de Estado, quedando en el marco de un grupo minoritario en la región.

Los políticos argentinos debatían sobre la crisis en Bolivia, nos encontramos con “expertos” en temas constitucionales de Bolivia. Pero antes de seguir, veamos que dice la Constitución boliviana. El artículo 168 nos dice El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua El artículo 169 nos dice En caso de impedimento o ausencia definitiva de la Presidenta o del Presidente del Estado, será reemplazada o reemplazado en el cargo por la Vicepresidenta o el Vicepresidente y, a falta de ésta o éste, por la Presidenta o el Presidente del Senado, y a falta de ésta o éste por la Presidente o el Presidente de la Cámara de Diputados.

En este último caso, se convocarán nuevas elecciones en el plazo máximo de noventa días. II. En caso de ausencia temporal, asumirá la Presidencia del Estado quien ejerza la Vicepresidencia, por un periodo que no podrá exceder los noventa días. Finalmente el articulo 170 indica La Presidenta o el Presidente del Estado cesará en su mandato por muerte; por renuncia presentada ante la Asamblea Legislativa Plurinacional; por ausencia o impedimento definitivo; por sentencia condenatoria ejecutoriada en materia penal; y por revocatoria del mandato. En este caso viene la polémica, dado que la Asamblea no llegó a reunirse para tratar la renuncia no solo del presidente Evo Morales Ayma, sino de su vicepresidente, y presidente de la Cámara de Diputados.

El exilio del presidente Morales generó un vacío de poder. Abandonó el país, no dio tiempo a la Asamblea a reunirse para que aceptara o no la renuncia. Luego vino la toma del poder por parte de la vicepresidente 2da del Senado, referente opositora Creemos, tomando lo que indica el plexo constitucional boliviano, que la flamante presidente provisoria del país, debería convocar la Asamblea Legislativa y tratar el tema de la renuncia del presidente Morales, como una formalidad.

El abandono del país, genera un debate, que debería quedar en manos del tribunal constitucional. Esta situación anómala nos lleva a pensar que el gobierno actual, es de facto. La idea de golpe de estado, no la compartimos plenamente. Los vicios legales vienen de lejos, desde que el Tribunal Electoral, habilitó al presidente Morales para postularse, algo que la Constitución le impedía. Incluso el referéndum de 2016, con la idea de reformar en este aspecto la ley fundamental de los bolivianos, dejó en claro la postura del electorado al respecto. La candidatura del presidente Evo Morales desde el principio tenía vicios de legitimidad.

Evo Morales

Una exégesis estricta de la norma constitucional nos lleva a pensar que un nuevo mandato de Morales hubiera sido abiertamente ilegal. Lamentablemente no pudimos acceder al fallo judicial, para conocer los argumentos que lo habilitaron para presentarse a las elecciones recientes. El estado deliberativo de las fuerzas policiales y luego el pedido del comando en jefe de las fuerzas armadas, de renunciar, vinieron después que la poderosa Central Obrera Boliviana le quitara su apoyo. La renuncia de Morales, no hace más que legitimar a quienes instaban por su salida de la jefatura del Estado.

Vamos a dar un ejemplo. El caso de un trabajador, que es objeto de hostigamiento de su empleador, que con presiones constantes, busca su renuncia. Según la ley – tomando el derecho argentino – el trabajador puede considerarse despedido por el comportamiento del empleador, que la ley censura. Esto lo habilita para reclamos judiciales y compensaciones.

En caso que el trabajador, cansado del hostigamiento del empleador, pierde el derecho a reclamar y de alguna manera logra que el empleador se salga con la suya. Volviendo al tema de Evo Morales, al renunciar, no hace más que subsanar la existencia de un acto ilegal, el golpe. Desde el punto de vista político, evade responsabilidades, y tratar de hacerse pasarse como víctima, de una situación, que de alguna manera el ha creado o fomentado de alguna manera.

