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El Reino perdido de Sikkim

El Minuto | Enclavado en el Himalaya, fronterizo con el Tibet, y por ende de alto valor estratégico para la India, se encuentra el estado de Sikkim, que fue un reino independiente hasta 1975, cuando fue abolida la monarquía y por referéndum, la población apoyó la idea de integrarse a la India.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

Los primeros habitantes de Sikkim, fueron los lepchas o rong, posiblemente provenientes de la región de Assam, India y de la antigua Birmania. Clanes tibetanos, destacándose el Namgyal, fueron absorbiendo a las poblaciones locales, teniendo gravitación política en la zona. Recién en 1642, Phuntsog Namgyal (1604-1670) fue el primer Chogyal o rey y el budismo tibetano se extendió en flamante reino. El siglo XVIII, fue agitado para Sikkim, dado los ataques que sufrió del vecino Bután como de los gurkas nepalíes. Estos últimos, no solo llevaron a cabo incursiones en el país, sino que se fueron instalando como agricultores, convirtiéndose con el tiempo el grupo étnico mayoritario. La paz de 1775 con Nepal, significó la pérdida de territorios, es por ello que el reino de Sikkin, vio en la Compañía Británica de la India, un aliado, dado que estaba en conflicto con Nepal.

Esto ocasionó una nueva invasión nepalí, que ocupó gran parte del país. Una serie de tratados luego de la guerra anglo nepalí de 1814-16, permitió a Sikkim recuperar territorios y alcanzar la paz con sus vecinos. La relación con los británicos se fue tensando, ante el intento de estos de avanzar sobre el reino e imponer su control. Finalmente en 1849, tras un incidente fronterizo, los británicos encontraron la excusa para intervenir y extender su influencia a Sikkim. En 1860, tropas dependientes del primer ministro de Sikkim, protagonizaron un nuevo incidente, que impulsó a los británicos a invadir nuevamente, imponer un protectorado y la cesión de 1700km2 a la India británica, que incluyó el valle de Darjeeling, que tiempo después sería una zona productora de te de fama mundial. 

La posición geográfica de Sikkim, lo transformaban en la puerta de entrada al Tíbet. Esto ocasionó incidentes fronterizos con fuerzas tibetanas en 1886. Las incursiones británicas, permitió anexar 3200 km2 de territorio tibetano. En ese momento, la zona de Darjeeling, se convirtió en un centro productor de té, y esto fue de vital importancia para Gran Bretaña mantener una presencia militar en el reino de Sikkim, dado que la seguridad de dichas plantaciones, afectaba a los intereses de Londres en la India. En 1889, Charles White, fue nombrado “Residente”, formalizándose el protectorado británico. Desde ese momento el rey local, quedó supeditado al control del citado funcionario. En 1890, China y Gran Bretaña, firmaron un acuerdo, donde el reino de Sikkim, fue reconocido como protectorado británico. En 1894, el rey (Chogyal) Thutob Namgyal, cambió la capital de Tumlong a la actual del territorio, Gangtok.

En 1904, en el marco de la creciente competencia geopolítica con Rusia, conocido como el “Gran Juego”, los británicos preocupados por la posible expansión rusa hacia el Tíbet, fue enviado el coronel Younghusband, que partió desde Sikkim, donde impuso un tratado que garantizaba de alguna manera la influencia británica en Tíbet. En estos años, gobernaba Thutob Namgyal, luego de suceder a su medio hermano Sidkeong, quién murió sin descendencia. En esos momentos la población de origen nepalés, que eran mayoría frente a la población local, entraron en conflicto, está fue la razón de la intervención británica, en manos del citado White, que sobre la base de la tradicional política de “divide y reinarás”. Los británicos apoyaron a los nepalíes frente a la población originaria.

En 1947, con la independencia de la India, Sikkim, obtuvo la suya de Gran Bretaña, pero el régimen de protectorado continuó, esta vez en manos de la Unión India. Incluso hubo un intento de incorporar el reino a ducho pais, impulsado por el primer ministro Nehru, pero que fracasó ante el rechazo del electorado local en un referéndum. Nueva Delhi, asumió el control de las relaciones internacionales, defensa y comunicaciones, luego del acuerdo de 1949. Tanto la India como Sikkim, compartían el temor por el comunismo, triunfante en China de la mano de Mao. El rey Tashi Namgyal, gobernante en aquellos años, fue un firme defensor de los lazos con la India, como de

Tíbet. En 1955, el régimen de monarquía absoluta, fue reemplazado por un modelo parlamentario, limitando el poder tradicional del chogyal. En 1962 estalló la guerra entre India y China. Sikkim, a pesar de ser un estado independiente, fue escenario de combates de menor escala entre tropas chinas y guardias fronterizos indios. En 1963, luego de la muerte por cáncer de su padre Tashi, asumió como último monarca Palden Thondup Namgyal. El flamante chogyal no estaba destinado a ser heredero, sino que lo fue por las circunstancias con la muerte trágica de su hermano mayor, entonces oficial de la Fuerza Aérea India en 1941. En 1950, Palden contrajo un matrimonio con la hija de un noble tibetano Sangay Deki, con cual tuvo tres hijos (dos varones y una mujer). El futuro rey, viudo en 1957, conoció en 1959, a una turista estadounidense, a la señorita Hope Cooke, con quién contrajo matrimonio.

