mié. Sep 18th, 2019

El joven presidente y su muerte heroica.

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Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro....

Recuerdos a cuarenta y tres años de la creación  de la República Saharaui.

“Si quieres tu derecho es preciso que estés dispuesto a derramar tu sangre,es preciso que sacrifiques todo por una sola cosa: tu dignidad

Por: Jorge Suárez Saponaro, Director del el Minuto en Argentina

Diario El Minuto, es el primer medio pro saharaui de América Latina. En este contexto y en el marco de un nuevo aniversario de creación de la República Árabe Sahara Democrática, recordamos al primer presidente de dicho país, El Uali Mustafá Sayed. En su corta vida marcó a su pueblo y su legado ha sido fuente de inspiración para resistir y luchar por la unidad y libertad  del pueblo saharaui.

El Uali Mustafá Sayed nació en las tierras de Saguía el Hamra, región del norte del antiguo Sahara Español en 1948, en el seno de una familia nómada. Ello no impidió que estudiara, llegando a la Universidad. El destino lo llevó a cursar sus estudios de ciencia política y derecho en Marruecos. Allí tuvo contacto no solo con compatriotas suyos, sino con estudiantes marroquíes, que estaban impregnados de ideas revolucionarias. Egipto está en manos del régimen nasserista, las ideas de panarabismo, nacionalismo y progresismo  Muchos se preguntarán porque había saharauis estudiando en universidades marroquíes. Recordemos que en 1958, por una decisión de carácter eminentemente político, España cedió al Reino de Marruecos la región de Cabo Juby o Tarafaya. Tan Tan capital de dicho territorio, desde ese momento se transformó en centro de activismo saharaui, incluso la tribu Erguibat,  protagonizó una rebelión como muestra de descontento por la presencia de Marruecos.

Los saharauis que estudiaban en la Universidad de Rabat, se pusieron en contacto con la radicalizada Unión Nacional de Estudiantes Marroquíes. Curiosamente una de las primeras aportaciones ideológicas al movimiento nacional saharaui lo aportaría una organización marroquí. En el grupo de estudiantes “rebeldes” sobresalió El Uali, alías Lulei que como lo definió el profesor Carlos Ruiz Miguel, como un personaje con una inteligencia y talento singular.

En aquellos años, la situación de Marruecos era convulsionada. Son los años de plomo, donde se hace sentir la mano dura del siniestro general Ufkir, ministro de Interior, y hombre fuerte del rey Hassan II. Pronto los saharauis conocerán las cárceles marroquíes, como el resto de militantes progresistas y opositores al régimen imperante.  “Luley” sabía que el movimiento nacional saharaui no podría prosperar en un país como Marruecos y dado el clima de represión, el y su grupo se establecieron en Zuerate, Mauritania, en 1972.  El futuro presidente de la república Saharaui, recorrió algunos países: Francia, Países Bajos, Argelia, Libia, en busca de apoyo político y material. En 1973 se establecería nuevamente en Mauritania.

Los sucesos de Jatarrambla, la trágica desaparición del líder nacionalista moderado, Bassiri, radicalizó el nacionalismo saharaui. El movimiento creado por Bassiri, servirá para conformar lo que sería en una primera instancia el Frente Popular de Liberación del Sahara, para luego convertirse el 10 de mayo de 1973, en el Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y el Río de Oro, o Frente POLISARIO. En su acta fundacional hace alusión a la lucha armada y con un claro sesgo progresista y panárabe.

La lucha se desencadenará la poco tiempo, con el incidente de Janguet Quesat, donde participó el propio Luley. Fue una acción limitada, con un puñado de efectivos, que serían el germen del actual ejército saharaui. A partir de este momento se inician acciones tipo “golpe de mano” contra las fuerzas españolas, ya sea las propias fuerzas armadas, como la policía territorial.

En 1972, el polémico y tempestuoso coronel Gaddafi había lanzado en Mauritania la consigna “Sahara Libre” y será la revolución libia la que provea de armamento, dinero y sostén diplomático.  Los libios facilitaron contactos con el mundo árabe y con medios de comunicación. En 1974, desde Trípoli, los saharauis lanzaron su primer programa de radio, alentando el sentir nacionalista.

Luley se hizo presente en Francia, donde en una conferencia de prensa habla del movimiento de liberación nacional saharaui. España ya toma en serio la existencia del Frente POLISARIO, que con su campaña de guerrillas, es cada vez más importante, agregándose la captura de prisioneros, armas  y equipo diverso. La llegada de la Misión Visitadora de Naciones Unidas en su momento al territorio del Sahara Español, puso en evidencia el nivel de presencia del Frente POLISARIO en la población. Fue un duro revés para las autoridades españolas en Madrid, que por medio del Partido de la Unión Nacional Saharaui o PUNS, buscaban una suerte de independencia controlada y se dieron cuenta que dicho partido, creado por la administración colonial, era una cáscara vacía. Tiempo después el grueso de sus partidarios, se integraron en el Frente POLISARIO.

