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El misterioso Irán junto Alberto Maestre Fuentes

El Dr Maestre Fuentes, ha dedicado parte de su vida a conocer el mundo. Autor del best seller: Un pueblo abandonado, dedicado al complejo proceso de descolonización del Sahara, en esta nota nos cuenta su viaje a la República Islámica de Irán.

Razones políticas hacen que este país extraordinario, no sea tomado en cuenta por las empresas de turismo. En esta nota descubriremos junto al Corresponsal viajero de El Minuto, Maestre Fuentes, una joya histórica y cultural que es Irán.

Por Jorge  Suárez Saponaro |Director de Diario El Minuto para Argentina


Alberto, cual fue la razón de conocer tierra iraní y en que año fue dicha aventura.

Es un país que por su pasado glorioso y de haber constituido uno de los imperios más importantes de la humidad me llamaba mucho la atención. Además, su historia contemporánea me interesaba de forma especial. La caída de la dinastía Qajar, en el poder desde finales del siglo XVIII, por parte de un oficial del ejército que se proclamaría sha con el nombre de Reza dando, así, nacimiento a la corta dinastía Pahlaví.

Reza seguía el modelo de Atatürk en Turquía, por lo que comenzó la occidentalización del país y cambió el nombre oficial del mismo de Persia a Irán.

Finalmente, por sus supuestas simpatías con la Alemania de Hitler fue obligado, tras la invasión británica y soviética del país, a abdicar en su hijo Mohammad Reza y marchar al exilio, donde murió en 1944.

La época del sha Mohammad Reza Pahleví con la continuidad de las reformas que inició su padre y los fastuosos y espectaculares eventos que se dieron, como fueron su autocoronación y coronación de su bella y glamourosa, tercera esposa, Farah Diba, como primera emperatriz del país en toda su historia, en 1967 o la celebración y derroche de millones de dólares, en 1971, de los 2.500 años del Imperio Persa.

Y la revolución islámica de 1979, con la caída del segundo y último rey de reyes y la instauración de la República Islámica que perdura hasta nuestros días.

Todo ello hacía que Irán tenía que ser un viaje apasionante y por eso decidí visitarlo en mayo de 2001.

Como fue pisar suelo iraní. Que sensaciones viviste al llegar al Aeropuerto de Teherán.

Me acuerdo como si fuera ayer. Durante los preparativos algunos amigos y conocidos me preguntaban si no tenía miedo a ir, debido a las noticias negativas que desde los medios de comunicación daban del país de los ayatolás.

El vuelo lo realicé Barcelona vía Amsterdam con Iberia y de allí a Teherán con Iran Air.

Las horas que pasé en Amsterdam que me dió para trasladarme al centro y dar un paseo por sus canales antes de regresar al aeropuerto y volar a la capital iraní, reflexioné de las diferencias que había entre estas dos naciones, tan distintas.

Los Países Bajos, uno de los primeros países del mundo en legalizar los matrimonios gays y el consumo de marihuana en contraposición con Irán, donde las prácticas homosexuales y el consumo de drogas están castigados con la pena de muerte.

De regreso al aeropuerto, y ya en la sala de embarque, la tripulación de Iran Air, avisaba a las pasajeras que debían entrar en la nave ya cubiertas completamente. Las azafatas llevaban un velo que tapaba completamente cualquier pelo de sus cabezas y sus uniformes eran totalmente anchos para disimular sus cuerpos.

Viendo todo esto y ya volando rumbo a Irán, me pregunté si había hecho bien de viajar a esta zona del mundo, tan desconectada del mundo occidental desde que triunfó la revolución islámica.

Todo eso quedó atrás cuando al llegar a Teherán vi el recibimiento que dispensaban los que esperaban a la salida a los familiares y amigos que volvían a casa. La mayoría portaban ramos de flores preciosas para darles la bienvenida. Realmente lo que había leído de que el pueblo iraní es acogedor y detallista se veía reflejado en esa terminal del aeropuerto internacional. Un mar de flores en medio de una multitud de personas esperando a sus seres queridos que no he vuelto a ver en ningún aeropuerto del mundo desde entonces.

