Vie. Ene 15th, 2021

El Sahara Occidental: No es de Maruecos

Ayer día 10 de diciembre, se celebrada, como cada año, el día de los Derechos Humanos. El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos.

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Ayer día 10 de diciembre, se celebrada, como cada año, el día de los Derechos Humanos. El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos.


Por: Alberto Maestre Fuentes | Corresponsal del Diario el Minuto en España


Las mismas Naciones Unidas que luchan para erradicar también el colonialismo y que en1960 aprobaron, también, en su Asamblea General, la Resolución 1.514.

A pesar de todo, todavía existen actualmente para la ONU, 17 territorios no autónomos pendientes de descolonización, y, por tanto, no han podido ejercer su derecho inalienable a la autodeterminación, de los cuales el Sahara Occidental, es uno de ellos (por cierto, el más extenso y poblado de todos).

Las Resoluciones de Naciones Unidas son inequívocas al respecto.

No cabe ninguna otra interpretación.

Pues bien, el mimo día en que se conmemoraba la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el presidente saliente de los EEUU, Donald Trump, hacia una declaración formal, en la cual afirmaba que su gobierno reconocía la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental. A cambio, Marruecos normalizará sus relaciones con Israel.

Declaración contradictoria pues para cualquiera que conoce la postura de Marruecos, el concepto de “Sahara Occidental”, no se puede utilizar nunca.

Donald Trump, hacía suyo el discurso marroquí y manifestaba que la única solución “realista”, al problema saharaui, es la vía autonómica.

No se sabe si la fecha escogida por el presidente perdedor de las últimas elecciones estadounidenses, fue al azar o premeditada.

Con Trump todo es posible.

Como es lógico, tal decisión unilateral ha generado una ola de indignación, aunque algunos hace tiempo que nos la esperábamos.

En estos 4 años de presidencia de Trump ha habido decisiones polémicas e incluso, a veces, esperpénticas.

Decisiones graves que han ido contra la legalidad internacional y han provocado víctimas mortales.

Recordemos que sólo la decisión de Trump, en mayo de 2018, de trasladar la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalem, reconociendo así, expresamente, la capitalidad de Israel de esta última ciudad, provocó, al menos, la muerte de 55 palestinos en las protestas que siguieron a tal decisión.

El presidente saliente estadounidense con esta última declaración, vía tuit, no beneficia a los saharauis ni palestinos, pero tampoco a los propios EEUU, pero poco le debe importar. Por sus pocos modales y carente de cualquier lógica, será recordado en su paso por la presidencia de los EEUU.

Conocemos, muy bien, como ha reaccionado al perder las elecciones presidenciales.

No dudó en denunciar fraude electoral, sin imputarse, con lo que conlleva, tal denuncia gratuita, para la credibilidad de su propio país, al que dice amar y servir.

Una persona que es capaz de dañar, de esa manera, la imagen del país al que representa, es capaz de todo.

Pero sabemos que los EEUU no es Trump.

Es un gran país y es el ejemplo de las libertades y de la democracia.

Un país que tuvo un papel fundamental en la lucha contra el nazismo y el comunismo y fue un pilar fundamental en la reconstrucción europea.

Con la actitud irresponsable de Trump, el papel de los EEUU en el conflicto del Sahara Occidental queda en entredicho y gravemente dañado.

Políticos del mismo partido republicano, como el senador Jim Inhoe han mostrado su rechazo y decepción a la declaración de Trump.

Otros países y organismos internacionales han respondido de forma rápida que hay que respetar el derecho internacional y las resoluciones de la ONU y la Unión Africana, por lo que respecta al Sahara Occidental.

Una “bofetada sin mano” del mundo al todavía presidente.

A Trump evidentemente le importa poco. Actualmente las hostilidades entre el Frente Polisario y Marruecos han vuelto después de la violación del alto el fuego, por parte del último, el 13 de noviembre pasado.

A pesar del silencio de Marruecos y de sus aliados, el ejercito saharaui está atacando posiciones marroquíes, causando daños.

Está claro que el pueblo saharaui no va a parar y continuará hasta conseguir lo que es, por ley, suyo.

Quien diga lo contrario es que realmente no conoce al pueblo saharaui.

Demasiados años han estado esperando a que se resolviera el conflicto y mientras tanto veía como se le ninguneaba de forma descarada.

Mientras tanto, Marruecos sigue la misma actitud que durante la anterior guerra con los saharauis. Negar que haya ningún enfrentamiento y que miembros de sus fuerzas armadas están cayendo en combate o que son capturados.

Pero lo único que vale, es la realidad.

Cada día el ejército saharaui emite un comunicado de guerra, que cualquiera puede consultar.

¿Que pensaran esos militares marroquíes que se ven hostigados, día y noche, por sus hermanos musulmanes saharauis, del establecimiento de relaciones entre su país y el Estado de Israel? ¿O de la alianza entre su gobierno y los “nuevos ricos” de los países del Golfo Pérsico?

Fuentes, de toda confianza, de las zonas ocupadas, me aseguran que los precios de las viviendas y locales de El Aaiún y Dajla están bajando desde que se rompió el alto el fuego.

La declaración de Trump, aunque indignante y fuera de la legalidad internacional, puede dar un empuje, no a Marruecos en su ocupación, sino más bien a los saharauis.

Potencias como China y Rusia pueden ver la ocasión de impedir que Marruecos y sus aliados EEUU, Francia, Arabia Saudita, Emiratos Unidos e Israel se hagan con el control del Magreb.

Argelia, como dije desde que se volvió a activar el conflicto armado, será la clave.

Después de los últimos acontecimientos, no es de extrañar que con la actitud irresponsable de Marruecos y del presiente estadounidense veamos que el conflicto saharaui derive en una guerra abierta entre Marruecos y Argelia y la República Saharaui.

Muchos pensaban que el problema del Sahara Occidental no tendría solución y que seguiría enquistado como hasta ahora, por los siglos de los siglos. Los acontecimientos recientes indican lo contrario.

Evidentemente no podemos prever como se desarrollará y finalizará este conflicto, pero con los elementos que tenemos, auguro un buen futuro para el pueblo saharaui.