dom. Ago 25th, 2019

Diario el Minuto

El desafío Iraní

Por :Jorge Alejandro Suárez Saponaro Irán ha emergido como un actor clave en Oriente Medio. Se ha visto fortalecido por los desaciertos políticos de Estados Unidos en la región.

Su peculiar sistema de defensa y su impacto en la seguridad internacional

Irán ha emergido como un actor clave en Oriente Medio. Se ha visto fortalecido por los desaciertos políticos de Estados Unidos en la región. La guerra civil siria, el ascenso y caída del Estado Islámico – ISIS, el caos de Irak, permitieron que Teherán aprovechara las circunstancias para reforzar su influencia. La guerra civil de Yemen, ha extendido el área de influencia de Irán, en el marco de una verdadera “guerra Fría” con Arabia Saudita, en pugna por el liderazgo regional. La política de Donald Trump hacia Irán, con el retorno de las sanciones, sin ninguna duda radicalizará una vez más al régimen. La experiencia adquirida en las guerras regionales, la presencia militar y política de Irán en Oriente Medio se ha incrementado sustancialmente y ello debe ser motivo de preocupación, especialmente para Israel.

La revolución de 1979. Cambios en las Fuerzas Armadas y la creación del Cuerpo de Guardianes – Pasdaran

En 1979 estalló la revolución islámica en Irán, el entonces todopoderoso Sha Mohamed Reza Pahlevi, junto a su familia emprendió el camino hacia el exilio. El ayatollah Ruhollah Jomieni, regresó al país y fue proclamada la República Islámica el 1 de abril. Entre las primeras medidas para liquidar cualquier oposición monárquica, hubo una purga importante de altos mandos de las Fuerzas Armadas, muchos de los cuales, lo pagaron con la vida. Otros terminaron encarcelados y aquellos que tuvieron suerte, se exiliaron. Al mimo tiempo, militantes y fanáticos del nuevo orden, fueron organizados en el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica o Cuerpo de Guardianes, conocidos como “Pasdaran” como una fuerza leal al régimen, dado que había desconfianza sobre las Fuerzas Armadas regulares.  En el medio del torbellino revolucionario, Irak, bajo la dictadura de Saddam Hussein invadió Irán, en un contexto de reclamos territoriales y otros intereses, que veían con muy malos ojos el ascenso del régimen revolucionario iraní. Jomeini había proclamado al régimen de Irán como el “Gobierno de Dios” con la responsabilidad de liberar a los musulmanes oprimidos de Oriente Medio y por ende la exportación de la “revolución” era uno de los nuevos objetivos del Irán republicano.

El régimen de Teherán inspiró rebeliones de minorías chiítas en el Golfo Pérsico – ciudadanos de segunda en dichos países y condenados a la pobreza – especialmente en Arabia Saudita y Bahrein. Irak con el 60% de la población chiíta fue objeto de una intensa propaganda revolucionaria. Por ende, los estados árabes conservadores, apoyaron abierta o veladamente la aventura militar de Bagdad. Lo que muchos consideraban como el fin de Irán, dado su relativa debilidad, fue a la postre un factor de fortalecimiento del régimen y de sus nuevas fuerzas armadas.  A pesar de las purgas y el clima reinante en Irán, las fuerzas armadas contaban con un poderoso arsenal, herencia del Sha, quien soñaba con convertir a su país en la primera potencia del Medio Oriente. Cientos y cientos de tanques de origen británico y estadounidense como los Chieftain o los sólidos M48, blindados de todo tipo, misiles antitanque, los célebres y poderosos cazas F14 Tomcat con sus misiles de largo alcance Phoenix, como también los excelentes F5 Tiger y F4 Phantom. La flotilla de helicópteros contaba con AH 1 Cobra de ataque, Chinook de transporte, etc. La Marina contaba con corbetas, patrulleras, buques de guerra de minas e infantería de marina, además de aviones de patrulla marítima de largo alcance P 3 Orion. Teherán estaba aislado internacionalmente, conseguir repuestos para los sistemas de armas occidentales, era muy difícil, por no decir imposible. Esto dio origen a una estructura industrial que ha logrado, gracias a la ingeniería inversa, mantener operativo sistemas de armas antiguos. Los proveedores en esos años fueron Corea del Norte, China, y en menor medida la Unión Soviética, luego Rusia. El régimen hábilmente optó por adquirir lotes reducidos de armamento, lo más moderno que se pudiera conseguir, que era complementado por los sistemas de armas occidentales recuperados/potenciados a nivel local.  Los iraníes apostaron a desarrollar una potente industria doméstica.

