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Entrevista a Loro Horta: Portugal y España Actitudes Excelente y Nefasta ante la desconolización

El Minuto | En  1975 podía haber representado, para dos pueblos bien distintos del continente asiático y africano, el año de su liberación y conversión en dos nuevas repúblicas.

Por: Alberto Maestre | Corresponsal en España.

Ese año era el que parecía ser la culminación de la independencia, por fin, de las colonias de Timor Oriental y el Sahara Occidental, cuyas potencias administradoras, Portugal y España, respectivamente, habían decidido descolonizarlas, de conformidad con las Resoluciones de las Naciones Unidas.

Portugal, después de la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974, y la caída de la dictadura, inició la descolonización de sus colonias de forma eficaz.

Las guerras coloniales que había mantenido, sobre todo en Angola y Mozambique que había provocado tantas víctimas, y que habían ayudado a precipitar la caída del Estado Novo, le llevó a buscar una salida rápida y negociada con los movimientos nacionales de dichos territorios.

El gobierno de Lisboa no tuvo ningún reparo en negociar con movimientos como el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO),  el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGCV) o el Frente Revolucionario de Timor Oriental Independiente (FRETILIN), todos ellos de orientación socialista, para que accedieran, sus países, a la independencia y así cumplir, una vez por todas, las Resoluciones de Naciones Unidas que le reclamaban el fin del colonialismo desde los años sesenta.

En este contexto, el 29 de noviembre de 1975 Timor Oriental accedía a la independencia, pero la misma fue efímera.

Unos días después, el 7 de diciembre, el ejército de Indonesia la invadía y, contraviniendo la legalidad internacional, se lo anexionaba unilateralmente, convirtiéndola en una provincia más de la República de Indonesia.

Comenzaba así un periodo de ocupación y de brutal represión que finalmente finalizaría, el 20 de mayo de 2002, con la nueva declaración de independencia de Timor Oriental.

Durante la ocupación, Indonesia llevó a término una campaña internacional para presentar esta invasión como una lucha contra el colonialismo europeo y el comunismo y como la misma tenía, simplemente, la finalidad de reintegrar este territorio a la madre patria indonesia y por tanto se trataba de una reintegración nacional y no de una ocupación.

Australia llegó a reconocer la soberanía de Indonesia de Timor Oriental, pero la Comunidad Internacional, jamás llegó a hacerlo, y siguió, año tras año, considerándolo un Territorio No autónomo pendiente de descolonización.

Durante el periodo de ocupación, Portugal que al principio adoptó una postura que se podría calificar de indiferencia, posteriormente, hacia 1986, adoptaría una actitud ejemplar en defensa del derecho a la autodeterminación de su antigua colonia y no dudó en denunciar, en todos los foros, la ocupación de Indonesia.

A los efectos de las Naciones Unidas, Portugal seguía siendo la potencia administradora de iure de Timor Oriental y esta, no solo nunca reconoció esa anexión ilegal, si no que comenzó a combatirla y la rechazó de plano cada vez que tenía la oportunidad de hacerlo.

Portugal no quería volver a tener el control de Timor Oriental, solo deseaba que accediera a la independencia, tal como finalmente se había comprometido ante su población y la comunidad internacional.

Caso muy distinto fue la actitud de España con el Sahara Occidental, como todos bien sabemos.

España también, finalmente, se comprometió a que el pueblo saharaui pudiera, mediante un referéndum, ejercer su derecho de autodeterminación y así lo manifestó oficialmente ante el mismo y ante la propia ONU.

Para ello elaboró un censo impecable, invirtiendo grandes recursos materiales y humanos para que se llevara a cabo.

Posteriormente, combatió con una argumentaría extraordinaria, respaldada con diversa documentación que había recopilado con tremendo esfuerzo, las tesis anexionistas marroquíes, ante el Tribunal Internacional de Justicia, y puso toda su maquinaria diplomática en las Naciones Unidas a favor de la defensa del pueblo saharaui.

Pero, todos estos esfuerzos, quedaron en nada, puesto que España, no solo no cumplió con su palabra, si no lo que es más grave todo, facilitó a Marruecos y Mauritania, la ocupación del territorio dejando a su merced a los saharauis, los cuales no pudieron completar la independencia prometida y que por la Ley internacional le correspondía y les sigue correspondiendo.

