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El Ejército iraní una fuerza poco conocida

El Minuto | Esta mota cierra una “saga” de artículos dedicadas a las Fuerzas Armadas iraníes. Terminamos con el componente terrestre del Ejército de la República Islámica de Irán, denominación que engloba a las fuerzas terrestres, navales, y aéreas, existentes desde tiempos del Sha. Generalmente los expertos emplean el término persa “Artesh” que significa Ejército, pero que también lo traducen como “Fuerzas Regulares” para diferenciarlos del Cuerpo de Guardianes o Pasdaran, la otra rama de la  peculiar estructura militar persa.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina 

Irán tiene una historia militar milenaria. Los antecedentes modernos del Artesh, debe remontarse a 1925, cuando Reza Pahlavi, dio un golpe de estado, derrocando la dinastía Qajar, abriendo las puertas para la reconstrucción del ejército. La crisis que atravesaba al país, lo encontró con fuerzas militares casi inexistentes. Sobre la base de la brigada cosaca, de la cual Reza Pahlavi había sido oficial superior, fue vuelto a crear el Ejército Imperial Iraní. El esfuerzo de modernizar dicha institución fue importante, enviando a oficiales a las mejores academias militares europeas y contratando asesores. En 1941, bajo la sospecha de las posturas pro germanas del sha Reza Pahlavi, el país fue ocupado por Gran Bretaña y la Unión Soviética. Esta experiencia, llevó a su sucesor Mohamed Reza, a buscar en Estados Unidos en un aliado para el rápido proceso de modernización y equipamiento de las fuerzas armadas.

En tiempos de la dinastía Pahlavi, las fuerzas regulares iraníes, eran de las mejores equipadas y entrenadas del Próximo Oriente. Estados Unidos estuvo estrechamente vinculado a la formación de oficiales y programas de entrenamiento, además de otros países occidentales.  Las ganancias del petróleo de los años 60/70, embarcó al sha Mohamed Reza, en un ambicioso programa de equipamiento. En aquel momento Teherán era pilar de los intereses occidentales, y las fuerzas iraníes intervinieron activamente en conflictos como la del Dhofar. Gran Bretaña fue otro gran proveedor de equipamiento y la Unión Soviética. 

El arsenal heredado por el régimen revolucionario era enorme. A pesar del material moderno, Irán dependía en gran medida de la asistencia técnica de los países proveedores, especialmente de Estados Unidos.  Las purgas del régimen revolucionario, que le costó la vida altos oficiales como también a cuadros medios y subalternos, además del exilio de personal calificado golpeó duramente al viejo ejército imperial. 

La creación del Cuerpo de Guardianes o Pasdarán, abrió las puertas a un nuevo competidor y mucha desconfianza, dado que integrantes de esta organización estuvieron directamente involucrados en la eliminación de altos jefes militares. Fuentes estadounidenses por medio de trabajos académicos publicados en el ámbito militar, hablan de una deserción en cuadros militares que llevó al 60%. Esto impactó muy negativamente en la dura prueba que fue la guerra con Irak, con elevadas pérdidas de personal y material, pero que sirvió por otro lado para importantes cambios posteriores en la política de defensa iraní

La guerra de Irak, sorprendió a las fuerzas militares iraníes en una situación complicada, especialmente por la fuga de cuadros calificados, la muerte o encarcelamiento de altos jefes militares, y las sanciones internacionales que impedían acceder a los repuestos de los sistemas de armas adquiridos en tiempos del sha. A pesar de la exaltación del rol de los Pasdaran, en la cruenta guerra de Irak, las fuerzas regulares fueron responsables de llevar a cabo importantes operaciones de carácter convencional.  La guerra sirvió para formar cuadros y que el ejército contara con un buen nivel de liderazgo, además de replantear la doctrina militar tradicional. En aquellos días oscuros, los líderes militares iraníes, reorganizaron la estructura logística y apostaron al desarrollo de capacidades industriales propias, para la reparación, mantenimiento y fabricación de repuestos/componentes.

Las fuerzas regulares están orientadas a la defensa ante agresiones externas. Desde el punto de vista político han permanecido leal al régimen, pero carece del peso e influencia de los Pasdaran, generalmente mejor pagados y con más ventajas a la hora de obtener recursos presupuestarios. Situación que genera una relación compleja. El régimen ha buscado con la creación del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas y el Cuartel General Conjunto, promover la coordinación y cooperación entre el Cuerpo de Guardianes y las Fuerza Regulares. Otro avance fue una mayor integración en materia logística a través del Ministerio de Defensa, que está en manos de un general del viejo ejército iraní, una tímida señal destinada a promover mayor grado de confianza entre el régimen y las fuerzas heredadas del tiempo del sha.

