mié. Nov 13th, 2019

Fusión de la Armada y la Prefectura Naval Argentina

Los ahorros generados, permitirían aprovechar racionalmente los recursos y centrarlos en equipamiento.

Seguridad Marítima y sus desafío

Es de público conocimiento la crisis económica que afecta a la Argentina y la pesada carga que significa para el contribuyente el Estado y los distintos organismos que lo componen. En 2001, el entonces ministro de defensa, Dr Horacio Jaunarena, ante la situación presupuestaria, propuso la integración de la Prefectura Naval Argentina en la Armada, con el consiguiente ahorro de varios millones de dólares.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto para Argentina

Finalmente el proyecto no se llevó a cabo por resistencias dentro del mismo gabinete, especialmente del ministerio de seguridad y justicia. El tema siguió siempre flotando y en alguna oportunidad este corresponsal pudo conversar sobre ello con oficiales retirados de la Armada, y nuevamente traemos a los lectores esta idea.

La Argentina cuenta con extensos espacios marítimos donde ejerce derechos de soberanía, además de vastas vías fluviales. El 90% del comercio exterior pasa por nuestras vías fluviales y marítimas, aspecto que impacta en los intereses nacionales. Los espacios marítimos argentinos son fuente de recursos, especialmente pesqueros, lo que atrae a otros actores extrarregionales. Dichos espacios tienen potencial en materia de hidrocarburos. Por lo tanto, el mar tiene importancia para el desarrollo de Argentina en el largo plazo.

 

El país forma parte de la Cuenca del Plata, una de las más importantes del mundo, que ha tenido una importante gravitación en el desarrollo argentino. Los grandes ríos son vías de comunicación, límite fronterizo, existen importantes centrales hidroeléctricas, puertos (entre ellos el más importante del país, Buenos Aires), y en sus riberas se han radicado importantes industrias, poblaciones, y una intensa actividad económica. El efectivo control de los espacios fluviales no solo es clave para la seguridad de la navegación, control de la contaminación, sino también por ser vía de comunicación para organizaciones criminales. Es de público conocimiento la actividad del contrabando y el narcotráfico.

La seguridad de estos espacios recae en dos fuerzas (Armada y Prefectura Naval), que dependen de distintos ministerios y con recursos siempre limitados, agregándose el hecho que en muchos aspectos tienen funciones similares. Dado el contexto de un país con un déficit fiscal importante, y la necesidad imperiosa de usar cuidadosamente los recursos, siempre escasos. Es por ello que no resulta descabellado proponer la integración de la Prefectura Naval en la estructura de la Armada Argentina.

Las funciones de seguridad de las Armadas

La Armada Argentina, como surge de los diversos “Libros Blancos de la Defensa Nacional”, los acuerdos internacionales (como las responsabilidades SAR asumidas con la Organización Marítima Internacional) como sus homólogos en la región tiene funciones de seguridad. Estas responsabilidades abarcan protección del tráfico mercante, a través por ejemplo de sistemas de control de tráfico marítimo; protección de los recursos naturales; interdicción del tráfico ilegal de personas, armamentos, sustancias prohibidas (esto generalmente se realiza en el marco de misiones internacionales); ayuda humanitaria y protección ambiental.

Estas responsabilidades son similares a los de la Prefectura Naval Argentina, que operan en un mismo “teatro de operaciones” con la salvedad que dicha institución tiene facultades de policía y por ende es auxiliar de justicia, pudiendo llevar a cabo arrestos. Vale la pena señalar que la Prefectura Naval Argentina, es una fuerza de carácter policial, con un variado número de responsabilidades, que incluye ser parte del sistema de defensa nacional, como organismo responsable de la vigilancia y control de los espacios marítimos y fluviales. La Prefectura Naval cuenta con sus propias escuelas de formación de oficiales y suboficiales, legislación orgánica. Desde

hace más de una década, ha crecido en medios y personal, especialmente potenciando su rol policial y de apoyo a la seguridad en grandes ciudades, dado la crisis policial que sufre la Argentina, especialmente en la Provincia de Buenos Aires, que llevó a la organización de unidades de control de disturbios públicos y seguridad ciudadana, acciones no exenta de polémicas.

La existencia de “escenarios de confluencia” genera competencia y recelos, que lamentablemente no son encauzados con mecanismos de coordinación, como sucede en otros países, donde las fuerzas de seguridad marítima están coordinadas con las Armadas, o generalmente forman parte de las fuerzas navales como en la totalidad de los países de América Latina.

El Proyecto Marina Argentina. La fusión de la Armada y la Prefectura Naval

En 2001, en medio de una dura crisis económica, el entonces ministro de defensa, Dr Jaunarena, dado la existencia de superposiciones y duplicidades por parte de la Armada y Prefectura Naval, especialmente en tareas de vigilancia y control del espacio marítimo, búsqueda y salvamento, protección ambiental, la existencia de servicios aéreos con capacidades similares, institutos de educación también semejantes, propuso para eliminar dichas superposiciones, agregándose el hecho que la Argentina es el único país de la región que cuenta con una fuerza como la Prefectura Naval. La idea del ministro era fusionar las dos fuerzas, generando ahorros en aquel momento por US$ 60 millones.

La medida, incluía aspectos polémicos como el pase a retiro de 5.000 efectivos de ambas fuerzas, racionalización de estructuras, que incluía contar con centros unificados de formación de cuadros y la supresión de la estructura de comando superior de la Prefectura Naval, que sería asumida por ese entonces por el Comando de Operaciones Navales. La reforma propuesta precisaba cambios en la legislación, lo que no lo hacía tan sencillo, primero debía ganarse consensos políticos. La Prefectura Naval mostró abierta resistencia, como también de sectores del gobierno del presidente De La Rúa. La crisis política de dicha gestión y la caída de dicho presidente dio por tierra la idea.