Los Acuerdos Tripartitos de Madrid, firmados el 14 de noviembre de 1975, dejaban a los saharauis sin su referéndum de autodeterminación prometido y lo abocaban irremediablemente a una guerra de liberación y exilio.

El Frente Popular por la Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro (Frente Polisario), proclamaba el 27 de febrero de 1976, tras la salida definitiva de los españoles del territorio, la República Árabe Saharaui Democrática y continuó su lucha contra los nuevos invasores marroquíes y mauritanos, derrotando, a estos últimos, en 1979.

Dicha República saharaui ha sido reconocida durante todas estas décadas por más de ochenta países y es miembro fundador de la Unión Africana, controlando un 20 por ciento de su país.

Para la ONU el Sahara Occidental sigue siendo un Territorio No Autónomo pendiente de descolonización y así se reitera cada año.

El papel de España en este conflicto colonial no tiene nada que ver, por tanto, con el ejemplar e impecable que finalmente tuvo Portugal.

El último gesto del gobierno de Pedro Sánchez en reconocer que la solución que ofrece Marruecos de una autonomía a los saharauis, es la más realista, para la solución de este conflicto, es un paso más en ese camino que se emprendió con los Acuerdos ilegales de Madrid, de total ignominia.

La República Democrática de Timor Oriental actualmente es un país soberano miembro de las Naciones Unidas y ya nadie discute su independencia consolidada.

Portugal luchó con todas sus fuerzas para que se cumpliera la autodeterminación de este territorio asiático. No se apartó de sus responsabilidades como potencia administradora.

España nunca ha cumplido con ese papel de potencia administradora que reniega de forma reiterada, sino que además aplaude y ayuda a que los saharauis no puedan ejercer el derecho a la autodeterminación. Eso si se vanagloria de que es el primer país europeo en cooperación con los refugiados saharauis.

Refugiados que lo son, no lo olvidemos, por causa de que España ni ejerció, ni ejerce, ni ejercerá nunca, como potencia administradora de la última colonia de África.

Así pues, 1975 podría haber representado el año de la independencia para estas dos naciones, pero, por las circunstancias expuestas no fue posible, se les negó.

Todos los anhelos e ilusiones se vinieron abajo para estos dos pueblos.

He entrevistado durante mis años de investigación a distintos saharauis, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de hacerlo con un ciudadano de Timor Oriental.

Loro Horta, aunque nacido en Mozambique, es un timorense de pies a cabeza. Es diplomático y académico.

Estimado Loro Horta:

  • Timor Oriental y el Sahara Occidental compartieron durante décadas la misma condición de Territorios No Autónomos pendientes de descolonización. ¿Cuáles fueron las causas de que Indonesia ocupara Timor Oriental?

Indonesia ocupó mi país porque pensó que le sería fácil. Timor Oriental es pequeño.

Los indonesios pensaban que sería igual que la anexión del territorio portugués de Goa por parte de India.

Además, el régimen de Indonesia tenía miedo de que Timor Oriental tuviera un gobierno comunista.

  • El 28 de noviembre de 1975 Timor Oriental declaró su independencia de Portugal, pero el 7 de diciembre, Indonesia la invadió. ¿Cómo reaccionó Portugal a dicha ocupación que contravenía la Ley Internacional?

Hasta 1986 Portugal ignoró la cuestión de Timor Oriental. En cambio, Mozambique, Angola, Cabo Verde u otros países como irlanda apoyaron desde el principio a Timor Oriental y denunciaron la ocupación.

Pero cuando Portugal ingresó en la Comunidad Europea, comenzó a ser consciente del problema de su antigua colonia y dio inicio a una ofensiva denunciando la ocupación apoyando al pueblo de Timor Oriental en Naciones Unidas y otros foros internacionales.

  • A pesar de la distancia geográfica entre Portugal y su antigua colonia de Timor Oriental, ¿cómo se consiguió este nexo de apoyo y solidaridad del gobierno luso, que no los abandonó a su suerte como el gobierno español hizo con los saharauis?

A finales años ochenta y principios de los noventa Portugal nos apoyó mucho en los Foros Internaciones. Además, nos ayudó financieramente.

