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El presidente Lacalle Pou: ¿Una derecha distinta?

El Minuto | Los grandes medios ponen atención al surgimiento de los populismos de derecha, mientras tanto el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, emerge como un líder moderado, no ha caído en el sendero del populismo, tentación en la cual caen muchos líderes de izquierda y de derecha en la región.  Uruguay pareciera que escapa a la lógica que afecta a muchos países de la región y se posiciona con mayores estándares de democracia y calidad institucional, frente a sus vecinos.

Por el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director Diario El Minuto para Argentina

El 14 de agosto de 2022, el presidente uruguayo Lacalle Pou sorprendió, especialmente a medios argentinos por un gesto, muy poco usual en la política argentina. En ese momento el presidente uruguayo estaba reinaugurando un centro médico en Canelones. Entre el público presente una mujer con un cartel exigía medicamentos más accesibles. Lacalle hizo un alto e invitó a la joven que portaba el cartel de protesta, a estar junto a él y manifestare.  El jefe de estado uruguayo señaló “Está bueno venir a cualquier lugar del país y que los vecinos puedan manifestarse. En este caso, es notorio la manifestación de la vecina, que agradecemos”.

Es una situación imposible que ocurra, por ejemplo, en Argentina con el clima de crispación constante, las agresiones verbales, que llegan al nivel del insulto.  Sin ninguna duda estamos ante un dirigente político que genera interés en medios internacionales por su estilo.

El flamante gobierno de Lacalle Pou tuvo que lidiar con la crisis COVID, a diferencia de sus vecinos argentinos y otros países de la región, que impusieron una cuarentena estricta, que resultó en un verdadero abuso a las libertades ciudadanas, el gobierno uruguayo adoptó una postura distinta.  Se formó un comité científico, para asesorar al jefe de estado, sin banderías políticas, eminentemente técnico, algo muy distante de lo que vimos en Argentina.  Los uruguayos no tiraron por la borda sus libertades, no paralizaron un país, a pesar de sentir las consecuencias de la crisis global por el COVID 19.  El gobierno apeló a la responsabilidad y gracias a una excelente comunicación, Uruguay superó la dura prueba.

Luis Lacalle Pou, abogado de 47 años, militó en el conservador Partido Nacional – conocido como Blancos – y es hijo del presidente Luis Lacalle Herrera. Forjó su carrera política como diputado, senador y luego candidato a presidente en 2015. Pero se observa que, desde el principio, no hizo alarde de ser hijo de un ex presidente, sino más bien construyó su propio camino. 

En 2015 fue derrotado en las elecciones presidenciales cuando compitió con Tabaré Vázquez del Frente Amplio.  En 2019, parecía que dicha coalición de izquierda, ya de por sí desgastada por más de una década en el poder, tenía posibilidad de continuar un período más.  Lacalle Pou unió bajo su liderazgo al arco opositor de centro derecha, en la llamada Coalición Multicolor. Esto puso en evidencia que estamos ante un personaje pragmático, flexible y que se adapta a las circunstancias. Por estrecho margen, Lacalle se impuso en la segunda vuelta, frente al entonces oficialista Diego Martínez.

Diplomacia presidencial. Diferencias con el MERCOSUR. Búsqueda de nuevos socios comerciales 

El nivel de pragmatismo de Lacalle, queda en evidencia en la política exterior del nuevo gobierno.  En una entrevista dada a la BBC en mayo de 2022, el presidente uruguayo señaló Lord Palmerston siempre decía que los países no tienen enemigos permanentes, ni amigos permanentes. Tienen intereses permanentes. Entonces tengo que ser jefe de Estado de todo mi país, y en mi país hay muchas opiniones. Si hago política internacional pensando en la ideología no voy para adelante. Tal vez esté teniendo algún problema con nuestro continente cuando vea algunas elecciones. No soy analista político, así que tal vez cuando deje el cargo pueda opinar mucho más. 

