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El Futuro Presente

El Minuto | El 2007 es el año que marco el comienzo de una nueva era; probablemente en los libros de estudios el 2020 estará catalogado como el año del cambio de época, así como los años 476, 1492 o 1789; todos marcaron hitos en los que el mundo se vio atravesado por algo, lo más común precedidos de lo que llamamos crisis; es una cuestión de marketing o prensa.

Por: Daniel Defant | Corresponsal de Argentina

Lo que les voy a proponer a los lectores y seguidores de este diario digital desde mis comienzos es hoy algo distinto: responder algunos interrogantes y acompañarlos de algunos ejercicios diarios, solo para conocer como estamos surfeando esta ola de este nuevo tiempo.

La primera pregunta es clave:

¿Hoy la vida ha matado mis sueños?

Puedes responderte con un sí o con un no.

En mi elección prefiero que tu respuesta sea: NO.

Si repasamos un poquito la historia nos daremos cuentas que las revoluciones industriales siempre han tenido algo en común: han generado cambios que tuvieron ganadores y perdedores.

Pero la de hoy no es una revolución industrial, es una revolución tecnológica que ha ido traspasando a las distintas sociedades de todo el planeta.

Un cambio tecnológico, como la invención de la maquina a vapor, ocasiono muchos otros cambios que impactaron enormemente en la gente.

¿Quién hubiera pensado que la máquina de vapor en Gran Bretaña tuviera algo que ver con la Revolución Cubana?

Nuevamente, vemos que el aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami del otro lado del mundo.

La Segunda Revolución Industrial, no hubiera sido posible sin la Primera.

Desde hace unas pocas semanas he realizado una experiencia del modelo de Cultura de Servicio basada en Disney.

¿Que hubo escondido detrás de la magia?

A pesar de los esfuerzos de sus biógrafos, un fondo de leyenda sigue aun planeando sobre la figura de Walt Disney (1901-1966).

Un repetido rumor asegura que Disney era un emigrante europeo, probablemente español, que llego a los Estados Unidos y que, más tarde, por temor a suspicacias, falseo su origen. También han sido mitificadas las circunstancias de su muerte: muchos creyeron que Disney había sido congelado con modernas técnicas de hibernación.

Según esta leyenda, su cuerpo aun permanecería así con las constantes vitales suspendidas, a la espera de un futuro en que pudiese despertar y nuevos procedimientos quirúrgicos reparasen su salud.

Quiero poner con esto, que en la evidencia de aquellos años se visualizaba un mundo lleno de tecnologías, robótica y computadoras cuánticas que hoy ya existen, las que son valuadas en decenas de millones de dólares, y están solo al alcance de países tan poderosos como los Estados Unidos y la China.

El Futuro Presente, es de alguna manera hoy.

A grandes rasgos, existen tres características diferenciadoras de este hoy con aquellas revoluciones industriales que estudiamos:

· Alcance.

· Crecimiento exponencial.

· Potencial democratizador.

Acá les propongo un primer ejercicio práctico sobre el “alcance”

“Un día sin celular”

No es mucho lo que les estoy pidiendo.

Quiero que también me cuenten que es lo que sintieron o les ha sucedido al hacerlo.

Yo los entiendo, viajar un día sin él, sin tener la amable y familiar voz del GPS indicando en 100 metros gire a la izquierda, o probablemente la confirmación de alguna reserva hotelera, el boleto de avión de ida o de regreso, o básicamente la comunicación con el mundo exterior se ausenten, los va a llevar a replantearse hasta donde la tecnología ha trastocado nuestras vidas.

Pasemos ahora a un segundo ejercicio práctico, siempre de que hallamos superado el primero.

Tiene que ver con el “crecimiento exponencial”

“Un día sin mirar la pantalla televisiva”

Tampoco es mucho lo que les estoy pidiendo.

Quiero que también me cuenten que es lo que sintieron o les ha sucedido al hacerlo.

Yo los entiendo, quizás por ahí un noticiero importante, o un partido de futbol del equipo del que somos fanáticos hace crecer lo exponencial de tener como último recurso tener que ir a la casa del vecino a mirarlo.

