Mar. Sep 29th, 2020

Finlandia: una Armada desconocida en la Segunda Guerra Mundial

Hemos observado que la Segunda Guerra Mundial sigue generando ávido interés en los lectores. Observamos revistas, nuevos libros, que son un verdadero éxito editorial. En atención a este interés por esta etapa de la Historia Universal.

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Hemos observado que la Segunda Guerra Mundial sigue generando ávido interés en los lectores. Observamos revistas, nuevos libros, que son un verdadero éxito editorial. En atención a este interés por esta etapa de la Historia Universal.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director El Minuto Argentina.


Traemos a los lectores de El Minuto, un repaso de una fuerza naval poco conocida, pero que tuvo un desempeño ejemplar bajo circunstancias realmente adversas.

Los años posteriores a la independencia de Finlandia, la clase política no puso gran atención a los problemas de la defensa nacional. A mediados de los años 30, bajo la hábil gestión del general Carl E. Mannerheim – héroe de la independencia nacional – como presidente del Consejo de Defensa nacional, los políticos empezaron a tomar algunas medidas., lo que permitió al país contar con recursos mínimos para las duras pruebas que se avecinaba.

Los comienzos de la Marina finlandesa 1919-1932

La Marina (Lavaisto en finés) comenzó a existir a partir de 1919, empleando pequeñas embarcaciones que habían pertenecido a la Flota zarista. En los primeros días de la independencia la protección de los espacios marítimos corrieron por cuenta de buques de la Marina alemana y tras su retiro, de la Royal Navy hasta 1920, año en que se retiraron tras la derrota de los rusos Blancos frente al Ejército Rojo.

La pequeña fuerza naval finlandesa quedó compuesta por una serie de cañoneros, torpederos y minadores, todos buques costeros, bastante viejos. Estas capacidades le permitieron ejecutar acciones de minado y negación del mar en vitales accesos marítimos.

En 1922 el jefe de la flota finlandesa, comodoro Von Schoulz, presentó un plan para modernizar la pequeña armada de Finlandia, teniendo como objetivo tener cierta capacidad para evitar una ocupación sueca de las islas Aland, que en aquellos años era objeto de una disputa entre ambos países, dirimida por la diplomacia en la Liga de las Naciones.

En 1927, a pesar de las limitaciones financieras, la Armada comenzó con su plan de construcciones, que incluyeron un submarino, buques barreminas, además de comprar en Alemania un velero escuela. El plan era modesto y no cubría las necesidades en materia de defensa marítima del país.

La Defensa en el período de entreguerras

Desde la independencia existía un consenso en el liderazgo político – militar finlandés en considerar a la Unión Soviética como la principal hipótesis de conflicto, y eventualmente de guerra. Por lo tanto es esfuerzo estuvo concentrado en hacer frente a dicho problema. El impulsor de una serie de políticas activas en materia de defensa, fue el general Mannerheim, futuro mariscal y presidente de la República. En su retiro, luego de perder las elecciones presidenciales de 1919, impulsó una serie de medidas para modernizar el sistema de defensa finlandés Entre ellas el envío de los mejores oficiales a formarse en academias francesas y alemanas, e insistir en la necesidad de invertir mayores recursos en la defensa del país.

En 1922 fue implantado el servicio militar obligatorio en las Fuerzas de Defensa (Puolustusvoimat) y la Guardia de Fronteras (aún vigente), bajo la siguiente modalidad: los reclutas recibían un período de instrucción de un año para luego ser pasados a la reserva activa durante siete años (Unidades de Defensa); las Unidades de Defensa mantenían sus cuadros y organización, sistema que permitía una posterior integración a unidades regulares duplicando los efectivos.

Posteriormente el mariscal Mannerheim lo reemplazaría por un sistema de movilización territorial. Bajo este nuevo sistema las Unidades de Defensa, una vez que se incorporan los cuadros permanentes podían enviarse completas al frente, permitiendo reforzar rápidamente el ejército de maniobra antes que el invasor pudiera penetrar profundamente en el dispositivo defensivo.

A fines de los años 30 este sistema permitió llevar al ejército activo de 33.000 efectivos a 127.500. La capacidad de movilización llegó a 400.000 hombres (entre las fuerzas activas, reservas y la Guardia Cívica).

En el ámbito de la defensa funcionaban dos organizaciones peculiares: la Guardia Cívica y la Lotta Svärd. La primera era una especie de Guardia Nacional formada por 100.000 voluntarios, en cuanto a la segunda organización era un cuerpo auxiliar femenino voluntario que en un principio contó con 100.000 personas, llegando a 242.000 en 1944, responsable de ejecutar diversas funciones, desde cocineras, personal administrativo, observadores aéreos, enfermeras, etc. contribuyendo a liberar potencial humano para el frente.