En 1975, el gobierno español inició una serie de negociaciones con el Frente en Argel. Un comportamiento contradictorio y de difícil comprensión, dado que por otro lado en pocos meses el gobierno español cedería el territorio a Marruecos y Mauritania en el marco de los llamados “Acuerdos de Madrid”. En junio de 1975, tropas del Polisario toman el poblado de Guelta Zemmur, de gran impacto político, donde queda de manifiesto el nivel de solidaridad de la población con el Frente y comienza la desconfianza sobre las tropas nativas de la Policía y las Agrupaciones Nómadas, unidad del ejército español especializado en operaciones en el desierto. Es de público conocimiento que soldados y suboficiales si no son parte del Frente, guardan simpatía con este.

El ministerio de Asuntos Exteriores español llevó entre los meses de junio y julio negociaciones con el Frente, donde éste reclamaba la transferencia del poder en un breve plazo, acelerando el proceso de independencia prometido desde hacía años por las autoridades españolas.  En septiembre se suceden actos de buena voluntad entre las partes, donde participa directamente en las negociaciones Luley, siendo el máximo líder del Frente.  Una decena de militares españoles son liberados, mientras que el gobierno colonial libera también varias decenas de militantes nacionalistas.

En la Asamblea General del Sahara, varios líderes se muestran favorables al Frente, sectores del PUNS también se pasaron a dicho movimiento, mientras que otros mantenían encuentros violentos con activistas del Polisario. En octubre de 1975, fue preparado por Luley, una convención secreta en la localidad de Ain Bentilli. Allí el 12 de octubre, se firma un pacto de unidad nacional donde participan jefes tribales, figuras representativas de la sociedad saharaui, los restos del PUNS. El Frente dejaba de ser un mero grupo armado con una agenda revolucionaria, sino un verdadero movimiento nacional, donde estarían representados los principales actores y sectores de la sociedad saharaui.

Los Acuerdos de Madrid. El fin del Sahara Español. “Luley” primer presidente Saharaui.

España mantuvo hasta último momento mantuvo un doble juego, por un lado en Naciones Unidas libraba la batalla jurídica, donde Marruecos y Mauritania, en el célebre dictamen de la Corte Internacional de Justicia salen derrotados.  Pero la tesis entreguista se impone, sin ninguna duda, tomando el relato realizado por el brillante coronel José Ramón Diego Aguirre, en Guerra en el Sahara, pone de manifiesto, que los acuerdos de Madrid, como fue conocida la llamada “Declaración de Principios” donde se entregaba la administración del Sahara Español a una administración tripartita, donde España se retiraría en febrero de 1976.

Según esta declaración los saharauis serían oídos en la asamblea territorial de tiempos coloniales, además de un anexo sobre beneficios económicos para España. Que a la postre resultaron en puras pérdidas, dado que Fosbucraa pasó a manos marroquíes a muy bajo costo, ni hablar de los acuerdos de pesca, sobre los bienes españoles, sobre los cuales el contribuyente español, no vio un céntimo.  Apenas firmados los acuerdos de Madrid comenzó la evacuación de los colonos españoles y de las fuerzas militares apostadas allí en el marco de la llamada Operación Golondrina.  Los saharauis eran abandonados a su suerte.

La resistencia no se hizo esperar, siendo sumamente dura, generando graves contratiempos a las columnas invasoras.  El 27 de febrero de 1976, el Consejo Nacional Saharaui presidido por Mahafud uld Ali Beiba, frente a cuarenta periodistas extranjeros, en la localidad de Bir Lehlú. El 4 de marzo en Amgala fue organizado el primer gobierno y El Uali Mustafa Sayed – Luley – fue el primer presidente.  El joven Estado recibió el reconocimiento de varios países africanos, siendo el primero de ellos, Madagascar.

La invasión tuvo características brutales, el flamante gobierno saharaui debía hacer frente al drama de más de 40.000 refugiados huían con lo puesto, sufriendo el bombardeo con napalm  y fósforo blanco por parte de la fuerza aérea marroquí. Esto ocasionó numerosas muertes entre civiles en los improvisados campos de refugiados de Um Draiga, Tifariti, y Guelta.

La República Saharaui organizó un importante dispositivo para garantizar seguridad, con sus escasos medios militares, para que los refugiados llegaran a los campos de Tinduf, donde se vivirá otro drama humanitario por las duras condiciones sanitarias del lugar.  Solo un liderazgo de calidad impidió una verdadera catástrofe.

En esta etapa conocida como “Defensa Positiva” las fuerzas saharauis, renunciaron a la defensa de poblados, por su vulnerabilidad a los ataques aéreos, optando por crear una suerte de zona en la frontera común entre el Sahara y los estados, mauritano y marroquí, donde comandos lanzaban rápidos ataques, dando origen a una guerrilla en el desierto a gran escala.

