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Emiratos Árabes Unidos: “La nueva potencia del Próximo Oriente”

El Minuto | En 1971, nacían a la vida independiente, luego del fin del protectorado británico, los Emiratos Árabes Unidos. Una federación de siete monarquías absolutas, dueñas de ricos recursos petroleros. El fantasma del agotamiento de las reservas de petróleo, llevaron a sus dirigentes, especialmente los emires de los dos estados más importantes, Abu Dhabi y Dubai, a buscar alternativas, con ambiciosos programas de desarrollo económico. En pocos años, los Emiratos se han convertido en un actor de peso, no solo en materia económica, sino política. El cierre de un multimillonario contrato con la industria de defensa francesa, pone en evidencia, que estamos frente a un país que aspira a ser una potencia regional

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto Argentina

Los Emiratos Árabes Unidos o EAU son una peculiaridad por muchos motivos. Es un país que no hace mucho cumplió cincuenta años de existencia. El territorio de los EAU, era conocida como Costa de los Piratas. En 1853, para poner fin al problema de la piratería, los emiratos de la zona, firmaron con Gran Bretaña una tregua, acordaron un régimen por el cual Londres asumió la defensa y relaciones exteriores, así nacieron los “Estados de la Tregua”.

La economía local giraba en torno al pastoreo, la recolección de perlas y la pesca. El descubrimiento de petróleo a fines de los 30, cambio el panorama de los Estados de la Tregua. Empresas británicas pronto se hicieron cargo del lucrativo negocio de los hidrocarburos. Hasta ese entonces, poco y nada interfería Londres en las luchas intestinas entre los jeques. En 1952, quedó conformado el protectorado en siete emiratos.  

En los años 60, el jefe de Abu Dabi, gracias a los ingresos petroleros lanzó un programa de construcción de escuelas, viviendas, hospitales, y mejoras en los servicios públicos, ejemplo que siguió Dubai al poco tiempo.  En 1966, llegó al trono de Abu Dabi, el jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, dando inicio a una serie de cambios, especialmente con la reducción de la influencia política y económica británica, en favor de empresas de Estados Unidos, vinculadas al negocio petrolero.  Los jeques de los distintos emiratos de los Estados de la Tregua, decidieron formar un Consejo, para coordinar políticas en común, sentando las bases para la futura federación.

En 1968, nació la Unión de Emiratos Árabes, que incluía a Qatar y Bahréin, coincidiendo con el anuncio de la retirada militar de Gran Bretaña de la región, para 1971. Dado las tensiones regionales, el jefe Zayed bin Sultán Al Nahyan, ofreció al gobierno laborista de Harold Wilson, costear la presencia militar británica en el país, algo que fue rechazado de plano.  Los gobernantes de los nueve emiratos que formaban la citada Unión, a pesar de ponerse de acuerdo sobre la existencia de un organismo común de gobierno, no lograron concertar temas como donde instalar la capital del nuevo estado y la distribución de ministerios.

“La disputa por las islas Hawar entre Qatar y Bahréin, generó tensiones, así como aparecieron diferencias en torno a la defensa y el texto constitucional.  En 1971, tropas iraníes ocuparon islas de Abu Musa y  Tunbs. Los emiratos de Ras al Khaimah y Sharjah, poco y nada pudieron hacer para defender dichas islas, donde contaba con un destacamento policial”. La población local fue desalojada. En dicho año, los Emiratos Árabes Unidos nacían como estado plenamente soberano y con su propia Constitución.

En 1972, se integró a la federación el pequeño emirato de Ras al Khaimah. La decisión de los siete soberanos de Dubai, Abu Dhabi, Ras al Khaimah, Ajman, Al Fujairah, Ash Shariqah y Umm al Qaywayn, de formar un estado, respondía a la realidad demográfica, económica y la posición estratégica que se encuentran, ante poderosos vecinos como Arabia Saudita e Irán, consideraron que la única manera de conservar la independencia y tener cierto grado de desarrollo, era formando una federación.  En los primeros tiempos hubo tensiones y recién en 1991, fueron unificadas las fuerzas armadas de los siete estados.

La política de los EAU, fue claramente pro occidental, como quedó demostrada en la Guerra del Golfo de 1991 y en la Guerra contra el Terrorismo, lanzada por Estados Unidos en 2001.  En 2004, el creador del país, y presidente de la federación Zayed bin Sultan Al Nahyan, moría, dejando en su lugar a su hijo, el jeque de Abu Dabi, Jalifa bin Zayed.  En 2006, por primera vez hubo elecciones para el Consejo Nacional, donde solo 7.000 ciudadanos tuvieron derecho al voto, en el marco de un tímido proceso de apertura democrática (ahora se estima que unos 300.000 tiene derecho al voto). Las ricas reservas de petróleo y gas – que se concentran básicamente en Abu Dabi – le permitió a los EAU, tener altos niveles de crecimiento y riqueza, que ha permitido que el país alcanzara un alto nivel de vida.