En los años 30, Mannerheim, en su calidad de presidente del Consejo de Defensa, apremió al Parlamento para incrementar fondos para las Fuerzas de Defensa, pedidos que fueron en gran parte desatendidos. Este obstáculo no impidió que utilizara inteligentemente los escasos recursos destinados a la defensa para fortalecer la red de fortificaciones del istmo de Carelia, adquirir materiales y mejorar el adiestramiento.

La crisis del 29 también afectó a Finlandia, y las medidas de austeridad, llegaron al sector de defensa. En 1932 el presupuesto fue reducido en un diez por ciento, y otro tanto en 1933. Esto tuvo serias consecuencias, al impedir renovar medios de la Fuerza Aérea y terminar la fábrica de cartuchería. El ascenso de la Alemania del III Reich, el nivel de ilegalidad internacional, llevó a que el Parlamento autoriza algunos fondos adicionales, pero siempre insuficientes y de manera tardía. Si se hubieran hecho las inversiones necesarias, la situación de Finlandia al estallar la llamada Guerra de Invierno, hubiera sido muy distinta.

La situación de la Marina antes de la Guerra de Invierno

En el período de entreguerras, la defensa naval se centraba en el empleo de artillería de costa y minado para negar el uso del mar por parte del enemigo, especialmente para impedir que realizara un asalto anfibio. En cuanto a los medios navales principales finlandeses quedaban reservados para destruir o rechazar el accionar de barreminas enemigos. En este esquema los submarinos tenían el papel para destruir los medios navales principales del adversario.

La protección de las comunicaciones marítimas también imponía a la modesta marina finlandesa la necesidad de contar con medios adecuados. La escasez de recursos, motivó intensos debates sobre la necesidad de contar con una flota o simplemente artillería de costa. El debate quedó zanjado en los 30, cuando se llegó a la conclusión de contar con ambos recursos: Flota y Artillería de Costa.

En el marco de la reestructuración de las Fuerzas de Defensa, los Comandos de la Armada/Flota y Artillería de Costa (hasta entonces un componente del Ejército) fueron fusionados en las Fuerzas Navales (Merivoimat), bajo la conducción de un prestigioso general, Väinö Valve(7), hombre de la artillería de costa, siendo secundado en la conducción de las Fuerzas Navales, por oficiales provenientes de la antigua Marina.

En 1939 al estallar la SGM la Flota Costera era una fuerza compuesta por una combinación de buques veteranos de la época zarista y de reciente construcción, que incluía buques de defensa de costas, torpederos, submarinos y barreminas, comparado con las fuerzas de la Flota Roja soviética, sin ninguna duda estaban en una clara desventaja.

Las deficiencias fueron compensadas en parte, por barcos provenientes del ámbito civil y gubernamental, adaptándolos para cumplir funciones de barreminas, minadores y escoltas. Fueron armados cuatro mercantes, utilizados para la protección de las líneas de tráfico marítimo, junto a rompehielos pertenecientes la Oficina de Navegación y la Ciudad de Helsinki, posteriormente uno de ellos fue modificado para brindar apoyo a la Flotilla de Submarinos. La Guardia Costera (dependiente del Ministerio del Interior) hizo su aporte para la defensa del país al integrar sus patrulleros para brindar protección al tráfico mercante, posteriormente dicho cuerpo sería integrado en las Fuerzas Navales durante la guerra.

En este marco de carencias, tanto las fuerzas navales, como el resto de las fuerzas militares finlandesas tendrían que enfrentar a las poderosas fuerzas armadas de la Unión Soviética, caracterizados por sus inmensos recursos materiales y humanos.

La Guerra de Invierno (1939 – 1940)

El 1 de diciembre con la invasión soviética comenzó la denominada Guerra de Invierno. Al estallar el conflicto las Fuerzas Navales (cuyo personal abarcaba 247 oficiales, 699 suboficiales y 2598 marineros, cifra que no incluía tropas anfibias y de la artillería de costa). Estas adaptaron su organización a las demandas de la guerra y concentraron sus medios en la defensa de las comunicaciones marítimas, los accesos clave, especialmente la capital, Helsinki.

Este dispositivo hizo frente a un ataque soviético por parte de un crucero y dos destructores, que buscaron destruir las baterías que protegían las comunicaciones marítimas de la capital finlandesas. El ataque fue rechazado gracias al fuego certero de los artilleros de costa. Mientras tanto, a fin de evitar la ocupación del territorio desmilitarizado de las Aland, tropas finesas las ocuparon. La Artillería de Costa tuvo una importante actividad en los intentos soviéticos de atacar distintos puntos del litoral sur del país. Los intentos de la Flota Roja del Bálticos fracasaron con serias daños a buques tipo acorazado y destructor.