“Las fuerzas convencionales de Irán están entre las más numerosas de la región, con una peculiaridad, su estructura “militar dual”. La desventaja de este modelo, es la dispersión de recursos y medios, pero por otro lado proporciona un elevado nivel de redundancia, al facilitar una mayor descentralización y supervivencia a nivel C2 como parte de la Doctrina “Mosaico”.  La coordinación entre el Cuerpo de Guardianes y las Fuerzas Regulares, es objeto de controversia, muchos consideran que hay deficiencias, por rivalidades interfuerzas y el favoritismo del régimen hacia el citado Cuerpo. Ello no ha impedido, que el Artesh haya logrado de actuar a nivel conjunto, observándose un importante esfuerzo, no solo para mantener una disuasión convencional creíble, sino mejorar sus capacidades para operar en operaciones de zona gris. El envío de personal al escenario sirio, ayuda a formar cuadros en escenarios asimétricos y de guerra híbrida, como también adquirir valiosa experiencia operativa en combate real.

Las Fuerzas Terrestres del Artesh

El componente terrestre del Ejército o Artesh, se estima que cuenta con unos 350.000 efectivos, de los cuales 230.000 son reclutas que cumplen un servicio de 18 meses. La reserva está formada por otros 350.000 efectivos. En cuanto a la calidad del personal, las fuentes difieren, pero se observa que en muchos casos comparan el nivel de las fuerzas iraníes, al del ejército jordano, considerado el más profesional y mejor entrenado del Próximo Oriente.  En un documento de la Agencia de Inteligencia de Defensa de los Estados Unidos (conocida como DIA) indica que la preparación para el combate de las fuerzas terrestres, se orienta a mejorar capacidades para defender el país contra un enemigo tecnológicamente superior, lo que ha resultado en importantes cambios en el despliegue, doctrina y en materia de comando y control.

En 2019, sobre la base de un informe de la citada Agencia, podemos señalar que el despliegue de las fuerzas terrestres, responde para disuadir o eventualmente actuar en primera línea contra una fuerza invasora. Se estima que las fuerzas terrestres tienen unas 50 brigadas de combate, muchas de ellas unidades de infantería ligera, pero también se observa la existencia de una poderosa fuerza blindada y de infantería mecanizada. La artillería opera con piezas remolcadas como autopropulsadas y de cohetes, que dotan a las fuerzas terrestres de un considerable poder de fuego.  Existe una importante fuerza de operaciones especiales, organizada en tres tipos de elementos: aerotransportadas, comandos, y fuerzas especiales. 

El Documento de la DIA señala que la 65 Brigada es denominada NOHED, acrónimo en persa, que significa “fuerzas especiales aerotransportadas”, considerada una unidad de elite de primer nivel.  Las otras unidades tipo comando y de fuerzas especiales, están calificadas para operaciones aeromóviles.  En los últimos tiempos se ha observado también que brigadas de comandos se han convertido en fuerzas especiales de reacción rápida.  Las fuerzas de operaciones especiales tienen su origen en los 50, de la mano de asesores de Estados Unidos. En la Guerra de Irak, este tipo de unidades se expandieron en número, ganando una valiosa experiencia operativa.

Las Fuerzas Especiales- Takavar como se denominan en Irán – no se diferencian mucho de las misiones de este tipo de unidades, que cuentan, por ejemplo, el Ejército de Estados Unidos: guerra no convencional, reconocimiento especial, acción directa, rescate de rehenes y asistencia a fuerzas aliadas. Por ejemplo, se sabe que la 65 Brigada de Fuerzas Especiales iraní estuvo desplegada en Siria, en 2016, en apoyo a las fuerzas leales al régimen de Damasco.

La ausencia de fuentes oficiales, y el hermetismo del régimen, limitan conocer detalles del proceso de cambios que tuvieron las fuerzas armadas – en este caso sus fuerzas terrestres – luego de la guerra con Irak. Una nueva generación de cuadros emergió con una valiosa experiencia operativa real. El embargo internacional de armas, obligó a los militares iraníes a buscar soluciones creativas y fuentes alternativas para mantener el importante arsenal sobreviviente a la guerra de los años 80. Los cambios introducidos han quedado en secreto, pero por medio de algunos institutos y medios de comunicación especializados en temas militares, se sabe que las fuerzas terrestres han logrado mantener en operatividad material anticuado y la industria local ha logrado brindar soluciones. Los problemas de equipamiento, son suplidos con entrenamiento y una nueva doctrina militar, basada en la guerra asimétrica.

