dom. Nov 17th, 2019

El presidente Mauricio Macri libra su última batalla

Mauricio Macri

Las elecciones Primarias de Agosto dejaron muy mal parado a la coalición gobernante, Juntos por el Cambio.

Las elecciones Primarias de Agosto dejaron muy mal parado a la coalición gobernante, Juntos por el Cambio. Los mercados respondieron muy mal ante el avance de la fórmula Alberto Fernández – Cristina Fernández de Kirchner. El gobierno, de manera tardía buscó generar medidas populares, de alcance limitado.

Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto para Argentina

La reducción del Impuesto al Valor Agregado, que generó acciones judiciales por parte de los gobernadores provinciales – creemos que con intención política – otras reducciones impositivas, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, etc.

El oficialismo pareciera no ver la gran brecha que lo separa del pre candidato a la presidencia Dr. Alberto Fernández. Las elecciones para gobernador en Mendoza, fue una suerte de bocanada de aire fresco, pero no suficiente para llevar a un escenario de ballotage o segunda vuelta. Sea como fuere, en dicho escenario, la “polarización” genera serias dudas que los electores que apoyan al ex ministro de economía de Néstor Kirchner, Dr Roberto Lavagna, terminen optando por Mauricio Macri en un poco probable escenario de segunda vuelta.

Asimismo los votos del ex macrista y devenido en referente nacionalista, Juan José Gómez Centurión, como el ultraliberal José Luis Espert, sean suficientes para volcar la balanza a favor de un gobierno que está librando su última batalla, en este escenario que barajan determinados sectores del oficialismo.

La reducción del IVA o impuesto al Valor Agregado de determinados productos de la canasta alimenticia, no ha dado resultado. La inflación es una realidad y los gobernadores, apelaron a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, dado que consideran que la medida les reduce los aportes del régimen de coparticipación federal. Según el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, la medida solo afecta al 1% del valor total de coparticipación.

Asimismo señaló que los estados provinciales, no están en situación de déficit fiscal. Incluso una funcionaria de la provincia de Santa Fe, reconoció que el gobierno de Macri, en 2015, respetó el fallo del alto tribunal nacional, de devolver el 15% de fondos coparticipables. No cabe duda que el reclamo de los gobernadores, es netamente político, y también el fallo de la Corte Suprema, es político, dado que dio una rápida respuesta al reclamo en cuestión. En términos monetarios, la Nación debe asumir US$ 560 millones, sin auxilio de las provincias. También naufragó por los gobernadores el congelamiento del precio de la nafta por noventa días.

Algo que es una realidad, pero lo que no dicen los medios, es que el dinero es fagocitado para el pago de la administración pública de las provincias, siempre crecientes en materia de creación de nuevos cargos y alzas salariales, a fin de garantizar los votos necesarios para que muchos gobernadores, se eternicen en el poder. Los Estados provinciales, se han caracterizados los últimos veinte años por ser responsable de una explosión de gasto público y la prestación de pésimos servicios públicos. No en vano muchos argentinos que viven en el interior del país, en materia de salud deben recurrir generalmente a instituciones ubicadas en la Ciudad de Buenos Aires.

Las elecciones Primarias de Agosto dejaron muy mal parado a la coalición gobernante, Juntos por el Cambio.

Si los gobiernos provinciales gastaran el dinero en salud y educación, la situación en muchos estados provinciales sería bien distinta. La Argentina es un país federal, la salud y la educación, son responsabilidad en una primera instancia de los estados provinciales. Las falencias en el sistema educativo, donde la nación, tiene su responsabilidad, pero ello no deja fuera a los Estados provinciales. Los limitados recursos son empleados para estructuras clientelares, garantizar votos, en vez de construir escuelas, pagar mejores salarios a los docentes.

Otras medidas anunciadas por el presidente Macri, fue la reducción de impuestos a las ganancias, medida resistida por los gobernadores, por las mismas razones por el recorte del IVA. El incremento del salario mínimo, régimen de devolución de impuestos, reducción de los impuestos al trabajo (los llamados aportes patronales), incremento en los fondos para planes sociales, plan de moratoria para deudas impositivas hasta diez años, bono para trabajadores del sector público y privado por 5.000 pesos (resistido por las pequeñas empresas por el clima de recesión). Las medidas tienen un costo de US$ 670 millones al erario público.

El presidente Macri intentó acercarse al sector empresario, que había tenido bastantes esperanzas ante su llegada al gobierno en 2015. Las promesas en el 12 Coloquio Industrial en la provincia de Córdoba abarcó, apoyo a los monotributistas – trabajadores independientes y pequeños comerciantes, etc – y para las grandes empresas que desarrollen inversiones superiores a los US$ 10 millones, tendrán una reducción impositiva, acompañado por una importante reforma fiscal, y la clásica garantía de seguridad jurídica. Algo que en Argentina siempre ha sido cuestionado En el discurso, el jefe de estado argentino dijo “Los argentinos tenemos ahora un gobierno que les quiere sacar el pie de encima y para siempre, y especialmente a quienes quieren crecer y dar oportunidades a los argentinos”, Una vez más suena a promesa electoral, dado que esto se viene escuchando hace mucho por parte de los candidatos a la presidencia.