Esta postura quedó demostrada en las tensiones que hubo en las reuniones del MERCOSUR, donde claramente Uruguay hizo saber abiertamente cuales eran sus intereses y no estaría sometido a las decisiones del bloque.  Durante años, Montevideo, fue tratado como un socio menor.  El nuevo gobierno “Multicolor” ha exigido a sus socios del MERCOSUR, llevar a cabo cambios, que permitan firmar acuerdos de libre comercio con otros países, en un intento de diversificar el comercio externo uruguayo.  En la entrevista citada con la BBC el mandatario uruguayo señalo sobre negociaciones con el Reino Unido y Turquía, como también con China, donde observamos fuertes expectativas por parte del gobierno, sobre los posibles beneficios que puede generar a la economía uruguaya, la apertura de un mercado como el chino.

El marco de las negociaciones, de por su complejas, no ha significado como en otros casos, donde países han llegado acuerdos sobre comercio e inversiones con China, muchas veces terminan apoyando la política de dicho país. Uruguay en cambio ha sido pragmático y el presidente Lacalle lo ha señalado claramente En la ONU, por ejemplo, tuvimos reuniones y obviamente no nos alineamos en el mismo lugar con China. Y saben lo que pensamos.

La búsqueda de otros mercados, a través de acuerdos de libre comercio, especialmente con China, generó una tormenta en el seno del MERCOSUR. En julio de 2022, el presidente brasileño Jair Bolsonaro, decidió desistir de la próxima cumbre del bloque.  A pesar de estar en colisión con las normas del tratado que rige el MERCOSUR, el presidente Lacalle ha decidido continuar con las negociaciones con Pekín. El presidente argentino Alberto Fernández, propone primero fortalecer el bloque, previo a cualquier tipo de negociación con otros actores. 

Pero la Argentina no ha tenido iniciativas, más allá del discurso de buena voluntad, para que el MERCOSUR se vea fortalecido. Por ejemplo, existen escasos proyectos de integración en materia de infraestructura, políticas de desarrollo económicos comunes. Uruguay y Paraguay, al fin de cuentas, siempre parecen ser meros testigos de las pugnas entre Argentina y Brasil.  Montevideo exige flexibilizar los términos que le permitan tener la libertad para llevar a cabo acuerdos como los que se negocia con China o Reino Unido.  En mayo de 2022, el presidente Lacalle fue contundente: Nosotros tenemos más del 35%, 36%, 37% de nuestro comercio exterior con China, Argentina es el sexto, con una balanza comercial deficitaria para nuestro país, y Brasil será el 9 o 10.

El deber mío como uruguayo es decir ábrame el mundo que si nos abren el mundo vamos a andar bien seguro. Es indudable que el MERCOSUR, no genera los beneficios que muchos creen a la economía uruguaya.

Las exportaciones uruguayas a China consisten en primer lugar carne vacuna. El crecimiento de las exportaciones de lácteos a dicho país, genera también expectativas positivas. Otros sectores que exportan al gigante asiático son el de la madera, celulosa y soja. El sector arrocero, es otro que tiene grandes expectativas por alcanzar un acuerdo de libre comercio – que debe superar el grillete del tratado del MERCOSUR – mientras que los sectores vinculados a la metalúrgica, automotriz, textil, y calzado, se verían perjudicados.  Otro aspecto poco tratado, es la reacción de Estados Unidos, ante un acuerdo de este tipo, que no sea visto como un avance de intereses chinos en colisión con los propios en la región. En el marco del acercamiento con Pekín, se tomaron medidas como el cuestionado dictamen sobre la compra de buques de patrulla oceánica chinos, cuando están lejos de las necesidades de la Armada uruguaya y un acuerdo de cooperación sobre Defensa, no exento de críticas dado el panorama internacional.