La formación de los oficiales, recae en la Universidad de Oficiales Iman Ali, ubicada en Teherán. Es considerada por los especialistas, uno de las mejores instituciones de su tipo en la región. Los futuros oficiales egresan con un título universitario.  Los oficiales aspirantes a los grados superiores, ingresan a la Escuela de Comando y Estado Mayor, donde egresan con una maestría en ciencias y artes militares. En dicha escuela, también oficiales extranjeros llevan a cabo sus cursos de estado mayor.

En los años 90, el Instituto de Estudios Estratégicos, determinó que las fuerzas terrestres iraníes, contaban con cuatro cuarteles generales del nivel de cuerpo de ejército. El despliegue se mantuvo, manteniendo una constante histórica, orientado hacia la frontera con Turquía e Irak. En 2010, fue lanzado el plan Thamen, que consistió en el incremento de la movilidad táctica y poder de fuego, descentralizar la estructura de conducción nivel C2, una transición de una organización basada en divisiones a otra centrada en brigadas, dotando a las fuerzas terrestres mayor flexibilidad en su empleo, y especial importancia a las fuerzas de operaciones especiales, caracterizadas por su preparación, equipamiento y liderazgo.  La mayor concentración de medios, continuó en las regiones lindantes con Turquía e Irak, donde los estrategas de Teherán consideran que podría lanzarse un ataque al territorio propio y por ende áreas donde se llevarán a cabo operaciones de alto combate.

Los cambios citados, permiten que las fuerzas terrestres estén en una mejor situación para llevar a cabo contraofensivas contra un enemigo superior en número y recursos tecnológicos. Las características de las nuevas brigadas, les permite actuar con un elevado nivel de autonomía, con plazos breves de reacción, lo que tiene sus exigencias en materia de alistamiento de medios y personal. En materia de organización las brigadas de infantería cuentan con tres batallones del arma; las unidades blindadas cuentan dos batallones de tanques y uno de infantería mecanizadas, mientras que las fuerzas de infantería mecanizada cuentan con dos batallones mecanizados y uno de tanques.

Las fuerzas terrestres cuentan con su propia Aviación, que aglutina la principal fuerza de helicópteros que tienen las fuerzas armadas iraníes. El grueso del material es herencia de tiempos del sha, con material provenientes especialmente de Estados Unidos y en menor medida de Italia.  El inventario incluye cientos de helicópteros de ataque AH 1 Cobra, y de transporte Bell 214. CH 47 Chinook y AB 206. Este material ha sido reconstruido y modernizado, gracias al esfuerzo de la industria local, permitiendo que tenga aceptables niveles de operatividad. Incluso sobre la base de los helicópteros AB 206 se han desarrollado aeronaves de características similares.  Irán en su momento, gracias al apoyo chino, ha desarrollada importantes habilidades en materia de ingeniería inversa, que le permite llevar a cabo la producción de repuestos, componentes e incluso construir material nuevo.

En 2016, fuerzas terrestres del Artesh, desplegaron una pequeña fuerza en Siria, a pesar que Teherán señala que fue enviada en calidad de asesores, medios occidentales, han considerado que esta fuerza fue empleada en operaciones de combate. Este ha sido el primer despliegue fuera de las fronteras iraníes, desde el fin de la guerra con Irak en 1988. Sin ninguna duda, Siria ha sido una verdadera “escuela” para cuadros militares iraníes, recogiendo valiosas lecciones en materia de guerra asimétrica/ hibrida, ámbito donde Irán tiene una doctrina muy desarrollada.

El hermetismo de Irán en materia de temas militares, dificulta conocer la situación real del material en servicio. Esto se basa en estudios llevados por el Instituto de Estudios Estratégicos o IISS y la DIA. El material en servicio es una combinación de equipo occidental, modernizado por la industria local, como también de producción iraní, chino, y ruso. La industria de defensa, ha logrado satisfacer diversos requerimientos, especialmente para las fuerzas terrestres, desde el desarrollo del tanque Zulfiqar, basado en componentes del viejo M60 estadounidense, de los cuales opera unos 150. 

El principal tanque de batalla de las fuerzas terrestres, es el T72 con versiones fabricadas en Rusia y en Irán bajo licencia. Hay unos 400 tanques T72Z, que son versiones modernizadas y mejoradas del T55 ruso y su copia china T59.  Todavía están en operaciones 200 Mobarez, versión mejorada iraní del tanque británico Chieftain. 