Muchos expertos militares, lo consideraban poco probable – olvidándose de las hazañas de los grupos de operaciones especiales británicos en la Segunda Guerra Mundial en el desierto del Sahara contra las fuerzas del Eje – pero que el alto mando de la RASD, logró llevarlo a cabo y como hicieran las patrullas del SAS británico en Libia en los 40, organizaron grupos altamente móviles, con poder de fuego y perfectamente adaptados al medio. Sus resultados  pronto ser verían.  El presidente “Luley” tomó el mismo la conducción militar de la guerra y para el 14/15 de febrero de 1976, Amgala fue reconquistada.  En las zonas de los macizos de Zemmur, los marroquíes no controlaron la zona hasta entrado abril de 1976.

La invasión mauritana sufrió serios contratiempos dado la resistencia enconada de las tropas saharauis. El licenciamiento de 2.000 soldados provenientes de la Policía Territorial y las Agrupaciones Nómadas, permitió al Ejército saharaui, contar con cuadros formados y entrenados en este peculiar teatro de operaciones.  Estos cuadros serán la columna vertebral de las fuerzas militares saharauis. Los mauritanos perdieron el control incluso de guarniciones en zonas fronterizas con el Sahara.  El pequeño ejército de 2.000 efectivos, sería llevado pronto a 6.000, con los costos asociados para una economía endeble como la mauritana.  Un ejemplo de resistencia contra la invasión mauritana fue la batalla por la ciudad de La Agüera, donde literalmente una fuerza de 100 saharauis resistió hasta el último cartucho. Su derrota precisó una serie de asaltos de infantería con apoyo de artillería terrestre y naval.

José Ramón Diego Aguirre, nos dice que El Uali estaba especialmente afectado por la traición mauritana, dado que se había reunido en su momento con el presidente Mojtar Uld Daddah, donde se había discutido la idea de una federación saharaui mauritana. Su indignación está manifestada en una célebre carta escrita por El Uali al presidente mauritano de esos años que comienza con la frase “Teme a Dios Mojtar”.  Ello impulsó unido a una serie de circunstancias, que el alto mando saharaui consideró propicio para dar un verdadero golpe estratégico.

La Ofensiva de Verano, liderada por propio presidente saharaui, significó movilizar 800 soldados (otras fuentes hablan de 600, equivalentes a grandes rasgos a un batallón), montados en vehículos de diverso tipo, llevando ametralladoras pesadas, cañones de 110 mm y morteros de 120 mm, en bases ubicadas a 1.500 km de distancia, para golpear en una serie de ataques objetivos económicos (las minas de hierro de Zuerat y de Akjujt) para luego irrumpir contra la misma capital del país.

Este golpe estratégica buscaba la parálisis del sistema político y sacar a Mauritana de la guerra.  El Uali lideró en persona la columna móvil que atacó la capital, que explotando el factor sorpresa atacó con sus morteros y cañones sin retroceso edificios gubernamentales. La respuesta mauritana no se hizo esperar, luego de superar la conmoción de semejante ataque. Era un 9 de junio de 1976. Las fuerzas lideradas por El Uali se replegaron a localidad de minera de Akjuit, donde el joven presidente encontró la muerte combatiendo, junto a su ayudante, Lubeid Uld Larosi.  La muerte del joven líder del Frente POLISARIO conmocionó a la sociedad saharaui. La flamante república había perdido un líder de primer nivel, no solo por su carisma, sino por su talento para organizar y como jefe militar.

La dramática situación impuso un rápido reemplazo del fallecido El Uali Mustafá Sayed – que solo tenía 27 años cuando murió en combate – a través del III Congreso del Frente, que designó a un reconocido jefe militar, Mohamed Abdelaziz.

La estrategia que llevó a cabo “Luley” contra objetivos estratégicos, continuó y dio sus frutos. Por un lado permitió llevar a cabo acciones militares contra fuerzas muy superiores, que tuvieron durante una etapa de la guerra, apoyo directo de Francia, no solo en materia de asesoramiento y equipo militar, sino también por medio de aviación táctica, empleando reactores de ataque Jaguar.

Ello no fue impedimento para que el liderazgo militar saharaui mantuviera una presión constante, lo que llevó a Mauritania a una crisis interna, dado que su economía estaba al borde del colapso por el esfuerzo de guerra, además de la delicada situación política, que acentuó las diferencias entre las poblaciones arabizadas el norte y negros del sur. A ello se agregaba las tensiones nacionalistas que veían con malos ojos la dependencia política y militar respecto a Marruecos y Francia. Finalmente los saharauis lograron llevar a sus vecinos mauritanos a la mesa de negociaciones y provocar su salida.

El Uali Mustafá Sayed, es un personaje que merece ser recordado, realmente estamos ante un verdadero talento político y militar, Su legado fue inspiración para que el pueblo saharaui librara una épica resistencia militar contra enemigos muy superiores en número y recursos.  Ese ha sido nuestro modesto recuerdo a más de cuatro décadas de creación de la República Saharaui.

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