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Esopo, Observador Electoral en Perú

Cuando el escorpión rogó a la rana permitirle subir a su espalda para cruzar un río su voz fue amistosa; aun así, la pregunta del batracio fue justa: «¿No me picarás?» Y también lógica la respuesta: «¿Por qué lo haría, caeríamos ambos».

Por: Gary Ayala | Director de El Minuto en Perú


La picazón a mitad de río revelaría una realidad: «¿Por qué me has aguijoneado?, moriremos los dos». Y más clara la respuesta final: «Es que, soy así».  El griego Esopo, estuvo de observador electoral en Perú.



La mirada al campo humeante de la batalla nunca es grata para nadie, las vidas perdidas, los lazos rotos entre personas y las heridas por curar marcan un dolor como el que causaron los golpes que sintió César Vallejo: «…como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma…».

El final de un proceso electoral, entonces, puede provocar un mar de sentimientos encontrados en una pampa de conflicto donde millones de personas no decidieron  hacer una guerra. Lo que ocurre en Perú, nunca antes fue visto.

Medios de comunicación en abierta campaña de polpotismo mediático, troles en redes como huestes con proyectiles tipo dazibao virtual, encuestadoras aliadas con una candidatura, sacerdotes en Misa con homilía política, ancianos somnolientos y cargados para hacerlos votar, plan económico de una candidata que hubiesen envidiado Fidel Castro y Hugo Chávez, y empresarios medievales como docentes que explicaron a sus trabajadores porqué los despedirían según su votación, diseñaron un triste escenario.

Cuando conocidos periodistas denunciaron públicamente la práctica ilícita de periodismo que les ordenaron ejecutar los directivos de sus medios, cuando los personeros de la agrupación que hizo la mayor inversión en campaña política de la historia del Perú denuncian que ni con ellos cumplieron con pagarles por su labor pese al compromiso de su partido, cuando el país quedó indignado ante el descubrimiento del pago a jugadores del seleccionado nacional de fútbol para grabar un spot de apoyo a una candidatura, entonces, quedó comprobado que hay mucho por cambiar.

Un extranjero traído a territorio peruano para que indique a los electores -con gran activismo político- por quién se debía votar, fue el colmo de la complicidad oficial que conjuró para sepultar las normas migratorias del país. El gran electorado, por su parte, enseñó a los turistas, Vargas llosa, que sus palabras significaron nada para la mayoría del país cuando pedían votar por una candidata. El puerteo de los recintos militares para exigir un golpe de Estado, también desnudó a líderes que ignoran qué es la democracia. 

Día de la Independencia

En el contexto previo a la independencia política del Perú en 1821, existía un inocultable recelo ante la proximidad de una nueva coyuntura sociopolítica y económica. Se generó un temor ante el posible impacto negativo que podría traer un incierto sistema comercial.

Junto al legítimo y heroico espíritu independentista existente, la vida nacional en tal época, tenía a cuatro ciudades-eje que tenían más de 10 mil habitantes: Lima, Arequipa, Cusco y Huamanga. Muchos criollos dudaban sobre la continuidad del abastecimiento de productos importados como el mercurio, insumo básico para obtener la plata cuyo comercio monopolizaba la Corona vía Estancos del Azogue. No obstante, fue más fuerte el rechazo a la carga fiscal monárquica a la cual se consideraba abusiva y extranjera.

Al convertirse los súbditos virreinales en ciudadanos republicanos, todos necesitaron contar con el abrigo de un Estado que en adelante les garantizara seguridad para vivir en paz interna y con estabilidad frente a los vecinos del exterior.

Por cierto, la desaparición de algunos impuestos y la rebaja de cuantía en otras tributaciones constituyeron alegría ciudadana pero preocupación para el nuevo Estado por la pérdida de ingresos; en ese sentido, la monarquía hispánica se recordaba como más eficiente para la recaudación. El país tuvo que aprender, la ciudadanía aprendió a vivir en libertad política con ciertas dificultades y el Estado aprendió a generar recursos hasta que llegó la época del guano que trajo divisas y una mejor inserción en el mercado mundial.

En el Compendio de Historia Económica del Perú, elaborado por el Instituto de Estudios Peruanos y auspiciado por el Banco Central de Reserva, se anota una sentencia categórica en su parte introductoria: “La independencia se logró, así, al costo de la descapitalización del país y de la pérdida de su élite económica”.

Reencuentro con la Historia

Después de 200 años, el Perú se encuentra en otra situación que puede marcar su historia, vuelven a erigirse los grupos de poder que defienden su “orden natural” donde tienen al cielo como límite, donde muchos que no pertenecen a dichos clanes, sin embargo asumen miedos desde sus zonas de confort y también apoyan el establishment conscientes de que la dignidad nacional permanecerá sometida a la corrupción, donde el desconocimiento del tema social -en todos los sectores- es el socio que impide construir una mejor sociedad.  

El final del proceso electoral en el Perú, entre un profesor surgido de la ruralidad de un centro poblado muy alejado (Puña, Cajamarca) y una candidata con experiencia de gobierno nacional, cargo congresal, liderazgo de organización partidaria, formación en universidad norteamericana, tres candidaturas a la presidencia de la república y excelente solvencia económica, se configura perfectamente como las batallas que enfrentó y ganó un pueblo elegido y que se relatan en el Antiguo Testamento.

El triunfo de Pedro Castillo Terrones (Perú Libre) sobre Keiko Fujimori Higuchi (Fuerza Popular) contabilizado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales, ONPE, es un hecho real. La proclamación a cargo del Jurado Nacional de Elecciones, JNE, es un hecho por consumar. La estrategia -ahora con un ejército de abogados- que desconoce el resultado, asoma más una artimaña contra el sistema democrático que una acción lícita de reclamo.

La tensión concentrada en torno a la sede del JNE (centro histórico de Lima) tiene otros actores de reparto: Los partidarios con pancartas trasladados hasta allí por FP en numerosos buses y los partidarios de PL venidos hasta de provincias. El lugar, convertido en zona peligrosa, tiene a un frente que espera solo una ratificación, y al otro que espera una respuesta sorpresa.  

La Enseñanza

El relato del escorpión y la rana del mítico griego Esopo (vivió alrededor del siglo VI a.C.), enseña que hay seres que por naturaleza no pueden evitar un estilo de vida bajo una determinada escala de valores, pues, su interioridad está forjada de esa manera por una serie de factores. El fabulista quiso demostrar que las evidencias sobre alguien manifiestan por sí mismas una calidad moral que incluso puede conllevar a dicha persona a lastimarse si con ello elimina a su rival.

Después de todo, un conflicto puede significar oportunidad, aquella que no tuvieron los sectores olvidados de la colonia un bicentenario atrás, aquellos que han devenido en espacios marginales donde se piensa que corresponde su natural estancia. El país está atento al desenlace de una segunda vuelta electoral realizada con abismal diferencia de recursos entre los contrincantes.

Que no sea el miedo al cambio, como tuvieron muchos peruanos coloniales antes de aquel 28 de julio lo que evite construir una nueva sociedad; que no sean la indiferencia y la soberbia los factores que permitan más gobiernos signados por la corrupción. Que sea el reencuentro de peruanos capaces de dignificar al país los que protagonicen la proclamación de una nueva independencia.    

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