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En el trasfondo de la Pandemia: Las Naftas

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Entre agosto del 2020 y febrero del 2021, Argentina acumula un 36% de aumento en los combustibles, una cifra récord que en solo seis meses supera a la inflación del 2020.

Por: Daniel Defant | Corresponsal el Minuto de Argentina


Hoy el interrogante común del ciudadano es por qué el precio de los combustibles no deja de subir.

¿Qué hay detrás de estos incrementos?

¿Cuáles son los elementos que intervienen en el esquema de formación de costos de la cadena productiva de los combustibles?

Gustavo Lahoud, especialista en energía del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas lo explica a través de un repaso por los últimos acontecimientos y vaticina los posibles escenarios a futuro.

Hoy a tan solo 15 días del mes de marzo y un verano que se va despidiendo en el hemisferio sur con un horizonte que deja entrever la llegada de un otoño vacío y estéril de poder político apuntado hacia una segunda ola pandémica de Covid-19 que acelera los esquemas de vacunación para ganarle al mal con pronósticos de reserva y números un tanto escalofriantes en un país que en los comienzos del 2020 pudo compararse y catalogarse mejor que Suecia en medidas para afrontar la cuarentena en el gobierno de turno de los Fernández.

La crisis de YPF (Yacimientos Públicos Fiscales) se está apuntando en varias cuestiones combinadas.

Por un lado, está el problema financiero y el flujo de caja de YPF, que es la principal empresa de hidrocarburos del país controlando el 57% del mercado de expendio de los combustibles.

Las petroleras de YPF son sin duda las más importantes de Argentina; su flujo de caja representa casi el 60% de la venta de los combustibles.

Esta es la primera razón por la que desde el mes de agosto de 2020 decidió experimentar la generación de aumentos hormiga, programados mes a mes para comenzar a reconstruir la caja, dice el especialista.

Ha sido evidente que en los tiempos de encierros el consumo fue disminuyendo en cifras alarmantes a la vez que el gobierno fue recaudando menores impuestos contenidos en la venta de este oro negro.

Por otra parte, YPF se encuentra en plena renegociación de deuda y con una perspectiva de incremento de sus inversiones bajo la consigna que invertir es riesgoso, pero no hacerlo es aún más.

Todo fue creando el terreno propicio para la llegada de un 2021 con grandes dificultades, que en suma dieran origen para que el Gobierno decida dar vía libre a estos incontrolables y numerosos aumentos que parecen no tener fin y hasta incluso con el paso de los días son más acentuados; como el mercado de combustible está muy concentrado, el resto de las operadoras se ven en la necesidad de hacer lo mismo.

Otra variante en el aumento de las naftas es el impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono que se actualiza por trimestre en función al índice inflacionario de devaluación.

Tras las elecciones PASO, la actualización quedo suspendida y durante los primeros meses de 2020 no hubo aumentos, producto de la situación económica heredada de la gestión anterior con una economía ajustada pero bastante recuperada en este sentido como así también el sostenimiento igualitario en el cuadro tarifario que siempre debe correr en paralelo.

Esta actualización trimestral se ha ido realizando por medio de sucesivos decretos del gobierno de los Fernández a partir del mes de agosto en adelante y por ende en este cálido marzo llegamos a tener la última actualización del tercer trimestre de 2020 por que veníamos un tanto atrasados en la corrección impositiva eludida por las circunstancias del gobierno de turno.

Los bio combustibles son un componente más a la hora de fijar precios y como vemos todo se junta en el medio de estos atrasos en lo que además el gobierno decidió por otra parte aumentarlos, una forma de recaudar más con los surtidores desde que comenzó la producción de biodiesel en Argentina, la producción de gasoil se corta técnicamente con biodiésel, obtenido principalmente de la soja y otros oleaginosos, que como sabemos tuvieron una cotización bastante elevada en el mercado y la divisa norteamericana cotizada a valor dólar con incrementos significativos en los últimos tiempos.

No todo lo que es oro brilla cuando se analiza el alza en la soja y la subida del dólar, esto trae un problema de arrastre o de cola que pone en evidencia que cuando se produce el aumento del 60% en el precio del biodiesel y el 33% del bioetanol (presentes en las naftas) explica a primera vista porque estamos viviendo tiempos en que el movimiento de precios permanentes no para de subir, afirma el reconocido especialista del IPyPP.

El precio del crudo no es todo en la formación final del precio de los combustibles, como vemos hay además otros factores que son determinantes.

Igualmente hay que destacar que Argentina tiene un precio interno del barril del crudo. Sobre este el referente de Energía del IPyPP explica que cuando sube, como consecuencia de un precio internacional lamentablemente se transforma en una fuerza para que se manifieste en el precio del combustible.

Nosotros hasta hace unos meses no la teníamos, pero como consecuencia de la pandemia, una baja importante en la producción a nivel mundial se reflejó en el país.

Si bien se empezó a ver una lenta demostración del precio del petróleo, Argentina sigue el valor del barril Brent, que estaba en 20 dólares hace unos meses y que hoy está en 57 dólares.

Los pronósticos para Lahoud, muestran una evolución alcista que en el gobierno se sabe muy bien, por eso hace una interpelación para que nos sentemos entre todos los sectores y analicemos la composición de costos y el funcionamiento en términos de rentabilidad de los sectores, pero que también las empresas se comprometan a trabajar bajo un esquema de eficiencia en materia de costos para que lo que se traslade sea algo sostenible para el bolsillo del ciudadano.

En esto el Gobierno tiene que tener un rol regulador fundamental que lo debería jugar a través de YPF, que es quien concreta el mercado.

Solo de esta forma se puede evitar que la situación se escape de las manos y pase a males mayores, porque como conocemos los aumentos de los combustibles terminan impactando en los precios de todos los productos del mercado, incluso los de consumo de primeras necesidades, su producción está condicionada por los fletes y costos comunes de fabricación y/o elaboración.

Si no es de esta forma, esta es una situación que no puede ser sostenible en los próximos meses por lo que habla de la necesidad de recuperar una estrategia nacional en materia energética.

Lo que nos está pasando en definitiva es que YPF sigue operando como una empresa privada, que de hecho lo es, pero con una asesoría estatal, y el Estado debería poder reflejar en el management de la empresa la defensa de los intereses de los ciudadanos argentinos.

Si bien las tarifas de gas, luz y agua se encuentran congeladas por Decreto de Necesidad y Urgencia, el movimiento en los precios de combustibles genera preocupación puesto que este es un insumo básico de cualquier cadena productiva y un componente esencial para la economía, junto con las tarifas para los agrarios.

Si el combustible se mueve, así sea con aumento hormiga mes a mes, lo que siempre tendremos garantizado es un aumento inflacionario permanente, más en el contexto en que estamos donde terminamos diciembre con un 4% de inflación y al parecer el INDEC establecería un 4% para enero de 2021.

A partir de todas estas actualizaciones, ¿que nos depara el futuro?

Si los aumentos continúan aun de esta manera tendremos una situación compleja porque se sigue empujando a la inflación.

Esto da cuenta de la inexistencia de una coordinación macroeconómica importante en el que el gobierno, en áreas como Economía y el Banco Central, que indefectiblemente se necesitan, pero aún no se tienen.