El 7 de diciembre la Unión Soviética declaró la guerra submarina al tráfico marítimo finlandés, cuyos resultados fueron el hundimiento de algunos buques mercantes (uno finlandés, uno estonio, uno sueco y dos alemanes). El desempeño de las tripulaciones de submarinos soviéticos fue tan deficiente que fueron objeto de críticas por el alto mando soviético reflejado en las memorias de Nikita Kruschev – entonces comisario político de la Marina Roja – donde señalaba el alto grado de ineptitud de dichas tripulaciones para atacar al tráfico mercante enemigo, además de poner de relieve falencias en el adiestramiento del personal naval soviético.

Los finlandeses pusieron en práctica en marcha su plan para la defensa del espacio marítimo, acorde a los medios disponibles. Desplegaron su flotilla de submarinos, para llevar a cabo el minado de las costas de Estonia, base del crucero Kirov y particularmente en la bahía de Paldiski, convertida en una importante base naval soviética. Las operaciones las llevó a cabo el submarino costero Vehiisi.

El submarino Vetehinen fue responsable de las tareas de minado en la ruta que conectaba el puerto estonio de Tallin con la base naval de Kronstadt, sede la poderosa Flota del Báltico. Las duras condiciones del invierno de 1940, impidieron que los submarinos Vesikko y Saukko atacaran las fuerzas de superficie soviéticas.

WWII Submarine, Helsinki, Finland | Vesikko was a submarine … | Flickr

El submarino Vetehinen fue responsable de las tareas de minado en la ruta que conectaba el puerto estonio de Tallin con la base naval de Kronstadt, sede la poderosa Flota del Báltico.


Las acciones navales finlandesas tuvieron sus resultados, dado que lograron disuadir acciones destinadas a realizar operaciones anfibias, permitieron llevar a cabo acciones de guerra de minas y operaciones antisubmarinas. Los buques de defensa de costas – suerte de monitores costeros – Väinämöinen e Ilmarinen cumplieron exitosamente su misión de protección de líneas de comunicación marítima y apoyo a la defensa de la ciudad de Turku. En febrero de 1940, los soviéticos lanzaron una ofensiva de 1.500.000 contra las defensas en el istmo de Carelia, que llevó a movilizar recursos navales, tanto buques como personal de la artillería de costa.

Finalmente el número se impuso a los finlandeses, la esperada ayuda de los Aliados, nunca se concretó. Finlandia firmó la paz de Moscú de 1940, que significó la perdida de islas en el Golfo de Finlandia, el istmo de Carelia, los distritos adyacentes al Lago Ladoga, el sector oriental de la península de Petsamo, el arrendamiento por treinta años de la base naval de Hankö y el área de Salla en Laponia.

A pesar de todo, Finlandia conservó la independencia, a diferencia de sus vecinos bálticos, que una vez que permitieron el ingreso de tropas soviéticas, Stalin no dudó en faltar a los compromisos y anexar dichos estados.

La Marina finlandesa cumplió con éxito las misiones encomendadas: la de evitar un desembarco enemigo y proteger las líneas de comunicación marítima. Durante la Guerra salieron de los puertos fineses 400 mercantes, siendo apenas hundidos diez (cinco de ellos de bandera finlandesa). Las perdidas se redujeron a un patrullero ligero y dos barcos en el puerto de Petsamo (uno de la Oficina de Navegación que fue hundido y otro de la Guardia Costera que fue incendiado).

La Guerra de la Continuación (1941 – 1944)

Finlandia había perdido 35.000 km2, tenía a tiro de piedra de su capital la base soviética de Hankö, a este panorama se agregaba la anexión reciente de los Países Bálticos, y era muy probable que Finlandia corriera la misma suerte. Corría el año 1940 y Alemania cosechaba resonantes victorias. La situación se tornó sumamente delicada con la ocupación de Dinamarca y Noruega. En este período la Marina incorporó dos minadores Tipo Ruotsisalmi, seis barreminas Tipo Kuha y cuatro barcos Tipo SM también para la misma función.

La situación internacional y el enfrentamiento entre la Unión Soviética y el III Reich, fue considerado una oportunidad para que los finlandeses recuperen territorio perdido en 1940. En 1941, en el marco de la Operación Barbarroja – invasión alemana a la Unión Soviética – fue lanzada la operación Dortumd, de minado de las aguas del Golfo de Finlandia. Las fuerzas navales finlandesas fueron reorganizadas y lanzaron una serie de operaciones, que incluyó el apoyo al despliegue militar en las islas Aland, operaciones submarinas, bombardeo a la base naval soviética de Hankö – cedida por Finlandia por el tratado de 1940 – y combates por el control de determinadas islas.