El apoyo portugués fue muy importante para conseguir nuestra independencia, pero más importante fue el cambio de la opinión pública internacional.

  • ¿Cómo cree que Portugal, como era su obligación como potencia administradora de iure, consiguió que Timor Oriental, finalmente, ejerciera su derecho a la autodeterminación? ¿Fue clave el colapso del régimen indonesio?

En 1991 se produjo la masacre de Santa Cruz que fue presenciada y filmada por un periodista británico y esta apareció en todos los canales internacionales, comenzando por la CNN, provocando que los estadounidenses y la Unión Europea comenzaran a aplicar sanciones a Indonesia.

En 1997 y 1998 Indonesia sufrió una grave crisis económica, debido a la crisis asiática.

Indonesia tenía una dependencia enorme con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y este organismo jugó un papel muy importante para la resolución del conflicto de Timor Oriental, ya que el FMI supeditó nuevas ayudas a Indonesia a que se solucionara el conflicto de Timor Oriental y se celebrase el referéndum de autodeterminación.

El colapso del régimen provocó que hubiera una transición a la democracia y así hacer posible el referéndum.

La comunidad internacional, encabezada por EEUU impusieron a Indonesia que aceptara la celebración del referéndum de autodeterminación a Timor Oriental.

Finalmente, Indonesia aceptó la celebración del referéndum, pues estaba convencida de que iba a ganarlo.

No tuvo otra opción que aceptar el resultado y fue consciente de que no había marcha atrás.

Desde entonces tenemos muy buenas relaciones con Indonesia.

La Indonesia democracia ha podido resolver otros conflictos de separatismo, como los de los separatistas de la isla de Aceh y en 2004 se firmó con ellos un acuerdo de alto el fuego que hasta hoy está vigente.

Mantiene el problema de Papua Occidental, pero los indonesios lo están resolviendo de una forma más coherente, dando cada vez más autonomía y no usando la violencia.

La lucha de independencia de Timor Oriental ha contribuido, quizás no de una forma muy importante, al proceso de democratización de Indonesia.

  • Actualmente Timor Oriental es un país soberano y miembro de las Naciones Unidas. ¿Cree que algún día el Sahara Occidental también lo será?

La cuestión del Sahara Occidental es muy complicada, pero es irónico.

En los años ochenta, el Sahara Occidental tenía mucho más apoyos, sobre todo de los países africanos, que nosotros, pues en esos años estábamos totalmente olvidados.

Yo me acuerdo, cuando era un muchacho, en 1994, con 16 años, que acompañé al Doctor Mari Alkatiri, que luego llegaría a ser primer ministro, en un encuentro con el embajador de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), en Mozambique y nos preguntó como la diplomacia timorense había logrado el apoyo fuerte y abierto de Portugal, lo contrario que ellos con España.

  • Y, finalmente, después del último giro de Madrid a favor de las tesis anexionistas marroquíes sobre el Sahara Occidental ¿qué se podría hacer para que revirtiera esta posición que contradice la legalidad internacional?

Es más complicada la situación española.

La proximidad de Marruecos.

Ceuta y Melilla.

Además, desde el punto de vista étnico, es muy fácil distinguir a los timorenses de los indonesios. Se ve claramente quien es timorense y quien es indonesio. Tan obvio como un español y un sueco.

Lingüísticamente, físicamente, son distintos.

Los timorenses son fundamentalmente melanesios y polinesios.

En cambio, con los saharauis la cuestión se complicó por que Marruecos siempre contrariaba el criterio de quien es marroquí, quien es saharaui.

Después el alto el fuego contribuyó que se perdiera el entusiasmo de apoyo al Sahara Occidental.

Varios países que reconocieron y mantienen relaciones diplomáticas con la República Saharaui, han establecido relaciones también con Marruecos, como Cuba o Mozambique.

Nosotros continuamos reconociendo a la RASD y será muy difícil que las generaciones siguientes abandonen el apoyo a la causa saharaui.

Nosotros apoyaremos cualquier decisión que adopten los saharauis.

Es muy difícil realmente prever los cambios que pueden darse en Marruecos. Es bastante complicada la situación.

Pero bueno, a los saharauis les doy el mensaje que nadie creía en los años ochenta que nosotros podríamos conseguir la independencia y finalmente lo logramos.

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