El viejo ejército iraní, sufrió en los 60-70 una rápida expansión, que no fue acompañada por una mejora cualitativa del cuerpo de oficiales, a pesar de ser considerada competente, pero no con el suficiente nivel para asimilar las tecnologías adquiridas. A ello cabía agregar que el Sha era el comandante en jefe y de el dependían los tres servicios armados. No existía estado mayor conjunto, ni siquiera el servicio de inteligencia militar era unificado. Muchas veces los servicios de inteligencia eran para control político de la oficialidad. Durante la guerra Irán Irak, los intentos de contar con un comando conjunto quedaron frustrados, agregándose la pugna entre los Pasdaran y las fuerzas armadas regulares. En los primeros días de la invasión iraquí, los Pasdaran llevaban a cabo acciones separadas de las fuerzas regulares, no existía coordinación alguna. Las consecuencias no se hicieron esperar en millares de bajas. El presidente Bani Sadr promovió la creación del Consejo Supremo de Defensa Nacional, compuesto por altos mandos y  mullahs, que representaban al Líder Supremo, Jomeini.  El alto precio pagado en la guerra,  forjó los mandos de los Pasdaran y el tipo de guerra que llevarían a cabo, convirtiéndose tiempo después, en una fuerza especializada en guerra asimétrica, no solo en tierra, sino en el mar.  La guerra demandó la movilización de reservistas, en lo que concierne a los Pasdaran estos organizaron la propia, Basij e-Mustazafin o “Movilización de los Oprimidos” donde fueron reclutados, en más de una ocasión por la fuerza, menores de edad. A mediados de los 80, el régimen concentró sus esfuerzos para que el cuerpo de Pasdaran contara con unidades de combate convencional. En 1988 con el cese del fuego, Irán había perdido entre el 40/60 por ciento de su material bélico.

Antes de la caída de la Unión Soviética, el país cerró un importante contrato, que incluyó la construcción de una fábrica de blindados que permitió construir bajo licencia 480 tanques T 72, 500 vehículos de combate de infantería BMP 1 y la compra de 35 aviones Mig 29. Una deuda de 600.000 millones de dólares, dejó a las Fuerzas Armadas de lado, dado las necesidades de reconstrucción del país, además del aislamiento internacional, dificultaba aún más la obtención de medios modernos. El Ejército centró su esfuerzo en modernizar tanques y blindados de origen occidental, chino y soviético, con cañones, motores, electrónica y sistemas de puntería de factura local. La Fuerza Aérea se benefició con un centenar de aviones de Irak, que buscaron refugio en Irán, mientras la Armada, apostó a contar con una modesta, pero muy moderna fuerza de submarinos de origen ruso. Las limitaciones para acceder a sistemas de armas avanzados, impulsó una importante industria local y también, a desarrollar una peculiar estrategia de defensa, acorde con la agenda de Irán en Oriente Medio, teniendo como enemigos declarados Israel y los Estados Unidos. 

Intereses y objetivos de la Política de Defensa. La peculiar organización militar iraní..

Irán es una teocracia, que bajo la llamada “Doctrina de Guía del Docto” cuenta con el llamado “Líder Supremo”, actualmente el ayatollah Alí Jamenei, quién es el comandante en jefe de las fuerzas militares del país. En dicho rol es asistido por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Este organismo esta formado por el presidente de la República (quien lo preside), representante del Líder Supremo, ministros de defensa, inteligencia, interior relaciones exteriores, presidente del Parlamento, presidente de la Corte de Justicia, jefe del Estado mayor general de las Fuerzas Armadas y los comandantes del Cuerpo de Guardianes y de las Fuerzas Regulares de tierra, aire y mar.  El Consejo tiene como responsabilidades la defensa de la soberanía, de la revolución islámica y la integridad del territorio nacional. El consejo cuenta con un secretario, como órgano de trabajo.  Este organismo es responsable del debate y elaboración de políticas de defensa y seguridad del país. Esta entidad tiene rango constitucional y además cuenta con una serie de comités o subcomités especializados, a fin de facilitar el trabajo del Consejo. En otras palabras, es responsable de la elaboración de la Estrategia Nacional del país y puesta a consideración del Líder Supremo.  Una rápida observación, nos permite inferir que la composición es equilibrada y están representadas las principales personalidades de la política nacional, con el correspondiente asesoramiento profesional militar.  Un estudio privado estadounidense describe el proceso de planeamiento, que se inicia con el Líder Supremo, con asesoramiento de experto fija una guía o base, que es enviado al Consejo de Discernimiento, quien asiste al Presidente de la República, quién emite la directiva correspondiente sometido luego a la aprobación legislativa. 