Las operaciones en el Mar Báltico abarcan acciones de guerra de minas, combates entre patrulleras y cañoneras por el control de islas/islotes clave, lucha antisubmarina y hasta operaciones en el Lado Ladoga, donde fueron desplegados lanchas torpederas. A partir de 1944 con el repliegue del Reich, las acciones navales soviéticas buscan romper con el bloqueo impuesto por las minas sembradas en 1941.

Se libraron duros combates para contrarrestar las operaciones de limpieza de minas como del intento de control de determinadas islas que podrían ser empleadas como bases para la Aviación soviética. La ofensiva de 1944 por parte de la Unión Soviética, llevó a la paz entre ambos países y la salida de la guerra de Finlandia. Cabe señalar que a pesar de la superioridad numérica y material, los finlandeses lograron contener la avalancha soviética, manteniendo los límites del tratado de paz de 1940.

El objetivo de salvar la nación fue cumplido, a pesar de las condiciones de paz impuestas por Moscú. Ahora quedaría una serie de choques armados con Alemania, al imponer la Unión Soviética la evacuación de sus tropas en el norte del país.

El esfuerzo de guerra finlandés fue titánico, al contar entre las filas de las Fuerzas de Defensa a nada menos que 600.000 hombres, un número excesivo para un país de 3.5 millones de habitantes. La nación estaba exhausta por años de guerras y su economía en ruinas, aunque estas graves circunstancias no impidieron provocar serios contratiempos al atacante. El presidente Risto Ryti renunció a su cargo en julio de 1944, reemplazado por el mariscal Mannerheim.

Este cambio en el gobierno alarmó a los alemanes, preocupados por la posición de Finlandia en la guerra. El mariscal Keitel voló a Helsinki, a fin de saber que decisión tomaría el nuevo gobierno finlandés. El nuevo presidente Mannerheim fue categórico, la retirada de Ryti, implicaba que los acuerdos con Alemania terminaron Cabe destacar que los acuerdos estaban vigentes mientras Ryti fuera presidente. No eran de carácter formal como dijimos anteriormente. Así se dieron comienzo a las negociaciones con Moscú.

Finalmente fue firmado el armisticio el 4 de septiembre de 1944. Las fuerzas finlandesas todavía estaban en territorios que habían sido recuperados en la ofensiva de 1941.

El 19 de septiembre se instaló una Comisión de Control Aliada en su mayoría compuesta por soviéticos presididos por el general Andrei Zdanov, quién unos años antes había sido responsable de suprimir la independencia de los países bálticos.

La tensa relación con Alemania forzó a la Marina a desplazar el Grupo Naval Väinämöinen y a la Flotilla de Submarinos al oeste del Golfo de Finlandia para evitar la ocupación alemana de las islas Aaland (el Plan alemán “Tanne West” ordenado por el propio Hitler).

La respuesta germana no se hizo esperar y proceden a minar las aguas territoriales finlandesas para cubrir su repliegue. El 15 de septiembre de 1944 fue lanzada la operación “Tanne Ost” consistente en la ocupación de la estratégica isla de Suursaari (situada en el Golfo de Finlandia) en la cual fue librada una dura batalla en la cual los finlandeses lograron mantener el control de la isla, pero no por mucho tiempo, pues la paz provisional con Moscú obligó a cederla a los soviéticos.

El Tratado de París de 1947.

El tratado de paz definitivo entre la Unión Soviética y Finlandia fue firmado en 1947. En sus cláusulas fueron fijadas restricciones militares (supresión del arma submarina, entrega del buque de defensa de costas, limitación en materia de tonelaje a 10.000 ton para el total de la Flota; restricciones para disponer de aviones de bombardeo; tiempo de entrenamiento de reservistas; efectivos de la Fuerzas Aérea y de la Armada que deberían conformar no más de una división en conjunto), una pesada indemnización, concesiones territoriales (pérdida definitiva de los territorios del este, la salida al Ártico) y la instalación de una base naval en Porkkala (1947-1956).

Fueron condiciones duras, pero la nación finlandesa pudo conservar su independencia y la forma de gobierno democrático, y la Marina finlandesa había contribuido en parte alcanzar dichos objetivos, protegiendo las líneas de comunicación marítima e impidiendo la invasión del territorio patrio desde las aguas del Mar Báltico.