El Ministerio de Defensa argentino quiere crear un “ejército de reserva”

En medios de comunicación trascendió el anuncio del ministro de Defensa argentino, Oscar Aguad, que presentará un proyecto de ley para crear una Reserva Militar, compuesta por 10.000 ciudadanos, que serían movilizados en caso de crisis bélica.

 Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro

La tragedia del submarino ARA San Juan puso al desnudo, algo que la clase política argentina conoce desde hace décadas, además de los expertos en la materia. La crisis de las Fuerzas Armadas, que afecta en lo material, operativo y en los recursos humanos. La falta de políticas adecuadas, la llegada de toda suerte de advenedizos a la cartera de Defensa, ha terminado con Fuerzas Armadas costosas y con escasa efectividad.  La Argentina gasta US$ 4.000 millones, que son fagocitados por un costoso sistema de previsión y seguridad social (deficitario y que precisa del apoyo del sistema nacional de seguridad social), salarios y de estructuras burocráticas ministeriales. La falta de una dirección o estrategia clara, ha permitido una situación curiosa, que tengamos más cuadros permanentes, que en 1983, cuando las Fuerzas Armadas eran de 180.000 efectivos, cuando en la actualidad son unos 70.000.

El Servicio Militar Voluntario, introducido en 1994, a raíz de una tragedia – el asesinato del soldado conscripto Carrasco en un cuartel de la Patagonia – y no como una medida pensada y meditada. Este significó un costo adicional, y dado los constantes recortes de presupuesto, nunca pudieron cubrirse el número efectivos requeridos en su momento. En el caso del Ejército, era preciso contar con unos 30.000 soldados voluntarios, mientras que la cifra nunca pasó de 15.000/15500. Por ende esta situación afecta la operatividad/funcionamiento de las unidades operativas. A ello se agrega que mucho personal voluntario es fagocitado por la burocracia militar.  La falta de políticas como venimos diciendo, significó que no existieran políticas de personal, entre ellos los reservistas. Una deuda pendiente desde hace casi cien años.  Curiosamente, entre 1852-1890, la Argentina contó con la llamada Guardia Nacional – milicias provinciales – que eran una fuerza activa de rápida movilización, verdadero ejército ciudadano, de probada eficacia en las luchas intestinas, contra el malón en la frontera con el indio y en la Guerra de Paraguay. Esa valiosa experiencia fue perdida. La crisis del Beagle con Chile, puso en evidencia serios problemas para movilizar reservistas. La guerra de Malvinas fue otro ejemplo.

Desde las propias Fuerzas Armadas hubo iniciativas de formar cuadros de reservas, pero por falta de recursos y también apoyo de la conducción de defensa, no se ha implementado una reserva organizada. En el caso del ejército se ha instrumentado convocatorias para capacitar cuadros de reserva, y que por cierto ha recibido una entusiasta participación, ya sea de quienes fueron egresados de Liceos Militares, como de civiles en general. La Armada también cuenta con un programa parecido, en la revista oficial de la institución, Gaceta Marinera, dice al respecto Los oficiales y suboficiales de la Reserva Naval reciben capacitación para sus roles, tanto en el ámbito específico como en el ámbito conjunto. Algunos cursos que han realizado son: Oficial Control de Tráfico Marítimo (OCONTRAM), Curso de Estado Mayor Especial (CUEMES) y Curso SGTM-1 de la ONU. Esto, sumado a la antigüedad de permanencia en el grado, les permite ascender hasta el grado de Capitán de Fragata y Suboficial Primero, según corresponda. El personal proviene de Liceos Navales, Escuela Nacional de Náutica, la propia Armada, y civiles que tengan determinada formación específica.  En lo que referente a la Fuerza Aérea, desconocemos la existencia de programas de este tipo.