El rol visionario de los emires Zayed bin Sultan Al Nahyan, jefe de Abu Dabi y presidente de la federación, y del emir de Dubai, Maktoum bin Rashid Al Maktoum, y vicepresidente de los EAU, permitió al país tener una transformación económica sin precedentes. Estos cambios han sido impulsados por la caída de las reservas petroleras y gas, lo que llevó a los líderes de EAU, buscar una alternativa a dicha situación, convirtiendo, por ejemplo, a la ciudad de Dubai, en un centro financiero y económico de proyección global.  El país cuenta con la quinta reserva de petróleo y gas del mundo, y genera el 33% del PIB. El 90% dek vitar recurso es producido por Abu Dabi, y el 5% restante por Dubai. Ambos estados de la federación operan dos importantes líneas aéreas de alcance global. Los otros cinco emiratos, reciben ayudas federales, que le permite mantener la estabilidad y unidad nacional. 

Estos emiratos buscan en el turismo, los servicios y la economía marítima, generar recursos propios. Por ejemplo, el puerto del emirato de Fujairah, cuenta con los más importantes centros de almacenamiento de petróleo y gas de la región. El fondo soberano de Abu Dabi, está estimado en US$ 800.000 millones, considerado, uno de los más importantes del mundo, convirtiéndolo en un jugador global en el mundo de las finanzas.

Prosperidad sin democracia

La imagen idílica de los hoteles, edificios y modernidad que nos muestran los medios sobre Abu Dabi o Dubai, tiene un lado más complejo, como el desafío de la era post petróleo, la cual será una realidad en algún momento, algo que preocupan a sus dirigentes, especialmente cuando esto implique un incremento de los impuestos, agregándose el sistema político imperante en el país. La Constitución de 1971, establece que el gobierno del país está en manos de un Consejo Supremo, formado por los jefes de estado de los siete emiratos que conforman la federación, por tradición y relevancia, el emir de Abu Dabi, es el presidente de la federación, y el emir de Dubai, vicepresidente, que también es el primer ministro. 

Existe un consejo de ministros, que es la autoridad ejecutiva, elegidos por el presidente de la federación, en consulta con el Consejo Supremo.  Existe un Consejo Nacional de 40 miembros, electos parcialmente, que tienen funciones consultivas en materia de leyes, tratados, enmiendas constitucionales, presupuesto. Pero la última palabra la tienen los emires del Consejo Supremo.  Los emiratos tienen su organización política interna propia, con sus órganos ejecutivo y legislativo, y autoridades locales.  Los consejos consultivos con funciones legislativas, son parcialmente electos, el resto de las autoridades son designadas por los emires.

En 2011, un sitio web crítico con el régimen imperante en los EAU, terminó por medio de la aplicación de la ley contra la difamación, con prisión de los creadores de dicho sitio. El país no cuenta con partidos políticos y la crítica hacia los gobernantes, no está admitida libremente. Los siete gobernantes de los estados de la federación, son en los hechos monarcas absolutos, que tienen la última palabra en los destinos de sus territorios. En su momento, Amnistía Internacional envió observadores al juicio, denunciando falta de garantías.

“Otro escándalo que sacudió a los EAU, fue protagonizado por el vicepresidente de la federación, emir de Dubai y ministro de defensa, Mohammed bin Rashid Al Maktoum, al haber mantenido secuestradas a sus hijas Shamsa y Latifa”. En el caso de esta última sus intentos de salir del país, fue devuelta por la fuerza. Una corte de Londres dictaminó que ambos casos conforman un secuestro.  En 2022, Latifa, luego de una campaña internacional logró radicarse en París.

Vicepresidente de la federación, emir de Dubai y ministro de defensa, Mohammed bin Rashid Al Maktoum.


En materia religiosa, el islam es la religión del estado, y la “Sharia”, base del sistema jurídico, a pesar de ello, hay tolerancia, como puso de manifiesto el viaje del papa Francisco en 2019 al país. El estricto control de las organizaciones religiosas, está vinculado a evitar la infiltración de grupos extremistas.

