mar. Nov 19th, 2019

Gerardi, Morir por la verdad

Nos acercamos al aniversario de los 21 años del asesinato de Monseñor Juan Gerardi , sucedido en Guatemala el 26 de abril de l998.

La causa de su muerte fue la presentación del informe “GUATEMALA, NUNCA MAS, donde por primera vez se sacaba la verdad de los 36 años de crueldades y asesinatos que había vivido el pueblo de Guatemala. En su informe presentó las conclusiones de la investigación de los años de violencia y señaló a los principales culpables de las masacres.

Por: Analinda Meneses. Directora del Diario el Minuto en Guatemala

Los que no pueden soportar oír la verdad truncaron la vida de un hombre sin entender que con eso, Monseñor pasó a ser el verdadero testigo, firmando con su sangre la verdad del informe.

El Proyecto REHMI (Recuperación de la Memoria Histórica) fue un grito que nació desde el fondo del corazón de tan numerosas víctimas y fue amplificada por Monseñor, ahora ha recorrido el mundo entero mostrando la crueldad de ese conflicto armado interno padecido por el pueblo pobre de Guatemala.

La verdad que las víctimas sacaron a luz hizo que el odio se desatara y acabara con la vida del inspirador del proyecto. Quisieron acallar su voz, pero más que silenciarla la han multiplicado; quisieron ocultar la verdad pero ésta se abre camino por sí misma; quisieron acabar con una vida solidaria con

el pueblo que sufre, pero sigue inspirando nuevos compromisos a favor de la verdad y la paz.

Desde el 26 de abril de 1998 Juan Gerardi dejó de ser el nombre de un sencillo y responsable obispo guatemalteco, tal vez para muchos desconocido y pasó a ser sinónimo de búsqueda de la paz, de grito de la justicia, de lucha por la promoción de los derechos humanos.

Monseñor Juan Gerardi gran defensor de los derechos

Se considera que el autor intelectual del crimen sigue impune y que el Gobierno no ha hecho ningún esfuerzo para esclarecer la conspiración completa del caso….

humanos, había consagrado su vida a los pobres, desde su compromiso de pastor del pueblo de Dios, cuando fue nombrado obispo de la Verapaz en l967, pasando por sus casi 6 años de obispo del Quiché (1974-1980), de su exilio forzado en Costa Rica y su trabajo pastoral en el Arzobispado de Guatemala (1984-1998). Podemos resaltar en él y su obra varios aspectos:

• Sus criterios de juicio y análisis nacían de su sólida formación cristiana y humanística, pero sobre todo de contemplar la vida de la gente sencilla. Tenía una actitud crítica y profética, la entendía como parte de su misión de la Iglesia de hoy. Sin ser un hombre de muchas palabras, era el hombre de los gestos, de las participaciones en foros, siempre defendiendo a los de abajo, a los que no cuentan: denunciando, hablando de economía, de cómo las leyes perjudican a los pobres.

Tenía un análisis claro frente a la realidad que se vive: por eso denunció las consecuencias del neoliberalismo en la economía de los pobres, en el deterioro de las condiciones materiales, denunció la violencia, los grupos de poder, la falta de

ecumenismo. Abogó por la democracia, contra la impunidad y los poderes fácticos.

• Tenía un profundo sentido del valor de la vida, sobre todo de los que no cuentan en esta sociedad, de los invisibles y de los que no tienen voz.

Juan Gerardi quería una sociedad guatemalteca “distinta”, así lo formuló en su último discurso de presentación el día 24 de abril en catedral, quería una “Guatemala distinta”, con ciudadanos, estructuras e instituciones llenas de humanidad.

Creyó que la memoria histórica era necesaria para la reconciliación, para el perdón, para fundar una sociedad en la verdad y dignidad. Esto hizo de él un buscador de la paz y la reconciliación, con el fin de derribar el muro de la impunidad. ¿Cómo sanar las heridas de la historia? En primer lugar conociendo la verdad, por eso fue un hombre siempre de diálogo, no se negaba a escuchar a nadie. En la resolución de los conflictos en tiempo de la violencia, llegó con las autoridades del país, con los mismos altos mandos del ejército llamando a la cordura.

• Negó y se opuso a la guerra, porque era radicalmente inhumana, denunció las injusticia y los atropellos, luchó por abrir espacios que ofrecieran a la sociedad guatemalteca una alternativa de vida.

Animaba desde dentro de la Iglesia una actitud de iglesia más servidora, más atenta a los signos de los tiempos, una iglesia que se encargara del dolor de la gente, cargando una cruz pesada, que a él mismo le costó la vida.

Su martirio es el testimonio del amor más grande y lo dio por una entrega incondicional de servicio a los hermanos y hermanas, por una opción radical por el pobre.

Independientemente de quienes sean los culpables del homicidio, Gerardi creía en la posibilidad de alcanzar la paz y la reconciliación; pero estaba consciente que la paz sólo se podía lograr a través de la verdad.

Los profetas siempre afectan la historia: nos llaman a la conversión y nos lanzan a ver más claro y encontrar a Dios desde los acontecimientos y personas. La muerte se convierte en vida, hombres que mueren y pueblos que los resucitan. Es la expresión de la fe en la justicia de Dios, de la esperanza que algún día triunfará la verdad y la justicia en un mundo donde no las hay.

Por eso, al cumplir 20 años de su martirio, el 26 de abril de 2,019 quiero invitar a todos los guatemaltecos a conmemorar su vida y testimonio, como uno de los testigos fieles del amor a su pueblo, mártir de la verdad y la justicia.

[Esta relación ha sido elaborada tomando en cuenta los escritos de la hermana Raquel Saravia, del Hno. Santiago Otero y del Libro Monseñor Gerardi: Testigo Fiel de Dios, Guatemala, 1999, del mismo autor].

Analinda Meneses

Enérgica defensora de lucha por la paz, seguidora de la justicia, buscadora de la verdad y de los sueños inalcanzables.

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