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El desarrollo Tecnológico en China y la Competencia con Estados Unidos

El Minuto | El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define la palabra sinología como “el estudio de las lenguas y culturas de China”. A partir de esta definición, les propongo reformular esta definición con el objetivo de ampliarla al estudio de algunos aspectos de la economía, la política, la tecnología y la cultura de China dirigido a personas asintomáticas.

Por: Sebastián Ianiero | El Minuto de Argentina

¿Cuál es el significado atribuido al término “asintomático” en esta columna? Utilizando una licencia literaria, defino a las personas asintomáticas como aquellas que aún no se han dado cuenta de que les interesan, o podrían interesarles, los temas relativos al área de estudios sobre China. Entonces, esta columna está dirigida a los asintomáticos; y mi objetivo es transmitirles mi pasión por estos temas que estudio y analizo desde hace más de una década.

El rejuvenecimiento nacional

¿Cuál es la visión del gobierno chino que justifica el impulso hacia el desarrollo e innovación tecnológica de su país? Recordemos que el principal dirigente de China, Xi Jinping, a partir de 2013 hizo un llamado al ‘gran renacimiento’ o ‘rejuvenecimiento de la nación china’. Elizabeth Economy (2019), en su libro The Third Revolution, sostiene que la narrativa del rejuvenecimiento, es bien entendida y poderosa en China. Evoca memorias del país como el Reino Medio que exige tributo al resto del mundo; China como la fuente de innovación, creando el papel, la pólvora, la impresión, y la brújula; y China como una potencia expansiva y orientada hacia el exterior con el almirante Zheng He, de la dinastía Ming, al mando de una flota naval de más de 300 barcos y navegando por Asia hasta el cuerno de África y el Mar Rojo.

Sin embargo, Xi no es el primer líder chino moderno que usa el tema del rejuvenecimiento para recordar al pueblo chino las glorias del pasado en un esfuerzo por unirlos a la China moderna. Deng Xiaoping habló acerca de la ‘revitalización de China’, y sus sucesores Jiang Zemin y Hu Jintao pidieron un ‘gran rejuvenecimiento de la nación china’.

Por su parte, del otro lado del Pacífico se encuentra otro poderoso país que también busca cierto rejuvenecimiento nacional. Se trata de Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump, quien prometió devolver a su país su grandeza histórica. Bajo el lema

‘Make America Great Again’, el presidente estadounidense no se diferenció con Xi Jinping en su retórica nacionalista y populista. La creencia del excepcionalismo estadounidense está arraigada en este nacionalismo. Al igual que China evoca la historia para comunicar su lugar en el mundo, Estados Unidos también tiene su legenda fundacional.

Mientras el excepcionalismo chino se remonta a sus 5000 años de civilización excepcionalmente ininterrumpida, Estados Unidos se ve a sí mismo como la primera y nueva nación moderna. De hecho, afirma Economy, Alexander Hamilton a fines del siglo XVIII sugirió que EE. UU. había creado una nueva y única forma de ‘ciencia política’, como una innovación en la gobernanza diferente de otras formas de gobierno en el pasado.

La competencia en el campo de la ciencia y la tecnología

Algunos analistas internacionales consideran que actualmente vivimos en un mundo caracterizado por la competición nacional y el nacionalismo, el poderío de los nuevos avances tecnológicos y las esferas de influencia. Pero se discute sobre el supuesto deseo de China de querer alcanzar cierta hegemonía desplazando a Estados Unidos del primer lugar. Sobre esta discusión, algunos académicos, especializados en la política exterior de China, están a favor y otros son escépticos sobre esta ambición hegemónica por parte de China. Sin embargo, existe cierto consenso acerca de que, dentro del marco de esta disputa entre China y EE. UU., la competencia en el campo de la ciencia y la tecnología será la más profunda y duradera.

Dennis Wang (2020), en su libro Reigning the Future, sostiene que los seres humanos están dando la bienvenida a la cuarta revolución industrial con el mayor desarrollo de las tecnologías digitales como la Inteligencia Artificial (IA), 5G, Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés, IdC por sus siglas en español) -es decir, la interconexión digital de objetos cotidianos con internet-, nube, nuevos materiales y la informática cuántica. La ciencia y la tecnología afectan a todos los campos militares, económicos, de seguridad y financieros. Y la pelea entre China y EE. UU. también se podría circunscribir al poder de desarrollo y al liderazgo de fortaleza integral a largo plazo.

Made in China 2025

En referencia a esta dimensión de la ciencia y la tecnología, el gobierno chino planea convertirse en líder tecnológico mundial mediante la estrategia denominada Made in China 2025. En este sentido, Economy (2019) asegura que este programa chino, expresado en el 13er Plan Quinquenal 2016-2020, pretende impedir la competencia extranjera en una amplia franja de tecnologías de vanguardia, absorber tecnologías y empresas tecnológicas de punta del extranjero, y al mismo tiempo impedir que las empresas internacionales compitan en China.

La conflictiva relación bilateral entre China y el gobierno de Trump se manifestó en una serie de respuestas hacia el gobierno estadounidense. Numerosos medios masivos de comunicación, durante el 2020, dieron a conocer los siguientes anuncios: Byte Dance,

propietaria de TikTok, anunció demandas contra el gobierno de EE. UU.; Alibaba abandonó el mercado financiero de EE. UU para asentarse en Hong Kong. Además, las siguientes firmas chinas potenciaron su cooperación en materia tecnológica: China Mobile y China Broadcasting Network firmaron un acuerdo para compartir tecnología 5G, mientras que ZTE y China Unicom hicieron lo propio para el desarrollo de tecnología 6G.

El caso Huawei

Otro tema de conflicto entre ambos países fue el caso de la empresa tecnológica china Huawei. De acuerdo con Wang esta empresa china, dependiendo a quien le pregunte, es una empresa de telecomunicaciones de bajo coste que ha escalado hasta la cima con más de 100 mil millones de dólares en ventas en la actualidad o un ‘capitalismo cowboy’ que ha crecido gracias al robo de tecnología y se le debería bloquear la instalación de equipos en EE. UU. En China, afirma Wang, la compañía es definitivamente vista por Beijing como la joya de la corona de la innovación nacional. Sin embargo, en EE. UU. el equipo de Trump observaba a la empresa como un gigantesco dispositivo de espionaje mundial para el PCCh.

Finalmente, Economy segura que Xi Jinping ha tratado de controlar el flujo de capital que sale del país, de restringir las oportunidades de las empresas extranjeras para competir con las empresas nacionales en áreas críticas como energía limpia, y de obligar a las multinacionales a transferir tecnología fundamentales para hacer negocios con China.

Reflexiones finales

Los avances circunscriptos a la dimensión científico-tecnológica del modelo de desarrollo económico de China trajeron como consecuencia una fuertísima competencia con EE. UU. en ese ámbito. Sin embargo, China está convencida de que la apuesta por el consumo interno, los servicios (sobre todo financieros) y la innovación serán la clave para superar la ‘trampa de la renta media’ y elevar el conocimiento y la calidad de vida de su población. Sólo el tiempo dirá si el programa Made in China 2025, y sus progresos científico-tecnológicos, podrán mantener su continuo avance proporcionando al pueblo chino tanto prosperidad económica como sustentabilidad en términos ecológicos.

*El autor de esta columna de opinión es Licenciado en Comunicación Social (Universidad Nacional de Córdoba, Argentina); Magister en Relaciones Internacionales (Centro de Estudios Avanzados – Universidad Nacional de Córdoba, Argentina); y Doctorando en Relaciones Internacionales (Universidad Católica de Córdoba, Argentina).

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