Pisar la tierra de Ciro el Grande y la República Islámica de Irán y la primera impresión ver todas esas personas portando tantas flores me hizo sentir feliz y privilegiado de poder estar allí.

En el tiempo que viajaste a la antigua Persia, el país vivía – y sigue haciéndolo – bajo la sombra de la Revolución Islámica. Percibiste algún clima especial bajo el régimen

Lo primero que te llama la atención, es la limpieza de sus calles y plazas en contraposición con el caos del tránsito viario (tan característico de muchos países de Oriente Medio).

La segregación de sexos existente te llama la atención desde el primer momento.

Los hombres y mujeres deben utilizar entradas y salidas distintas para acceder a muchos lugares. Las piscinas no son mixtas y están reguladas por horas para que no coincidan ambos sexos. En los hoteles que me alojé te indicaban las horas que podías acceder a ellas, si te interesaba ir.

Toda está regulado para evitar el contacto entre ambos sexos.

Las mujeres deben de seguir las normas de vestimenta, al igual que los hombres, los cuales no pueden llevar pantalones cortos.

En las grandes ciudades la norma de vestirse lo más conservadora posible, aunque se cumple en parte, era común ver muchas chicas que llevaban pañuelos de alegres colores de por la mitad de sus cabezas sujetados con gafas de sol lo que provocaba que parte del pelo se viera.

En cambio, en casi todos los pueblos que visité, la mayoría de las mujeres usaban directamente el chador, dejando solo al descubierto parte de la cara.

La música occidental está prohibida, pero era habitual escucharla en los coches, aunque cuando paraban en un semáforo, se bajaba el volumen, para no tener problemas.

Al igual que el alcohol que está prohibido y en los restaurantes solo puedes pedir cerveza sin alcohol, pero luego, la puedes adquirir, sin problema, en el mercado negro, eso sí, a precios mucho más caros que en occidente.

Los carteles que hacen alusión a la revolución islámica, a su líder Jomeini (que también está presente en todos los billetes de riales), a los mártires caídos durante la revolución y la guerra con Irak, consignas contra los EEUU, etc, inundan casi todas las ciudades del país, y todo eso hace que percibas el régimen en todas partes

Que lugares elegiste para visitar. Cuales fueron tus impresiones.

La primera toma de contacto con el país fue por tanto su capital.

Teherán se ve una ciudad dinámica. No es una ciudad para callejear cómodamente debido a su caótico tránsito que te hace demorar bastante cruzar sus calles jugándote literalmente la vida y su forma empinada pues está a los pies de los montes Alborz. Tiene un metro moderno llegando su red a los suburbios.

Su bazar es inmenso y tiene la ventaja que no se molesta a los extranjeros, pues el turismo no es muy numeroso. Puedes visitarlo a tus anchas y pasar perfectamente toda una mañana.

Sus museos y palacios bien merecen la pena pasar como mínimo una semana en dicha ciudad, como yo estuve.

Visitar el majestuoso palacio de Golestán, sus jardines, el museo nacional, el de alfombras persas, o los diversos palacios de los Pahleví es muy interesante. Y que decir del Tesoro Nacional de Joyas ubicado en el Banco Central de Irán.

Nunca había visto tantas joyas, coronas, diademas, tronos y diversos objetos decorados al milímetro de piedras preciosas. Las joyas de la corona británica, custodiadas en la Torre de Londres, no son nada en comparación a estas. Además de bandejas repletas de esmeraldas, rubíes y diamantes sin montar, como si fueran caramelos.

Me llamó la atención el trono del pavo real; un globo terráqueo realizado con casi 50.000 piedras preciosas y 34 kilos de oro que anteriormente estaba en el despacho del depuesto sha Mohammad Reza Phalevi o la corona realizada por la prestigiosa joyería francesa, Van Cleef & Arpels, para la coronación de Farah Diba, compuesta de esmeraldas, diamantes, rubíes y perlas.