La política exterior uruguaya advirtió que Estados Unidos no tiene el peso que tenía en su momento en América Latina. Es por ello que, en palabras del presidente Lacalle, ha impulsado un acercamiento comercial con China. Ello no ha impedido que Montevideo mantenga conversaciones con Estados Unidos, pero el jefe de estado uruguayo, no se muestra entusiasta con los Tratados de Libre Comercio que ha negociado Washington con otros países, sino más bien busca un acuerdo, donde los uruguayos puedan exportar no solo determinados productos, sino diversificar las exportaciones, que incluya tanto bienes como servicios. 

La cuestión sobre el Tratado de Libre Comercio entre Uruguay y China, vino a poner sobre la mesa, la necesidad de llevar profundos cambios en el MERCOSUR. Lacalle lo ha planteado de manera directa y ha impulsado un debate, limitado por cuestiones de política interna de los miembros del bloque.  La falta de liderazgo y de visión de largo plazo, impiden dichos cambios, como también plantear obras de desarrollo, en materia de transporte y energía.

Economía, referéndum por la LUC y las reformas pendientes

En materia económica, se estima que Uruguay crecerá un 4.8% y la posibilidad de crear 40.000 empleos. Desde el gobierno señalan que el 80% de las personas que en 2020 solicitaron el seguro por desempleo, ya fueron recontratadas y se insertaron en el mercado laboral.  La pobreza afecta al 10.6% de la población. En una nota publicada por France24, tomando como referencia al instituto de estadísticas uruguayo, decía El informe señala que la pobreza continúa afectando en mayor medida a los hogares con jefatura femenina, a la infancia y a la comunidad afro. El 9,1% de los hogares comandados por mujeres está dentro del índice, contra un 5,8% de hogares liderados por hombres. Si se miran las edades, el 19,4% de los niños de entre 6 y 12 años, el 18,6% de quienes tienen menos de seis años y el 18,8% de los adolescentes de entre 13 y 17 está en ese grupo. El guarismo baja a 9,3% entre los mayores de 18 años.  La pobreza en la población joven es elevada. En lo referente al desempleo afecta al 8.1%, una cifra también preocupante. 

A pesar de esta situación, Uruguay cuenta con elementos que son más que positivos para atraer inversiones y generar empleo. Estamos ante el país con más bajo nivel de riesgo según el JP Moran, seguridad jurídica, amplio acceso al crédito de largo plazo y una inflación de 7%, promedio que lleva unas dos décadas. Esto atrae inversores, especialmente desde la vecina Argentina, por las medidas que aplica en materia de cepo cambiario, altos impuestos, inflación y otros problemas, que transforman al Uruguay en un lugar muy atractivo, no solo para compra de inmuebles, sino la llegada de dinero que se inyecta al sistema financiero local e inversiones productivas, especialmente en el agro, sector que no padece de la regulaciones como en Argentina y que tiene una pésima relación con el actual gobierno de turno por parte de los representantes del sector agropecuario.

En el plano interno Lacalle tuvo que hacer frente a fuertes resistencias cuando propuso la Ley de Urgente Consideración o LUC, que incluía un amplio abanico de reformas, que generó fuertes resistencias del Frente Amplio. Finalmente, la cuestión quedó zanjada por un referéndum. Muchos temas relevantes, son sometidos a la opinión de la ciudadanía, lo que pone en evidencia la fortaleza del sistema democrático uruguayo.  En julio de 2020, fue aprobado un paquete de reformas de índole económica, tributaria, penal, políticas sociales, educación, servicios públicos, derecho de familia, tierras fiscales, derecho del trabajo.  Desde el punto de vista argentino, los elementos más relevantes, dado que forma parte del debate político al otro lado del Río de la Plata, podemos observar lo siguiente.

La LUC en materia de huelga y medidas de fuerza gremial, refiere al Estado como garante “ejercicio pacífico del derecho de huelga”, pero también se refiere al derecho de aquellos que no adhieran a medidas de fuerza, garantizando el ingreso a las instalaciones de empresas libremente. En Argentina, muchas practicas sindicales rozan con el delito, como los “bloqueos” impuesto por el sindicato de Camioneros, que muchas veces degenera en actitudes violentas. 