En 1989 para terminar con las rivalidades y competencia interfuerzas, especialmente entre los Pasdaran y las fuerzas regulares, fue creado el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas.  Su lugar en la estructura de comando, indicaría que es responsable del Nivel Operacional, lo integran los comandantes de las fuerzas regulares y del cuerpo de Pasdaran, además de contar con el equivalente en Argentina, al Estado Mayor Conjunto. Por razones políticas, el jefe del Estado Mayor General es un general o almirante proveniente de los Pasdaran.  La creación de este organismo ha  realizado importantes avances para limar asperezas entre los distintos servicios armados, contar con estructuras conjuntas de planeamiento, logística e inteligencia, con el correspondiente beneficio en el uso racional de capacidades y medios existentes.  Los comandantes de los distintos servicios son responsables de la administración, alistamiento y adiestramiento de sus propios componentes.

 

El Ministerio de Defensa y Logística de las Fuerzas Armadas, es un organismo que centra sus funciones en organizar y planificar aspectos logísticos e industriales en apoyo a las fuerzas armadas. la conducción operativa de estas es responsabilidad del Líder Supremo, por intermedio del Jefe de Estado Mayor General. El Ministerio depende del Presidente de la República.  El Ministerio es además responsable también del sostén logístico de las fuerzas de policía y seguridad del país.  

El Ministerio de Inteligencia y Seguridad, teóricamente está subordinado al Presidente de Irán, pero por razones políticas, su titular responde siempre ante el Líder Supremo. Este organismo es responsable de la inteligencia estratégica, como también de contrainteligencia.

Irán destina el 3% del PBI al área de defensa, unos US$ 15.000 millones de dólares, según informa el FMI y el Congreso de Estados Unidos. Comparado con otros países de la región, potencialmente enemigos, pareciera que las inversiones son de carácter limitado, con la consecuente, aparente desventaja. El régimen de Teherán, fuera de la propaganda que usualmente difunde sobre este tema, sobre logros y desarrollos en el sector militar, mantiene poca transparencia en lo referente a gastos, como también definiciones políticas de defensa y seguridad. En Irán, no existe Libro Blanco como en muchos países o documentos oficiales de acceso público, donde se identifican a grandes rasgos los intereses y objetivos para la seguridad y defensa. Expertos y analistas de inteligencia coinciden que los objetivos de Irán, son la integridad territorial, la defensa del legado de la Revolución Islámica y por ende el sistema político impuesto en 1979, asi como la seguridad de su entorno. Irán tiene intereses no solo en Oriente Medio sino también en Asia Central.  La exportación de la ideología del régimen, es otro de los objetivos, y ello ha llevado la injerencia de Irán en otros países, ya sea directamente o a través de otros actores, como Hezbollah. El objetivo de exportar la Revolución Islámica y ejercer el control de las minorías chiítas, sin ninguna duda no solo está relacionado con la herencia de Jomeini, sino también con el objetivo de convertir al país en la primera Potencia de Oriente Medio.

