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Fin de año argentino: Entre el embate kirchnerista y el armado opositor

Se está terminando un año atípico a nivel global. El mundo se prepara para reencausar las economías y el ritmo de vida normal en la pos pandemia -vacunas y disminución de los contagios mediante-. En Argentina, más allá del Covid, los partidos políticos se preparan para armar listas y dar batalla en la elección de medio término del 2021.

Se está terminando un año atípico a nivel global. El mundo se prepara para reencausar las economías y el ritmo de vida normal en la pos pandemia -vacunas y disminución de los contagios mediante-. En Argentina, más allá del Covid, los partidos políticos se preparan para armar listas y dar batalla en la elección de medio término del 2021.


Por: Agustin Dragonetti | El Minuto de Argentina


El kirchnerismo ya muestra sus colmillos abiertamente, tanto para adentro del gobierno (al propio presidente y sus ministros y secretarios no K) como para afuera (la oposición, los medios, el campo, el empresariado y todo aquello que no sea de su agrado).

Por un lado, Cristina Fernández le marca la cancha abiertamente a Alberto Fernández y a su gabinete en forma descarada, mientras el presidente intenta -sin mucho éxito, por cierto- suavizar y aún minimizar los ataques verbales y epistolares de la vicepresidenta a su gestión.

La alocución de la vicepresidenta en el acto del viernes 18 en el Estadio Único de La Plata, con casi toda la plana mayor del gobierno (kirchneristas y albertistas) allí presente, dejó al presidente y a su gabinete otra vez mal parados.

“El lawfare es también para disciplinar a los políticos y que no hagan lo que tengan que hacer”, disparó Cristina Fernández, utilizando nuevamente el argumento del lawfare, esa teoría que utiliza para victimizarse frente a las causas de corrupción que enfrentan ella y varios de sus ex ministros y allegados.

Luego, se despachó a gusto contra el gabinete y los funcionarios que según ella no la escudan: “Todos aquellos que tengan miedo, o que no se animan, por favor, hay otras ocupaciones además de ser ministro o ministra o legisladores. Vayan a buscar otro laburo, pero necesitamos gente que los sillones que ocupan sean para defender a los argentinos”.

El presidente respondió diplomáticamente (léase tibiamente) a las críticas de la vicepresidenta en una entrevista radial. “Lo cierto es que con Cristina hablamos cuando tenemos que hablar.

Nos conocemos hace mucho y tengo un gran cariño por ella y nada va a quebrar nuestra amistad”. Alberto Fernández agregó que siempre reconoce “la confianza que depositó” Cristina Fernández en elegirlo como candidato a presidente. “No voy a defraudar ni a ella ni a los que nos votaron”, terminó el presidente.

Pero en una clara señal de apoyo -y para mostrar cierta autoridad frente a su vicepresidenta- Alberto Fernández reunió el miércoles 23 en la Quinta Presidencial de Olivos a todo su gabinete para una cena de fin de año. El encuentro fue el primero en más de un año de gobierno.

La cena, si bien fue un motivo para distender tensiones en un año muy difícil, se hizo en medio de la denuncia que apareció en el medio digital El Disenso contra la ministra de Justicia y DDHH, Marcela Losardo, por haber abierto cuentas offshore en Miami junto a su marido, Fernando Mitjans.

La ministra desmintió el informe, pero el medio mostró los documentos que prueban lo publicado. Al kirchnerismo de paladar negro le vendría de perlas deshacerse de Losardo (de estrecha amistad con el presidente desde la Facultad de Derecho), sobre quien siempre se posan los ojos cuando Cristina habla de “funcionarios que no funcionan”. La idea de Cristina y sus acólitos es tener un ministro de Justicia K, partidario de la teoría de lawfare.

Por otro lado, Máximo Kirchner mueve sus fichas para lograr el control de su agrupación La Cámpora en espacios claves de la provincia de Buenos Aires, el territorio más complejo del escenario político argentino.

Máximo también quiere la presidencia del Partido Justicialista bonaerense, hoy en manos del intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, que tiene como vicepresidente a Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría, y como vice 2º a Oscar Romero, ex diputado provincial y dirigente del gremio de mecánicos (SMATA), quien en 2016 abandonó junto a otros diputados el bloque del Frente para la Victoria (hoy Frente de Todos) para conformar el Bloque Justicialista.


Partido Justicialista bonaerense.


El hijo de Néstor Kirchner y Cristina Fernández pretende dar pelea para asumir en marzo, en coincidencia con la asunción de Alberto Fernández como presidente del PJ nacional (postergada varias veces este año por la pandemia).

Pero existe un pequeñísimo inconveniente. Legalmente, el mandato de Menéndez finaliza el 27 de diciembre de 2021. Además existen otros problemas técnicos y políticos para que Máximo sea presidente del PJ provincial. En primer lugar, la “tradición peronista bonaerense” dicta que el presidente debe ser un intendente, no un diputado.