Esto generó malestar en el gobierno indio, dado que no vio con buenos hijos, que el futuro rey de Sikkim y máximo líder espiritual del país, se casara con una mujer de otra religión y occidental. Esto llamó mucho la atención a medios de Estados Unidos.

En 1963, el rey al asumir, prometió sacar de la pobreza y atraso al país, y con apoyo de su consorte real, llevó a cabo programas de construcción de carreteras, escuelas, centros de salud, impulso a la agricultura e industrias artesanales. Palden no fue coronado hasta 1965, dado que los monjes y astrólogos, fijaron la fecha en aquel año. Sin ninguna duda, Palden, tenía ansias de una mayor independencia política y económica de la India, algo que a Nueva Delhi, le preocupaba especialmente por la vecindad de China. La muerte de Nehru, garante de la independencia del país en 1964, ensombreció el futuro del rey. Un artículo publicado por la esposa del rey, Hope Cooke, agitó los ánimos, dado que reclamaba la devolución de territorios cedidos en tiempos del Raj británico, que habían pertenecido a Sikkim, y que estaban en manos indias.

La oposición al régimen monárquico vino de la mano de la población de origen nepalés, representados por el Partido del Congreso Nacional, exigieron mayor cuota de representación en el liderazgo del país. En una nota de New York Times de 1982, señalaba que la India, tuvo bastante que ver con la crisis que derivó en la caída de la monarquía y la anexión de Sikkim. En 1973, hubo disturbios, por parte de la población nepalesa. El chogyal Palden, pidió apoyo a la India, que envió fuerzas de seguridad para restablecer el orden, cuando que para muchos, como decía el citado medio estadounidense, era la antesala de la invasión. Incluso le fue impuesto un administrador, Sr. B.S. Das, quién desposeyó de todo poder al rey. Nueva Delhi veía con suma preocupación que la inestabilidad de Sikkim, fuera pretexto para una invasión china. Pekín sostuvo y lo sigue haciendo, que dicho territorio forma parte del Tíbet, y por ende de China. Una eventual anexión china de Sikkim, ponía en riesgo la integridad de India y abría paso a una proyección sobre Bután y el Estado de Assam, objeto de una vieja controversia con Pekín desde la independencia de India.

Las relaciones entre el kazi – primer ministro – Lhendup Dorji, con el rey eran distantes. Dorji, era favorable a derribar la monarquía y anexar el país a la India. En 1975, ocurrió el golpe, que derribó al rey, y el gobierno de Sikkim, por medio de un referéndum, celebrado en el mes de abril de dicho año, votó la integración con la India. Dicho país en abril de 1975, fuerzas del Ejército indio, marcharon sobre la capital, Gangtok, el 9 de ese mes. Al frente estaba el 1er batallón de paracaidistas, que desarmaron la débil guardia del Palacio del rey, que sin ninguna duda fue determinante para consumar el fin del reino de Sikkim, y dar paso a una formalidad legal, el referéndum que legitimó la invasión.

Testigos de aquella época señalaron al diario New York Times que el rey Palden, fue obligado a renunciar y firmar documentos de transferencia de poder a los golpistasm que tenían pleno respaldo militar indio. El primer paso lo había dado el gobierno de Nueva Delhi al imponer un administrador. La legislatura local, al votar la destitución del rey, le reconoció su rol como jefe espiritual. La mujer de Palden, salió apenas pudo hacerlo junto a sus dos hijos rumbo a Estados Unidos. En 1976, recuperó su ciudadanía estadounidense, luego de renunciar a su titulo de reina de Sikkim. En ese mismo año, la India formalizó la anexión del reino como su Estado número 22.

El rey depuesto, quedó bajo arresto domiciliario, privado de ver a sus amigos cercanos, como de hacer declaraciones públicas. Su importante patrimonio en tierras, era solo de carácter nominal. Dado que los ingresos eran cada vez más menguantes, el futuro del antiguo rey Palden era incierto, ante esta situación, el ex monarca entró en una profunda depresión, ante tanto maltrato, e intentó suicidarse con una sobredosis de barbitúricos, lo que motivó que fuera internado en Calcuta.

En 1978, su hijo de 26 años, del primer matrimonio murió en un accidente de auto. Pero las desgracias no vienen solas. Su esposa pidió el divorcio en Estados Unidos en 1978. En 1979, Palden obtuvo el permiso de entrar y salir del país. Fue a Nueva York, a reencontrarse con sus hijos que tuvo con su ex esposa Cooke. En 1980, realizó un viaje a Sikkim, con ellos, luego que la justicia lo autorizara, ante la oposición de la ex esposa, argumentando cuestiones de seguridad.

En 1982, enfermo de cáncer, el último rey de Sikkim, murió en el hospital Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, luego de complicaciones con la cirugía que le habían realizado. Tenía 58 años. Un triste final para un líder que tuvo buenas intenciones, pero que los intereses de su poderoso vecino y aliado, vieron con malos ojos los intentos de construir una identidad nacional, azuzando divisiones internas, como en tiempos del dominio británico.

El monarca fue abandonado por todos, comenzando por su esposa que en esos días aciagos, hizo las maletas y se fue con los hijos que tenían en común con el rey Palden, a nadie le interesó el destino de aquel reino perdido en los Himalayas, ante una invasión, disfrazada de golpe, terminando con tres siglos de tradición monárquica y de una siempre precaria independencia.

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