El proyecto, como ha trascendido en los medios de prensa, tiene entre sus objetivos, incrementar el potencial humano de las fuerzas armadas, aunque sujeto a ciertas peculiaridades, como la creación de un régimen para incentivar la incorporación de técnicos y profesionales, especialmente por el particular interés que tiene el ministro de defensa sobre la ciberdefensa. Una vez más el Ministro de Defensa como su equipo entienden bastante poco de la ciberdefensa. Para hacer frente a este problema, no se precisa personal convocado cada tanto, sino de personal permanente, altamente cualificado, y eso sale dinero…bastante. Además en un país con un déficit enorme y un Estado que teóricamente se achica, resulta difícil pensar que tipo de salario pueden ofrecer a profesionales para que se incorporen como personal militar de reserva. Cabe recordar la fuga de personal militar, hacia Aerolíneas privadas, empresas de transporte marítimo, e incluso la Policía de la Ciudad de Buenos Aires (la mejor paga del país) por falta de expectativas profesionales y el salario.

La gestión del presidente Mauricio Macri, a pesar de las promesas electorales, ha sido tan negativa como el kirchnerismo en relación a la defensa nacional y las fuerzas armadas. Más allá que no hay agresiones desde lo ideológico, poco o nada se ha hecho para mejorar. Pare peor, su gestión tuvo que hacer frente a la tragedia del submarino ARA San Juan, donde trascendió en la prensa y las audiencias en el Congreso, sus limitaciones por años de recortes de presupuesto. Dado esta realidad, generan dudas sobre que “atractivos” pueden incentivar el reclutamiento de reservistas, que como indicaron fuentes de Defensa a la prensa, vendrían a complementar y en cierto modo. “llenar” vacíos con la pretendida política de reducción de personal militar.

Los países que tienen sistemas de reservas bien organizados, que van desde Estados Unidos, el Reino Unido, los países escandinavos e Israel, por citar algunos ejemplos, los reservistas cuentan con una preparación, que le permite integrarse a unidades de combate y la “brecha” entre los componentes activo y de reserva sea mínimo. Esto se materializa a programas de entrenamiento periódico, apoyado con recursos adecuados, buen planeamiento y por supuesto equipamiento. El contexto actual de carencias materiales de las Fuerzas Armadas argentinas, genera dudas al respecto, sobre la eficacia de tener reservistas debidamente preparados.

Los reservistas no solo pueden cumplir funciones netamente militares en caso de conflicto, sino también pueden ser empleados en casos de crisis, como desastres naturales, emergencias nacionales diversas e incluso programas de asistencia a la población civil. Finlandia por ejemplo, va más allá y permite que sus reservistas, con un curso adecuado, puedan ser desplegados en misiones bajo el mandato de las Naciones Unidas. Estos horizontes, pueden ser un buen incentivo para reclutar profesionales y especialistas

El costo del Servicio Militar Voluntario y la necesidad de contar con personal en las unidades operativas, puede ser complementado por soldados a tiempo parcial, de menor costo y con un programa de entrenamiento básico, similar al sistema de “milicias” vigente en Suiza. A un costo moderado, podría permitir al país, generar en un plazo relativamente corto, una importante cuota de ciudadanos con instrucción militar básica. La Argentina cuenta con millares de beneficiarios de planes sociales, recursos que podrían ser orientados, para que muchos de ellos, que voluntariamente optaran, podrían cumplir funciones en arsenales, talleres, unidades de intendencia, sanidad, servicios, e incluso, seguir el ejemplo de Chile con el Cuerpo Militar de Trabajo, que realiza obras públicas en áreas aisladas y de valor estratégico para la seguridad del país. Otras opciones podrían ser becas de estudio para estudiantes universitarios y terciarios, para incentivar el ingreso a la Reserva.

Es indudable que las Fuerzas Armadas, son una carga al erario, y que una reducción de personal, debe estar en el marco de un plan de largo plazo, dado la situación económica del país y con presupuesto que deberá hacer frente a una deuda externa enorme y pesada, además de la deuda social, que pareciera ser un callejón sin salida. Si se pretende contar con un núcleo reducido de cuadros y tropas permanentes, apoyado por una reserva movilizable, es preciso contar con las herramientas adecuadas, equipamiento, planeamiento e infraestructura, además de generar “conciencia” de defensa en la población.  Sea como fuere, este Corresponsal, guarda reservas sobre que el proyecto del actual ministro llegue a implementarse. Lamentablemente la Defensa Nacional, no es prioridad para el liderazgo político argentino desde la restauración de la democracia.

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