Este análisis estuvo ausente en el Congreso argentino, donde vimos discurso de “barricada” y el palabrerío sentimental que nos tienen acostumbrados los políticos, de este lado de la ribera del Río de la Plata. El debate debería haberse centrado, no en un hecho irreversible – el desplazamiento del presidente Evo Morales – sino en las relaciones con el nuevo gobierno boliviano, los intereses argentinos en dicho país. Este país desde el punto de vista geopolítico es de alto valor. Es el “corazón” de Sudamérica. Desde Bolivia es factible proyectar poder sobre Perú, la Cuenca del Plata, el Norte de Chile y Argentina. Asimismo, a través de Bolivia, Brasil, se proyecta hacia el Pacífico, vieja aspiración de Itamaraty, y no en vano se ha buscado llegar algún tipo de acuerdo para crear un corredor ferroviario que uniera puertos de Brasil, atraviesen Bolivia y puedan llegar al Pacífico. Las tensas relaciones con Chile por el reclamo de la salida al mar, dificultan la concreción de la idea por ahora. Argentina depende en parte del gas boliviano para satisfacer la demanda interna. Por otro lado, tenemos dos millones de bolivianos viviendo el país, consecuencia de la falta de oportunidades en su tierra de origen. Una crisis mayor en Bolivia, significa el traslado de millares de potenciales inmigrantes en busca de oportunidades, engrosando las poblaciones de barriadas pobres de los grandes centros metropolitanos.

Si la Argentina quiere desarrollar la región del Noreste, conocida como Región Chaqueña, especialmente el aprovechamiento del río Bermejo, Bolivia tiene un rol importante. Dado que una serie de obras aguas arriba precisan de un acuerdo con el país del Altiplano, que podría verse beneficiado.

La tensión con Bolsonaro, como resultado de las elecciones argentinas, le sirvió de excusa para exacerbar diferencias. Una posible crisis de mayores proporciones que acabe con el MERCOSUR – escenario grave y poco probable, pero que debe considerarse en el planeamiento de una estrategia nacional – obligará a la Argentina a maniobrar para compensar el impacto. Bolivia tiene un rol que le permita a la Argentina proyectarse hacia la Comunidad Andina y evitar quedar aislada en la región. Esto es solo una hipótesis de trabajo, tomando en cuenta los intereses y la geopolítica en la región.

Recordamos una vieja conferencia dada hace largos años, cuando Evo Morales era una figura que aparecía como actor clave en la crisis de 2005. Fue dictada por el capitán de navío ( R ) Carlos Pita, ex agregado militar en Bolivia en tiempos del último régimen militar argentino. Quién indicó la necesidad de que Argentina tuviera un rol importante en el desarrollo de Bolivia. Esto limitaría la injerencia de Brasil, que de alguna manera ha logrado satelizar a la Argentina a sus intereses.

Los recursos estratégicos de Bolivia, no pasan solo por el gas, sino por las llamadas “tierras raras”, minerales que tiene alto valor desde la producción de telefonía celular, industria espacial, informática, y desarrollos tecnológicos punteros. Este es el conflicto que pocos tratan, pero que se lleva a cabo con toda intensidad en lugares como África (a través de milicias y ejércitos privados en la R.D. del Congo). Es la gran conflicto entre Estados Unidos y China, y también Rusia y la UE, forman parte de esta competencia por el control de las llamadas “tierras raras”. No en vano países como Rusia y Estados Unidos han reconocido el gobierno provisorio boliviano. Existe intereses mucho más importantes, que el debate sobre si hubo o no golpe de Estado. Lo importante son los recursos estratégicos del país y su posición geopolítica. Lamentablemente la Argentina no ve mas allá del debate ideológico.

Estamos ante un país, con institucionalidad débil (un ejemplo de ello las pocas seguridades para la prensa internacional, la orden de detención contra legisladores del ex oficialista MAS, partido de Evo Morales), con falencias para control efectivo de su territorio, por temas geográficos y políticos. Esto favorece al desarrollo de actividades como el narcotráfico, que es una amenaza a la estabilidad regional. El creciente tráfico de drogas en puertos argentinos como uruguayos, tiene como origen falencias en el control de fronteras y espacios, que son ocupados por complejas redes criminales trasnacionales.

Lo que las clases dirigentes deben preguntarse, a quienes beneficia el caos. Quienes son los actores extrarregionales y sus aliados locales que tienen intereses en determinadas áreas y recursos. Quienes son los que quieren beneficiarse con el debilitamiento de la democracia. Argentina, que para muchos creen que es inmune, luego de haber superado la crisis social de 2001, a lo que vemos en Chile y Bolivia, tiene un pesado lastre social que arrastra todavía e instituciones que no pueden seguir siendo carcomidas por la corrupción. Es hora de debatir en serio, sobre la imperiosa necesidad de construir seguridad, siendo vital para ello, desarrollo y democracia. Si seguimos por el actual sendero de falta de visión de largo plazo, el mediano plazo plantea escenarios de crisis, que puede poner en jaque la estabilidad e institucionalidad de Argentina.

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