La geopolítica del país, genera inseguridad. Limita con diversos países y su posición geográfica, tienen importancia a nivel global. Especialmente por el Estrecho de Ormuz, vía por donde salen las exportaciones de petróleo, no solo de Irán, sino también del primer productor mundial de dicho recurso, Arabia Saudita. La seguridad de esta vía de comunicación, está estrechamente ligada con los intereses de las principales potencias del mundo, desde Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, pasando por China y Japón.  Por razones culturales y étnicas, Irán tiene lazos con Afganistán y con Pakistán (potencia nuclear), que tiene fronteras “calientes” especialmente por el tráfico de drogas, crimen organizado, y terrorismo. La cercanía política de dichos países, no fue para nada del agrado de Teherán, y más con la presencia de un importante contingente militar de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán.  Irak es otro punto de atención, por razones religiosas y también estratégicas. La invasión de Estados Unidos de 2003, alarmó a los líderes iraníes, quienes vieron como probabilidad una respuesta militar de Estados Unidos al incluir al régimen de los ayatollahs como parte del “Eje del Mal”. Las tensiones entre chiítas y sunnitas en Irak, fue aprovechado por el régimen de Irán, para “atraerse” a Irak de alguna manera bajo su influencia. Años después, los graves errores de Estados Unidos durante la ocupación, habilitaron a que Irán extendiera su presencia, con la presencia de los Pasdaran, que han estado involucrados en el entrenamiento de milicias pro gubernamentales y en la lucha con el fenómeno del Estado Islámico.  Los iraníes han trabajado activamente, incluso en tiempos de Saddam Hussein, para tener una fuerte influencia entre la mayoría chiíta, patrocinando el Consejo Superior de la Revolución Islámica en Irak.

Arabia Saudita es principal adversario, después de Estados Unidos, de Irán por razones religiosas. Los chiítas, son ciudadanos de segunda y dado la visión de la religión que tiene el wahabismo, versión del Islam sunnita de Arabia Saudita, los ve como herejes y verdaderos enemigos. Los incidentes en peregrinaciones hacia La Meca, han contribuido a complicar los vínculos entre ambos estados. La presencia militar de Estados Unidos y los generosos contratos militares, generan mayor desconfianza. En este escenario se agregan disputas de soberanía por islas de valor estratégico en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz. La guerra civil siria, el caos de Irak y ahora Yemen, se han convertido en campos de batalla, donde Irán ha buscado por todos los medios frenar la influencia de los países del Golfo Pérsico, liderados por Arabia Saudita y con apoyo, abierto o no, de Estados Unidos.  El desarrollo de la doctrina de guerra asimétrica en el mar, está estrechamente ligado a dar una respuesta a los países del Golfo Pérsico en caso de un conflicto de mayores proporciones. Hábilmente el régimen de Teherán ha buscado evitar la formación de un bloque liderado por Arabia Saudita, a través de acciones concretas, que van desde actores desestabilizadores como Hezbollah, la alianza táctica con el régimen de al Assad, como el apoyo decidido a Irak en la lucha contra el Estado Islámico y otras entidades terroristas sunnitas.

Israel es otro enemigo declarado por parte del régimen iraní.  Las razones son diversas, que van desde el tipo religioso, dado que el discurso antijudío de Irán, tiene como objetivo ganar la opinión pública de la región, llegando a extremos como la negación del Holocausto de la mano del presidente Ahmadinejad. Israel es visto como punta de lanza de intereses occidentales, contrarios a la agenda que tiene Irán en la región. Los líderes israelíes, saben que la exportación del “ideario” revolucionario iraní, es una amenaza directa a la existencia de Israel como Estado. No en vano este país ha venido desarrollado modernos sistemas de defensa contra misiles balísticos, estar en capacidad para proyectar el poder aéreo contra el propio Irán en un caso extremo, además de la capacidad nuclear táctica que tienen las Fuerzas de Defensa israelíes. Irán no ha enfrentado abiertamente a Israel, no solo por no contar con capacidades adecuadas para ello, sino por cuestiones políticas. Entre ellos la reacción de Estados Unidos. Los líderes iraníes, más allá del discurso y las amenazas, saben hasta donde estirar la cuerda. Los ataques de Irán son realizados a través de actores no estatales, como Hezbollah, que ha combinado acciones de guerra irregular con terrorismo. También Teherán ha financiado al grupo terrorista Hamas, que controla la Franja de Gaza, no por razones religiosas, dado que tienen punto de vista diametralmente opuesto, sino como parte de la estrategia de desgaste a Israel.

Turquía es otro país, que Irán históricamente ha visto con desconfianza, dado que en tiempos del Imperio otomano, ambos países han luchado por el control de áreas como Irak y el Caucaso. La república turca, ha sido tradicionalmente un estado secular, que van en retroceso con el presidente Erdogan, pero igual es visto como contrario a los principios de la revolución iraní. Otro factor de problemas es el tema kurdo y el que Ankara forme parte de la OTAN. La mala relación con Estados Unidos, no impide que ambos países se vean con recelo y tengan intereses opuestos.