En segundo lugar, los congresistas de La Cámpora en el PJ bonaerense son una ínfima minoría a la hora de votar autoridades.

Tercero -y tal vez la cuestión más espinosa-, es que un recambio de autoridades a estas alturas generaría una guerra interna por el armado de listas en el Frente de Todos de cara a las elecciones legislativas de 2021, si es que finalmente se llevan a cabo, algo que La Cámpora quiere, pero que los gobernadores piden que se suspendan las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) “por única vez”, en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus. El proyecto ya entró en Diputados, pero será tratado recién a mediados de enero.

Mientras tanto, Máximo Kirchner tensará la soga con los intendentes peronistas de la provincia, algo que muchos operadores del PJ bonaerense consideran un gasto innecesario de fuerzas y tiempo para satisfacer más que una necesidad política, un capricho personal.

El rearmado de la oposición

Mientras el ala kirchnerista del gobierno proyecta los pasos y embestidas a seguir en 2021, la oposición empieza a reagrupar la tropa. Por el lado de la alianza de Juntos por el Cambio, la quita de fondos a la Ciudad de Buenos Aires por parte del gobierno nacional aglutinó a sus componentes.

Es que saben que el kirchnerismo -con el aval del presidente- puso su proa destructiva contra Horacio Rodríguez Larreta, quien hoy se posiciona como el enemigo a vencer, ya que el jefe de gobierno porteño (según datos de noviembre de la consultora D’Alessio IROL – Berensztein) es el dirigente mejor visto del país, con una imagen positiva del 52%.

Desde la Coalición Cívica, integrante de JxC, su líder Elisa Carrió volvió a su relación odio-amor-odio-amor con Mauricio Macri. Después de su tajante frase “Le corté y después le dije que no le iba a hablar nunca más. Y así va a ser”, Carrió pasó a “Me enojé con Macri porque me faltó el respeto.

Me pidió disculpas y ya está bien”. Es que el ex presidente, según las palabras de la ex diputada, le espetó: “Tu única función es denunciar, es para lo único que servís”. Carrió, sin embargo, siempre dejó en claro desde la salida del poder de JxC que la alianza no se iba a disolver. Elisa Carrió (que el 8 de diciembre presentó su tercer libro, “Mi legado político.1994-2020”, una recopilación de su tarea legislativa de 18.000 páginas y 27 tomos) viene rememorando desde hace un tiempo los entretelones del gobierno de Mauricio Macri.

Y puso sus siempre filosos -y muchas veces desarcetados- dardos contra algunos de sus ex integrantes, como Emilio Monzó, ex diputado nacional y presidente de la Cámara de Diputados hasta 2019, y particularmente contra Rogelio Frigerio, ex ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, a quien tildó sin medias tintas de indecente y traidor. “Frigerio, nos entregó en la elección apoyando a los candidatos del PJ y no a los nuestros”, le dijo a la periodista Laura Di Marco.

Carrió ya dejó en claro que puede haber internas en la provincia de Buenos Aires y que ella podría ser candidata a diputada por el bastión electoral más complicado de Argentina.

Por su parte Patricia Bullrich, la presidenta de PRO y fiel exponente del ala más dura y confrontativa de la coalición (quien también presentó su libro, “Guerra sin cuartel. Terminar con la inseguridad en la Argentina”, que recoge su experiencia de 4 años como ministra de Seguridad durante la gestión de Mauricio Macri), ya deslizó que los partidos que conforman JxC -en el caso en que finalmente se decida la suspensión de las PASO del año que viene-, están analizando variables para una interna del frente en los distritos en donde no haya acuerdos.

Esto sería algo totalmente nuevo ya que, vale dejar en claro, las disputas por las listas en Juntos por el Cambio se deciden a través de la lapicera del jefe político provincial más fuerte y no por internas democráticas, una impronta histórica en los distritos que arma JxC. La misma ex ministra dejó entrever la posibilidad de presentarse a las primarias por una banca de la Ciudad de Buenos Aires, aunque Rodríguez Larreta quiere a alguien cercano a su gestión para encabezar la lista.

Es que el jefe de Gobierno porteño busca un armado ampliado del espacio, que sume a peronistas, liberales e incluso algunos progresistas. Dicho en buen criollo, una verdadera coctelera de voluntades para tratar de ganarle una elección clave al gobierno y que lo ponga en la carrera electoral para las presidenciales de 2023.

De quien poco se habla como candidata es de María Eugenia Vidal. Más allá de alguna aparición pública con dirigentes de JxC, la ex gobernadora de Buenos Aires (quien también se encuentra escribiendo un libro sobre su paso por la gestión bonaerense que, eso sí se sabe, publicará la editorial Penguin Random House), contrajo coronavirus en junio.


María Eugenia Vidal, Ex Gobernadora de Buenos Aires.


