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El miedo de ser mujer en Afganistán

El Minuto | Afganistán ahora está en manos de los talibanes, iniciando un momento crítico en la historia del país y del mundo, especialmente para las mujeres y niñas afganas, cuyas vidas están amenazadas.

Por: Nancy del Valle | El Minuto en México

Los talibanes han retomado Afganistán, dejando a las mujeres de todo el país aterrorizadas por las represalias y la pérdida de sus derechos y libertades. Temen por su vida y se preguntan si habrá un futuro, si habrá un mañana. Ante un panorama, que alrededor de 250,000 afganos han huido de sus hogares desde finales de mayo. Y el 80% de los desplazados han sido mujeres y niños, de acuerdo a la ONU.

Ante la tragedia que sufre la población afgana, repetida a lo largo de su historia, recordemos el país se rige ahora por la ley Sharia o ley islámica, un conjunto de reglas fundamentadas en el Corán, el libro religioso del Islam, que establece qué conductas están permitidas y cuáles están prohibidas, desde el punto de vista de la moral religiosa.

Como lo muestra la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (RAWA) que ofrece un breve vistazo a las infernales vidas que llevaban las afganas bajo este régimen.

· Completa prohibición del trabajo fuera de sus hogares, que igualmente se aplica a profesoras, ingenieras y demás profesionales. Sólo unas pocas doctoras y enfermeras tienen permitido trabajar en algunos hospitales en Kabul.

· Completa prohibición de cualquier tipo de actividad de las mujeres fuera de casa a no ser que sea acompañadas de su mahram (parentesco cercano masculino como padre, hermano o marido).

· Prohibición a las mujeres de cerrar tratos con comerciantes masculinos.

· Prohibición a las mujeres de ser tratadas por doctores masculinos.

· Prohibición a las mujeres de estudiar en escuelas, universidades o cualquier otra institución educativa (los talibán han convertido las escuelas para chicas en seminarios religiosos).

· Requerimiento para las mujeres para llevar un largo velo (burka), que las cubre de la cabeza a los pies.

· Azotes, palizas y abusos verbales contra las mujeres que no vistan acorde con las reglas talibán o contra las mujeres que no vayan acompañadas de su mahram.

· Azotes en público contra aquellas mujeres que no oculten sus tobillos.

· Lapidación pública contra las mujeres acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio (un gran número de amantes son lapidados hasta la muerte bajo esta regla).

· Prohibición del uso de cosméticos (a muchas mujeres con las uñas pintadas les han sido amputados los dedos).

· Prohibición a las mujeres de hablar o estrechar las manos a varones que no sean mahram.

· Prohibición a las mujeres de reír en voz alta (ningún extraño debe oír la voz de una mujer).

· Prohibición a las mujeres de llevar zapatos con tacones, que pueden producir sonido al caminar (un varón no puede oír los pasos de una mujer).

· Prohibición a las mujeres de montar en taxi sin su mahram.

· Prohibición a las mujeres de tener presencia en la radio, la televisión o reuniones públicas de cualquier tipo.

· Prohibición a las mujeres de practicar deportes o entrar en cualquier centro o club deportivo.

· Prohibición a las mujeres de montar en bicicleta o motocicletas, aunque sea con sus mahrams.

· Prohibición a las mujeres de llevar indumentarias de colores vistosos. En términos de los talibán, se trata de “colores sexualmente atractivos”.

· Prohibición a las mujeres de reunirse con motivo de festividades como el Eids cono propósitos recreativos.

· Prohibición a las mujeres de lavar ropa en los ríos o plazas públicas.

· Modificación de toda la nomenclatura de calles y plazas que incluyan la palabra mujer. Por ejemplo, el “Jardín de las Mujeres” se llama ahora “Jardín de la Primavera”.

· Prohibición a las mujeres de asomarse a los balcones de sus pisos o casas.

· Opacidad obligatoria de todas las ventanas, para que las mujeres no puedan ser vistas desde fuera de sus hogares.

· Prohibición a los sastres de tomar medidas a las mujeres y coser ropa femenina.

· Prohibición del acceso de las mujeres a los baños públicos.

· Prohibición a las mujeres y a los hombres de viajar en el mismo autobús. Los autobuses se dividen   ahora en “sólo hombres” o “sólo mujeres”.

· Prohibición de pantalones acampanados, aunque se lleven bajo el burka.

· Prohibición de fotografiar o filmar a mujeres.

· Prohibición de imágenes de mujeres impresas en revistas y libros, o colgadas en los muros de casas y tiendas.

De vuelta al régimen extremista

Cabe resaltar que desde el año pasado, militantes talibanes asesinaron en una ola de ataques a mujeres que seguían carreras profesionales, entre ellas periodistas y doctoras. Tan sólo en mayo, 85 personas, la mayoría de las cuales eran adolescentes, murieron cuando estallaron bombas cerca de una escuela en Kabul.

Con el regreso de los talibanes, muchas mujeres temen por su vida y se refugian dentro de sus casas, temerosas de ser golpeadas si salen. Y periodistas y activistas han recibido amenazas de muerte.

Una vez más, las afganas retoman los burkas, lo que provocó que se incrementará su costo 10 veces más. Y muchos eran inaccesibles debido al cierre de tiendas

después de la adquisición. Al mismo tiempo, ha habido informes de mujeres que no pueden visitar los hospitales sin un hombre que las acompañe.

Y aunque los talibanes han emitido una declaración sobre los derechos de las mujeres en Afganistán, diciendo que planean respetarlos, permitiendo que ellas regresen al trabajo y la escuela. La incertidumbre se dibuja en el presente, ya que esta declaración contrasta con lo que está sucediendo en Kabul, donde casi ninguna mujer es vista en la calle ante la pesadilla del extremismo.

“Los talibanes han empezado a ir casa por casa buscando a las mujeres activistas… Estamos atrapadas aquí, nos escondemos en casas de amigos o familiares y no podemos salir a la calle por el riesgo que corremos”, asegura Humira, periodista y defensora de los derechos de la mujer, que alza la voz desde Twitter, donde como otras mujeres, miran con desconfianza la promesa y buscan ponerse a salvo en busca de un nuevo despertar, donde puedan retomar sus aspiraciones y sueños colapsados.

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