Asia Central es otro de los ámbitos donde Irán tiene intereses, por lazos culturales, dado que minorías como los turcomanos y tadjikos forman parte de las poblaciones de antiguas repúblicas soviéticas. La guerra contra el terrorismo desatado en 2001, por Estados Unidos, significó el establecimiento de bases y facilidades para el despliegue de fuerzas de la OTAN en Afganistán, algo que alarmó tanto a Rusia como a los propios iraníes. Los chinos a través de la Ruta de la Seda y la Organización de Cooperación de Shanghai, han promovido activamente políticas para alejar una creciente influencia de Estados Unidos. Irán en el marco de este conflicto global creciente entre China y Rusia con Washington, se ha acercado a dichos países. Rusia en su momento permeable a las presiones de Occidente, había impuesto restricciones a la venta de sistemas de armas avanzados, como en su momento, por la intervención de Israel, la venta de los modernos sistemas de defensa antiaérea y balística de largo alcance S-300, que quedó frustrada por un tiempo. El avance de la OTAN hacia el Báltico, la crisis Siria, la guerra de Ucrania y las sanciones impuestas a Moscú por el tema Crimen, llevó a los rusos, a levantar restricciones. A nuestro entender no debe leerse como una alianza entre ambos países – los rusos no les agrada en lo más mínimo cualquier incremento de la influencia iraní en la zona del Caspio y Asia Central – sino como herramienta de presión en las crisis y conflictos con Estados Unidos y la Unión Europea.  China apoya a Irán, para garantizar flujo de petróleo de manera alternativa, y no depender de países sometidos o ligados a la influencia de Estados Unidos.

Irán considera como posibles escenarios a enfrentar por su seguridad nacional, la subversión patrocinada por Estados Unidos, a través de la acción psicológica, apoyo a grupos étnicos minoritarios, grupos disidentes internos, ciberataques a infraestructuras críticas, acciones desestabilizadoras en las fronteras, sabotaje, reconocimiento hostil, espionaje, acciones militares por parte de países vecinos con apoyo de Estados Unidos e Israel, inestabilidad regional que habilite a la formación de gobiernos pro occidentales y puedan servir de plataforma/base para acciones hostiles contra Irán, ataque a objetivos estratégicos puntuales dentro del territorio iraní. Esto tiene directa relación con la peculiar estrategia y doctrina militar vigente.

La respuesta iraní a las amenazas a su seguridad: Guerra asimétrica. Acciones desestabilizadoras. Ciberdefensa. Misiles balísticos.

Los dirigentes iraníes, concientes de las limitaciones propias en materia militar han desarrollado una estrategia militar, donde las acciones convencionales se combinan con guerra asimétrica, que incluye el accionar de actores no estatales, como Hezbollah, donde el recurso al terrorismo no está descartado.  El fin de la guerra Iran – Irak, generó importantes reformas, destacándose la creación del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, reformas del sistema de educación militar a fin de mantener y elevar el nivel profesional de las Fuerzas militares, mayor integración operativa entre las fuerzas regulares y los Pasdaran, adopción de un sistema de planeamiento y fortalecimiento logístico e industrial. Asimismo fue considerado de prioridad mejorar la movilización de reservistas, como la milicia Basij, especializada en guerra irregular. El proceso de mejora de formación de cuadros incluyó la creación de la Universidad Suprema de Defensa Nacional, que se ha convertido en una herramienta para formación de think thanks especializados en temas de defensa y seguridad. Algo único en su entorno.  Una novedad que llamó la atención a los expertos, fue la creación del Consejo Supremo de Ciber Defensa, organismo que es responsable del programa específico y de una política en dicha materia.

El Consejo de Discernimiento, que interviene en el sistema de planeamiento iraní, cuenta con el más importante think thank, el Centro de Estudios Estratégicos, que además tiene relación directa con el Líder Supremo.  La Oficina del Presidente, como otros organismos del poder ejecutivo como legislativo cuenta con think thank El Cuerpo de Pasdaran, cuenta en su estructura educativa con una Universidad y centros de estudios estratégicos, donde se investiga entre otras cosas doctrina militar.  El Colegio de Comando y Estado Mayor de las Fuerzas Regulares, también cuentan con centros de investigación. Líderes políticos importantes, que ocuparon cargos de ministro, diputado, como de presidente (ejemplo, Rouhani), han pasado por estos think thank. Por ende estamos ante una dirigencia política con experiencia y conocimiento en materia de políticas de defensa y seguridad.