Fuentes cercanas a Vidal, dicen que se tomará hasta abril para alguna definición. Hasta hay quienes barajan la posibilidad de que vuelva a jugar en CABA, donde fue vicejefa de gobierno durante la segunda gestión de Mauricio Macri.

La otra pata política de JxC, la Unión Cívica Radical, también tiene sus bemoles. En el transcurso de este año tendrían que haber definido las nuevas autoridades de la provincia de Buenos Aires, pero dos cuestiones centrales lo impidieron: la pandemia de Covid-19 y sus históricas diferencias.

Por eso, a través de un plenario virtual, se decidió posponer la renovación de autoridades para el 21 de marzo de 2021, decisión tomada a raíz de una propuesta realizada por Evolución Radical, el espacio liderado por el senador Martín Lousteau. Hasta esa fecha, el radicalismo bonaerense seguirá conducido por el ex vicegobernador Daniel Salvador.

Pero después, confrontarán dos listas que seguramente intentarán imponer su criterio en el armado y la confección de las listas de Juntos por el Cambio. Por un lado la línea que conduce el diputado y jefe de la bancada de JxC en la Cámara de Diputados bonaerense, Maximiliano Abad.

El diputado cuenta con el respaldo de la mayoría de los “fierros políticos” del radicalismo: su bancada, casi la totalidad de sus pares nacionales, autoridades nacionales de la UCR y varios de los intendentes bonaerenses que responden a la alianza.

En el otro lado del ring radical, se presenta para conducir la UCR bonaerense el histórico intendente de San Isidro, Gustavo Posse, que cuenta con el aval del senador Lousteau (cabe recordar que fue ministro de Economía de Cristina Kirchner y autor de la controvertida Resolución 125 de retenciones móviles a la soja, el trigo y el maíz, que generó un conflicto de magnitudes con el sector agropecuario en 2008 y su posterior renuncia), y varios de los históricos referentes radicales.

El cambalache liberal

Un sector que puede sacarle muchos votos a Juntos por el Cambio -y de hecho lo hizo en las PASO y en las elecciones generales de 2019- es el espacio de los liberales, conducidos por el economista José Luis Espert y el multifacético y pintoresco Javier Milei.


José Luis Espert y el multifacético y pintoresco Javier Milei.


Un sondeo de opinión de la consultora Opina Argentina sobre el escenario electoral del año que viene, reveló que el espacio liberal se está transformando ciertamente en una “opción electoral competitiva”.

La consultora de los politólogos Facundo Nejamkis y Andrés Gilio, midió un apoyo en torno al 10% para los liberales (9 % en la provincia de Buenos Aires). “Recordemos que en elecciones intermedias el voto suele dispersarse más que en las presidenciales.

Este espacio liberal se nutre especialmente de los desencantados con los resultados económicos del gobierno de Macri, aún muy fresco en el recuerdo”, añade el informe. Así y todo, el armado ya enfrentó dos crisis. La primera fue la negativa de Espert a habilitar internas en la provincia de Buenos Aires.

Es que el líder de Despertar quiere ser candidato a diputado nacional sin oposición. El ex candidato presidencial (que salió últimos en las elecciones de 2019), recibió la propuesta del Partido Uni2, que tiene como referentes a Gustavo Segré, Gustavo Lázzari, Manuel Adorni y Fausto Spotorno, entre otros, con un paquete muy interesante: un programa electoral común, armado y coordinación de equipos técnicos y fiscalización. Por supuesto, con internas para todos.

A Espert le encantó la propuesta, menos lo de las internas. A raíz de su negativa, el espacio liberal entró en crisis. A esos se sumó la tarea de seducción de Juntos por el Cambio a otra de las figuras del liberalismo económico, el economista Roberto Cachanosky. De hecho, una encuesta de la consultora Giacobbe & Asociados de septiembre le otorga a Cachanosky un 20,7% de asentimiento entre los postulantes de la centroderecha.

El economista, si bien tiene un amplio desconocimiento según el estudio, también tiene baja imagen negativa y mucho predicamento entre los jóvenes. Inmediatamente de conocida esta propuesta, su par ideológico y candidato a diputado para el año que viene, Javier Milei, tildó a Cachanosky con su florido leguaje de “mierda humana”.

Rápida de reflejos, tras el exabrupto de Milei, Patricia Bullrich salió en defensa del nuevo integrante de JxC: “Me solidarizo con @RCachanosky. Un insulto como este sólo lo puede realizar alguien con pensamientos autoritarios y supremacistas. Los insultos y la degradación personal nunca pueden reemplazar el debate de ideas”, expresó Bullrich vía Twitter.

Como hemos visto, todavía falta derramar mucha tinta para armar listas. Inclusive falta definir qué pasará con las PASO del año que viene. Lo cierto es que Argentina tendrá, al menos en el primer semestre del año que viene, unos meses bastante caldeados.

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