dom. Ago 25th, 2019

Diario el Minuto

El fantasma de la “Maldita Policía”

En el marco del mensaje presidencial ante el inicio del año legislativo, el presidente Mauricio Macri, reivindicó a las fuerzas de seguridad y policiales, esto fue realizado en medio de una polémica sobre la actuación de fuerzas policiales en el problema de seguridad que afecta a las grandes ciudades y aglomeraciones urbanas de Argentina, particularmente el llamado Gran Buenos Aires.  El 18 de diciembre de 2017, el agente de la policía local de la  ciudad bonaerense de Avellaneda, dio muerte en el barrio de La Boca, Ciudad de Buenos Aires, a un delincuente que había robado una cámara de fotografía a un turista de Estados Unidos. El delincuente para cometer el delito, apuñaló decenas de veces al desprevenido turista, cuya vida fue salvada milagrosamente en el Hospital Argerich.  Cometido el hecho, el delincuente se dio a la fuga, siendo interceptado por el agente Chocobar que abre fuego para detenerlo, luego de haber dado reiteradas voces de alto, para su desgracia, el delincuente cae abatido.

La justicia imputó al agente policial por la comisión de un delito, por abuso del uso de legítima defensa. Esto originó un debate sobre el uso de la fuerza y las limitaciones en el combate al delito. El presidente de la Nación, Mauricio Macri, respaldó abiertamente la actuación del agente y exigió una revisión de normas reglamentarias. En la misma línea, la ministro de Seguridad, Patricia Bullrich, avaló lo actuado y anunció cambios en materia de uso de la fuerza ante delitos flagrantes.  Sin entrar en detalles y tecnicismos legales, a nuestro juicio, Chocobar no quiso dar muerte al delincuente, sino detenerlo, por un problema de adiestramiento y preparación para situaciones de este tipo, falló.  Como indicó a este corresponsal, un oficial retirado de la Policía Federal “si Chocobar hubiera disparado rodilla a tierra, el delincuente hubiera sido herido, no muerto” avalando nuestra teoría.

Chocobar forma parte de lo que se llama en Provincia de Buenos Aires, Unidades de Policía Local.  Suerte de cuerpos policiales municipales bajo control operativo comunal y con un sistema de reclutamiento separado.  Esta idea fue promocionada por el ex gobernador Scioli, de dudosa eficacia, dado que las policías locales se han caracterizado por un sistema de reclutamiento poco selectivo  – muchos ingresan por falta de trabajo – y un entrenamiento por más que deficiente.   A ello se une la existencia de un Poder Judicial, que ha sido copado por una ideología, sumamente tolerante con el accionar delictivo. Así vemos como condenados extremadamente peligrosos salen a la calle.  Un caso reciente,  la muerte de la comerciante Nadia Arrieta de 31 años, en la localidad de Villa Tesei (a unos 35 minutos de la Ciudad de Buenos Aires) por parte de un delincuente condenado, Se trata de Néstor Maximiliano Montiel, detenido en octubre de 2001 por abuso sexual y tentativa de homicidio. Por este hecho, en 2004 fue condenado a 18 años de cárcel pero en 2014, tras recurso de apelación interpuesto por su defensa ante la Sala I de la Cámara Penal de Morón, recuperó la liberad con salidas transitorias mientras realizaba un tratamiento psicológico, algo que el propio tribunal dio por finalizado en 2016 (diario Clarín del 3 de marzo de 2018).

Esta ideología, fue promovida por el Dr Eugenio Zaffaroni, que muchos denominan abolicionista, con fallos muy polémicos, cuando era juez. Uno de ellos fue el caso de abuso sexual, siendo víctima una menor de ocho años, en uno de los pasajes más polémicos de su sentencia considero que “Considero que la fellatio, no puede consituír el denominado “acceso carnal” y por ello es “abuso deshonesto“….“No puedo olvidar que un porcentaje importante de estos hechos aberrantes son consumados por desequilibrados que además de apelar a la violencia, suelen ocultar el hecho dando muerte a sus víctimas, o amenazándolas. Señalo también que en otra oportunidad en que quiso repetir el hecho Tiraboschi desistió voluntariamente, ante el llanto de la menor. (C.N.Crim. Sala VI (Def.) – Elbert, Donna, Zaffaroni – (Sent. “S”, sec. 23).c. 17.415, TIRABOSCHI,Julio E. Rta: 26/4/89.). El Dr Zaffaroni, jurista reconocido, pero no exento de polémicas, por su peculiar visión del derecho penal, ha sido una influencia relevante en muchos funcionarios de la justicia, como también de sectores políticos.  Esta corriente ha sido la principal opositora a establecer un régimen de sanciones penales para delincuentes menores de edad (incluso para responsables de hechos abominables). Ironías del destino, sectores progresistas y favorables a las teorias de este jurista, se oponen a derogar el régimen de menores que cometen delitos, que deriva de una ley del último régimen militar, por el cual, los menores de 18 años son inimputables.