El pensamiento militar esta influido no solo por la experiencia militar histórica de Persia, pasando por el análisis de la experiencia occidental reciente. No debemos olvidar la influencia de Estados Unidos, que llegó a contar antes de la revolución de 1979 con unos 10.000 asesores. A ello se agrega la filosofía de índole religiosa, esto tiene particular influencia en el Cuerpo de Pasdaran. Esta organización, se forjó en el campo de batalla. Las lecciones fueron revisadas, terminados los ocho años de guerra con Irak, promoviendo un intenso debate, donde surgen grandes ejes de la estrategia militar de dicho cuerpo: guerra irregular – incluyendo el empleo de proxies – operaciones asimétricas, empleo de misiles balísticos, y defensa territorial.  El ejemplo de uso de “prxies” es la creación y entrenamiento de Hezbollah.  La experiencia de guerra asimétrica, fue probada con éxito en la llamada “Guerra de los Tanqueros” durante la Guerra con Irak, donde la US Navy, tuvo que lidiar con decenas de lanchas rápidas, minas y misiles de crucero lanzados sobre plataformas móviles con base en tierra o patrulleros ligeros. A pesar de los daños sufridos, la rama naval de los Pasdaran, se caracterizó por su resiliencia y capacidad de adaptación, extrayendo numerosas y valiosas lecciones. El programa de misiles balísticos, bajo control también de los Pasdaran, tiene que ver con el impacto psicológico que genera el empleo de este tipo de ingenios, siempre bajo la sombra de uso de armas de destrucción masiva. El programa nuclear iraní, alarmó aún más a los responsables de seguridad de Occidente e Israel, dado que no era muy difícil de sospechar, que dichos misiles podrían utilizar ojivas nucleares. Algo complejo de desarrollar o llevar a cabo, pero ello no impide que Irán por otros medios acceda al know how existente en otros países.

Irán ha sido pragmático a la hora de desarrollar doctrina militar, donde combina elementos de guerra híbrida, con acciones convencionales, limitadas a su espacio territorial. Si tiene capacidad de “exportar” proxies u organizar actores que desestabilicen el frente interno del adversario, a través de guerra irregular, terrorismo, etc. No cabe duda que la ideología imperante, sirve de sustento para el desarrollo de la doctrina militar vigente. La idea de preservar como expandir el legado de la Revolución Islámica, sirve de fundamento para mantener determinadas capacidades, siendo ejemplo de ello la Fuerza Quds, cuerpo especial dentro de los Pasdaran, especializado en acciones asimétricas y apoyar el desarrollo de proxies. El concepto  de estrategia A2 / AD (denegación de acceso – denegación de área) está inserto en las fuerzas iraníes y ello queda plasmado en el diseño de las fuerzas navales.  En caso de guerra, el Cuerpo de Pasdaran llevaría a cabo acciones de guerra irregular, dentro y fuera de las fronteras, apoyado por una reserva muy motivada, los Basij. Las Fuerzas Regulares, brindarían apoyo a dicho cuerpo con la ejecución de operaciones convencionales a pequeña escala, golpeando en donde hubiera oportunidad favorable. Las debilidades en materia de defensa del espacio aéreo, son compensadas con la puesta en servicio de modernos sistemas defensa antiaérea. Otro factor, no menor, es la alarma estratégica que tiene el régimen, gracias al desarrollado sistema de inteligencia, cuyos “tentáculos” llegan a lugares como la Triple Frontera en América del Sur.