También visité el Mausoleo del Ayatolá Jomeini y la original Torre Azadi (Libertad) antes llamada Torre del Sha y construida con motivo de las celebraciones de los 2.500 años del Imperio Persa. Y que decir del Museo Reza Abbassi con sus más de 50.000 obras y piezas iraníes que abarcan desde el 2.000 antes de nuestra era hasta el presente.

Las vistas desde los montes Alborz, al cual se acceden desde un moderno funicular, son preciosas.

De allí me trasladé a Isfahán donde visité la plaza más bonita y espectacular que he visto en mi vida. La plaza de Naqsh-e Yahán. Esta plaza, está rodeada de dos mezquitas color turquesa y un palacio real. Además, es la entrada al bazar. Por la tarde muchas familias se sientan en su césped a tomar y comer. Es todo un espectáculo. Esta plaza es Patrimonio de la Humanidad, y no es de extrañar.

En Isfahán también visité el bullicioso y emblemático Puente Khaju del siglo XVII y el palacio Chehel Sotún.

De allí me trasladé a Shiraz, con sus inmensos jardines y palacios y pude visitar los restos arqueólogos de Persépolis y las tumbas de Ciro el Grande y Dario.

Luego puse rumbo a la ciudad de Bam y visitar su famosa ciudadela con sus casas de barro y adobe, también Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

De allí fui a Yazd donde visité las torres del silencio donde los zoroastras depositaban antaño los cuerpos de sus difuntos para que fueran consumidos por los buitres o el templo del fuego y el complejo Amir Chaqmaq.

Y finalmente, la ciudad sagrada de los chiitas, Qom. Fue indescriptible ver tantos clérigos paseando por toda esta ciudad.

Pudiste visitar mezquitas. Cuales visitaste

Pude visitar las más importantes del país, pues son joyas arquitectónicas de gran belleza, siempre y cuando no hubiera celebraciones religiosas. No había ningún problema. En algunas, eso sí, las que tenían más fieles y tenían más devotos, las mujeres debeian entrar con el chador.

La única que no pude visitar, pues está prohibida la entrada a no musulmanes, fue la mezquita de Jamkaran en la ciudad de Qom.

Como son los iraníes con el trato al turista. Dado que es un país, donde no muchos extranjeros se atreven aventurarse.

Increíble. Son muy amables y siempre cuando te ven un poco perdido por las calles, se ofrecen a ayudarte. Les hace mucha gracia y tienen mucha curiosidad por saber de  donde eres.

Muchos no saben inglés así que a veces es difícil la comunicación, pero como siempre digo, si hay voluntad de entenderse se consigue. También quieren saber de lo que se piensa de su país en occidente. Fui invitado, en más de una ocasión a casas de iraníes en Teherán.

Irán tiene historia milenaria. Pudiste conocer los restos del antiguo imperio persa

Si. Como dije antes, pude visitar Persépolis y las tumbas de los alrededores de los grandes reyes del imperio persa.

Están muy bien conservadas. La vía de las procesiones y la puerta inacabada son joyas de la arquitectura persa antigua.

Y tiene la ventaja que puedes visitar plácidamente todo esto, prácticamente sólo, sin aglomeraciones de turistas. Puedes pasear por los restos de Persia sin ruido y reflexionando de como desde allí se construyó un gran imperio que llegó hasta Grecia y fue cuna de grandes avances científicos y médicos.

Que recuerdos te ha dejado aquel viaje a Irán. Te gustaría regresar

Recuerdos muy agradables y amistades para toda la vida.

La imagen que se quiere dar del país no corresponde a la realidad.

Seguridad, limpieza, amabilidad, hospitalidad, cultura, buena gastronomía, una red increíble de autopistas y transporte público sensacional.

¿Qué me gustaría volver?. Por supuesto. Y espero que algún día lo pueda hacer.

La mayoría ni se acuerdan de los Pahleví y los que lo hacen les reprochan el haber saqueado el país y que puedan vivir generaciones enteras de esta familia con todo el dinero que sacaron del país antes de que marcharan definitivamente al exilio.

Gracias por esta nota.

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