La enorme presencia de extranjeros en el país, obligo a una serie de cambios legales, en materia de uniones de hecho, derecho de familia, mayor libertad para invertir y aplicabilidad del estatuto legal de los países de origen, en vez de aplicar la Sharia, para cuestiones de familia y derecho sucesorio, etc. No obstante, la homosexualidad, las relaciones extramatrimoniales, están castigadas por la ley, y la ausencia de garantías en materia de libertad de expresión, son objeto de constantes críticas de reconocidas ONG de Derechos Humanos.

Las condiciones económicas del país, con una elevada tasa de inversiones en infraestructuras, demandó la importación de mano de obra extranjera. Gran parte de ellos provienen de Pakistán, Bangladesh, India, Filipinas, etc. Estos carecen de derechos laborales, generalmente sometidos a largas jornadas laborales, condiciones precarias de vivienda – generalmente hacinados en barrancones – y ausencia de salario mínimo. En caso de denunciar abusos, generalmente sus contratos son anulados y expulsados del país. El modelo empleado es el sistema del kafala, que implica que los trabajadores no cualificados, precian un patrocinador o “sponsor” en el país, que suele ser por lo general el empleador. Este es responsable del pasaporte y el estatuto jurídico del inmigrante. Este sistema impide que el trabajador pueda cambiar de empleo, antes que termine su contrato, sin consentimiento del empleador.

Esto obliga a miles de obreros aceptar duras condiciones de trabajo, hasta que expira sus contratos, porque entre otras limitaciones, el sistema de kafala, les impide también renunciar antes del cumplimiento del contrato de trabajo. Una verdadera reducción a la servidumbre, teniendo en cuenta, que los trabajadores no cuentan con seguro contra accidentes, limitaciones horarias o descansos, todo queda bajo el arbitrio del empleador. 

En 2014, la prestigiosa “ONG Human Rights Watch”, donde señaló la elevada tasa de muertes en el sector de la construcción, considerada alarmante; muchas veces por suicidios, golpes de calor, enfermedades o infartos, ocurridos en los Emiratos Árabes Unidos. La citada organización, también hizo graves denuncias de las trabajadoras domésticas provenientes de Sri Lanka que, en la región del Golfo Pérsico, son objeto de abusos físicos, verbales y agresiones sexuales. Pero sin un sistema judicial independiente y un esquema laboral abusivo, estos actos quedan impunes.

Sueños de grandeza

Los recursos económicos le permitan a los EAU por medio de programas de ayuda, tener una importante gravitación política, enviando ayuda a Irak, a los palestinos y teniendo directa injerencia en los conflictos de Yemen y Libia. La activa política internacional, en estrecha cooperación con el poderoso vecino saudita, está ligada al apoyo de intereses occidentales. Estados Unidos mantiene una base con 5.000 efectivos en el territorio.

Estos vínculos se ven reforzados con la relación con Irán, que mantiene la histórica disputa por las islas Abu Musa y Tumb. Es altamente probable que el acercamiento con Israel, tiene que ver con este poderoso enemigo común, además de buscar un freno a la expansión y consolidación de los Hermanos Musulmanes, donde Hamas que administra la Franja de Gaza, está estrechamente vinculada.  

La agenda exterior de los EAU, está también vinculado a cuestiones ideológico – religiosas. La gran preocupación de sus dirigentes no solo ha sido la exportación de la Revolución iraní, especialmente ante la presencia de importantes minorías chiitas marginadas, sino de los poderosos Hermanos Musulmanes, que tienen presencia en el país a través del movimiento Islah, de cierto predicamento en el emirato de Ras al Khaimah, un baluarte que siempre se ha opuesto a las tendencias centralizadoras del emir de Dubai.

Los EAU motorizaron la creación de una fuerza multinacional, en el marco del Consejo de Cooperación del Golfo, para garantizar la estabilidad de la zona. Está intervino en Bahréin, ante los disturbios importantes que tuvo el país en su momento en 2011-  En Túnez, Abu Dabi, estuvo involucrado directamente para limitar el crecimiento del partido islamista Ennahda, o en el envío de una sustancial ayuda financiera al gobierno del general Al Sisi en Egipto, quién en su momento protagonizó el golpe de estado contra el gobierno de los Hermanos Musulmanes. Esto ha generado diferencias políticas respecto a Turquía y Qatar. 

En Libia, en 2011, la Fuerza Aérea de los EAU, tuvieron una activa participación en la lucha para derrocar el régimen de Gaddafi. En el marco de la guerra civil libia, una vez más los EAU han intervenido, de manera indirecta apoyando al general Haftar que lucha contra el gobierno del Acuerdo Nacional, reconocido por Naciones Unidas. Dinero, armas y entrenamiento, son la ayuda instrumentada por los EAU. 