Y por último les propongo un tercer ejercicio:

“Un día sin tener contacto con ningún tipo de tecnología”

No es mucho lo que se les está pidiendo; pero en este día no habrá nada: ni celulares, ni pantalla televisiva, ni computadoras.

Quiero que también me cuenten que es lo que sintieron o les ha sucedido al hacerlo.

Yo los entiendo, este es un momento estelar en que no habrá nada más que ustedes mismos.

Es lo que tiene que ver con el “potencial democratizador” que nos vuelve casi insociables al extremo.

Acá entenderemos que la tecnología se ha vuelto casi masiva para casi todas las sociedades de la tierra que habitamos.

¿Cuántas veces hemos escuchado decir que la tecnología es mala y que nos está separando a unos de otros en lugar de conectarnos?

¿O que los videos juegos producen niños agresivos y violentos?

¿O que los niños deberían leer más y pasar menos horas frente a una pantalla?

A estos interrogantes quien les escribe los ha escuchado ciento de veces, y supongo que vuestra respuesta es también afirmativa.

¿Entonces en qué quedamos?

Sera que la tecnología es lo mejor que le paso a la humanidad?

Sera que los videos juegos, por el contrario, son educación pura?

Sera que esté presente es el único y mejor futuro que llego para convertir a los niños en más buenos, más lindos y no pongan problemas para bañarse?

Sera que por fin llegaron con las tecnologías los medios de comunicación capaces de convertirnos en millonarios?

Todas las ideas tienen algo de razón y algo de verdad, pero se equivocan en algo central: la tecnología no es buena ni mala; es simplemente una herramienta que esta y no tiene tiempo, evoluciona con el tiempo que durante todos estos años ha evolucionado al tal punto de poder con ella cumplir todos nuestros propósitos y objetivos según quien la utilice.

El mundo es una constante de cambio donde dos reinos planean una estrategia de ataque, creando nada menos que lo que hoy conocemos como ajedrez.

El mundo de hoy esta desordenado: Coronavirus, guerra comercial, carrera tecnológica, protestas y caos social.

Quien o quienes se animen pueden ordenarlo, el rio revuelto es ganancia de pescadores.

Quien podría contar en alguna leyenda quizás en la Universidad de Ámsterdam donde se le permite al alumnado acariciar sus perros a la hora de rendir exámenes para reducir el nerviosismo propio al ser evaluados dando un especial agradecimiento al chino catador de murciélagos que nos maldijo, para devolvernos a un tiempo interesante.

Nuestro futuro es presente; es lo que lo vuelve en tiempo interesante; mientras cada país y cada ciudadano en el medio de una aldea global estudia a rajatabla que pieza del ajedrez mover para poner en Jake a la Reina.

Nacimos en Argentina y lo entendemos a nuestra manera; quizás de nacer en Suecia probablemente estaríamos preocupados por otras cosas: la seguridad ciudadana, la administración pública calificada, los procesos productivos o repensando los servicios públicos del Estado.

Pero no; acá la historia nos encuentra alejados en el otro polo del mundo y con nuestra humilde mirada analizar hacia dónde va todo; atascados en el pasado, pensando en el futuro, olvidando el presente viendo hacia donde deberíamos de apuntarnos para llegar al país de las oportunidades, esas que no llegan y las listas electorales están trazadas en un “Juntos” pero estamos “Separados”.

Elegir qué hacer con nuestras cartas: si seguir teniendo el 40 % de pobreza con el 50% de jóvenes que no comprende textos o apuntarnos a un referente tecnológico a nivel regional. Quizás esta que discutimos como tecnología sea la gran salida a la que debemos entrar a dar batalla.

Esta fue la razón para hacerlos reflexionar con algunos interrogantes y poner en ejecución algunos ejercicios prácticos.

Si los realizaste, o por lo menos cumpliste con uno de los tres; quiero me lo cuentes. Escríbame al email: danieldefant@hotmail.com

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