El garantizar el derecho de aquellos que no quieran formar parte de medidas de fuerza, es un mensaje claro al sector privado, como también a los sindicatos.  El Estado refuerza su rol de árbitro y como garante de la ley.  En materia económica los cambios relevantes, la flexibilización del régimen de tierras fiscales a través de la ley de Colonización, sectores opositores vieron este cambio como un proceso de acumulación de tierras en pocas manos. En materia de uso de efectivo, en materia de pagos, se liberalizó el sistema, incrementando los montos, sin necesidad de bancarización. Se implementó un nuevo régimen de precios para combustibles. En materia de vivienda, se reformaron nomas por las cuales los inquilinos no requieren garantías y se facilitó el proceso de desalojo. 

En materia de seguridad y ley penal, la LUC contiene una serie de aspectos que cabe destacar. Se limitaron las excarcelaciones, en particular la libertad anticipada para una serie de delitos de rapiña, rapiña con privación de libertad, copamiento y extorsión.  Fue creada una nueva figura penal del delito de resistencia al arresto: la oposición de resistencia física al arresto por parte de una autoridad pública se castiga con pena de 6 meses de prisión a 3 años de penitenciaría.  

Otra modificación, ampliar el concepto de la legítima defensa. En los casos que se actúe defendiendo derechos de naturaleza patrimonial, la racionalidad del medio empleado deberá evaluarse sin considerar la existencia o no de una agresión física al individuo que se defiende.

En los casos que se actúe en defensa de determinados parientes, la falta de provocación suficiente del individuo que se defiende deja de ser un requisito. A su vez, se detallan las «dependencias de la casa habitada» en las que se justifica la agresión mortal ejecutada en defensa propia.  En lo referente a los delitos cometidos por menores de edad, la reforma penal estableció que la duración máxima posible de las medidas de privación de libertad para adolescentes se amplía de 5 a 10 años para los delitos de homicidio intencional agravado y muy especialmente agravado, violación y abuso sexual muy especialmente agravado.  Las penas por narcotráfico también se incrementaron.

En lo referente a delitos considerados graves, la ley penal uruguaya se ha endurecido con la LUC, al excluido  del régimen de redención de penas por trabajo y estudio a los individuos condenados por los delitos de narcotráfico, violación, abuso sexual, abuso sexual especialmente agravado, homicidio especialmente agravado y muy especialmente agravado, rapiña con privación de libertad, copamiento y secuestro.  Finalmente, los “piquetes” o cortes de vías de comunicación, algo muy frecuente en las calles de Argentina, también son objeto de sanciones por parte de la reforma penal uruguaya.

El crecimiento de homicidios alarma al gobierno, ha crecido el 39% respecto al 2021.  En las estadísticas del Ministerio del Interior reflejan que la mitad de los homicidios son ajustes de cuentas entre bandas criminales. El drama del narcotráfico es una realidad en Uruguay y encuentra a un país con medios exiguos para lidiar con este problema. Las inversiones para mejorar el control de las fronteras han sido más bien escasas y el despliegue de medios militares también ha tenido limitaciones. El gobierno por medio de la LUC ha endurecido penas, un mayor respaldo a la Policía.

La respuesta del Ministerio de Interior, ha sido incrementar el despliegue policial, pero el problema de fondo parece que no es atacado. La creciente criminalidad y violencia en Uruguay viene desde hace varios años atrás. Cuestiones ideológicas y políticas, impidieron actuar, no solo con la reforma de la ley penal, sino al origen del problema. Pareciera que Uruguay se asemeja a la Argentina, al no debatir en profundidad una política criminal de largo plazo, pero se diferencias, que el liderazgo del actual gobierno uruguayo reconoce la existencia del problema y no lo oculta, y no cae en el “relato” que tan mal acostumbrados nos tienen a los argentinos.

La prueba de fuego llegó y la sociedad uruguaya acompañó la LUC, siendo un gesto de respaldo a la gestión de Lacalle Pou, por el 50.51% de los votos, las reformas realizados no fueron derogadas y mantienen su vigencia. 