La coalición gobernante, Juntos por el Cambio, ha lanzado una suerte de campaña con tono épico, con una recorrida en treinta ciudades del país. No cabe duda que la marcha que se desarrolló en el mes de agosto – donde El Minuto estuvo presente – ha impulsado al oficialismo de aplicar la receta para movilizar a su electorado. El candidato presidencial por el Frente de Todos, Alberto Fernández, de alguna manera también adhiere a la idea de generar “confianza” para los inversores.

Un ejemplo es la idea del modelo ferroviario, donde no descarta la participación activa del sector privado o apoyar la idea de una política de apoyo a la exportación del petróleo de Vaca Muerta. Que generó resistencia del sector ligado a su compañera de fórmula, la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, donde se oponen a la idea de exportar, sino de usar el petróleo para el abastecimiento interno.

El presidente Macri, intenta llevar a cabo medidas que debería haber hecho hace tiempo, especialmente para el sector productivo, especialmente para generar empleo. Algo que viene en caída libre desde antes de 2015. Por toro lado, mientras el presidente hace las mil y una promesas, el gobierno ante la crisis financiera, ha impuesto restricciones a la compra de dólares, fijando un topo de US$ 10.000 e impone a los exportadores la obligatoriedad de liquidar los dólares en el mercado local.

Asimismo las empresas que requieran comprar dólares, deben tener autorización del Banco Central. En este contexto el gobierno busca afanosamente que el FMI envíe los US$ 5.700 millones prometidos de rescate. A nuestro entender la falta de señales claras por parte de la dirigencia argentina, sobre la necesidad de reformas en la economía argentina, y la posible renegociación de los acuerdos firmados con el citado organismo, generan más dudas que certezas a los altos funcionarios del Fondo.

Observan con atención hacia donde se puede dirigir la Argentina, una vez definido el camino a seguir, veremos que actitud tomará el FMI. Creemos que la Argentina volverá a incumplir con sus obligaciones. Cumplir con las metas del FMI, tiene un alto costo político para el frente interno, algo que el Dr Alberto Fernández, favorito para octubre, lo sabe muy bien. Pero por otro lado, sabe que debe negociar, si quiere que el país tenga algún tipo de acceso al crédito externo.

Estas medidas no son nuevas, las de fomentar el mercado interno, con desgravaciones impositivas, congelamiento de precios, limitaciones a la compra de dólares, alza del salario mínimo y ayudas sociales. No son más que simples “aspirinas” para un enfermo grave, que es la economía de Argentina. La inflación y la pobreza (que trepó al 35%) no son invento del presidente Macri, aunque este no ha hecho que mantener las cosas igual o empeorarlas, sino que son males estructurales, que ningún gobierno ha intentado combatirlo frontalmente.

La Justicia Federal parece que ha tomado posición, ante una derrota altamente probable del macrismo en las elecciones de octubre, especialmente por los casos de corrupción, que llevaron eternas investigaciones, queden en la nada. Es posible que los vencedores de las elecciones de octubre, digan que las causas de corrupción, no fueron más que una herramienta de persecución, por parte del macrismo, como también de sectores económicos que se veían afectados por la labor “patriótica” de determinados funcionarios del kirchnerismo. Las mentiras rozan con lo patológico.

En este contexto, donde más de uno se preparara para cambiar de bando. Los tránsfugas, que es una tradición bien argentina en la política, son una realidad. En el periodismo se puede identificar a varios. El gran interrogante es que pasará con Juntos para el Cambio después de octubre.

¿Sobrevivirá a la derrota? La decisión del presidente Mauricio Macri de no haber establecido un cronograma separado en materia electoral para la Provincia de Buenos Aires, como la Ciudad de Buenos Aires, puede arrastrar a dos figuras que tienen un peso importante: María Eugencia Vidal, gobernadora de la Provincia, y Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En el caso de Vidal, la estrepitosa derrota de Juntos por el Cambio, la aparta de la posibilidad de ser reelecta como gobernadora y pone en entredicho su carrera política. Rodríguez Larreta puede verse seriamente afectado por la derrota de Macri en octubre y lo complicaría mucho si hay segunda vuelta en la Ciudad de Buenos Aires. Mauricio Macri, por su tozudez y hasta capricho, arrastró a sus dos “estrellas en ascenso”, No obstante ello, se aferra a la ilusión de una victoria en octubre, su última batalla y tal vez, la de la coalición de Juntos para el Cambio.

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