La propuesta de Jaunarena no era descabellada como quisieron mostrar algunos medios, como dentro de la misma Prefectura Naval. En la región las armadas – entre ellas Chile – cuentan con un organismo específico de seguridad marítima. En otros países se aplican soluciones similares, pero siempre existen mecanismos de coordinación, que facilita el uso racional de capacidades e instalaciones. El importante ahorro del proyecto Marina Argentina hubiera permitido impedir en parte la crisis de material que un par de años después fue una dura realidad para la Armada.

La crisis de la Armada y la desnaturalización de la Prefectura Naval

La Armada Argentina ha estado afectada como el resto de las fuerzas armadas, por la falta de políticas concretas en los últimas tres décadas. El hecho más destacable fue la pérdida del submarino ARA San Juan, que por problemas de mantenimiento el buque se fue con sus 44 tripulantes al fondo del mar. La crisis ha llevado al anuncio de bajas de unidades – todas cargadas de años – el posible retiro de una fragata Meko 360, la baja de las nobles y veteranas corbetas A 69 (seriamente afectadas por recortes de gasto). La Aviación Naval también atraviesa penurias, mas allá de la llegada de cinco aviones Dessault Super Etendard, de segunda mano, existen necesidades urgentes en materia de entrenamiento, medios de patrulla y vigilancia, etc. En el marco de esta crisis, encontramos una contradicción, el ministerio de defensa, cerró un contrato por cinco patrulleros de altura de origen francés, clase L’ Adroit, que se construyen en astilleros galos, con un costo, o mejor dicho una deuda que contrajo el estado argentino por US$ 500 millones.

Realmente insólito, por un lado la flota de combate languidece en los puertos y por otro lado el país se endeuda para comprar buques de escaso o nulo valor militar. Una fuente naval señaló a este Corresponsal, que la compra se debió ante todo por temor que los buques fueran a parar en manos de la Prefectura Naval, una fuerza que realmente compite abiertamente con la Armada por los escasos recursos del estado que asigna a la seguridad de sus espacios marítimos.

la Prefectura Naval Argentina

La Armada está en crisis. La compra de buques franceses la convertirá de hecho en una fuerza de seguridad marítima. La Prefectura Naval cuenta con medios similares de origen español que datan de los 80. Un disparate y dispersión de recursos. Mientras la Armada no encuentra fondos para su aviación naval o potenciar su flota de transporte marítimo, la Prefectura Naval adquirió en estos últimos años un buque para operar en la Antártida, dos patrulleros rápidos de combate tipo Shaldag vía Israel, helicópteros para operaciones SAR. Es una fuerza de unos 29.000 efectivos (frente a 20.000 marinos).

A todas luces observamos dispersión de medios y esfuerzos, se une a ello rivalidades y competencia entre ambas fuerzas. La Argentina con los graves problemas que tiene, no puede darse el lujo que dos instituciones compitan entre si y dilapiden dinero de los contribuyentes. Es imperioso tomar medidas destinadas a terminar con este estado de cosas.

Integración Armada – Prefectura Naval. Crear la Fuerza de Seguridad Marítima Integrada.

La ley 24059 de Seguridad Interior como la ley 23.554 de defensa nacional imponen limitaciones a las fuerzas armadas en materia de seguridad interna. Es preciso modificar la legislación, para llevar a cabo el proceso de integración. Asimismo en este proceso, organismos como el Registro Nacional de Buques, el Tribunal Administrativo de la Navegación, asi como las competencias en materia de juzgamiento de faltas asignadas a la Prefectura Naval (abiertamente inconstitucional) pasarían a la órbita del Ministerio de Transporte. La fusión tendría los siguientes alcances.

·Racionalización de estructuras, que afectará instalaciones y edificios;

·Empleo de las jerarquías navales por parte de la Prefectura Naval;

·Racionalización administrativa, que incluirá fusión de organismos y servicios.

·Mantenimiento de una carrera específica para el personal que provenga de la Prefectura Naval;

·Cambios en materia de personal, que significará el pase a retiro de más de 5.000 efectivos de ambas fuerzas.

·Delimitación geográfica. La Prefectura Naval quedará limitada a las 24 millas;

·Unificación de los centros de formación de oficiales, suboficiales, como de especialidades;

·Supresión de las unidades de control de disturbios y seguridad ciudadana;

·Empleo de cuadros de la Prefectura Naval en funciones de seguridad y policía militar en bases y establecimientos navales;

·Integrar la fuerza de elite, Agrupación Albatros de la Prefectura Naval en la Fuerza de Guerra Naval propuesta por este autor en Diario El Minuto (https://elminuto.cl/8531-2fuerza-de-guerra-naval-especial-para-argentina/)

La llegada de los patrulleros de altura franceses podrán ser el reemplazo natural de los veteranos Clase Mantilla de la Prefectura Naval. El centrar los recursos en solo componente aeronaval, permitirá el uso racional de bases, instalaciones, personal. Será preciso estandarizar los medios y centrar los limitados fondos en adquirir helicópteros que puedan ser empleados tanto en tiempo de paz como en tiempos de crisis, cumpliendo funciones tales como transporte, búsqueda y rescate, lucha antisubmarina, apoyo táctico.

La reforma significará la posibilidad que personal de la Prefectura Naval pueda seguir su carrera en el ámbito de la seguridad, como también en unidades de combate de la Armada propiamente dicha. Los ahorros generados, permitirían aprovechar racionalmente los recursos y centrarlos en equipamiento.

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