En el mes de julio de 2022, el presidente Luis Lacalle Pou, concurrió a la sede del opositor Frente Amplio – una imagen imposible de imaginar en Argentina, donde un jefe de estado visita la sede del partido o coalición opositora para consensuar políticas – para acercar el proyecto de reforma del sistema de seguridad social.  El politólogo uruguayo Alejandro Guedes señala Al igual que sucediera con la LUC el propio presidente Luis Lacalle Pou es quien asume el liderazgo de la propuesta de la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones. Per se, es una señal fuerte. Tan fuerte como su visita a la sede del FA para entregar el anteproyecto.

Esta acción debe ser interpretada bajo el movimiento previo de crear a través de la LUC una Comisión de Expertos en Seguridad Social con representantes de todos los partidos y representación de sindicatos, empresarios y jubilados, que luego devino en la propuesta de la coalición.  Uruguay precisa reformar el sistema de seguridad social de manera urgente, para que sea sostenible en el tiempo. Un ejemplo de ello, del peso que implica para el fisco uruguayo, es el caso de la Caja Militar, que cuesta casi US$ 500 millones.

Sin ninguna duda un alto costo para un país con una economía de la magnitud que tiene Uruguay. Otros factores es la baja tasa de natalidad, el envejecimiento de la población, el incremento de la expectativa de vida, la evasión y los niveles de economía informal, que reduce la capacidad de financiamiento del sistema. Es una dura batalla que deberá librar el presidente Lacalle, que sin ninguna duda generará tensiones y diferencia con socios de la coalición, por ejemplo, el caso de Cabildo Abierto en relación a la reforma previsional miliar, como también resistencias de la sociedad de aceptar la edad jubilatoria de 65 años.

Uruguay necesita llevar a cabo las reformas que sean necesarias para orientar el gasto en proyectos de inversión, que permitan al país diversificar su economía, ser más competitivo, y ello demanda acciones concretas en materia energética, mejoras en carreteras, ferrocarriles, puertos, telecomunicaciones. La educación es un tema pendiente, en un país que fue modelo, pero en los últimos años, como señalan informes del Banco Mundial, donde habla de incremento de la deserción escolar y caída en los niveles de calidad, como hace referencia las famosas pruebas PISA.

Si Uruguay quiere competir en el mundo, precisa mejorar los niveles de educación y preparar a los jóvenes para los cambios que hay en el mercado laboral, especialmente ante los cambios tecnológicos que enfrenta el mundo. En este aspecto la dirigencia uruguaya ponerse a la altura de las circunstancias, dado que el país tiene condiciones para alcanzar en poco tiempo elevados estándares de vida y desarrollo, si se lo propone.

El presidente Lacalle Pou, sin ninguna duda tiene un estilo que lo caracteriza, que lo coloca en el centro de la escena.  En una reciente encuesta publicada por el diario uruguayo El Observador, señala que el 48% de la ciudadanía aprueba su gestión, frente al 38% que lo rechaza. En cambio, su imagen en la región, está en alza. La consultora IPSOS, señaló que el mandatario con mayor nivel de aprobación.  La encuesta se llevó a cabo entre 297 líderes de opinión y periodistas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Puerto Rico y República Dominicana.  Estamos ante un político, que tiene liderazgo y busca siempre tener un rol protagónico, como demuestra su gesto de concurrir ante la sede del Frente Amplio a presentar el proyecto de reforma del sistema de seguridad social. Su discurso es moderado y conciliador, como queda en evidencia sus dichos durante el debate previo a la votación por la LUC y en mantener unida a la coalición de gobierno.  Su estilo dista de otros líderes de sectores de derecha, que terminan en el populismo o en bravuconadas, como Donald Trump o Jair Bolsonaro, que tanto fascinan a muchos en América Latina. Estamos ante un político que tiene su propia impronta y que contribuye a nuestro modesto entender, a proyectar la imagen de Uruguay como un país con una democracia fuerte, basada en consensos y solidez institucional.

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