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España, Jaque al Rey

Las coyunturas políticas pueden determinar el giro de la historia en determinados Estados, pueden marcar un inicio y un final a la vez. España se encuentra ahora en una encrucijada, entre fortalecer su unidad o dejar ingresar al separatismo.

Por: Lorenzo Espinoza| El Minuto, Perú


Aprobaron los indultos para quienes lideraron el separatismo catalán, para quienes convocaron y ejecutaron un referéndum ilegal por la imposibilidad de la autodeterminación de solo una parte de un Estado.

La razón, los votos del separatismo en el Congreso de Diputados, donde, en una monarquía constitucional, el gobierno de Pedro Sánchez del PSOE -quien se sostiene con aquellos votos- fue electo jefe de gobierno con la promesa de no indultar y menos pactar con el separatismo. Consecuente y veraz, no es.

No lo pidieron ni los mismos beneficiarios, no se arrepintieron de los actos de sedición, incluso, hasta mantienen sus posturas, situaciones que claramente la constitución española contempla según pronunciamiento expreso de la Corte Suprema.



Aduce, Sánchez que el objetivo es la concordia. Cómo puede haber concordia si lo que ahora exigen los separatistas es una mesa paritaria de negociación, si se sienten constituir otro Estado pese a que la otra mitad de Cataluña no comulga con sus ideas secesionistas.

Las autonomías de las comunidades en España infieren unidad territorial y constitucional con atribuciones regionales y nacionales diferenciadas, más no admiten la creación de estados dentro de otro Estado que, en tal caso, todos los españoles debieran decidir, más aún, si la comunidad autónoma no puede mostrar un mejor desempeño fuera de España en términos de desarrollo, cuando incluso las inversiones nacionales y extranjeras se van a otros lugares del país. La Unión Europea o cualquier Estado no puede sino rechazar este ímpetu separatista que desconoce la razón de ser de un Estado soberano y unitario.

El Rey, reina, pero no gobierna, tiene el auoctorias, más no el podestas, tiene autoridad y no poder, expresa la unidad del reino español como monarquía constitucional; sin embargo, como puede refrendar un indulto primero ilegal, pues no fue solicitado por los “beneficiados” quienes tampoco se arrepintieron de los delitos cometidos como sedición, entre los cuales están procesados y sentenciados. Irónico resultaría refrendar un acto de gobierno que contradice lo que él representa: La unidad española y no la desintegración de España como Estado.

Como autoridad no estaría obligado a refrendar un acto ilegal de gobierno, pero si la presión del formalismo le obliga a ello -pese a constituir un atentado contra el Estado español- se podría entonces pensar en la figura de la abdicación de la corona y de la renuncia a la jefatura del Estado.

Caso contrario, ante la presencia del separatismo y en actitud de defensa de la unidad nacional -y en su calidad de jefe de las fuerzas armadas- podría imponer su autoridad dentro del marco constitucional.

El Art. 155 le permite intervenir en la comunidad catalana con el apoyo de la institucionalidad uniformada para no caer en la comparsa de avalar decisiones que no solo afectan a España, sino a su propia investidura y autoridad, a lo que fundamentalmente representa: La unidad de España.

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