Hemos hablado de las Fuerzas Regulares, conocidas genéricamente como Artesh. En el caso del ejército con unos 285.000 efectivos, es considerado que está al nivel del ejército jordano (considerado el más profesional de Oriente Medio). Este cuenta con una colección de armamento de diverso origen, tanto occidental, como ruso, chino como de producción propia. Su fuerza de choque blindada está compuesta por unos 1700 tanques de diversos tipos, la mayor parte modernizados/reconstruidos. El variopinto armamento de producción local como extranjero, le dan un gran poder de fuego y movilidad. Sus cuadros han sido marcados por la guerra de 1980-88.  La Fuerza Aérea (unos 50.000 efectivos), tiene como material más moderno, los cazas Mig 29, recibidos a fines de los 80 de Rusia, el resto es una colección de material de origen occidental, modernizado y recuperado por la industria local. El gran esfuerzo realizado le ha permitido a Irán fabricar misiles aire aire, aire tierra, municiones, repuestos, fuselajes, aviónica, y hasta motores. Esto permitió que un puñado de aviones F 14 Tomcat, sigan volando. Más de un observador considera que no se los emplea para misiones de interceptores, sino de alerta temprana, gracias a su potente radar.  La industria iraní ha logrado mantener en vuelo los veteranos F 5 y F 4, estos últimos pudieron observarse en acciones contra el Estado Islámico en Irak, manteniendo un aceptable nivel de operatividad. El grueso de la aviación de transporte recae en aviones C 130 Hércules y Boeing 707 de reabastecimiento y transporte estratégico. También opera una decena de IL 76 de origen ruso.  El grueso de la flota de alas rotatorias son Mi 17 rusos.  La industria aeronáutica ha logrado producir motores, aviónica, comunicaciones, kit de reabastecimiento en vuelo, fuselajes, repuestos diversos, comunicaciones, y ahora aviones, tanto de transporte con licencia rusa como cazas ligeros, inspirados en el F 5.  a pesar del gran esfuerzo que hace el país, esta fuerza aérea está en clara desventaja en relación a las poderosas fuerzas aéreas de sus vecinos árabes, y especialmente de sus enemigos declarados: Israel y Estados Unidos. Los modernos sistemas de defensa antiaérea S 300, se habla de cuatro batallones, provee cobertura de alta cota, que acompañado con sistemas de medio y corto alcance, sería un dolor de cabeza para una fuerza atacante.

La Armada centra su despliegue en el estrecho de Ormuz, el Golfo de Omán y el Mar Caspio. Las fuerzas navales están agrupadas en distritos, que tienen diversas escuadrillas y flotillas. Entre sus responsabilidades está garantizar las líneas de comunicación marítimas, especialmente en el Estrecho de Ormuz, donde se inserta en el marco de la llamada estrategia de negación de acceso – negación de área. Es una fuerza naval con capacidad de negación del mar gracias a su moderna flotilla de submarinos rusos, apoyada por otra de submarinos costeros de diseño norcoreano. Asimismo cuenta con patrulleros lanzamisiles, fragatas, buques de guerra de minas y una pequeña aviación naval, además  de infantería de marina. Es una fuerza de aguas costeras, destinada a cerrar llegado el caso el Estrecho de Ormuz. Los medios navales, muchos de ellos cargados de años, han sido modernizados y potenciados con misiles antibuque de largo alcance y otras mejoras. La industria iraní construye buques, sistema de armas, sensores, plantas propulsoras y hasta torpedos.  Una actividad poco conocida es la lucha contra la piratería en el Oceánico Indico, asimismo, ha desplegado buques en el estrecho de Malaca. Se observa con la entrada en servicio de nuevas fragatas, el intento de incrementar la presencia propia fuera de las aguas territoriales, con limitaciones.