En Siria, las fuerzas de los EAU participaron en operaciones contra el Estado Islámico y en el apoyo a los rebeldes kurdos apoyados por Estados Unidos.  El objetivo de la intervención en este país, ha sido evitar el incremento de la influencia iraní. En 2017 el jeque Zayed, presidente de la federación, se reunió con su par ruso, Putin, para discutir el escenario en Siria, especialmente en materia de seguridad y el precio del petróleo.

En Yemen, los EAU han mostrado un creciente rol protagónico, con una agenda autónoma respecto de Arabia Saudita. Las fuerzas militares de los Emiratos, participaron en la ejecución de operaciones de complejidad como la captura de Adén, donde es sede el gobierno de Hadi, que lucha contra los hitíes que gobiernan en el norte, en Saná. 

“Los intereses en el atolladero yemenita, abarcan combatir al islam político de los Hermanos Musulmanes que ejercen una importante influencia sobre clanes tribales sunitas, como también la presencia de Irán, principal soporte de los huties”.  Esta estrategia ha generado desacuerdos entre Riad y Abu Dabi, respecto al avispero yemenita. Donde pugnan islamistas, seculares, separatistas sureños y los hutíes.  Los EAU apoyaron a los separatistas, que en 2018, se hicieron con Adén, no siendo tan afectos a combatir a los hutíes, sino que buscan un nivel de mayor de representatividad en el gobierno post guerra civil, por lo menos en apariencia.

La proyección de los EAU, van más allá del Próximo Oriente, observándose una presencia activa en ejercitaciones militares en el Mediterráneo, como también las inversiones que realiza en países como Sudán, Eritrea, Somalia y Somalilandia. En este último caso, a pesar de no estar reconocido internacionalmente, los EAU, mantienen un fuerte interés por su posición estratégica, combinado con su presencia en la isla yemení de Socotora.  De alguna u otra manera, de manera inteligente, los EAU se convierten en un actor regional con papel relevante, con una agenda exterior que se va despegando de alguna u otra manera de su poderoso socio saudita.

El creciente protagonismo internacional de los EAU, está apoyado por importantes inversiones en materia de defensa. Desde los 90, cuando las fuerzas armadas de los distintos emiratos fueron unificadas, el emir de Dubai, ha sido el gran impulsor de las innovaciones en materia militar. Incluso el secretario de Defensa de Trmp, Mattis, definió a los EAU, como una pequeña Esparta. Es el tercer importador de armas del mundo, pero con una salvedad, que también busca tener una capacidad industrial propia. El país cuenta con un conglomerado industrial estatal, EDGE, con 12.000 empleados e ingresos por 5.000 millones de dólares.  

Las capacidades abarcan misiles, blindados, aeronaves, municiones, etc. Las fuerzas armadas, son realmente poderosas, con unos 80.000 efectivos. Las fuerzas terrestres cuentan con un moderno arsenal con 354 tanques Leclerc, 9255 vehículos blindados, 183 cañones autopropulsados, 76 cañones remolcados y lanzacohetes. Gran parte del arsenal es de origen de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Rusia, además de producción local en cooperación con Turquía y Arabia Saudita.  El servicio militar es obligatorio y dura 16 meses. La Fuerza Aérea, ha sido noticia por un mega contrato con Francia por 17.000 millones de euros por 80 aviones Rafale de última generación, que reemplazan a los Mirage 2000 (cedidos a Marruecos y Egipto) que volaran junto a 78 F16 Block 60. La moderna marina cuenta con 8 corbetas de origen francés e italianas y cuatro patrulleros.

En cinco décadas, gracias a un uso inteligente de los recursos, los Emiratos Árabes, lograron consolidarse como un estado, sorteando las fuerzas centrífugas que amenazaban su unidad.  En el siglo XXI, EAU, se ha convertido un centro financiero internacional, con una activa política exterior, que le permita reducir la poderosa influencia saudita, tanto en los aspectos político, económico como religioso.

La agenda de los EAU, se ha centrado en neutralizar o contrarrestar actores que puedan afectar a su estabilidad y seguridad internas, especialmente para evitar cualquier infiltración ideológica que cuestione el monopolio del poder de las familias gobernantes del país. Conscientes los líderes de los EAU, que la construcción de poder, no solo abarca el aspecto económico, sino también militar, en poco tiempo, las modestas fuerzas armadas, se transformaron en un moderno instrumento, con experiencia operativa real. La política de asistencia financiera a determinados actores regionales, las inversiones en determinadas regiones de valor estratégico, como la instalación de bases fuera del Próximo Oriente, sin ninguna duda ponen en evidencia las aspiraciones de convertir a los Emiratos Árabes en la próxima potencia regional, con proyección hacia el Este de África y el Índico.

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