Algunas fuentes revelan que Irán opera un número importante de tanques livianos británicos FV101 Scorpion.  En lo que respecta a blindados de transporte, la industria ha construido la versión china del vehículo de combate de infantería BMP 1 ruso, cuyo número se estima en más de 400.  Existen operativos más de un centenar de blindados Sayyad, empleados como plataformas para misiles y lanzacohetes.  Desde la Unión Soviética llegaron cientos de blindados anfibios BTR50, casi medio millar de vehículos de combate de infantería BMP 1. De origen occidental encontramos cientos de blindados M113, modernizados en el país. 

En materia de vehículos de combate a rueda, opera material chino WZ551, de origen soviético – BTR 60 –  brasileño, comprados en tiempos de la guerra de Irak, los Urutú y Cascavel, cuyo número se desconoce. La industria nacional proveyó de cientos de blindados 4c4 Rakhsh APC. En materia de vehículos tácticos livianos, fueron construidos decenas de miles de jeeps Safir, además de otros modelos, incluyendo camiones tácticos militares.  Irán cuenta con una potente industria automotriz, que facilita la producción de este tipo de equipamiento.  

La Artillería cuenta con desarrollos locales, como el sistema de lanzacohetes FAJR 3, también obuses autopropulsados fabricados en Corea del Norte, China, Unión Soviética, y especialmente Estados Unidos. Los obuses autopropulsados M109 fueron remozados y modernizados, y sirvieron para el desarrollo del Raad 2, versión iraní del citado sistema de armas.  En material remolcado, la industria iraní produjo piezas de 155 mm, que opera con material de origen soviético, chino, norcoreano, sueco, sudafricano y estadounidense. En materia de vehículos aéreos no tripulados, Irán cuenta con un alto grado desarrollo. Las fuerzas terrestres operan una serie de modelos para misiones de reconocimiento, vigilancia, ataque, e inteligencia, producidos en el país. 

Las fuerzas terrestres iraníes ante el siglo XXI

La Revolución de 1979 impuso importantes cambios en la estructura militar iraní. La represión que le siguió a la caída del sha, afectó seriamente a las fuerzas armadas regulares. El estallido de la guerra de Irak frenó el proceso de purgas y juicios, pero ya para 1980, muchos cuadros superiores habían sido eliminados o se habían exiliado. Esto abrió la posibilidad que cuadros intermedios ascender a los máximos puestos de conducción y verse influidos por el ideal de la Revolución islámica. Agregándose la dura experiencia de guerra, seriamente condicionada por las sanciones internacionales, que obligaron al régimen, no solo buscar fuentes no tradicionales de equipamiento, sino el desarrollo de una infraestructura industrial, que alcanzó un grado aceptable de desarrollo que permite cubrir una amplia gama de requerimientos de las fuerzas terrestres.  La industria de defensa persa, produce blindados, misiles, armamento portátil, municiones de todo tipo, cohetes, vehículos aéreos no tripulados, vehículos tácticos, artillería, que, a pesar de las limitaciones financieras del país, ha logrado desarrollar equipamiento adecuado al nivel regional.

Las Fuerzas Terrestres llevaron a cabo una serie de cambios, lo que les ha permitido, contar con una organización flexible, con mayor movilidad táctica y poder de fuego, preparada para operar en áreas aisladas, dado las características del teatro de operaciones iraní. El despliegue se mantuvo orientado hacia las fronteras con Irak y Turquía, donde el planeamiento prevé la base de una potencial agresión al país. Las limitaciones en materia de medios, tecnología y el potencial del posible adversario – léase Estados Unidos y sus aliados – exige combinar acciones convencionales con no convencionales, donde los estrategas de Teherán han desarrollado la doctrina correspondiente. En este contexto juega un rol la llamada “Defensa Avanzada”, que ha significado el control directo o indirecto sobre millares de combatientes irregulares, como organizaciones de filiación terrorista, como elementos desestabilizadores. La eficacia de esta visión, ha permitido a Irán, reducir los costos de su propia defensa, no solo en recursos económicos sino humanos.

El componente terrestre del Artesh, ha logrado desarrollar capacidades aceptables para el marco regional, especialmente en materia de calidad profesional de sus cuadros y preparación de sus tropas, lo que permite a contribuir exitosamente a la disuasión frente a potenciales agresiones al territorio iraní

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