Mientras la Justicia está atrapada por teorías, debates abstractos, problemas en materia de recursos tanto en personal, como económicos e infraestructura, el sistema policial argentino sigue bajo la sombra de la llamada “Maldita Policía”. Denominación que fue puesta por medios de comunicación a la entonces Policía de la Provincia de Buenos Aires en los 90, cuando los escándalos de corrupción, llevaron a la institución a una crisis casi terminal. La historia es larga, pero hasta el día de hoy lo que fue el principal cuerpo policial del país, sigue con serios problemas (hoy cuenta con casi cien mil efectivos distribuidos en más de una decena de servicios policiales especializados, con un complejo mecanismo de coordinación). La provincia de Buenos Aires ha encarado programas de depuración, pero pareciera estar en un callejón sin salida.  En el resto del país, las policías provinciales pasan por crisis similares. Pero en febrero pasado, un escándalo sacudió al país, con la muerte de un cadete de la escuela de oficiales de la Policía de La Rioja, además de una decena de cadetes del primer año con signos de deshidratación y lesiones por el programa de entrenamiento, más cercano a la tortura, que a la formación de un futuro policía. Este escándalo puso en evidencia la lamentable situación en materia de formación que atraviesan fuerzas policiales, donde el abuso está a la orden del día. Pero mas allá del cambio de dependencia de la Escuela de oficiales, del ministerio de gobierno al ministerio de educación, pareciera que la clase política no se anima a tomar medidas mucho más profundas.

La Ciudad de Buenos Aires, atraviesa una situación similar, donde la Policía Metropolitana (cuerpo creado desde cero hace unos años) fue fusionada con el componente territorial responsable de la seguridad local de la Policía Federal. Los agentes y oficiales traspasados, no fueron consultados, y sus carreras en más de un caso perjudicadas por la asimilación a la escala de grados única de la policía de la Ciudad. Más allá del conflicto administrativo, la Policía de la Ciudad, tiene serios desafíos por enfrentar, en atención a una realidad social cada vez más compleja, el crecimiento del narcotráfico, etc. Otra provincia, también con serios problemas, es Santa Fe, por el fenómeno del narcotráfico, especialmente en Rosario. Este es un problema sobre el cual pareciera no haber una estrategia clara, mas allá que el gobierno federal ha reconocido la gravedad de este flagelo y haber destinado importantes recursos, pero tiene sus limitaciones, especialmente por fallas en políticas criminales, régimen penal, coordinación con los países vecinos.

El presidente avaló a las Fuerzas de Seguridad, a las fuerzas federales, especialmente la Gendarmería Nacional y Prefectura Naval, cuerpos altamente profesionales, pero dado las múltiples misiones asignadas, sin ninguna duda genera desgaste, dado que sus medios y personal son requeridos para cubrir falencias de cuerpos policiales provinciales. Los problemas para llevar a cabo investigaciones judiciales, han motivado que voces desde la justicia a promover la creación de una policía judicial. Que en el caso de la provincia de Buenos Aires, es un cuerpo sin portación de armas, lo que genera dudas sobre su eficacia como cuerpo de investigadores, más si le toca estar en escenarios complejos.

La corrupción policial es un mal latinoamericano, Argentina no es la excepción, y a grandes rasgos, esta corrupción cuenta con la anuencia de la clase política de turno. A ello, cabe agregar la falta de un verdadero cambio que permita que estas instituciones se adapten a los cambios sociales y económicos, que han dado origen a fenómenos delictivos cada vez más violentos y complejos. En el caso argentino, el fantasma de la llamada “Maldita Policía” sigue siendo una presencia permanente, ante una clase dirigente que pareciera no tomar conciencia de ha llegado la hora de poner en marcha profundos cambios para combatir los males existentes.

La Argentina fue pionera en materia de creación de un sistema penitenciario, con un cuerpo especializado, en el diseño de una política criminal, sistema de reinserción social del detenido, etc. Fue el Dr Juan Vucetich, funcionario policial, creador del sistema dactiloscópico, la Policía de la Capital (ciudad de Buenos Aires) fue pionera en materia de educación policial. En el plano de la justicia penal, también hubo grandes precursores y maestros. Hay un legado, que la clase dirigente actual no puede soslayar, que indica un camino a seguir. La Argentina está frente al debate de cambios en la legislación penal. Esperemos que sean oídos los reclamos ciudadanos, que realmente exista prevención, como también de sanciones ejemplares para quienes vulneran la ley. Asimismo en este mundo cada vez más interconectado, es imperioso que no solo la Argentina reforme su sistema de seguridad pública, sino también los países de la región, en atención al crecimiento del crimen transnacional y un crecimiento preocupante de sus actividades en la región.

Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Corresponsal del Diario  El Minuto en Argentina.

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