El Cuerpo de Pasdaran, es una fuerza de unos 125.000 efectivos, es una fuerza con responsabilidades de defensa y seguridad interna. A grandes rasgos estamos ante una suerte de “ejército territorial” responsable de la protección de objetivos estratégicos, protección de la retaguardia, asegurar enlaces y líneas de comunicación, protección civil,  apoyo a la movilización de milicias. Es una fuerza de elite, políticamente estrechamente ligada a la Revolución Islámica, dado que es un producto de este proceso político.  El cuerpo tiene su propio sistema de inteligencia, cumple funciones de seguridad nacional en el plano interno. Otras de las funciones es proveer asistencia a movimientos afines a la Revolución Islámica, contando para ello la Fuerza Quds.   El cuerpo tiene sus ramas terrestre, naval y aérea.  La rama naval esta especializada en guerra asimétrica, contando para ellos cientos de embarcaciones, lanchas rápidas, misiles antibuque sobre diversas plataformas. Los medios de la rama naval se caracterizan por su movilidad, potencia de fuego, conducción descentralizada, y un alto nivel de alistamiento. Los “pasdaran del mar” están preparados para operar en el Golfo Pérsico y combatir en mares cerrados.  La rama aérea, está pensada para operar aviones tácticos y realizar operaciones de apoyo aéreo cercano, enlace, transporte, además de operar el sistema de misiles balísticos.  Estos tienen un rol importante en la estrategia militar de los Pasdara. Irán ha  hecho un importante esfuerzo para el desarrollo de diversos sistemas, algunos de ellos con 2.000 km de alcance.  El avance en este tipo de sistemas le permitió a Irán lanzar sus propios satélites con un vector de desarrollo nacional, fruto de la experiencia adquirida por anos de investigación.  Esta capacidad, que tiene como objetivo desgastar en el frente interno del enemigo, dado lo difícil de su intercepción, lo que ha llevado a un país como Israel embarcarse en el desarrollo de un moderno y sofisticado sistema antimisil.  A ello se une la dificultad de identificar centros de lanzamiento que pueden ser fijos, en las entrañas de las montañas de Irán, como móviles.  El Cuerpo Pasdarán ha logrado cosechar una vasta experiencia, apoyando el accionar de Hezbollah, en la misma guerra de Irak Irán de los 80, en las acciones de apoyo a las milicias chiitas y el ejército iraquí contra el Estado Islámico, en la asistencia a las fuerzas sirias del régimen de Damasco y ahora en Yemen.  Años de combate, de presencia en diversos teatros de operaciones ha permitido a Irán tener una fuerte presencia, no solo militar, sino de inteligencia. Por último citamos a la Milicia de Movilización de los Oprimidos o Basij, una milicia popular bajo control de los Pasdarán, con responsabilidades de guerra irregular, contrarrestar la infiltración enemiga, organización de la resistencia contra la ocupación enemiga, apoyo a la defensa civil.

Irán: una amenaza real y concreta.

El presidente Trump decidió escalar el conflicto con Irán, rechazando el acuerdo nuclear firmado durante la presidencia Obama, cuestionable para muchos, pero que moderó al régimen y lo obligó en cierto punto someterse al control de la comunidad internacional. Los desaciertos geopolíticos de Estados Unidos en la guerra civil siria, el desastre de Irak, no hizo más que fortalecer a Irán y extender su presencia política y militar en el Oriente Medio. La guerra ha permitido que los iraníes adquirieran experiencia en materia de guerra asimétrica y aplicaran en la práctica sus doctrinas. Esto ha fortalecido a agentes desestabilizadores como Hezbollah. El retorno de las sanciones, es un triunfo de los halcones en Teherán, que en estos años de guerra en el Oriente, le permitido ganar bases que le permita llegado el caso exportar el caos. En el frente interno, la radicalización puede derivar en regresar a un programa militar nuclear. Frenado gracias al célebre ataque cibernético de Israel. Irán tiene una estrategia sin tiempo, pero con objetivos claros, convertirse en la primera potencia de la región, exportar su revolución – herramienta de control político e ideológico que garantice su hegemonía – y barrer la influencia Occidental en la zona, incluyendo la eliminación de Israel.  A diferencia de sus vecinos árabes, Irán es un país que ha desarrollado un entramado industrial de defensa bastante avanzado, cuenta con estructuras destinadas al desarrollo de doctrina, un eficiente sistema de inteligencia y control interno, lo que dificulta la infiltración, que ha sido muy eficiente, especialmente a la hora de identificar intenciones del régimen. Las limitaciones materiales de las fuerzas armadas, son compensadas por una doctrina muy desarrollada de guerra híbrida. La creciente tensión entre Estados Unidos con Rusia y China, abre las posibilidades que estos actores, a los fines de erosionar la presencia de Washington en un área de valor estratégico global, como es el Golfo Pérsico, apoyen el fortalecimiento militar de Irán, con restricciones, pero dándole la suficiente capacidad de generar serios problemas a la seguridad regional. Irán ha demostrado un enorme poder para resistir duros embargos y un entorno hostil, tiene una gran cohesión nacional. Estamos ante un poder que es un verdadero desafío y sobre el cual debe prestarse debida atención.

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