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El Costo de Inversores Argentinos en 2021

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Millones de argentinos renuevan sus plazos fijos como zombies y sin saber de los peligros que corre su dinero.

Los Plazos Fijos son una de las inversiones más elegidas por los argentinos, en su gran mayoría ahorristas que realizan están opción al margen de saber que la misma no es la más rentable, haciéndolo por miedo y comodidad.

Por: Daniel Defant | Corresponsal de Argentina


Lo que desconocen es que este miedo y comodidad tendrán un costo financiero que supera los doscientos noventa y tres billones en el año en curso.

¿Cómo se llegó a este número?

El cálculo es sencillo. Según datos del Banco Central de la República Argentina, el stock de plazos fijos en la actualidad es de dos mil cuatrocientos cuarenta y cinco billones de pesos. Un numero enorme y hasta difícil de leer.

Si tomamos como tasa promedio entre los plazos fijos minoristas y mayoristas en torno al treinta y ocho por ciento (un supuesto optimista ya que la tasa Badlar está por debajo de eso) podremos arribar a que en el año esos plazos fijos pagaran aproximadamente unos novecientos veinte y un billones de pesos en concepto de intereses.

Parece mucho, ¿Verdad?

El problema es que cuando uno invierte, lo que busca, es poder comprar más cosas en el futuro con ese dinero. Esto significa ganarle a la inflación, que nuestro dinero no pierda valor adquisitivo.

Si tomamos el promedio de las proyecciones de las consultoras privadas para 2021 el numero esperado de inflación para este año es de un cincuenta por ciento.

De esta manera, para que el dinero invertido en esos plazos fijos pueda seguir comprando las mismas cosas (ni siquiera hablemos de ganar, algo que obviamente uno busca al invertir) necesitaría haber conseguido intereses por un valor de los mil doscientos veinte y dos billones de pesos.

Si procedemos a restar los novecientos veinte y nueve billones de pesos de intereses que pagaran los plazos fijos y los mil doscientos veinte y dos billones de pesos que necesitaríamos obtener para mantener el poder adquisitivo de la moneda dejaríamos entrever que los inversores en plazos fijos perderían doscientos noventa y tres billones de pesos.

Es una comodidad que cuesta caro; hacer un plazo fijo es una inversión sencilla para llevar a cabo, lo podemos realizar desde nuestra propia casa, ingresando tan solo a nuestra computadora por los sistemas Homebanking desde Bancon por ejemplo en pocos minutos a tan solo la distancia de unos pocos clics para operar en el sistema.

Como la mayoría de las cosas de la vida, lo más cómodo no siempre es lo mejor. Igualmente nos sucede en el caso de los plazos fijos y nuestros ahorros.

Cuando invertimos siempre lo hacemos con la expectativa de poder mañana comprarnos más cosas de las que nos compraríamos hoy, sin que nuestra moneda pierda poder adquisitivo y se desvalorice; sin embargo, al margen de nuestro objetivo no es esta la mejor inversión.

Tomando la decisión por comodidad, miedo a lo nuevo, desconocimiento financiero y el no querer salir de nuestra zona de confort; sin animarnos a dar ese paso imprescindible y fundamental para realizar otras operaciones con nuestro dinero ahorrado, ya sea en la Bolsa o Mercado de Valores.

¿Es momento de invertir en dólares?

Este es otro de los grandes interrogantes luego de haber alcanzado un valor de cotización de los ciento noventa y cinco pesos de octubre del año pasado, en momentos que además la inflación se sigue acelerando.

En países como el nuestro, la divisa norteamericana siempre es noticia, tapa de diarios y cientos de personas que corren a comprarlo. Si se mantiene escucharemos a los economistas decir que se está atrasando y si se cae se trata de encontrar alguna explicación de porque lo está haciendo.

Lo que si resulta curioso y digno de estudio por parte de la escuela de economía del comportamiento es porque cuando el dólar no para de subir todo el mundo sale a comprarlo y cuando cae nadie quiere comprar e incluso muchos venden.

Se da una lógica totalmente al revés de la que tenemos como consumidores.

Veamos un ejemplo: Estamos pensando en comprarnos algo para la casa; un electrodoméstico, ropa, un viaje, un auto, etc. ¿Lo compraríamos pagando el precio full o trataríamos de conseguir una promoción?

El dólar está en promoción señores.

No sabemos si podrá estar aún más barato, pero de lo que estamos seguros es que no estamos pagando su máximo precio histórico.

¿Cerca del final de la caída?

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

Si ese hombre es argentino te diría que puede hacerlo varias veces aún.

Esto como inversores es algo que nos puede servir de utilidad a la hora de tomar decisiones.

Existe una medida financiera que se denomina Drawdown.

El Drawdown es el retroceso de la curva de resultados desde el máximo anterior de referencia hasta el mínimo durante un periodo determinado.

Explicado más simple seria la variación desde el valor máximo hasta el valor mínimo.

Es una medida muy importante ya que nos permite observar cual fue la perdida máxima observada por un activo en periodos anteriores.

Si la historia nos sirve como guía, estaríamos hoy cerca del final de la caída del dólar y es aquí donde aparecen las oportunidades de los inversores.

Si actualmente tenemos los ahorros en pesos o inversiones en pesos como los plazos fijos a la cabeza, se trataría de un excelente momento para dolarizarlos.

Tenemos que saber que comprando dólares no aumentamos nuestro capital; esto ya ha sido un tema que he tocado en otra oportunidad; tener diez mil dólares bajo el colchón no es negocio, seguirán siendo a futuro diez mil dólares y compraremos menos cosas que antes, sumado a los costos de tenerlos ya sea en caja de seguridad o declarando año tras año la divisa en nuestros impuestos a los bienes personales.

Hay que tener presente que al invertir lo que se se busca siempre es multiplicar nuestro dinero.

Sin embargo, en un mundo donde la tecnología, los robots y la economía global están cambiando ampliamente las reglas de juego el mito de hacernos ricos con viejas fórmulas queda derribado.

Esto se da porque la adquisición y la construcción de activos puede ser mucho más importante para el futuro que un gran cheque de pago, así como las ventajas fiscales que los inversionistas y los dueños de negocios disfrutan.

Desafía la creencia de que una casa es un activo, como miles de personas aprendieron lamentablemente cuando la burbuja inmobiliaria colapso.

Nos recuerda porque no podemos contar con el sistema escolar para enseñar a los jóvenes sobre el dinero, y porque esta habilidad en la vida hoy es más crucial que nunca.

Como enfrentar en estos tiempos ese codo a codo, y poder respondernos quienes son los nuevos ricos cuando ya sabemos que la gente pobre y de la clase media trabajan por dinero; mientras los ricos hacen que el dinero trabaje por ellos.

Todo juega en esta nueva normalidad en donde los hijos les preguntan a sus padres que deben hacer para volverse ricos, mientras los padres a modo de pregunta y de respuesta terminan diciendo:

¿Para qué quieres volverte rico hijo?

Acá los dejo en medio del gran interrogante, y de cuánto vale la respuesta para quienes puedan encontrarla.